12 febrero 2010

El consultorio perverso del doctor Cebollo


Señoras y señores, muy buenos dias. Un nuevo mes paso a contestar a algunas de las amables cartas que ustedes me han remitido a mi dirección de correo electrónico. Espero que sus dudas se vean resueltas al final del post.
Y les animo a que sigan poniéndose en contacto conmigo. La dirección les recuerdo que es

insignemédicocebolloscrottofürther@hotmail.com



CONSULTA: Senos excitables



Cuando acaricio los senos a mi novia encuentro un punto sensible que yo le he dado el nombre de clítoris. Al acariciarlo, mi novia experimenta una excitación tal que llega al orgasmo. Si repito el toqueteo, en un día puede llegar a alcanzar cinco o seis orgasmos, incluso su sexo se humedece. ¿Ese pequeño clítoris bajo el pezón en el interior de los senos tiene nombre?. ¿Son todas las mujeres sensibles en ese mismo lugar?. ¿La frecuencia de tantos orgasmos, con sólo la estimulación de los pechos, es índice de que una mujer es más sensible de lo normal?.

GEMINIS (Barcelona)


Respuesta

En algunas mujeres, los pezones son incluso más sensibles que el clítoris. Sus fibras musculares y terminaciones nerviosas los convierten en fuente de placenteras sensaciones eróticas. Por otra parte -y al igual que el pene y el clítoris, su vascularización (abundancia de vasos sanguíneos) es muy importante. Gracias a ella y a la contracción de los músculos areolares ante determinados estímulos, tales como el roce, el frío, la succión y las caricias, tienen la facultad de erigirse, de aumentar de volumen y endurecerse.
Sería del género tonto pretender descubrir ahora a nadie que los senos, y sobre todo sus pezones, se cuentan entre las más importantes zonas erógenas del sexo femenino. Así lo confirmó Kinsey, en su informe sobre la conducta sexual de la mujer (1953) : "Los senos de la mujer, asi como los pechos del hombre, suelen ser más sensibles que otras partes del cuerpo". Y en otro lugar: "En la mayoría de las mujeres, los senos, y especialmente los pezones, consituyen zonas sensibles".
Tanto es así que algunas (en pequeñísimo porcentaje) responden con intensidad suficiente como para alcanzar el orgasmo de resultas de la manera de estimulación de sus pechos, según han reportado, entre otros, Moraglia, Eberhard, Grafenberg, Rholeder, Dickinson, el propio Kinsey y Kind y Moreck, hecho que Beach y Ford recogen en este texto: "Algunas mujeres han manifestado que la estimulación proporcionada por el hecho de chupar los pezones era suficiente para producir un orgasmo sin mediar ningun contacto genital, incluso se han descrito casos de orgasmos resultantes de amamantamiento de un niño".



El acariciamiento y manipulación de los senos femeninos es, tanto en el "petting"(contactos eróticos, cualesquiera que sea su índole, con exclusión del coito) como en los preliminares coitales o "preludio" (juegos amorosos y caricias que, normalmente, preceden a la cópula), una de las actividades más corrientes entre los seres humanos.
En las relaciones sexuales (tanto hetero como homosexuales), el porcentaje de incidencia de manipulación de los senos se sitúa inmediatamente después del beso buco-bucal, es decir, con un índice muy superior al de las caricias genitales y a las prácticas oragenitales. Baste decir al respecto que el 96.3 por 100 de los universitarios americanos encuestados por Kinsey reconocieron practicar dicha actividad.
La estimulación y succión de los pezones potencia, como queda descrito, en muchas mujeres su excitación sexual. La interrelación que pueda existir entre estas prácticas y reacciones genitales tales como la erección del clítoris, la distensión de la vagina y la lubricación genital no resultan en modo alguno sorprendentes. En especial cuando se consideran los distintos estadios por los que, durante el acto sexual, atraviesan los senos femeninos.
La primera manifestación de la "subida del deseo" es, precisamente, el endurecimiento y erección de los pezones. A continuación se producen una especie de modificaciones en cadena, fácilmente apreciables por parte de aquellos hombres que sean mínimamente observadores: congestión de la zona inmediata a los pezones, debida al aflujo de sangre (recuerda de que hemos hablado de su intensa vascularización), oscurecimiento tanto de los pezones como de sus areólas, hinchazón, aumento de la temperatura, aparición del "rubor sexual" en pechos, mejillas y cuello; aumento de volumen ("... a medida que la tensión y la excitación sexuales avanzan -manifiestan Masters y Johnson-, hay un significativo aumento y endurecimiento de los senos, con respecto a su talla y consistencia normales"), etcétera.
Y, sin embargo -y esto no deja de ser curioso, pese a todo lo dicho-, muchas mujeres, si hemos de atenernos al tan repetido Kinsey, preferirían que sus compañeros se abstuvieran de acariciar las, en verso de Paul Eluard, "anémonas de sus senos". Claro está que, por lo que nos dices, no es ni mucho menos este el caso de tu novia, ya que ella aprecia enormemente tus caricias pectorales y, merced a ellas, se excita sexualmente..., aunque mucho dudamos que, por ese solo contacto, halla llegado a conseguir ni un solitario orgasmo. Tan contadas son las capaces de ello.
Si decimos que "es cosa curiosa" es por una razón muy clara y evidente: dado que el acariciamiento de los senos es una práctica erótica que se aproxima al cien por cien y, por otra parte, más de un 40 por 100 de las mujeres no son partidarias de ella o no le confiere importancia especial alguna, hemos de colegir que son más los hombres a quienes estimula la visión y el tacto de los "cervatillos mellizos" del Cantar de los Cantares que las mujeres que realmente la deseen y aprecien.
Nos cuentas de un "punto sensible" situado debajo del pezón al que se te ha ocurrido la poco genial idea de llamar clítoris. (¿Por qué no haber inventado un neologismo adecuado y eufónico como, por ejemplo, florsenil o libasol, evitándose así posibles confusiones interpretativas?). Mas ese "falso clítoris" no existe más que en tu imaginación. Es el pezón -todo él- el que suele ser sensible y receptivo, y en menor grado el resto de las mamas. Tu novia reacciona positivamente a su estimulación (sensibilidad que, a buen seguro, seguirá conservando de por vida), así como reaccionará, probablemente aún mucho más, cuando con delicadeza le acaricies su "verdadero clítoris".



CONSULTA: Erección dolorosa


Soy un emigrante que me encuentro trabajando en Suiza. Soy soltero, tengo veintinueve años y desde hace cinco padezco la enfermedad del priapismo. Quisiera que ustedes me orientaran sobre qué especialista debe tratarme. En este caso yo me trasladaría a España.

J. A. (Kerzers, Suiza)





Respuesta



Un urólogo. Y como la práctica de la urología no tiene nacionalidad, pensamos que muy bien podría ahorrarse venir a España. No negamos que en este concreta rama de la Medicina abundan en nuestro país los apellidos famosos, pero estamos convencidos de que también en Suiza le podrían diagnosticar y tratar muy adecuadamente de esa molesta dolencia que usted padece.
Muchas pueden ser las causas del priapismo. Unas, poco frecuentes, tal los tumores de la médula espinal y las fracturas de la parte inferior de la columna vertebral, asi como la leucemia y el envenenamiento de la sangre por toxinas; otras, más habituales, como las infecciones hiper agudas de la uretra, la existencia de trombos en uno o ambos cuerpos cavernosos o una coagulación excesivamente rápida de la sangre.
Más frecuentes son, sin embargo, la mala circulación de la sangre en las venas del pene, su exceso en las arterias y, sobre todo, la hipertrofia prostática, debida, como dice el doctor Mertino, al tumor benignoprostático que presentan los dos tercios de la población masculina mayor de sesenta años (cual no debe de ser su caso), obstaculizando el "desagüe" sanguíneo del pene, en especial por las mañanas.
Cierto es que no puede afirmarse que el priapismo sea una enfermedad grave, en el exacto sentido de tal expresión. Pero si no supone una amenaza para la vida de aquel que lo sufre (a veces con dolores extremos), si afecta de manera sensible su forma de vida, su facultad de trabajar normalemente y, en definitiva, su comportamiento.
Estamos de acuerdo con Giacomo Santori cuando manifiesta que la variedad de los factores que interviene en la génesis del priapismo no permite lógicamente una orientación terapéutica. No pudiendo arriesgar ningún diagnóstico, en función de las múltiples posibles causas determinantes de esta dolencia, debiéramos, tal vez abstenernos de referirnos a los más clásicos tratamientos. Si no lo hacemos es con la pretensión de aportar unos mayores conocimientos -tanto a usted (a quien, por su edad, no suponemos afecto de hipertrofia prostática) como al resto de nuestros lectores.
Cuando es posible, lo conveniente es actuar en sentido etiológico: pero a menudo, sin embargo, no quedará más remedio que las curas sintomáticas, a base, sobre todo, de sedantes, de vagolíticos, de aplicaciones locales de hielo, así como a los paseos, a ejercicios gimnásticos de flexión y extensión de las piernas, estando el paciente de pie, y a la micción.
También pueden resultar adecuados la extracción de sangre existente en los cuerpos cavernosos del pene, las inyecciones endovenosas de fibrinolisina (cuando se presupone la existencia de trombos en los vasos del pene).
Los estrógenos, en dosis fuertes, serán especialmente indicados en las formas reflejas y en general cuando convenga "evitar o disminuir la intensidad de la estimulación andrógena".
En algunos casos será necesario una intervención quirúrgica, encaminada a conseguir el vaciamiento de los cuerpos cavernosos, excesivamente repletos de sangre. (Según Oldfield, la causa más común del priapismo hay que buscarla en una flevotrombosis de las venas dorsales del pene, probablemente subsiguiente a un trauma o a un espasmo muscular prolongado durante la erección). Otro tipo de de intervención es el que consiste en la ligadura de la arteria pudenda, que, según observaciones de Burt y Cole, obtendría la inmediata cesación del priapismo, "sin daño alguno para la normal funcionalidad genital".
El doctor John F. Oliven menciona un tipo de priapismo menos grave, al que denomina "priapismo intermitente", que a menudo se presenta en hombres cuyas edades oscilan entre los treinta y cinco y los sesenta años. Esta modalidad de priapismo se produce cada vez que el afectado está echado, se duerme, bien por la noche, bien durante la siesta.
Su menor gravedad no exime al varón que la padece del sufrimiento de dolorosas erecciones, las que, con frecuencia, les impiden dormir (o al menos no tan tranquilamente como el paciente desearía), ya que se ve obligado a dar frecuentes paseos y a orinar (cosa evidentemente difícil en estado de erección), para conseguir aminorar la tensión y poder conciliar el sueño.

N.B. - Digamos para aquellos que desconozcan el significado del término "priapismo" (lo que, por supuesto, no debe ser el caso de nuestro consultante) que con el mismo se designa la erección contínua y dolorosa del pene no motivada por el deseo sexual.


CONSULTA: No hay píldora infalible

Somos un grupo de amigos de Málaga que desearíamos nos consultaran algunas consultas en su campaña por ampliar la educación sexual. ¿Nunca falla la píldora?. ¿Es inequívoca la desaparición de todo rastro de enfermedad venérea si se la trató con penicilina?. ¿Esas enfermedades son más frecuentes en verano?.

RAFAEL, ALBERTO, MARIA, PACO Y JOSE




Respuesta

Que la píldora sea, hoy por hoy, el método anticonceptivo más seguro no permite poder afirmar su infalibilidad. La eficacia de los anovulatorios es elevadísima: se situa en un 99.7 por ciento, aunque autores más pesimistas no le otorgan más que un 97 por 100 de garantía contraceptiva.
Siempre, sin embargo, los posibles fracasos han de ser atribuidos a la mujer, más que a los anticonceptivos hormonales. A la mujer o al ginecólogo que la pescribió los anovultarios, si no tuvo la previsión de hacerle las advertencias pertinentes.
El mínimo índice de fallos de la píldora viene dado por las siguientes circunstancias: a)"Olvidos" (dejar de tomar la gragea algún día). b) No emplear un método contraceptivo complementario o, simplemente, la total continencia sexual, durante los siete o diez días siguientes al inicio del primer ciclo en que se recurre a este método de control de natalidad. c) Simultanear la administración de anovulatorios con la ingestión de barbitúricos o somníferos, ya que, al activar éstos las enzimas, los estrógenos que componen la píldora son metabolizados demasiado rápidamente. d) Utilizar un anovulatorio excesivamente "flojo" en hormonas de acuerdo con la espontánea producción hormonal de cada mujer. e) No tomar, en su mismo día una segunda píldora cuando, después de ingerir la primera, se ha vomitado o padecido un fuerte diarrea.

Las enfermedades venéreas son más frecuentes en verano que en cualquier otra época del año. Pero sí podemos asegurar que, cuando han sido pronta y adecuadamente tratadas (bajo control médico, que no individual), quedan totalmente erradicadas y no dejan secuelas ni comportan consecuencias desagradables.


CONSULTA: Once años no es nada

Tengo treinta y un años y mi novia veinte. Si llegamos a casarnos, y teniendo en cuenta la diferencia de edad (once años), ¿qué problemas se nos pueden presentar en el terreno sexual?. Concretando un poco más, les pregunto: ¿a qué edad termina la vida sexual en la mujer?.
LIBERATE (Lérida)


Respuesta




Muchas mujeres -y muchos hombres también- están firmemente convencidas de que el fín de su vida sexual está vinculado con el climaterio o edad crítica, más concretamente con la llegada de la menopausia. Nada más falso. Es más, durante esa etapa es frecuente que la libido femenina experimente un sensible aumento, paralelo al de las hormonas andrógenas que determina el cese de las funciones ováricas. Como escribe el doctor A. Henri, "asi como a veces es posible activar la libido de la mujer en plena madurez por un aporte de andrógenos, el nuevo equilibrio de las funciones hormonales que se produce durante la menopausia puede aumentar el apetito sexual de la mujer".
Todos los hombre y todas las mujeres pueden disfrutar de una vida activa hasta los setenta, ochenta o noventa años, "a condición -como apunta Meignant- de no haberla nunca interrumpido durante demasiado tiempo". Maureen Green corrobora lo anterior con este poético texto: "El dsifrute del amor sexual no dsiminuye con el paso del tiempo, sino todo lo contrario. Los años de la madurez y siguientes son a veces los más maravillosos de la vida sexual de la mujer. Muchas mujeres descubren en esta etapa de su existencia que son capaces de valorar y disfrutar del sexo más que nunca. Al aportar una mayor comprensión, experiencia y generosidad a sus relaciones sexuales, la mujer madura se encuentra con frecuencia mejor preparada que otras más jóvenes a la hora de gozar de las hermosas compensaciones que proporciona un amor dichoso".
Estos once años de diferencia no tienen por qué tener ninguna importancia en vuestras relaciones sexuales. Lo que cuenta son el mútuo amor y deseo y el empeño que ambos pongáis en mantenerlos vivos. Tanto en el terreno de la sexualidad como en el otro, toda pareja está expuesta a eventuales desajustes y dificultades, los que, cuando median el cariño y la comprensión, pueden ser fácilmente superados.


CONSULTA: Ayudas diversas

Tengo setenta y dos años, operado dos veces consecutivas de la próstata. Les agradecería atendieran mi consulta: ¿Puedo conseguir la erección del pene, y correspondiente orgasmo, con la ayuda bucal?

RICARDO





Respuesta

Nos es del todo imposible poder contestarle. Sólo podemos decirle que si es capaz de conseguir la erección y el orgasmo por medio de la autoestimulación manual, lo más probable es que también con la felación obtenga los mismos resultados. Los mismos resultados desde un punto de vista fisiológico, pero muy superiores psicológicamente, en función de la carga de emotividad que conlleva cualquier actividad sexual en pareja.
Ni por su edad ni por el hecho de haber sufrido dos operaciones de próstata está usted incapacitado para obtener gratificaciones sexuales orgásmicas, auqnue no se produzca la eyaculación (expulsión de semen por la uretra), ya que esto es una secuela frecuentísima de las prostatectomias. Ni su libido ni su potencia sexuales deben ser, lógicamente, comparables con las de cuando contaba veinte años. Pero es muy probable que su apetito sexual se manifieste con una mayor o menor frecuencia (que esto va según qué individuos) y que, en tales ocasiones, mediante una adecuada manipulación -oral, vaginal o manual- del pene, pueda acceder al climax.


CONSULTA: Origen psíquico

Tengo veinte años. Me masturbo desde los quince, en ocasiones o temporadas, unas veces más intensas que otras, pero no pasa de una masturbación diaria. Y cada vez que paso un mes, aproximadamente, sin masturbarme, me siento más ligero y lleno de vitalidad. Pero en el momento que me masturbo, siento que pierdo agilidad, reflejos, me encuentro pesado; en conclusión, molesto. Quisiera, sin causarles demasiadas molestias, me aconsejaran debidamente qué es lo que debo hacer. Si en verdad el masturbarme causa trastornos (¿físicos o psíquicos?), si impide el crecimiento y desarrollo del cuerpo, y si es aconsejable o no el masturbarse.
J. M. A. B. (Oviedo)


Respuesta

Todas esas molestias y desarreglos que dices experimentar después de haberte masturbado son de origen psíquico. O bien se deben a aprensiones nacidas de una acientífica y errónea información ("la masturbación debilita, hace perder la memoria, produce anemias, tuberculosis, cegueras, etc") o bien a un sentimiento de culpabilidad derivado de factores culturales (familia, educación, religión). O bien a ambos, claro está. Y éste es uno de los dos únicos peligros, precisamente, de las prácticas autoeróticas: la lucha que el adolescente ha de librar consigo mismo y su autoculpabilización posorgásmica por haber hecho algo malo, impuro, deshonesto, prohibido, etc que, además puede acarrearle toda suerte de perjuicios físicos y psíquicos. (El segundo peligro es el de la fijación, la posibilidad de que la masturbación se convierta en una práctica "exclusivista", en la única forma de actividad sexual gratificadora).
Mientras en tí persistan motivaciones culpabilizadoras, persistirán también esos efectos psicosomáticos de pérdida de vitalidad, agilidad y reflejos y esa sensación de pesadez y de insatisfacción. Y en esto, amigo, muy poca es la ayuda que podemos prestarte. Es algo que tú mismo "te has de ganar a pulso", con las solas dos armas de la lógica y la información. Con respecto a esta última, podríamos aportar el testimonio de los sexólogos de más reconocida solvencia: desde Ford y Beach, Masters y Johnson, Michel Meignant, Martin Shepard, Gilbert Tordjam y Robert Chartman, hasta nuestros Serrano Vincens y Efigenio Amezúa, pasando por Havelook Ellis y un larguísimo etcétera de hombres ilustres en el campo de la sexología. Si no lo hacemos es por dos razones, porque son muchas ya las veces que hemos aportado citas de los autores mencionados y de otros, demostrativas de la inocuidad de la masturbación (siempre que no cruce los límites de lo patológico, que en cada hombre son distintos) y por no convertir esta respuesta en un libro. Sin embargo, no resistimos la tentación de reproducir un corto, pero definitivo, texto del famosisimo Kinsey: "La masturbación satisface una necesidad fisiológica, no tiene consecuencias físicas, puede contribuir al bienestar psíquico, aumenta la eficacia sexual y puede hacer más satisfactorias las relaciones conyugales". ¿Qué más podríamos añadir, después de una cita tan clara y tajante?.


Fotos, salvo la última, pertenecientes a los archivos de Pegamin Dosmil


AVISO IMPORTANTE


Pueden seguir mandando sus cartas, pero no incluyan dinero en ellas, ya que el servicio ofrecido es totalmente gratuito. La correspondencia debe dirigirse a:
insignemédicoceboglioscrottofürther@hotmail.com

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