09 abril 2010

El consultorio perverso del doctor Cebollo

Nota del director del blog: Cerrando como andamos esta tercera etapa de FM II by MB se cierran de igual modo las puertas del consultorio cebollesco. Agradecemos todos los e-mails recibidos y muy especialmente agradecemos al insigne Scrotto Fürther su desinteresada colaboración. Consideramos de lo más interesante e instructivo su paso por aqui. Más que perverso, nuestro médico es un vintage de mucho cuidado. También un recuerdo para el que lo inició, el inmortal Martinez, como de igual modo, para la enfermera suplente durante las pasadas fiestas navideñas, miss Palurda.
Queden hoy, más que nunca, en buenas manos...


CONSULTA GENERAL: Una actividad muy extendida, el sexo anal (monográfico sobre esta tan controvertida práctica)




PREGUNTA I


Tengo diecisiete años y soy un asiduo lector de su blog, especialmente de su "Consultorio perversológico vintage", ya que dan confianza a los lectores para explicar sus problemas. Les voy a consultar dos dudas que quisiera que me aclarasen: Cuando la mujer está con la regla, ¿se puede o no realizar el coito anal sin peligro?. Y si es asi, ¿hay posibilidad de embarazo?. ¿Es cierto que después de la regla se puede realizar el coito anal cinco o seis días sin posibilidad de embarazo?

M. A. G.


PREGUNTA II

Tengo veinte años y mantengo relaciones sexuales con personas de mi sexo. Me gusta, aunque no he llegado nunca al coito anal; me da miedo, mucho miedo. Una vez lo intentaron y estuve un mes con fisuras anales, lo cual me causó mucho dolor. Ahora deseo mantener esta relación sexual para satisfacer a un ser querido, mas no tengo idea de cómo hacerlo, pues no sé si debo ser estrecho o es que me tensiono cuando se inicia la introducción; la cuestión es que me horroriza pensar en el daño que me pueda hacerme y, sin embargo, lo deseo... Por favor, ¿me podrían aclarar el método que puedo seguir o me aconsejan que no realice el acto por no poseer las cualidades necesarias?

UN HOMOSEXUAL



PREGUNTA III

Esperando no molestarles con mi carta, paso a decirles que llevo casada nueve años y tengo dos niños, uno de cinco y otro de dos. Mi vida es normal y soy muy feliz, lo mismo en la vida cotidiana que sexual, y tal vez sea ésta una de las que creo que pocos matrimonios gozan como la nuestra, ya que mi esposo y yo somos muy dichosos en este aspecto. Les diré que nunca practicamos la misma postura para este acto, siempre variamos, si nos apetece lo hacemos bucalmente y, mutuamente, ni mi esposo tiene asco de mí ni yo de él; también yo gozo mucho subiendo encima de él al mismo tiempo que el muerde y lame mis pechos, y yo, con rozarle su pecho, sin necesidad de introducir su pene, llega al orgasmo. Si no también nos acariciamos y besamos con los besos de lengua, y con sólo acariciar nuestros genitales llegamos los dos al orgasmo. Más llegaría a contarles del sinfín de formas y posturas para hacerlo y gozar mutuamente los dos. También él es muy feliz cuando yo accedo a que introduzca su pene en mi ano, pero es aqui donde está mi pequeño problema. A mi no me desagrada, ni mucho menos, cuando lo hace, ya que a mi antes me ha hecho llegar al orgasmo de la manera que más me guste. Lo que pasa es que, al introducir su pene, por más que me relaje, me hace muchísimo daño, y el dolor dura tres o cuatro días. Yo aguanto mucho y él va con mucho cuidado y cariño para no hacerme sufrir; me pregunta si me hace daño para quitarse, y yo para que él llegue al final de su placer, le digo que no, aunque me muerdo los labios de dolor, si bien trato de que no lo note, ya que soy muy feliz viendo y sintiendo cómo disfruta y goza, y por eso desearía que me diesen algún consejo para que no sea tan dolorosa la introducción.

SARITA



PREGUNTA IV

Somos un matrimonio joven que quiere saber cosas concretas acerca del coito anal. ¿Tiene algún inconveniente grave?. ¿Cómo se realiza?. ¿Qué medidas hay que tomar antes o después?. ¿Es realmente placentero para ambos o solamente para él?.

UNA PAREJA DE LERIDA




Super Respuesta


La carta que firma M. A. G. nos obliga a comenzar con una definición: " El coito anal es el acto que consiste en la introducción del miembro viril erecto por el ano de otro hombre y por el de alguna mujer". No existe, pues, posibilidad de embarazo, sea cual fuere la fecha del ciclo femenino en que se practique, por una razón muy simple: la vagina pertenece al aparato genital femenino; el ano es el orificio terminal del digestivo, y ambos aparatos son independientes y carecen de comunicación.
Hecha la precedente aclaración, que a buen seguro no precisaban el resto de nuestros concursantes, pasamos a contestar las otras cuestiones:

A) Contra lo que muchos imaginan, el coito anal entre homosexuales es una actividad mucho menos extendida que la felación, la felación mutua o "69" y la heteromasturbación, simultánea o no; y, contrariamente, la practica heterosexual del coito anal es más frecuente de lo que se suele pensar. Una encuesta realizada por la Fundación Playboy permitió concluir que el 25 por ciento de las casadas norteamericanas habían practicado esta modalidad de relación sexual y que dicha cifra se veía incrementada hasta el 35 por ciento entre las casadas con edades comprendidas entre los dieciocho y veinticuatro años. Tan sensible diferencia demuestra que las generaciones más jóvenes se hallan sexualmente más liberadas y, naturalmente, que a un elevado porcentaje de mujeres esta actividad les resulta gratificadora. A mayor abundamiento, la mencionada encuesta arrojó los siguientes porcentajes masculinos de prácticas del coito anal: el 30 por ciento del total de hombres casados y el ¡50 por 100 de los casados de dieciocho a veinticuatro años!.

B) Riesgos y precauciones
a. El estado normal de los esfínteres anales es la contracción; por ello, intentar una penetración violenta o precipitada podría ser causa de un vivo dolor y de una lesión o desgarro de los tejidos, con las posibles secuelas de infecciones y hemorragias. Se impone, pues, una lenta labor de relajamiento mediante caricias en el ano y su zona circundante y posteriores penetraciones digitales antes de proceder a la introducción del pene.
b. A diferencia de la vagina, el recto carece de lubricación natural, lo que hace imprescindible el uso de una generosa cantidad de vaselina (o aceite, crema o saliva) que favorezca la penetración y evite el dolor a ambos actores.

C) Es lógico que el coito anal le resulte placentero al sujeto activo de la pareja (es decir, al hombre, cuando la relación es heterosexual), porque el recto admite sin dificultades la totalidad del pene, sea cual fuere su tamaño, porque queda aprisionado mucho más estrechamente que, por ejemplo, en la vagina de una multípara y porque las contracciones de los esfínteres son muy poderosas. Pero lo cierto es que si la relajación y la lubricación artificial han sido correctas, una vez pasado el inicial dolor que produce la intromisión del glande, también es altamente deleitosa esta práctica para el -hombre o mujer- miembro pasivo. El sujeto pasivo puede masturbarse para alcanzar el orgasmo, pero a menudo ello no es necesario, pues las meras sensaciones de la penetración provocan la erección y eyaculación del homosexual pasivo y orgasmos a veces más intensos que los debidos al coito vaginal en las mujeres.

D) El coito anal puede realizarse en prácticamente cualquiera de las posturas del coito normal o vaginal. Cuando se ha adquirido una cierta experiencia, todas resultan practicables y agradables. Sin embargo, aconsejamos que, en la iniciación y primeras veces, el sujeto pasivo adopte la posición genu-pectoral, por menos dolorosa y más cómoda y facilitadora para ambos.

E) Sobre la más adecuada técnica o procedimiento a seguir, hemos tratado ya varias veces al responder, en este mismo Consutorio, a cartas parecidas a las que ustedes nos han dirigido. Para muchos de nuestros lectores no va, pues, a suponer novedad alguna lo que a continuación exponemos:

1. El hombre debe proceder, por lo menos en los primeros compases del acoplamiento, con la mayor precaución, paciencia y delicadeza, porque, según ya queda dicho, la introducción de los primeros centímetros de pene comporta -sin, practicamente, excepciones,- ciertas molestias.

2. Iniciada la penetración, se detendrá ésta tan pronto el sujeto pasivo manifieste experimentar algo de dolor.

3. Pasados unos segundos de quietud, se retrocede un tanto para, acto seguido, volver a presionar, de suerte que en cada acometida y sucesivo retroceso se "vaya ganando terreno".

4. Cuando se haya conseguido la penetración de la totalidad del glande podrá proseguirse, sin mayores cuidados, la introducción total del falo, cesando todo movimiento, durante unos instantes, en el momento que aquélla se haya conseguido.

5. Puede procederse entonces a efectuar los clásicos movimientos coitales de vaivén hasta la consecución del orgasmo.


F) Como es natural, la higiene poscoital debe ser tan esmerada como la previa, por parte de ambos sujetos, pero sobre todo del activo.



Aqui podríamos poner punto final, pero nos parece oportuno e interesante para muchas parejas heterosexuales referirnos, aunque brevemente, a una variante de la relación sexual que tiene mucho que ver con el coito anal -aún sin poder calificarse de tal- y que ha demostrado ser muy placentera para muchas mujeres. Se trata de lo que los anglosajones denominan "double entry sex" y que nosotros traduciremos, un tanto libremente, por "doble penetración sexual".
Como posiblemente hayan adivinado, esta modalidad erótica consiste en la simultánea penetración del pene en la vagina y de un dedo en el ano, cuyo orificio o conducto -aunque a ustedes no sería preciso decírselo, estando como están interesados en el coito anal- es (en ambos sexos, pero sobre todo en la mujer) una de las zonas más erógenas del cuerpo humano.
La mayoría de las mujeres sexualmente experimentadas que han practicado esta variante manifiestan que ningún tipo de estimulación les resulta tan excitante y que los orgasmos que con ella consiguen son de mejor calidad y mayor intensidad que los alcanzados mediante cualquier otra actividad. Con ello no pretendemos decir que a "todas" les agrade; es más, las hay que la consideran una práctica sucia, repugnante y denigrante, como también las hay que jamás se prestarían a realizar una felación o a aceptar el cunnilinguo.
Cuanto queda dicho para el coito anal con respecto a la higiene, lubricación, caricias relajantes y delicadeza en la progresiva introducción es, como supondrán, igualmente preceptivo para esta "doble penetración sexual". Tampoco merece la pena que nos detengamos en consideraciones relativas al coito vaginal, pero sí, en cambio, que enumeremos las -según la doctora Jane S. calder- siete posibles técnicas de inserción digito-anal:

1º Apoyar con suavidad el dedo corazón o índice sobre el aro msucular del ano y moverlo circularmente

2º Ejercer una firme presión contra la superficie del borde del ano más cercano a la vulva

3º Cualquiera de las anteriores técnicas, pero prodigando, al mismo tiempo, caricias en las nalgas con los otros dedos.

4º Ejercer una fuerte presión contra la superficie del borde del ano más lejano de la vulva, como si pretendiera separar el cuerpo de la mujer del propio

5º Meter y retirar, muy despacio y reiteradamente, el dedo en el ano

6º Si la mujer está suficientemente relajada, sustituir el dedo índice o corazón por el pulgar

7º Retirar el dedo del ano e introducir tan profundamente como sea posible su nudillo (dos centímetros, a lo sumo), lo que sirve para producir una placentera sensación de plenitud o replección.

Deseamos que esta información les sea de utilidad, y también, en interés de la mayoría de nuestros lectores, no tener que tratar nunca más este tema. Porque repetir y repetir...


Fotos pertenecientes a los archivos de Pegamin Dosmil


FIN

No hay comentarios: