28 marzo 2011

DEJA VU's (De entre los muertos)

  Mini serie publicada en Fantasía Mongo I entre los meses de febrero y abril de 2006

vida trans 



Maricón Martinez hace lista de amigas y compañeras del pasado trans
* nota del responsable de este blog: ruego disculpes a nuestro colaborador por erratas, pérdidas de memoria y pequeños lapsus gramaticales. Martinez lleva tres noches sin dormir



Ahora cuando vemos a la Carmen de Mairena saliendo por Crónicas Marcianas o protagonizando videos porno infumables la gente joven suele reirse de ella, con ese alejamiento que provoca el efecto de considerarla bicho raro, o friki, como dicen los entendidos. Sin embargo, mi querida Carmen es toda una superviviente de la noche golfa barcelonesa. Desde cría pateando antros, algunos míticos para los conocedores como la Bodega Apolo, la Bohemia o el Barcelona de Noche. La época de los años cincuenta en la que los travestis se llamaban transformistas. Y no es que se confundieran los términos. Es que era así. Las operaciones vendrían luego, casi todas en la clandestinidad. Las referencias de divinas operadas venían del extranjero ( la Jorgensen sin duda puso la pica en Flandes), pero sobre todo, fue desde Paris con el Carrousel dónde se congregaron mayor cantidad de trans de calidad excelsa. Mientras, mi Carmencita de Mairena antes Miguelin, hacía sus pinitos con Mirko, antañón transformista y celebridad pionera en su género.




¿Fue Mirko el que estrenó la copla "Ojos verdes"?. Puede ser, el lo contaba siempre. La leyenda supera la realidad en tantos casos similares que conviene que nos la creamos a pies juntillas. La mayoría de los gays de aquel entonces sufrimos la cárcel por que si. Porque les salia de los cojones a los que mandaban en aquella repugnante dictadura que consideraba a media España su enemiga. ¿ Qué nos quedaba entonces a los maricones?. Padecer muy directamente su sistema represivo , capaz de infernar un montón de vidas por el mero hecho de haber nacido diferentes. Sin embargo, ni Carmen, ni Maria de la O, ni el señor Arthur, ni yo mismo nos achantamos ante su pútrida conducta de maleantes. Ellos si que eran los delincuentes, capaces de joderle los dias al gran Miguel de Molina, o yo que sé. No creo ser una superviviente pero lo que han pasado estas carnes no se lo deseo a nadie.





Afortunadamente nos refugiábamos todas en el mundo del espectáculo, que ahí había tela. No todas eran artistas, qué va. Lo que más había era cancaneo mezclado con los intelectuales snobs y gentes del cine que si no entendían les faltaba un cuarto de hora para hacerlo. El Molino era garantía de clase, de evolución, de perpetuidad.
Y mira lo que ha sido del Molino, se apagó con el cambio de los tiempos. Alli en los años 50 reinaba Antonio Amaya, que volvía locas a las mujeres, y a muchos hombres. Escamillo y el Gran Gilbert se ponían cancioneros y sicalípticos. Para pluma no les vencía nadie ( el Gran Gilbert llegó a formar parte de los juguetes rotos de Summers). Si el Molino tenía una audiencia heterogenea, el Gambrinus era ya un lugar más específico. Mis recuerdos del Gambrinus en lo tocante a problemas con la policia es muy desagradable. Entrábamos y salíamos de comisaria con pasmosa regularidad. Era vergonzoso como se intentaba cohartar con Franco la libertad de expresión y la libertad de desparrame que lucíamos todas.


 Porque Gambrinus era el hogar de gente tan especial como Maria de la O. Gran voz, estupenda presencia. Maria de la O, uhmm. Por su nombre está claro que no estoy hablando de un puto diyei de esos de ahora. Era una canzonetista de los pies a la cabeza. Cuando se decidió un mal dia a pasar por quirófano quedó como todas: loca perdida, sin capacidad para el placer sexual. Tremendo.
Aún con todo fue una privilegiada en comparación con la inmortal Lorena Capelli. Ese aire a lo Sarita Montiel, una gran belleza. Ella la palmó a consecuencia de la operación. Se habló de hepatitis, pero a mi me queda claro que las cosas iban más por el lado de la acaparación de silicona. Quiso meterse lo más grande y lo más grande le reventó por pura lógica. Y que conste que no estoy en contra de las operaciones de cambio de sexo. Que cada cual haga lo que quiera. Yo no me veo en ese trance, porque a mi que nadie me corte el pajarito, que luego no sé qué voy a sentir con el pellejo de vainicas y cosido a punto de cruz...Pero lo que le pasó a Lorena es sintomático. Ahora que la mujer moderna quiere parecerse a la mujer transexual el hecho implica una mayor garantía de que no la vas a ir a palmar en el hospital ( los resultados estéticos ya es otra historia).



El otro local emblemático en Barcelona era Barcelona de noche. A finales de los años sesenta el local atravesaba su época de esplendor. Dali se dejaba ver mucho por alli. Las estrellas que actuaban eran de la categoría de Violeta la burra, que era un travestí y la transexual Pampanini.
Dali se encontró por primera vez con Amanda Lear en el "Barcelona de noche". Al principio de la carrera de ella, cuando aún se llamaba Peki d'Oslo. Al pintor le encantaba ese ambiente, los travestis y tal. Nunca lo vi tener un contacto sospechoso con ningun hombre alli. Pero me da que a él lo que de verdad le apetecía era estar con tios y no con tias. Eso creo que estoy seguro de poder afirmarlo. Un homo encubierto, o si quieres, incapaz de dar el paso a una sexualidad más natural. Era un hombre con miedo al pene, aunque le atraía más que otra cosa en el mundo.



Y Amanda Lear fue un gran amor. Yo, esto lo vi. Una noche Amanda se descalzó un momentín, a petición del artista y tan pronto le vió la puntita desnuda se arrodilló para adorársela. Lo cierto es que Amanda en tertulias era la más callada, estaba el problema del idioma, que no manejaba bien el espagnolo. Pero en fín, como fascinadora se le entendía todo, sin duda. En el Nueva York de la Ciudad Condal dio lo mejor de ella, por entonces.



Cuando era chico fue boxeador, ¡quién lo diría!. A raiz de su affaire platónico o no con el ampurdanés saltó a la fama emprendiendo al punto una carrera musical en el rollo disco, consiguió fama efímera y logró convertirse en un icono de algo. Mientras, Dali se sentía a gusto con ella a la par que organizaba fiestas privadas. Buscaba la belleza física a traves del sexo en grupo. El lo aureolaba con transfondos míticos y mágicos, pero, vamos, no dejaban de ser orgias entre chicos, efebos, chicas y travestís. Era Factory a la catalana. Muy loco, nunca estuve en ninguna party de estas. Pero Robin, el papa de Michael fue a dos y me hablaba de un Dali salido de si mismo, dispuesto a cortar orgasmos cuando se iban a producir con el fin de prolongar más las bacanales. Amandita fue muy criticada por las del gremio porque siempre negó su condición trans. Ves, esto no lo veo del todo mal. Entiendo que lo hacía como parte de un misterio que intentó ( y consiguió) crear con fines publicitarios aunque no dudo de que también formara parte de un rollo ético que implicaba la negación de una sexualidad anterior y que jamás aceptó. Mi colega Madame Arthur un día beoda afirmó con esa chispa que siempre la caracterizó: ¿Amanda?...Es una buena artista. Y muy guapa. Pero es un maricón.

COCCINELLE



La Cocinelle fue la trans más popular y reconocida del siglo XX. Esto es indiscutible. Es posible que la tal desde sus setenta reconocidos años fantasee también con que fue la primera en pasar por quirófano. Cosa incierta. Pero qué más da. Siendo lo que es, y sobre todo, lo que llegó a ser, se puede permitir el lujo de colgarse las medallas verdaderas o falsas que quiera ( es más, creo que es una obligación por su parte que lo haga). Por pionera, por valiente y por artistaza. Suyo fue el Carrousel de Paris, las pailletes y el marabú. La silicona le sentó como Dios. El cirujano que la trató la dejó estatua glamourosa, de curvas imponentes y acabado perfecto. Un Frankestein hecho mujer que ni la Hammer hubiera cincelado mejor.
Al principio fue niño, claro. Se llamaba Jacques Charles Dufresnoy y tenía más pluma que nadie. Está visto que su identidad era otra y él lo notó a muy temprana edad. A los cuatro años sabía que era diferente. Lo típico: Jacques se sentía Jacqueline. A los veinte ya está cansado de ponerse vestidos, de maquillarse y colocarse zapatos topolino. Le tira el espectáculo y se va introduciendo en los clubs gays de Paris.
Debuta en "Chez Madame Arthur" interpretando un éxito de la divísima de la escena gala Danielle Darrieux perteneciente a la película Premiere rendez-vous. Rubia como era aún deseaba rizarse más el rizo y aclarar el pelo hasta conseguir tonos platinados como las glamour stars del cine norteamericano. Mientras el diario "France Soir" publica un artículo aludiendo a las exitosas noches de la Coccinelle en el pequeño cabaret de Madame Arthur. Se empieza a hablar de ella, y muy seriamente.
Son tiempos duros. Atávicos e intolerantes. Sin embargo la alegre Paris ( Francia en general) denotaba en sus costumbres morales una mayor ligereza. Se respiraba cierta libertad muy en consonancia con la nueva mentalidad rive gauche de los años cincuenta. Pronto saltará al Carrousel. Noche a noche se va forjando su reputación de atracción grandiosa y el tout Paris se entrega a sus encantos ( todavia travestidos).
A finales de los años cincuenta es cuando se pone en manos del doctor Bureau. Los resultados fueron espléndidos. Se logra una armonia tanto interior como exterior que deja a todo el mundo pasmado. Los periodicos franceses airean la noticia de la aparición del primer transexual francés. Y de ahí a comerse el mundo. Coccinelle International Superstar.
Tambien demuestra su reputación de estrella en el terreno del amor. Tres matrimonios la elevan a la categoria de tal, cual una Lana Turner o una Zsa Zsa Gabor. El primero se llamaba Francis. Fue comentado el bodorrio: entrando de Guy Laroche a la iglesia del brazo de su padre. No se había visto algo igual. Al año siguiente ya estaba divorciada. Había sido un fracaso. Quiza por que aquel Francis era una maricona vieja incapaz de satisfacer los apetitos insaciables de nuestra trans favorita. Asi que se vuelca en su trabajo, en sus galas de aqui y en las de allá. Con sus amantes que son siempre jovencitos apetitosos. Y en el escenario conoce al que será su segundo marido: el encantador Mario, nacido en el Paraguay y con el que echará catorce años ( hasta que un cáncer se lo lleva).


Por Francia se suele decir que si no has triunfado en el Olympia no eres nadie ( bueno Luis Mariano lo fue todo, pero en el Chatelet), hasta los Beatles pasaron por la sala parisina (teloneando a Trini Lopez, por cierto) que dirigía Bruno Coquatrix y señora. Pues allí mismo haría su debut Coccinelle, en 1964. Con el triunfal espectáculo "Cherchez la femme" arrasó unas temporadas. Numerosos bailarines, diferentes tableaux...una revista muy cuidada a todos los níveles en dónde pudo tener su lucimiento personal en exclusiva. El look de la trans seguia siendo despampanante. Su porte marilynesco permanecía intacto (aún cuando la original, pobrecita, la había acabado de palmar). en aquella época cualquier transformista imitaba a Marilyn, fue el disfraz más recurrente. La mejor en Francia: sin duda ésta.
Girando por el mundo a golpes de cadera y vaiven de muslámen llegó a Barcelona de noche y a Gambrinus dónde nos dejó a todas alelás con su profesionalismo. Las mariquitas se desvivían por entrar al camerino de la Coccinelle. Hasta un prometedor Pedrito Olea se rindió a sus encantos. Este joven realizador, recién salido de la Escuela de cine ( ya había fascinado con sus cortos, el Anabel Lee, etc) la convenció para que formara parte del reparto de una de sus primeras películas, "Dias de viejo color". La trans ya había participado en un filme de Blassetti (Nuit d'Europe), en "Interpol Attaque" y sobre todo en un bodrio que respondia al explícito título de "Don Juanes en la costa azul" ( en donde gastaba un imposible look bardotiano muy en consonancia con la época). Al ofrecerle la colaboración Olea, aceptó de muy buena gana. Era un cameo en un guateque algo locatis, intento fallido de hacerse el "Warhol in the Factory" cuando en verdad les quedaba más cerca el "Bofill in the Bocaccio" y sus delirios de grandeza. Coccinelle estuvo opulenta, junto a la Massielona de rebelde sartriana pasándose de emancipada y un Aute filipino con su guitarra creyéndose Dylan en una terraza muy Faubourg Saint Honoré. Ni falta hace decir que lo más moderno del conjunto, nuestra homenajeada.


Coccinelle irradiaba carisma en los sesenta. Fue su mejor momento como artista. Las giras mundiales del Carrousel la llevaban por los cinco continentes. A ella y a sus compañeras: la Bambi, Guilda, Chouchou, La verte...Australia, Canadá, Irán ( donde actuaría para el propio Sha), el Perú ( dónde al parecer actuó en un estadio repleto, causando auténtico furor). Años vertiginosos en los que su maridito Mario no cesa de firmar contratos. Estos a menudo les hacen separarse largas temporadas sobre todo cuando se instala en Alemania durante un período indefinido. El cabaret berlinés le abre las puertas con todo el sentido del mundo. Un dia Mario regresa a su Paraguay natal por cuestiones personales y ya no lo volverá a ver.
Tardará en regresar a su Paris. Será en 1987. Como buena anciana se pone a escribir libros, a vivir de su pasado y a intentar no cerrarse al amor otoñal. Que me parece extraordinario.
Coccinelle ya sabes que en francés significa mariquita. Esta fue una mariquita ejemplar, toda una lección de superación en un mundo siempre a la contra. Los franceses que tanto cuidan a sus vedettes deberían tener cuando muera en una hornacina aparte a su más excelsa transexual (con permiso de Dalida, aunque creo que esta es egipcia, o italiana, o...)

Madame Arthur



 "Transformas las noches del mundo como un personaje de mis films"
"Quisiera plasmarte en el lienzo pero te me escapas"
"Eres una libélula, eres la machihembra que Goya soñó antes de nacer, eres un cla
vel de España"
(¿Federico Fellini?)

La estirpe de canzonetistas salerosos, entretenedores del clavel reventón y plumíferos de peineta es tan rica, tan extensa... Lo que requiere un hombre para llegar a ser esto es talento para el gracejo, ser feos como un cuerno, saber lucir -sublimando la ridiculez· un vestido de noche, una minifalda que amenace con romper, que el maquillaje sea burdo...Y por descontado que al subirse al escenario se olvide de su pasado y brille como una estrella loca. En España hubo ambiguotes excelsos como Mirko, como Oh Gran Gilbert, como Escamillo ( ¿todavia no conoces, jóven lector, sus interpretaciones de los picantes cuplets de Papitu Santpere como aquel Tuthon Khama faraónico?). Pavlovsky es un digno sucesor de todos los grandes, a pesar de ser argentino y tener más años que Matusalén.


Pues Madame Arthur cojeó del mismo pie, se le vieron todos los plumeros del mundo: que eran alegres y chispeantes como las burbujas del champagne rosé. Fantaseó con su biografía como pocos ( el orujo era su inspiración en estos casos). Y es que cuanto más momia más pendeja. Oh, divina Arthur. Tarrito de las esencias de una belle epoque curtida en el ingenio y la ironía elevada al cuadrado.
Modesto Mangas se llamaba y era salmantino como Farina, y otros grandes del cante. El lo dio, se salió por peteneras y regaló a su fandango unas cuantas alegrias. Medía todo y más: 1,80 de altura, que ya es decir. La nariz era tan quevedesca que nunca la vimos ramplona. Y esa voz, grave como de caverna o taberna, pues el alcohol ayudó lo suyo a que se intuyera aguardentosa. Su voz la volvió una trágica. Esa ronquera fue quejío de amor roto.


Empieza meneando las caderas en su tierra natal mientras se gana sus pocas perras en cafes cantante. Ve a las artistas y las estudia al milímetro. En privado se disfraza de superhembra. Mímesis innata. Tras la mili (que cómo sería) consigue un pasaporte a Paris y alli se vuelve loca. Nace Madame Arthur, se realiza sexualmente. Decía tantas cosas nuestro protagonista. ¿Es cierto que fue boy en la compañia de Celia Gámez?. ¿ En verdad lo desvirgó Burt Lancaster?.¿ Es posible que hiciera sexo los siete dias de la semana y que en la cama la llamaran la leona de Castilla?. ¿Lo del número circense en el que vestido de muñeca se subía a un trapecio fue real o lo soñó?. Claro que si. Todo y más es posible en la mitología emplumada del cabaret de los equívocos.


No fue camino de rosas su carrera, antes bien rosa de espinas que le dio más de una amargura. Siete años estuvo retirado porque entró a servir en casa de un diplomático. Después de comprobar el propio señor cómo estaba el servicio regresa al cabaret donde le va según le pagan. Porque no todos los empresarios pagaban igual. Con algunos sacaba menos actuando que con el descorche, que ya es decir. Pero en el escenario demostraba siempre su valia. Saliendo de hombre o de mujer. Presentando a compañeras o interpretando pasodobles. El Gambrinus, el Bagdad, oh...alli estaban todos. Casi siempre españoles, después vendrían los bombos brasileños y cubanos, por no hablar de las Carrouselas Bambi, Coccinelle o Capucine. Pero al principio aquello era Celtiberia Gay.
"Yo soy una cosa rara. Tengo el cuerpo de Cleopatra y la cara de una jaca cortijana de Alvaro Domecq". Ojalá las actuales drags copiaran de su estilo inimitable y dejarán de una puta vez de dar zancadas y gritar como histéricas. El rollo trans volvería a ser un poquito lo que fue en sus años gloriosos. Va por ti, Arthur de mis amores.



who is who de las fotos
1. Pavlovski, Arthur y Pierrot
2. No es Dame Julie Andrews en "Victor o Victoria", es Madame Arthur sudando arte
3. Luis Sevilla, Salima, Lorena, Pampanini, Mitchell, Arthur, Linda
4. Escenario de la sala Liverpool de Alicante
5. Carlos, Paco España, Dolly, Carlos el Dios de Ebano, Reynaldo...

 

Maria de la O


 Un par de puntualizaciones
Antes de entrar a escribir sobre esta gran artista primero voy a contestar a una serie de e-mails que recibi esta última semana después de mi homenaje a Madame Arthur. Hubo gente que protestó por meterlo en una historia de las trans. Quejicosas que sois, sé perfectamente que Arthur no fue una operada, era transformista con un punto de travesti. Pero creía necesario en aquel momento que las generaciones actuales debían conocerlo por su importancia dentro del mundo de las variedades. Fueron tantas las oportunidades que dió contratándo en sus espectáculos a esta tribu trans que sería injusto no hablar de él. Del mismo modo prescindiré de muchas que si pasaron por quirófano y que ni me da la gana de dedicarlas una puta linea. Por no considerarlas artistas, y se acabó. De hecho, el otro punto que quería tratar ahora es el de la contaminación de esperpentos ajenos a lo artístico que empezaron a llenar los cabarets entrados los años setenta. Quitaban protagonismo a gente de valía simplemente porque incorporaban a los shows el desnudo integral, cuando no practicaban la prostitución en el mismo local. Eran por la regla general travestis de la calle que se hacían sus buenos dineros en ambas facetas y con mayor tranquilidad a cuenta de las otras. Ni cantaban ni nada. Encima, en las redadas si iban a la comisaria no entraban en la cárcel acusadas de "vagas y maleantes" porque siempre aducían que eran artistas y mostraban sus carnets falsos para demostrarlo. Las verdaderas estrellas, como Maria de la O, eran desplazadas por la moda del integral, y tambien por la incorporación del sexo explicito en determinados locales como el Bagdad, que devino sala porno con el paso de los años.

Maria de la O


Maria de la O fue una maravillosa trans, santanderina de nacimiento pero universal de fama. En los tempranos años sesenta patea unos cuantos teatros en Madrid pero pronto se embarca en la aventura parisina. En el cabaret La Puerta del Sol junto a su inseparable guitarrista borda la inmortal copla, famosa entonces en España por la versión de la trágica Marifé y es el propio guitarrista el que la apodará asi. Maria de la O había nacido para el mundo del espectáculo. 

Pronto trabajará para madame Arthur y al poco debuta en el Carrousel, tantas veces citado en esta historia. Dos años pasa con las míticas. Le sale otro contrato en Berlin y para alli manda su salero. Cinco años echa en la capital alemana en donde trabajará junto a otra ilustre compañera: la española Dolly Van Doll (que por entonces sólo se llamaba Dolly, como la oveja). Sin embargo tanto frio la salmantina no lo debió aguantar mucho porque cuando pudo cogió las maletas y se plantó de nuevo en España donde la sala Gambrinus le abre las puertas de muy buena gana. Los tejemanejes, los pisotones y zancadillas todo se encontró la "extranjera" Maria al poner la lentejuela en el escenario barcelonés.

 Igual que pasa en el mundo de la revista, del todo Broadway, igual que pasa en miles de profesiones, una deberá enfrentarse con las envidias, la cizaña, el querer ser más que tu compañera. Eso tambien lo vivió ella. Pero no le importaba, tenía muy claro que no iba de estrella, ni tan siquiera de muñequita de porcelana. Ella iba a cantar. Si cerraba el show, perfecto. sino, pues lo mismo, que las habas iba a comerlas igual. Con Dolly tuvo al respecto más de un rifirafe.Las dos, emigrantes, y fíjate tú. Un par de calvarios para el empresario de turno. De todas formas son muy buenas amigas y sabe reconocer sus valores artísticos, que son muchos. Como a Coccinelle, que sabe mandar en las tablas. O la Capuccine o la pobrecita Lorena Capelli que los antibioticos que tomaba le pasaron a la sangre y quedó, según sus palabras, negra como un tizón.


Años más tarde Gambrinus cierra las puertas, algunos se lo achacan a la mala competencia del Barcelona de noche, y a Maria y al resto las indemnizan. Se va a Valencia contratada por el empresario Rocamora y de alli a recorrer las Españas. En los años ochenta forma parte de una compañia de trans llamada Incógnito. Entra como cantante, que para el strip tease ya están las especialistas ( como mucho te hace un destape light). A ella el tema del desnudo no le hace mucha gracia, si evolucionar es eso, pues bienvenido sea. Lo suyo es otra cosa y lo tiene muy claro. En cuanto al tema de las hormonas piensa que, a la larga, mucha es perjudicial. Y que cuidadito con usar el nombre de estrella en vano. No se es eso por ser más o menos guapa (y ella fue divina, mira sino las fotos), ni por acostarse con el dueño. Los americanos tienen una expresión que seguro compartirá mi amiga Maria de la O. Todo se basa en el something little extra. O se tiene o no se tiene. Y está claro que el que haya visto en un escenario alguna vez a este mujer sabrá que de eso precisamente va sobrada.

 

Angie Von Pritt


 Ya hablé del espectáculo Incógnito como uno de los más representativos del emerger del arte trans en los escenarios. Decía la publicidad: Dos shows de sexo y erotismo, comicidad y exposición de los más sensacionales atributos con que la naturaleza dotó al hombre (como no) a la mujer y...por eso nuestro espectáculo se llama Incognito". Por allí andaba nuestra trans de la semana, Angie, Angie Von Pritt. Más conocida como la doble de Bárbara Rey. Su parecido con la famosa vedette era asombroso. Casi calcaba sus maneras, su forma de peinarse...todo. Como super star brilló muy alto en la Compañia Incógnito, que por entonces tenía tres grupos dando vueltas por toda España. Tal vez la rival de Angie, la más fuerte por entonces, por personalidad, belleza y edad era Bibi Andersen. He colgado una foto en la que podeis admirarlas a ambas en su plenitud hormonal.
Le gustaba el teatro. Anduvo involucrada en la pieza de Portoles "Charly no te vayas a Sodoma", que fue típica obra de la apertura y que a mi me gustaba más que otras más renombradas tipo "Oh Calcuta". Qué quieres que te diga, era como... más nuestra.

Como por alli también andaba el fundamental Pierrot pues la conexión se hizo entre ambos inmediata.
Angie nació Angel. Hizo el servicio militar, ya que las Fuerzas Armadas no hacían distingos de aquella, caía todo quisque. Más tarde su padre se fue a Canadá y ella marchó con él. Al volver a Barcelona se convierte en Angie, se tiñe el pelo de rubio, contacta con su madre, que se había quedado en España y le expone su deseo de dedicarse al cabaret. La madre lo acoge muy bien ( suerte de madres comprensivas), y le ofrece la posibilidad de que la acompañe ella misma en sus espectáculos. Sino como manager si por lo menos como madre de la artista, que ya es un título lo suficientemente de responsabilidad, como bien sabrás. El tópico de madre de la artista ha dado ejemplos increibles a lo largo de la historia del espectáculo, de tenacidad y de férrea autoridad como para escribir un libro a cuenta de ellas. Madres terribles en su afán de protección, madres geniales, algunas más artistas que las artistas que parieron, como la Sebastiana de Estrellita Castro o la de Juana Reina.



Como doble de Barbara Rey daba el pego. La vendían de forma habitual en revistas como el Lib o Papillon de esta guisa y a ella en modo alguno le parecía mal. Al contrario, se aprovechó en lo que pudo. Ahora que me cuente ella a mi que ya llevaba ese look antes de ponerse de moda la ex de Angel Cristo que me lo voy a creer. Pero bueno, es normal. Forma parte del ego de cada cuál. La propia Barbara le facilitaba las cosas con su tono agudo de voz, sus facciones andróginas y su pasado de go gó descarada. En más de una ocasión la propia Barbara tuvo que desmentir su condición de trans tanto había crecido el rumor gracias un poco a la existencia de una tal Angie Von Pritt por los escenarios de España. La Von Pritt habla de Barbara con respeto y suele comentar que si en algo se parecen no es precisamente en el físico sino en sus gustos sexuales y en la forma de ser: A las dos nos gustan las mismas pieles, los mismos políticos. Tenemos los mismos vicios.


Angie se enamora del empresario de Incógnito. Tiene un fuerte carácter y eso la hace proclamarse artista que cumple siempre con lo que el público le exige. Su intención nunca fue enseñar el pene en público, además no le pagaban para eso. Abandona el Rialto de Barcelona por que lo que se está haciendo la aburre. Además tiene palabras feas para su compañera Madame Arthur a la que acusaba de lenta y torpe en sus movimientos en escena, debido sobre todo a que se pasaba borracha gran parte de la jornada. A pesar de haber sido buenas amigas reconocía que Bibi sólo tenía una cara, no podía ofrecer más. Estas declaraciones tienen sus añitos, por que fíjate lo que llegó a ser Bibi con el devenir de los años ( sobre todo gracias a su providencial encuentro con el Almodóvar) y qué es lo que fue de Angie, gran olvidada.



Termino con unas declaraciones que la definen perfectamente: Yo al público les muestro a una señora imponente que sabe serlo.

 

Violeta la burra



 Mi querida Violeta. Genio y figura hasta la sepultura. Recuperada como parte de la troupe de locos del Spanish Bizarro (Luixy Toledo, Chiquito, el Payo Juan Manuel...) ha reverdecido tras unos años de triste anonimato. Asi sus verderones poemas, su manía de oler calzoncillos currados, de intentar hacerle mamadas a todo quisque que se suba al escenario con ella o su gran número ( introducirse una vela encendida por donde amargan los pepinos, espatarrada en el suelo y desnuda como una res) han cobrado de nuevo vigencia. Es una estrella cutrosa, única e intransferible.
Sevillana nacida en 1937. En los años cincuenta, siendo todo un chaval hace trabajos de campo. Cultiva garbanzos y también pica la piedra. Desde siempre le gustó la musica. El se ponía a cantar y bailar a pie de obra, que era un escándalo. Del pueblo marcha a la ciudad. Para en pensiones que paga gracias a los apaños domésticos que le van saliendo: como pintor y así. Aun le sobra dinero para apuntarse en una mítica academia de baile, la de Realito (donde aprendieron todas, las más grandes y las del montón). Poco a poco se va perfeccionando en lo español y va actuando en bodas y bautizos (y alguna primera comunión, claro). Un señor muy rico se encapricha de él y le tiene cierto tiempo bajo su protección. Gracias a una bailarina de una sala de Sevilla consigue un contacto para introducirse en el Barcelona de noche. Y alli se planta, en la Ciutat Condal. Desconociéndolo todo. Polaca total. Pero afrontando la vida con un par de güevos. Por fin conoce a Emilio Ruiz, propietario no sólo del Barcelona de noche sino tambien del Andalucía de noche y Jardines de Córdoba. Lo primero para Violeta es empezar por lo andaluz, después ya pasará a lo barcelonés. Un buen dia, don Emilio le dice que ya es momento de que se instale en el Barcelona...Que alli van muchos señores de "esos", que la invitarán, que podrá sacar más dinero...Y ella cateta perdida, con dieciocho abriles que le pregunta ¿pero a qué me van a invitar?, ¿qué señores son esos?.


Pero piano piano se fue haciendo un importante hueco como alternista. Al principio de chico, todo encorbatado, guapo de verdad. Sacaba un pastón tanto si alternaba en palco como si lo hacía en platea, y después el descorche, que bebía tanto que no paraba de ir al water, y claro, en el water que se le iban las miraditas, ora a la izquierda ora a la derecha. Siempre de chico, aunque yo después ya la veía borrachísima en los urinarios del Barcelona...vestida de vedettona que era una risa. Miss Josephine, Pepe Reina, Juanito Segura eran las máximas atracciones del local cuando Violeta llegó. Al principio no tenía claro qué nombre de guerra ponerse, y al final se decantó por Violeta, porque le sonaba dulce. Ocho años echó allí.



Le salió un contrato en Bélgica y alli se fue. Poco estuvo, porque retorna al ambiente barcelonés que la reclama unanimemente. Por aquella época de comebacks conoce a una puta que se enamora como una loca de Violeta. Con el tiempo consigue corresponderle. La señora queda embarazada pero nuestra protagonista tiene serias dudas de que el hijo sea suyo porque la otra andaba con más. El hijo lo pierde al caer escaleras abajo. El caso es que lo de hacer sexo con una mujer lo paralizaba bastante pero enseguida se lanzó y no le desagradó demasiado. Quiso mucho a aquella mujer, se llamaba Maria.



A nivel artístico nuestra favorita de los descorches se introducirá en la Gambrinus, donde reina la todopoderosa Madame Arthur (siempre borracha, siempre a la defensiva ante las posibles rivales). Nunca la quería en la misma mesa porque Violeta pedía propinas a los amigos de Arthur. Qué iba a hacer ella si llevaba el alterne en la sangre ya. Pedía para el taxi, para la peluquería, siempre estaba pidiendo. Pero, claro, como por entonces era la Ava Gardner, nadie se resistía a sus caprichos. Y que no se enterara de los aguinaldos Madame Arthur que podía haber gresca. Ya lo dijo una vez Dolly Van Doll: Como bailarín eres un mamarracho, pero como alternadora eres la primera.




Al cerrar Gambrinus (dicen que por asuntos de drogas) consigue entrar en una nueva sala que acababan de abrir: el Whisky twist. Alli se acomoda con su gracejo, sus coplillas cantadas a su manera, con el desgarro y el cachondeo. Graba un Lp increible a finales de los setenta con su digest que le acompañará a perpetuidad: Draculina (tambien hizo con Pierrot el corto "Vampiros". A saber lo que chupaba esta...) y aquella del te como el salchichón, maricón que explican un estilo escrupulosamente bien y que ella redefine en sus propias declaraciones: Como soy tan bestia y tan loca, todo el público reía y me decían ¡qué burra, qué burra!. Y yo me dije ¿ah, si?, pues a partir de ahora seré Violeta La burra.

 

Yeda Brown y Eva Robin



 Dos de mis trans favoritas y dos extranjeras en este pais de carcamales y retrógrados. Yeda y Eva, Eva y Yeda. Eran fenomenales y opíparas en los años setenta. La Brown era morena, brown claro, daba mujerona. Eva era rubia y felina en formas. Una llegaba du Brassil, la otra de l'Italia. Uhmm. Y se encontraron con un pais con ganas de cambio, que yo más bien creo que era un pais con ganas de marcha y despelote. Y sino mira la de puticlubs que hay desperdigados por nuestra hermosa geografía de piel de toro (incluidas las Vascongadas y la Catalunya) de logos tan 70's. En los sesenta el rollo de las suecas, lo de Alfredo Landa y tal. En la década siguiente el destape,¡qué zipizape!" que cantaba Cassen. Más que modernidad y democracia la gente pedía tetas y culos por doquier, y poder ver en el cine las de Perpignan. Si hasta en los teatros la Victoria Vera y el Juan Ribó lo enseñaban todo.Saldría publicado en un LIB de época un pie de foto con Eva Robin en el que se decía: Imposible resistir su encanto. Muchos hombres ya tienen una excusa para pasarse a la acera de enfrente.
Es lo que te decia, la ambiguedad golpeaba tambien en las conciencias eróticas y el libertinaje se adueñó pronto de los españoles de entonces que ya no sabían si salir a la calle a buscar moza o a un gachó bigotudo con coño cosido en Paris (fue en todo caso un lupanar breve, duró lo que la novedad). Lo que aportaron los travestis y las trans al despendole general fue muy importante. A anteriores capítulos de esta serie me remito.
Llegaron operadas del extranjero, casi todas con la mili hecha, y encontraron en los espectáculos porno una buena via de escape para desarrollar un trabajo que les diera de comer. Pero el deseo principal de todas para ser completamente felices era conseguir el carnét de identidad. Decía al respecto Yeda en una entrevista: Tener mis papeles de mujer en la mano. No tener que esperar más la última en los aeropuertos para no pasar verguenza con la serie de preguntas que te hacen y con el asombro que despiertas. Entregar el carnet de identidad en los hoteles sin que eso de lugar a suspicacias ni a dimes ni diretes. El dia que tenga documentación de mujer seré la persona más feliz del mundo.


Digo yo que a estas alturas del percal, la buena de Yeda, y tantas más de su época el carnet como poco lo tendrán sobadísimo de viejo. Qué menos. Que esta España de Zapatero mucho con los maricones ¿pero a nuestras olvidadas trans ná de ná?. No puede ser esto. Y encima con el talento para la revista que tenía Yeda. Que estuvo en el Barcelona de noche con todos los merecimientos mostrando cacha y arte. Voluntariosa y decidida, quiso aprender baile flamenco y demostró no estar cojita en ese sentido.
El auge de las ambiguas empieza ya a inundar las carteleras de los cines y Yeda pone su granito de arena. Debuta en la fundamental El transexual de la que hablaré más extensamente el próximo lunes y luego realiza pequeños papeles en títulos de la calaña de Rostros ( todo un filme maldito con la Sevilla y Juan Pardo de protagonistas y en el que el sexo, como esóterico, corria a cargo sobre todo de Barbara Rey y la Brown) ; Fango, burda estafa erótica encubierta de melodrama a mayor gloria de las bondades de Agata Lys (que también encabezaba el reparto del transexual, por cierto, en esta ocasión encarnando a la divina trans caida Lorena Capelli). Según los archivos de cine, la última aparición de Yeda tuvo lugar en forma de chica de anuncio flagelada en "Historia de S", con Landa haciendo el Landa más que nunca.



Mientras Eva que ya dije antes que venía de Italia fue un boom que se apagó demasiado pronto. Sin duda esto ocurrió por la fuerte campaña publicitaria que recibió su único hit: La pito conejo ( aun por encima teniendo que compartir reparto con la poderosa Ajita Wilson claro, una que ya había pasado por el proceso de castración). No era el caso de Eva, que sorprendía en la película con una ligera exhibición, casi de fenómeno de barraca de feria, de su piruli enhiesto. Fue impagable verlas a las dos simulando no sabemos si tortilla o coito tradicional pero en resumidas cuentas lo que salió de alli es un olvidado momento trans...ición inolvidable. Fue coproducida con Italia y el título en un principio no estaba muy claro. Se pensó en ponerle Evaman (gracioso) y también "La máquina del amor" ( que sonaba a cha cha chá). La Pito conejo es un título ideal, spanish bizarro hasta los tuétanos. Ese rayo, que no es laser, en manos de las furcias estas,que a todo lo que toca le da por tener ganas de amar, es el no va más ( esta y Profesor Eroticus, en onda similar son muy aconsejables si te quieres hacer un ciclo de sexy fantaciencia casposa).


Lo importante de todo esto es destacar la sensualidad de la italiana, que nació Roberto Coatti, que fue modelo de publicidad y que se puso el nombre de Eva mirando un comic y el apellido Robin leyendo a Harold Robbins. Ah, y que supuso como Yeda, como todas, un soplo de aire fresco en la grisácea y asfixiante España de la UCD.

 

Transmovies


Esto del tema del mariconeo en el cine patrio siempre dio bastante repelús y dentera. Por ejemplo con los realizadores mediocrísimos que cuando no pasaban de largo les salían unos tópicos como para estrangularlos. La mariquita llena de pluma y boato absurdo, de foulard en el cuello, inclinación de cadera y ¡oigs ! por doquier estaba a la orden del dia cuando se trataba de hacer risa en aquellas comedietas landistas tipo No
desearás al...


Era lamentable la imagen que aparecía de nosotros,¡ y gracias que salíamos!. En cambio en los años setenta, con la apertura y los aires de falsa modernidad nuevos realizadores se mojaron hasta las cachas por romper en lo posible tanto esteriotipo inexacto, aun a riesgo de caer en ciertas dosis de escándalo y morbo. Tal vez el que abriera el camino de la calidad, Alfredo Alaria y Luis María Delgado aparte, fue Pedro Olea con su Flor de Otoño (78). Olea tuvo un tacto especial, muy personal para afrontar el mundillo de los transformistas de época, que era lo suyo, que era su fuerte (la reconstrucción histórica). Y Sacristán estuvo sino soberbio si prudente en ademanes y patético en la composición de un personaje no menos patético. Claro que habría que mencionar a Lopez Vazquez en Mi Querida Señorita (71), de Armiñán, que armó un revuelo increible en su momento. Pero López Vázquez defendió aquella dificil empresa con una dignidad a la que todos estábamos ya acostumbrados en él (sin duda ha sido el mejor actor de cine español del pasado siglo). Y habría que añadir al respecto que esta película era una reivindicación de la figura de la mujer más que de las mariquitas carrozonas de provincias.
Un capítulo aparte merecería Eloy de la Iglesia, recientemente fallecido con sus pelis de la transición: polémicas, absurdas, desmadradas y oportunistas pero sobre todo, realizadas con intención ( si esa intención era noble se lo dejo a la opinión del lector).



Antes de que la irrupción de los bodrios de Almodóvar llenasen el cine español más vendible en el extranjero de travestis surreales e inverosímiles (hasta sus mujeres eran en el alma individuos disfrazados) un cineasta más comedido en excentricidades como Vicente Aranda dio en el clavo con su Cambio de sexo (76). Su sobriedad tonal, su impecable ritmo narrativo, sólo truncado por innecesarios números musicales en su parte final, compusieron el mejor homenaje, hasta la fecha de hoy, al mundo transexual. Victoria Abril de chico estaba tan emotiva que despertó unánime admiración. De operada era Bibi Andersen, también en el papel de su vida y por aquellas fechas, de plena actualidad. Se terminó convirtiendo en todo un fenómeno sociológico.
Otra película setentera que abordó el dichosito tema trans fue El transexual (77) de Jose Jara. De todas formas el que metió más baza, como solía hacer tan egocéntrico señor, era el espeluznante Paul Naschy. Aunque se parta de una historia verídica: la triste muerte de la compañera Lorena Capelli por una vaginoplastia indebida, se recrea un mundo ficcional de submundo gay con sus locales, su fauna pintoresca y otros tópicos que no por forzados dejaban de suponer un acercamiento importante a una realidad infrecuente en nuestro cine. Con la mirada puesta en el previo éxito del film de Aranda se incluyó a un deshinibido ya Vicente Parra de protagonista y a Agata Lys que no paraba de romper braguetas, amén de trans que hubieran podido ser más apropiadas para encarnar a la pobre Lorena como Yeda Brown. Lástima que nadie se enterara en su momento de su existencia pues esta película pasó completamente desapercibida.
Gimenez Rico con Vestida de azul (83) se inmiscuyó también en el asunto en una especie de docudrama muy al estilo del programa de TVE Vivir cada dia, tan de moda con Suarez. Combina registros que van de lo humorístico a lo confesional pasando por lo expositivo en toda su crudeza con la inclusión de unas imágenes de cambio de sexo reales (eso creo, D'amato no andaba por aquel quirófano).



Volviendo a la ficción habría que destacar otro filme maldito (¿cuántos compondrían la lista integra del cine maldito español?) que llevó el título de La Tercera Luna (84) de Gregorio Almendros. Esta yo creo que ni llegó a estrenarse. Su argumento era una demencial mezcla entre melodrama de Marga Lopez y underground a lo Almodovar. Pero tenía intervenciones de peña importante en este terreno omo era Pierrot y un sorprendente Alberto Bourbon, que abandonaba momentaneamente la música para ponerse a interpretar.



La muerte de Mikel (84) tuvo mayor nombradía. La realidad vasca y el lio abertzale como transfondo de un amor trans, o travesti u homosexual. Imanol Arias despegó con el papel definitivamente. Y mi culto por la fenomenal Fama ( que bordaba un Tatuaje de club gay) se disparó para instalarse en mi lista de adoraciones durante unas cuantas temporadas.
Creo que las películas que he citado son las básicas. No he mentado el cine erótico S por el cual pasaron algunas estrellas como Pavlowsky o Paco España (ambos transformistas) por ejemplo porque las temáticas no eran susceptibles de abordar esa otra sensibilidad ( y Paco España haría un cameo de camerino en Flor de Otoño, ojo). Fue un panorama muy pobre al respecto, pero ¿qué le quieres?, este pais no quería ver al trans en su realidad más auténtica, sino en esa otra faceta frivolona de enfermo vicioso que tanta gracia hacía (y hará) a los gañanes de peña futbolística dominical, peinados a lo Planeta de lo simios, de patillas cortadas al hacha y bosque en pecho. Que haberlos aún haylos.


BIBI FUE MANOLO


No sé dónde leí que Bibi cuando era chico (guapísimo, a no dudarlo) había ganado un premio como mejor soldador en el gremio de la formación profesional. O algo parecido. Sea o no una leyenda urbana lo que es verdad es que no le hicieron falta títulos ningunos a esta estrellona de la constelación petardista/almodovariana para ser lo que es. Para mi gusto poca cosa. Pero con su listeza y su verborrea inacabable y hueca (¿la habeis escuchado retransmitir partidos de futbol en la radio?) tan pareja a la de Barbara Rey y otras insignes sucesoras de la Zambrano, alcanzaría y seguirá alcanzando cuantas metas se plantée.
Bellezón incuestionable, morena altísima, morena de rompe y rasga supo jugar como ninguna otra trans con su ambiguedad pre tijeretazos. En los años setenta se complació cuanto quiso enseñando lo que otras tapaban por verguenza y convirtió el hecho intrínseco en marca de artista. Su pajarito al viento no despertaría la admiración del puritano Dalí pero ya estaba pendiente otro farsante muy vendible, el manchego universal para incluirla en su Trailer para amantes de lo prohibido (homenaje a su dudosa capacidad interpretativa bajo un fondo Bambino /Guillot).



Cuán lejos quedaba ya su nacimiento en Tánger, su mili cumplida, su llegada a Malaga y los malos tiempos. En Barcelona el empresario Ferrer la bautiza con el nombre de Bibi Andersen, que suena a sueco, a cuadrilla bergmaniana. Pero no os hagais ilusiones. Dudo mucho que aun siendo muy lista conociese ex Manolo al que filmó Persona. Fue Ferrer al que se le ocurrió, y no por que fuera adicto al cine de arte y ensayo sino al de Perpignan. Pues sabed que la sueca había hecho un filme, fuera de la órbita de Ingmar, que abordaba el tema del transexualismo y que se tituló Dos veces mujer. De ahi, vino todo.
Entra en la compañia de Juanito Navarro (muy diferente a la de Asta Nielsen) y se luce en su "Una vez al año no hace daño". Pero antes se consagra como atracción del momento en un par de títulos emblematicos del cine de la transición: Cambio de sexo y El transexual. Reportajes fotográficos para revistas tipo Lib o Interviu, apariciones televisivas en programas musicales...El boom Bibi ya estaba en la calle. Igual que su disco, que fueron dos (ahora el segundo es muy buscado por frikis de baja estofa). Pero el primero, por lo menos su single aun es relativamente fácil de encontrar por los centros RETO o REMAR a diez céntimos. Hablo del Lady Champagne que sonaba a Amanda Lear, sonido Munich basicamente.



En cuanto a la actitud de la nena: contradictoria total. Se negaba a hablar de Manolo pero tampoco queria definirse como mujer, era transexual en algunas entrevistas y en otras la maja de Goya. Gutierrez Aragón en La noche más hermosa (84) quiso que se autointerpretara y ella, a pesar de ser consciente de las pretensiones de ese penoso director renegó de los resultados. Sinceramente todo aquello le daba bombo, que era lo que buscaba.



Y el experto en marketing y bombos mil, Almodovar, decidió que aquella chica iba a ser suya. Cuando la captó se aferró a su troupe con toda sus fuerzas. Y vinieron La Ley del deseo, Kika y algunas más. Pero don Pedro no era lerdo, sabía que Bibi nunca encajaría como protagónica y la otra se fue conformando con diez segundos de gloria, como poco. El resto de su historia es de sobra conocido, me remito a las revistas del corazón, a los programas de actualidad y a los horribles posteos que hace para este blog la petulante Gilda Love. Suele aparecer (cada vez menos) con su nuevo seudónimo. La verdad, a mi me parece muy poco comercial. Ahí creo que ha patinado. Aun si se hubiera puesto Robustiana Clarines, pues vale. Pero lo de alargar el sueco y apellidarse Fernandez, como que es anticomercial del carajo. Ella sabrá lo que hace. De todas formas los años no pasan en balde. Me asusta imaginármela de vieja con una cara operada extrañísima, que será la misma que la de otras operadas del montón (sean o no trans). Las nuevas mujeres del siglo XXI que me hacen temblar de estupor, por lo biónicas y mutantes. Lo dicho, me quedo con su pasado bizarroso, es lo mejor.

Maricón Martinez 2006

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