25 marzo 2010

Públicos vicios (homoerotismos en Youtube)


49. Azotes son amores


Lo he practicado, por activa y por pasiva y puedo afirmar rotundamente que "...eso duele...". Que si, que seguimos con los clásicos. Junto al wrestling, lo más homo latente del mundo. Paseo por Youtube (ya no les voy a contar nada de blogs excelsos que abordan el tema en esta vertiente específica entre lo serio y lo frívolo como Jockspank) y no me sorprende nada que los chicos se sigan grabando en estas tesituras. No me refiero a las simples palmaditas en el pompis, tan deportivas. No. Hablo de auténticas sesiones de zurras al culete. Con su ritual, sus herramientas y posiciones. Claro que las que más molan son las que se alejan de ese tufillo de colegio mayor y sus santas hermandades. Las que de igual forma se apartan de la variante del juego de mesa a lo strip pocker. A mí las que me turban son las más cutronas e improvisadas. Donde el pueblo llano y viril se expresa entre divertidísimas comillas. Y si llevan sabor a violación laboral ya ni les cuento. Pienso en los videos sudacas ambientados en talleres y conserjerías, donde unos cuantos chacales bloquean al wey facilón en una esquina y entre risas lo ponen boca abajo y lo desnudan, y entre más risas e hilillos de baba le propinan unos buenos cachetones de todos los comensales, nada civilizados si no incívicos, hambrientos de palpaje hasta dejar el cagadero de su víctima todo coloradito que da gloria mirarlo (tanto que algún chavo va y se lo besa tan a gusto). Le damos al volumen y escuchamos cómo los torturadores le cantan el cumpleaños feliz al infeliz.
Hay más. Los hay pasivos, ya muy putitos, que se colocan de maravilla para que les den una tunda sólo porque se sienten unos presumidos y unos exhibicionistas, siempre conscientes de su valía (bien redondita, blanquita de vello y carnosa). También molan estos. Pero aviso que dentro de este cacao, los yanquis siguen quedando rutinarios (como una práctica habitual del friday night entre mormoncillos), los ingleses no digamos (la Institución del paddle autoritario), los alemanes algo bestias (¡recordaaaar los viejos días del ayeeeer...!), los españoles bastante aburridos (venga con la misma zapatilla) y, salvándose de mi quema, los pinches mejicanos y sus Deliverance estilo Churubusco (cuatro últimos videos).
No podía ser de otra manera en un país de pronto liberalizado en lo político pero con purititos extremos al pie de la calle: por un lado, su machismo asfixiante y, por el otro, el plumerío más nefasto. Entre medias, una amplia y riquísima serie de anormalidades del todo normales para ellos que se van sucediendo mediante ese hipócrita subterfugio de la zurra amateur/vejación al marginal a cambio de unos cuantos tequilas. O sea, de destrozar el objeto que se querría en el fondo follar, para que así la carencia de sexo vaya compensada con un palpaje sin compromiso alguno (por tener el aliciente de no levantar la sospecha de homosexualismo del infractor) y monetario menos. Lo que a lo mejor no sospechó el tal es que a partir de esta idiotez estaría tomando el rol más retorcido y extremo de un sádico/delincuente gay, mucho más grave (desde lo moral y desde lo delictivo si esa sociedad no viviese en sus estadios más terminales) que la propia perversión que en un principio habría pretendido ocultarnos (entre más risas).
Por desdramatizar lo sórdido y, en última instancia, tal como hemos venido insistiendo durante tantos capítulos, algo tendrá esa parte de la anatomía de los chicos para que tanto la bendigan/maldigan/reparen en ella... los de su sexo. Aplausos en el culo.





























































No hay comentarios: