15 abril 2010

Escala en HI FI. Por Cordelia Flyte


Love Resis
tance de APPLE BOUTIQUE (1987. Creation)

El mejor homenaje al fieltro
Corría la primavera de 1988. Mi amiga Tosca, compañera querida del instituto (las dos cursábamos ese año primero de bachillerato), me pasó una cinta con grupos británicos (y algún australiano) bien selectos. Manía por el C-86. También aparecían los inicios de Sarah Records. Joyitas sueltas de Cherry Red. Y Creation, bastante Creation. Un batiburrillo, un desorden maravilloso. Eramos unas proto-british asquerosas. Pero ¿qué se podía hacer de aquella sino mirar a las Islas?. Si el panorama nacional estaba hecho un cisco... Aquí nadie imitaba a los Go-Betweens. Ningún grupo ansiaba convertirse en los Aztec Cameras nacionales. Pronto las tornas cambiaron. Tosca y yo nos hicimos definitivamente mujeres y empezamos a escuchar a los indies, a pedir a Elefant y Siesta, que esos sabían un rato largo de nuestras inclinaciones auriculares. Fue cambiando la cosa. Para mejor.
Mientras no sucedía, los originales nos entusiasmaron. Enamorables todos. Muchos a la sombra de los importantísimos Felt. Sus nombres se habrán olvidado. Cuántos sacaron un single y desaparecieron... Singles isla, Ep's incógnita. ¿Quienes componían el combo?. ¿Qué ángeles ejecutaban esas guitarras de sonidos cristalinos?. Nos gustaban Felt y también The Servants, donde si mal no recuerdo empezaba Luke Haines a despuntar en lo pop. Pero ¿cómo se llamaban los demás?. ¿Donde estaban sus posters?.
¿Son salados los Apple Boutique?. Ni idea. Mi amiga no sabía solucionarme las dudas. Sólo me indicaba que la onda Felt se les notaba hasta en el nombre. Si. Apple Boutique es una canción deliciosa de los chicos de Lawrence, que a su vez hacía referencia a la tienda de segunda mano, sita en el 94 de Baker Street, que promocionaban los Beatles cuando se volvieron locos por las manzanas. O cuando las manzanas eran signo de enormes ingresos en sus cuentas bancarias.
Apple Boutique aparecían abriendo la cara B de la cassette. Una balada para Jet Harris, nueva referencia a los 60 (Harris, bajista de los Shadows, según me contó Juan de Pablos en seguida). Un instrumental para separar fases, como diría el otro, que tenía punch. Un suave duelo de guitarras eléctricas, nada distorsionantes, sólo interrumpidas, muy levemente, como flotando, por las voces del grupo, justo al acabarse.



A la larga esta es la canción que más ha trascendido de un grupo con sólo tres en su haber. Recuerdo volvérme a topar la balada en sitios bien distintos y un poco vergonzantes (una discoteca del Mediterráneo español, en plena ruta del bacalao y negociando drogas de diseño) reconstruida a partir del sonido valenciano de la nueva década. ¿Megabeat eran?. Lo consultaré. Eran como New Order extasiados de rollo ibicenco acidando lo más asimilable de Joy Division (salvando las distancias).
Menos mal que tras los calores del verano levantino regresaban los otoños en Zamora, que fue cuando terminé por descubrir los otros temas que remataban la discografía de Apple Boutique. Ni que decir tiene que por snobismo o lo que fuera, me deslumbró más el titular del disco. Love Resistance. Una maravilla. Sí que encontraba ecos de Felt. También de Orange Juice, de BMX Bandits, del C-86 y de muchos grupos de Cherry Red de primeros de los ochenta. Esta era cantada y me hacía levitar. I don't believe in you ya me gustaba menos, aunque me seguían fascinando esos entrañables diálogos entre las diferentes guitarras: la solista, la acústica y la rítmica. Había talento en estos chicos.
Consultando hace nada en la Red, poco sale que me resuelva lo de las identidades de sus componentes. Aparecen los nombres de John Mohan y Phil King (ex The Servants y eventual bajista, luego, de Jesus and Mary Chain, Lush y mil bandas más). Si fueron ellos, dejaron para la posteridad un extended play de culto para una juventud indie ansiosa de cambios. Y, a la larga, un mini trabajo algo amateur, nada pretencioso y que, por lo mismo, ha ganado con los años, permaneciendo fresco y optimizante pasadas dos décadas.
Como una sigue decantándose por los originales, tiendo a verlos a todos como una bendita horda de chicos lánguidos con guitarras dulces y armoniosas en el más definitorio estilo Rickenbacker (más Byrds que Beatles). Y es por ello que no pueda dejar hoy en el tintero de mis recuerdos de catorceañera a unos igual de fantasmales (recuperados atinadamente por los de Cherry Red) H. M. S. Bounty (Girl) o a los primerísimos Fantastic Something con su eterno If she doesn't smile.
Para puntillosos: reconozco que pueda estar confundiendo paises y movimientos pero de lo que les aseguro no estar errada es que de todos estos y más se nutría aquella casette. La que un feliz día terminó por abrirme las puertas a otros mundos pop. Y bien románticos que fueron. Una cuestión generacional. Una licencia o un desahogo de bloggera liquidando existencias. Las raices de Escala en HI FI.













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