09 enero 2011

OLD BROADWAY. Por Saba Sorrento

En el probador, Julie Andrews se viste de la divina Ginebra y evalúa detenidamente su regio look. El musical en el que se había implicado no podía ser otro que Camelot (1960)

En Pacific Overtures (1976. S. Sondheim y John Weidman), Mako interpreta al Recitador, una figura del teatro kabuki, arrodillado y acompañado de un coro. El describe amargamente la transición del Japón tradicional al rock' n' roll de los paises del Oeste en un mundo de tecnología moderna

Sweeney Todd, the Demon Barber of Fleet Street (1979), protagonizado por Angela Lansbury y Len Cariou. Esta producción usó un decorado -una auténtica fundición de hierro acondicionada por el diseñador Eugene Lee- tan aprovechado como si el espectáculo se tratase de una ópera. Aunque a un nivel escénico la obra era muy compleja, la banda sonora fue notablemente cálida y melódica. Sin embargo, pese a que la música de Sondheim y la puesta en escena de Harold Prince eran maravillosos, Sweeney Todd resultó poco gratificante. Carecía de intención teatral. Perdió mucho dinero durante el año que aguantó en Nueva York. Con miras a crear un musical que vendiera cada asiento del teatro , Sondheim y Prince contraatacaron con Merrily, We Roll Along (1981), musical cautivador (para ellos), con una partitura altamente asequible de Sondheim que sonaba muy "a Broadway". Pero el destino volvió a gastarles una mala pasada. Cerraron a las dieciseis representaciones. Prince orientó a partir de entonces su carrera hacia otras producciones y compositores. Parecía inevitable que Sondheim, también, debía encontrar a otro compañero.

¿Camareros blancos...

...o camareros negros para Hello Dolly!?. Aquí está el famoso número "Waiters' Galop". La coreografía de Gower Champion se ha convertido en leyenda, figura entre las más brillantes de la historia de Broadway. Las dos versiones son idénticas, a no ser por la diferencia racial de los bailarines. La negra debe ser considerada como un espectáculo de raza. Y, aquí, raza significaría "distinción"

Las versiones negras de musicales blancos empezaron a ponerse de moda a partir de 1939. Ese año aparecían compitiendo en cartel dos de The Mikado (la clásica opereta de Gilbert & Sullivan). Las audiencias tuvieron que elegir entre The Swing Mikado y The Hot Mikado (en la foto) con Bill Robinson como el negro, y por tanto hot, mikado. Esta versión, producida por el super showman Mike Todd, contaba con decorados abstractos y modernistas y un montón de bailes jazzísticos

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