18 marzo 2010

Escala en HI FI. Por Cordelia Flyte


My guilty pleasure
de Sally Shapiro (2009. Pap
er Bag Records)

Cerezas salvajes (de Göteborg)
A principios de este siglo, del que ya ha transcurrido una década de existencia, la señorita que escribe esta crónica era adicta a la distribuidora de discos barcelonesa Inane. Supongo que a día de hoy la misma no exisitirá pero aún la recuerdo con mucho cariño porque me solía abastecer de materiales refinados y bailables, manufacturados muchos de ellos vía Suecia. Tiempos aquellos en que me dejaba enloquecer por las sedosas armonías de Club 8 o el eurobeat más agresivo de Waltz for Debbie. Ahora pienso que de exisitir Inane hubieran sacado los discos de Sally Shapiro. Por sueca, por refinada y por bailable.
Estamos en lo retro de siempre pero hecho con verdadero cariño. Proyectos con nombre de chica o, mejor dicho, un nombre de chica como proyecto pues, han de saber, que la vocalista de este cuarteto no se llama Sally ni se apellida Shapiro. De serlo hubiera sido inglesa o italo-discodiva enmascarada, claro. ¿Se llama Anne?. Es posible. El caso es que detrás de todo se halla, as usual, un chico nostálgico. El que parte el bacalao, el de las ideas y composiciones, el que maneja el sintetizador y produce, el de la rara sensibilidad. Johan Agebjörn es la lumbrera. La supuesta Sally Shapiro pone la divina imagen y esa voz, que tiene que ser frágil y azucarada, espontánea y carnosa como las cerezas en su punto. Johan eligió lo de Sally Shapiro porque le gustaba el italo disco y conocía que Valerie Dore en realidad la bautizaron en su Milano natal Monica Stucci.
Entonces, ustedes que aún no la conocen, se preguntan: ¿Y la música de Sally Shapiro va por esa onda hortera?. A medias. En Moonlight dance lo parece (¡qué tema tan bárbaro!). Pero luego nos perdemos por marismas de agua dulce pero fria, con aromas a cálidos veranos (nada mediterráneos) como Love in July o Save your love. Y comprendemos que este es un segundo disco con afán de continuidad. Radio Romance (2006) era una delicia, melancólica y trasnochada, como todo sintetizador ochentero que nos haga bailar sin que nos abandone el desodorante. Cosa que debía suceder en sus tiempos cuando sonaba en la disco la C.C. Catch, las Modern Talking o la Fancy (artefactos que a Agebjörn le deben de seducir pero que a mí siempre me producían urticarias). ¿Son equiparables aquellas bandas sonoras de autos de choque de mi adolescencia con lo que os traigo hoy?. ¿Tanto han degenerado mis gustos de entonces a ahora?. Lagarto, lagarto... No es eso. Aqui hay clase.




Si se perdieron el anterior, My guilty pleasure es más de lo mismo. Escuchen Looking at the stars : es el estilo Shapiro en su máxima expresión. Melodías amorosas, estribillos pegadizos y un habitual crescendo instrumental entre cósmico y envolvente que te transporta a lo mejorcito de la década que tanto parecen añorar estos suecos (Matia Bazar esto último lo calcaban, aunque con vozarrón. Esta chica es para los que prefieran las "hipotensuras" de las lolitas a la Jeanette). El crítico musical Nando Cruz definía la música de Sally Shapiro como una suerte de Estefanía de Monaco remezclada por Saint Etienne. La definición, típicamente apresurada, no deja de ser tan simpática como aguda.
El primer single extraído de su segunda aventura es deslumbrador: Miracle es una preciosa canción de amor que sin ser nada del otro jueves vale para ser paladeada de lunes a domingo sin miedo a que se agote. Y ahí te vence. En esto radica la virtud del mejor pop. Clavársete muy hondo sin que casi lo notes, incluso sin que lo reconozcas.
Conocer a Sally Shapiro es amarla. Como suponemos que pronto otros (amigos) meterán mano a las nuevas composiciones para el disco de remezclas (tal como sucedió con Radio Romance) nos complace apurar las esencias del original. Que es más para soñarlo con las ventanas de la habitación abiertas mientras contemplamos la luna y las estrellas que en las pistas de baile donde triunfan Junior Boys o Juan McLean.
En definitiva, My guilty pleasure debe constar en un blog como éste, aunque tan siquiera sea porque a uno de sus cortes lo han titulado con un bien explícito My Fantasy.




* Su página oficial
* En MySpace
* Web de Johan Agebjörn




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