15 enero 2010

Trans Lib

Por Gilda Love

Te recordamos, Amanda




Pueden echarle un vistazo a la entrevista. No tiene desperdicio. Hoy todo lo que nos cuenta la más ambigua star del sonido Munich nos suena a historias viejas, de nuestra abuelita. Pero quien la conoció no puede dejar de sonreir ante sus dalinianas imposturas, tan años setenta. Fue su década. Y el Lib las recogió en su mejor momento. Cuando aún cualquiera de sus desquiciadas fabulaciones podían impresionarnos.
Qué importan sus orígenes, si algún día fue niño, si nacío en Transilvania, en la Cochinchina o si la parieron en Chamberí. Fue con toda probabilidad el misterio de la década. Mitad vamp cateta, mitad alienígena de una Factory europea. Y, ¡qué caramba!, de las de su ramo (por ser pragmáticos), fue la única que osó considerarse en público un monstruo. Al menos, del sexo.
Léanla y disfruten de su personaje. Reina titulares: "Soy un chicle lanzado al público", "Odio al hombre que me hace el amor", "Soy la antítesis del rock". "Odio a Baudelaire" (que ya hace falta ser odiosa)... Tiene más... En este nuevo siglo de verduleras del colorinchi nadie se atrevería a dejar para las peluquerias del futuro perlas de tales dimensiones. Me quedo con ésta: "Los niños me contemplan como una Vampirella, un monstruo galáctico, una imagen metamorfoseante y maravillosa". Ya le gustaría a la Lomana parir burradas tan cósmicas (y en tonos tan graves, además). Que ya lo he dicho, Cadaqués style sin pedir derechos de autoría.






Lib. Año 4. Nº 115

2/1/79

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