11 octubre 2010

DEJA VU's: Especial 5º aniversario

Reprint de los cuatro post publicados el primer dia de FANTASIA MONGO
 (o asi comenzó esto)


1. ALBUM DE CROMOS "SUEÑOS DE JUVENTUD"

Hoy…los kuroi de la historieta.
Se haría complejo, por no decir extenuante, el desglosar en una lista a todos los chavales y chavalas que protagonizaron series comiqueras desde que el tebeo es tebeo. Desde los tiempos de Yellow Kid, es decir, desde el arranque oficial de la historieta hasta nuestros días un sinfín de pequeños y adolescentes en blanco y negro o coloreados hicieron sonreír a un montón de lectores de todas las edades. Hay que señalar que el comic aparece en Estados Unidos como página complementaria de un periódico, un medio impreso de información destinado al varón norteamericano de mediana edad pero que también era visto por el resto de los componentes de la familia. Así los hijos se deleitaban con las estupendas tiras, bien diarias (daily strips) o bien dominicales (las Sundays, más bonitas pues eran a todo color), mientras el abuelo aguardaba el turno, por ejemplo, para consultar los resultados de los juegos de azar.
Las aventuras comiqueras protagonizadas por efebos constituyeron un género en toda regla conocido como boy strip (cuando eran niños aquello se llamó kid strip). Y en verdad que fue un filón, un género donde proliferaron los muchachitos más apetecibles y a la vez indefensos ante la cruda realidad coincidiendo ésta con cada contexto temporal vivido. Hoy, me centraré en los boys. Dejaré pues a los kids por esta vez (como los traviesos katzenjammer y sus impersonators hispanos Zipi y Zape; a cierto Búster Brown, rubito impecablemente vestido, a los muy bebés Sambo y Little Johnny, o al popularísimo Dennis, the menace, o sea el terrible Daniel). Quedémonos con eses kuroi de la viñeta con los que compartirían algunas características comunes: eran huérfanos o vivían en barrios pobres como aquellos pero se adecuaban más a la idiosincrasia de una edad y sobre todo con las bondades de un físico híbrido, que no era ni de adulto ni de infante.
En 1916 se estrenaba en los periódicos JUST BOY, un chaval que se adentra en la madurez y la aventura amorosa. Estamos ante un comic primitivo que aún no descubrió el recurso típico de la serialización pero en tanto que parte de un género sería un absoluto pionero, dando lugar a series como Elmer o Harold Teen.
Hablo de muchachos agradables, que trabajan, se abren a la vida y al amor, con sus esfínteres entintados y dispuestos a lo que sea…hasta a emplearse como botones, en el caso de SMITTY (1922), origen del futuro-y castizo- Sacarino.
Curiosa desde el punto de vista cinematográfico es la serie TOONERVILLE FOLKS (1920) de Fontaine Fox con un protagonista humano, un chavalín llamado Mickey McGuire. Y es curiosa porque Mickey Rooney, el actorazo se puso el nombre artístico de Mickey después de interpretarlo en la pantalla.
Pero tras este desfile de mozalbetes pobretones, hijos de la depresión económica, a un paso del neorrealismo made in Roosevelt, aquellos a los que cualquier pederasta piadoso podría ofrecerles su mano (y lo que no fuera su mano, claro), pues tras ellos llegarían los héroes juveniles propiamente dichos. Arrogantes alevines de chulazo como Bobby Thatcher (por Storm), sin duda un digno precursor de los futuros acompañantes de los superhombres ultraceñidos y a los que todos tenemos en mente. O sea, los Robin, Terry Lee, Aqualad, Speedy o, ¡por qué no!, los españolazos Pedrín o Bill (este último de “Aventuras del FBI”, igualmente detectivesco). Resumiendo, muchachitos bombón, poco aparatosos, con un punto de sensualidad, la justita y siempre solícitos con sus calientes tutores. Rescato un párrafo delicioso que escribió G. Cabrera Infante en su opúsculo cinéfago “Cine y sardina” con respecto al heroecillo Terry Lee (de “Terry y los piratas”, como bien sabéis).”Terry, todavía adolescente inocente, rubio perseguido por la cruel, fiel Dama del Lago. Pero debo mencionar, si la discreción y la autocensura me lo permiten a la novia que tuvo Terry y que le sirvió para que el aventurero no se perdiera en los bares gay de Singapur”
En fin, todo un poema este nuestro Terry del comic, compañero del viril Pat Ryan, el Terry de Milton Cannif, un maestro, un Rembrandt de la historieta. Terry, ya chicarrón sanote, casi macho man y con el pelo aún claro, se alistaría de cadete en la fuerza aérea del ejército. Llegado a este punto, si a su conocida propensión al exhibicionismo físico le añadimos una cierta semejanza con el Guy Madison de las películas, no me extrañaría que se convirtiera allí, en el frente en un caprichito de espartanos. Esto coincidía con la segunda guerra mundial, y por lo tanto se incluía un mensaje patriótico en la obra bastante diáfano, como no podía ser menos…Aquí podríamos abrir un apartado de jóvenes cadetes del comic clásico y en el que merecerían una mención especial otros favoritos como SKEEZIX (provenía de la señera GASOLINE ALLEY), SMILIN’JACK (muy parecido al Ryan Philippe de “Tormenta blanca”, que volaría contra la amenaza nazi), o el fenomenal yogurcito SLATS (de la serie ABBIE AN’SLATS; que se alistó en la Marina y, pobre, fue dado por muerto o desaparecido en el mar. Todos los pederastas de buen corazón siempre confiamos en que Slats sobreviviera, pues dado su encanto carnal sería salvado por Aqualad, llevándolo a vivir a su mundo submarino y que por allí andarían, ad aeternam, juntitos, tan ricamente. Con el permiso de AQUAMAN, claro).
Dejaré para otro cromo ejemplos más obvios de muñecos en la edad del pavo destinados a estimular eróticamente a pedófilos rosáceos como Robin, Pedrín, Rick Jones o Tintín, que ya me extendí demasiado hoy. Y de artistas como Tom de Finlandia o Etienne no creo que haya ningún cromo en esta colección. Siento desilusionaros. Así que a pegar estos en el álbum, con mucho cuidado de no estropearlos. Son tan inocentes…


2. Apuntes macisteños

Acabo de ver, después de años, el “Teorema” de Pasolini y me he convencido de que su fama es del todo justificada (la obra y el autor), y que en modo alguno el artista se ha sobrevalorado. Sigue conservando, más allá de sus valores plásticos (que son muchos) una capacidad provocadora, un efecto revulsivo y un transfondo intelectual sumamente apreciable . Ese Terence Stamp como el Enviado, quizá un Cristo redentor o instigador de conciencias burguesa o quizá un Kart Marx que vende con miradas y primeros planos de bragueta un mensaje político alienador muy típico de la época de la contestazione, lo emparenta a otros personajes sagrados del credo pasoliniano, en cualquiera de sus armas artísticas: poesía, guionizaciones, prosa y cuentos.
Asimismo está magistral como de costumbre Silvana Mangano de madre burguesa buscando una salida desesperada a una vida monótona y falsa. Huyendo del convencionalismo opta por una búsqueda traumática del amor fugaz en su coche, de esquina en esquina, rastreando carne de chulo joven (inolvidable el ragazzi di vita que aparece con los rasgos del hijo de Alida Valli). Por otro lado, esta interpretación del complejo mundo femenino que realiza Pasolini es harto curiosa en tanto que parece proyectar sobre esta mujer soluciones que antes más valdrían para un homosexual maduro que para una diva de esta categoría. Con todo resulta conmovedor por lo confesional y siempre turbador, porque los muchachos son sensacionales y la Mangano nunca pierde su gran clase (lejanos quedaban ya los arrozales de De Sanctis).

 
 3. Frases para reflexionar en la almohada


“Una novela es un espejo que se pasea
a lo largo de un camino”
 
STENDHAL

4. Revelación del día

Se trata de Dani Sanz, ese infraser de la edición 2005 de OT. De momento es mi favorito, tan monín, tan pretty face, tan…abducido por la peculiar sensibilidad gay que impone el conductor de este año a todos sus proyectos televisivos, el señorito Jesús Vázquez. Hablo de ese toque queer de Chueca en programas asexuados como el de las cajas al que sólo parecían acudir a concursar metrosexuales, zagalas sáficas y musculocas extrateñidas (hasta llegué a contabilizar varios ejemplares de osos comunes). Y en el caso de esta noche, el touch parecía venir impuesto en el vestuario del menda, Dani, que lucía ostensiblemente un pañuelo en el bolsillo trasero de sus vaqueros. Esto en el lenguaje de signos del colectivo al que he aludido da a entrever la pasividad amatoria del que lo lleva, como bien sabrá el bueno de Jesús, que incluso tuvo palabras de elogio ante la apostura de la futura estrella del espectáculo. Pues muy bien, el chavalito ya digo que es majo, le deseo lo mejor y me consuelo imaginando el sabor de su ano, mientras coloco empalmado un CD de Ricky Nelson susurrando en guapo el “I Confess”. Aún hay clases.


Fantasia Mongo (10 de octubre de 2005)

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