09 febrero 2010

Zona residencial Glamour. Por Saba Sorrento


Miss Kerr
en Pacific Palisades


Deborah Kerr vivió con su primer marido, Anthony Bartley, en su casa de Pacific Palisades. La compraron no mucho después de su llegada a los Estados Unidos, recién acabada la segunda guerra mundial.

Kerr en el jardín, circa 1950. "Las vistas del océano y el sonido de las olas en la playa permanecerán siempre en mi memoria", dijo.


Estantes en el dormitorio sostienen igual de bien "la tonelada de libros que me traje de Inglaterra", comentaba, que esas cabezas, recuerdos de Africa, donde filmó Las minas del rey Salomón.


Un espejo de pino tallado por Grinling Gibbons cuelga encima del sofá en el dormitorio. "Anthony y yo caíamos irremediablemente, en cualquier parte, buscando el relax, siempre entre cosas que cuidábamos y conocíamos bien", dijo Kerr.


"Tuve estanterias de libros en cada esquina de la sala de estar", recordaba Kerr. "Y las lámparas de cobre y latón, las cuales fueron originalmente faroles de barco que se balanceaban con el movimiento del navío, vinieron conmigo de Londres".


"Aunque (la casa) se veía desde afuera muy californiana, por dentro era toda inglesa", escribió un día. Arriba la actriz en su salón tras el estreno de The king and I (1956).



"El anterior propietario había rehecho la casa", anotó Kerr. "El dormitorio fue decorado en una mezcla rosa sucio. ¡Y odio las cabeceras de satín!. ¡Dónde se fue aquel sofá es algo que no tengo ni idea!. Tan pronto me fue posible, redecoré cada cosa en blanco y negro". El retrato es de Bartley con su uniforme de la RAF.

No hay comentarios: