30 enero 2009

SEMANA ESPECIAL: Waters 70's


DESPERATE LIVING (1977)

Si Female trouble era una tragicomedia, Desperate living no llega a sainete. Waters satura de personajes cochambrosos hora y media de metraje en el que se nota más que nunca todo lo peor de su director: escaso presupuesto que aspira a la grandeur, secuencias dilatadas en el tiempo, chistes que no son buenos, rodajes de dos semanas... ¡Y aún por encima falta Divine!. Sin embargo, no podemos afirmar que esta película sea aburrida, tiene sus altibajos (cosa que no había en la anterior) pero el caos nos provoca que lleguemos al final del metraje con algún que otro bostezo.
Esa especie de sustitución "desesperada" de Divine que se llama Jean Hill es el gran lastre, porque desde un principio empezamos a comparar y no hay color, aunque el suyo (negrata) parezca ser el aporte adicional para los nostálgicos que lloran a la genuina drag (Divine estaba de aquella lanzándose como disco diva y su agenda repleta impidió poder aceptar el papel). Jean Hill como la criada que asfixia con su enorme culo al marido de su señora (la siempre maravillosa Mink Stole) es sosa a más no poder. No es perraza (aunque alimente placeres sáficos), tiene un alma de criada abnegada (línea señorita Eccalata, señorita Eccalata) que no encaja en el cine de Waters. Como era de esperar, una inacabable parade de personajes amorales, pervertidos y tronados nos desviarían la atención -por fortuna- de ese error y asi se van sucediendo visitas de toda índole.
Al periplo de la neurótica Mink Stole y su negra sería lícito encontrarle paralelismos con Alicia en el país de las maravillas y hasta con El mago de Oz (o cómo sería si Dorothy Garland, desfallecida y empastillada, en vez de cría hubiese visitado Oz en plena madurez, como única salida de escapar de un mundo en blanco y negro que la ha sentenciado).
La huida (constante de los personajes principales de las películas de Waters) las llevan a ambas a la decadente Mortville, reino de cartón piedra (¿o habría que decir mejor "de cartones y de piedras"?) que regenta la tiránica Edith Massey (la reina Carlota), tan gorda que es incapaz de moverse de forma autónoma y es llevada de aqui para allá por su guardia personal (sacados directamente de una revista gay de motoristas) recostada de sofás en sofás. Este es el primer papel largo de Edith. Y está fabulosa. Me recuerda constantemente en esa artrosis suya a la que lucía la pobrecita Mae West en Sextette (donde ya no estaba para ningún trote: ¡ella, la que tanto trotó!). En derrocarla se especializarán toda esa fauna de féminas insólitas entre las que hay nuevos rostros como Liz Renay. Sin embargo la película se la lleva por entero la gran Susan Lowe, impresionante en su caracterización de lesbiana muy macha que ansía cambiarse de sexo para conseguir asi el amor de la Renay. Con un look punkie, tinte de pelo rubio y un parecido a la futura Rosa Díez nos embauca al instante. Esa ultra mala hostia, su operación de pene y su posterior autocastracción al comprobar como su chica ante la penetración se aterroriza hasta el vómito es de lo mejor de la cinta.
Las perversiones watersianas son una vez más las mismas que ya conocíamos: zoofilia, canibalismo, fetichismo, gastronomía extrema, escatología y homosexualidad en ambas vertientes (aunque casi dominadas por el rollo torti en su faceta más sucia y agresiva; por lo tanto, nada halagadora al hetero serie media). En cuanto a la ambientación, señalar que es tan penosa que no deja de tener gracia (aunque existan veces que creamos estar viendo una imposible soap opera televisiva en la línea de Enredo, cámaras estáticas incluidas). Hay momentos punk/trashy (el retrete donde Mink busca la paz y sólo encuentra glory holes de donde surgen tetas que requieren succión). Y poca música.
En cambio la película debió gustar mucho a los músicos, porque Sondheim introdujo un tema musical en su Miss Saigon llamado Coo Coo Princess (el nombre de la traicionera hija de la reina Carlota). Y Marilyn Manson en 1994 hacía una alusión en una estrofa del último corte de su disco Portrait of an american family a la Peggy Gravel de Mink.
El presupuesto con el que contó fue de 65.000 dolares y el rodaje duró 18 días. Pese a los no muy satisfactorios resultados el filme dio que hablar y tuvo problemas de distribución y censura en algunos países de Europa (por ejemplo, en la sacrosanta Italia fue censurado algo del metraje). Aunque en este sentido, no se repetiría el caso de Mondo trasho cuando "el rey del trash" sufrió un arresto por exhibicionismo indecente al ser proyectada en salas. Sin duda, el cine de Waters estaba empezando a encarrilarse hacia otros terrenos más normalizados, si bien manteniendo esos guiños habituales de un director que no se había cortado un pelo otrora a la hora de enguarrar el establishment de un país, el suyo, lo suficientemente enguarrado tras su imágen externa de "ejemplo para la humanidad".








MISCELANEA DREAMLAND (y 2)


c) álbum fotográfico de MINK STOLE














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d) Divine en concierto





I'm so beautiful (at 1470 West)




Jungle Jezebel (at 1470 West)




Native Love




Shoot your shot




Walk like a man (at 1470 West)




Shake it up

Women's Lib

Por Gilda Love

Orchidea's news!!



Aprovechando ahora que Maciste está metido en ese mundillo estéril de los travestíes y drag queens baltimoreños, yo les invito a que se deleiten con hembras de verdad. Y que volvamos a recibir con los brazos abiertos a mi querida Orchidea de Santis, nuestra Women's Lib número 1 (con ella iniciamos esta sección el pasado mes de octubre). Pues veréis, no es bueno que olvidemos tan rápido a nuestras chicas favoritas. De vez en cuando está bien recuperarlas, porque ellas son muy activas y puede que estén metidas en proyectos interesantes, como gemir en un disco, follar en una película o montárselo con el Caballo de Troya en el Follies. No digo que ninguno de estos casos sean los que traiga hoy por hoy entre manos Orchidea, pero si que merece mención su paso por un teatro parisino en un show llamado Di buona levatura cion la celebrada compañía Love and Life y que a decir de los que lo han visto es toda una gozada.
Pero oigan, cosa fina, no vayan a pensar guarreces. Es una comedia con dosis de picante, salsa rosa y algo de tortilla francesa, que para algo la negrita Angela le hace mucha compañía a la italianísima. Y no sólo las juntan para un contraste epidérmico estático. Qué va, ellas se saben mover en un escenario muy requetebién. Fíjense en el palmito, qué sincronía, ni las Kessler.
Le deseamos mucha mierda a la De Santis. Que perdure su contrato en la ciudad de la luz, capital del cancaneo, de la moda y el buen gusto.
Besazos, Orchidea.


Lib nº 109 (21/11/78)

29 enero 2009

PUBLICOS VICIOS (homoerotismos en Youtube)


16. Ventajas o inconvenientes de ser el más nalgón de la pandilla

Bonito tema. Hoy el voyeur va a disfrutar con homofilias que le retrotraerán a los años escolares. Cuando el carnoso culo del compañero de clase no invocaba porcinas semejanzas y sí objetos del deseo. Pero deseos ambíguos, no del todo claros.
En el lote de hoy (jóvenes que irían de los quince a los veinticinco años) hay de todo (e intentando no caer en el tema spanking, que ya trataremos en otra ocasión y en calidad de monografía) : descarados babeos hacia el trasero más mofletudo o angelical del pandillero (rápido se envician) hasta increibles subterfugios que negándose a si mismos lo que hacen es evidenciar un encantador conflicto represivo hacia lo deseado.
Esto último sucede en el canal de ercapu44, chicos andaluces de extrarradio que enmascaran sus homoerotismos jugando al balón sin reglas de ningún tipo (concretamente a la modalidad llamada "el culón": la víctima se pone de espaldas en la portería y recibe en el pompis una buena tanda de penaltys). Ya no sólo es que el avieso cámara haya elegido en dos ocasiones al compañero de nalgas más memorables, es que también es el más guapo, el de morbo más dulce por lo boy next door, caprichito de las nenas pero sin pasarse en los autos de choque. Y es increible que ante los golpes de balón que sufre el muchacho el comentarista reincida en el tema del trasero ajeno (como si los lanzadores fuesen memos), alentándolos sin motivo a que apunten bien, que es muy fácil pegarle de pleno, dadas sus dimensiones. Ese regodeo sumado a involuntarios y nerviosos: Qué aascos, es lo que me turba por completo. Quedaría en un segundo plano el sentido del juego, que sería ridiculizar la parte anatómica supuestamente más exagerada del amigo (y siempre con la complicidad del grupo. Si no hay grupo no existiría razón de ser). Un prejuicio quinceño que no debería ser tal pero que al serlo alimenta el clima de latencias tanto en el que ve el video desde casa como en el reprimido (y aprendiz de sádico). Ni que decir tiene, que ese trasero tan respingón ha quedado homenajeado por completo (en tanto que centro de las miradas, del espectáculo, por si a alguien de la pandilla se le hubiera pasado desapercibido antes).

Luego estaría un vid increible, que te deja estupefacto porque es lo contrario. Ahora todo es pasmosa normalidad. Los estudiantes de un colegio mayor improvisan en el aula sin la presencia del profesor un particular pasatiempo consistente en ver como se menean los culos más resaltables (por calidad o por cantidad) al ponerse a borrar el encerado. Impagable. Se cuenta con la animosa colaboración de los elegidos, y con la asunción por parte de todos de que estos estudiantes son propietarios, sin discusión alguna, de los cagaderos o bien más bonitos o bien más barrocos. Como si se tratara de strippers de un Chippendale del tercer mundo. Es cuando uno comprende que en la sexualidad (sea cual sea) que nace (desde el caos de todo génesis), el culo del chico es visto por el resto de varones con admiración, inaccesibilidad, como algo que no molesta a la vista, como algo que excita o con rechazo (y esto con todas las comillas del mundo). No resulta indiferente.




culón a Pablo




culón a Pablo (2)




cul rouge sur lulu ac charloux très sexe




poto y potito




metida de mano





gordo puto




en culo




sorocaima 3




jackass whip ass

SEMANA ESPECIAL: Waters 70's

FEMALE TROUBLE (1974)

Es una gozada. Junto a Cantando bajo la lluvia la típica película que utilizo para subidones anímicos. No es necesario que su director se la hubiera dedicado a un miembro del clan Manson (Charles "Tex" Watson con quien se entrevistó en la cárcel para tomar apuntes de algo y al que éste correspondió regalándole un helicóptero de madera que luce en los títulos de crédito) porque Female trouble va por otro lado. Al menos su esencia. Esta cosa de hembras es un dislate que entronca directamente en su rayadura con el cine de mujeres de la Warner de los años cuarenta. El itinerario vital de su protagonista, la aspirante a estrella Dawn Davenport -Divine- se adhiere al de otras heroinas del pasado, plagadas de excesos y desmanes, damas que en busca de una autorrealización no dudaban en llegar al crimen ante cualquier obstáculo que se les interpusiera en su camino. Los actos artificiosos e irreales de Divine en nada desmerecen a los de una Bette Davis en Como ella sola (pura inverosimilitud), sus affaires con esa hija insoportable tanto de lo mismo con respecto a los que sufría la Crawford en Mildred Pierce pero también la Lana Turner (nunca tan autobiográfica) de Peyton Place. La violencia adherida a la piel, a esa carne grasienta, tumefacta por momentos, implicaría que nos encontramos ante un homenaje a esa mama sangrienta cormaniana que a falta de Edipo aniquilaba en sus horas libres el ansia de ser estrella a toda costa.
Para Divine, lo más importante de su papel es que nos la enseñan humana, capaz de mostrar sentimientos, independientemente de la gracieta de vendérnosla delincuente juvenil con un pie en las paranoias criminales. Aqui entendemos a Divine como un ser que se rebela contra su entorno porque ese entorno es subnormal. Anhela el amor, aunque este siempre le salga rana. Se sacrifica por una hija que vino al mundo sin desearlo (fruto de una violación). Es decir, que dentro de ese sin sentido típico de los melodramas del viejo Hollywood, Divine Waters como Bette Wyler transmite acercamiento con un público adicto al cine de siempre, al igual que hacía Bette, cuyos comportamientos siempre tuvieron algo de catártico en el corazón de las amas de casa de clase media.
La posmodernidad del autor se nos antoja del todo digerible. Por que se alumbra desde la convicción, no desde la boutade. Y entra como la seda. Una de las mayores virtudes del filme, y que no tenían sus anteriores es esa capacidad de síntesis, de tempo justo en cada secuencia, de una narrativa lineal que se pretende clásica (como ya hemos dicho) y que pasa la revalida con un notable bien lustroso. Este era su cuarto largometraje. Almodóvar ni en el cuarto logró lo mismo. Todavía lo sigue intentando, aunque a muchos nos dé igual, perdida nuestra paciencia en su barullo freak.
Waters aqui estaba muy inspirado. Sus obsesiones críticas permanecen y guardan coherencia con el entramado general (la destrucción del nucleo familiar como motor de los males que aquejan nuestra sociedad, la doble moral de los individuos que conforman el establishment, la desmitificación total de todos los fetiches pop). Mientra que su cuadrilla, cada vez más desenvuelta frente a las cámaras, pasan poco a poco para los espectadores más watersianos a ser parte de una familia imposible. Divine, por ejemplo. No cansa, vuelve a estar radiante, orgullosa, repulsiva. Y, repito, que más humana que nunca. Hay un plano genial, que es una elipsis memorable, tras la boda con el peluquero en el que ella está hastiada insultando en silencio (su mirada asesina) la pasividad de un marido que no la hace feliz. Su expresión es memorable, su rictus exacto. Y, desde luego, Waters nos explica en esos pocos segundos de transición entre la felicidad esporádica de una ceremonia y el ocaso del amor que se juró eterno todo lo que pretendía: que el sacramento matrimonial es un gran fiasco.
Otro de los aspectos más memorables de Female trouble es lo que tiene de visionario de las modas inminentes. En plena boga glam Divine anticipa con todos los honores el punk, bien desde sus signos externos (ese pelucón tipo cresta que luce en el juicio que la va a sentenciar a la pena capital, irreverencia en su actuación delirante ante sus fans que acaban siendo tiroteados por la propia estrella) bien en sus signos más profundos (acratismo, nihilismo a ultranza, enésimo regodeo en lo trash como único medio de destruir una sociedad corrupta).
De igual forma, se nota una preocupación por darle un look lo más aproximado posible a las distintas épocas en las que se ambienta. En especial, es deliciosa la recreación de los primeros sesenta, con los vestidos pop de esas chicas adictas a la laca y el cardado. Todo esto tendría su culminación en Hairspray.
La música ya no es preminente, se pasa de una secuencia a otra sin otro sonido que los de las conversaciones de quienes toquen. El anecdotario queer es riquísimo: las pantuflas kilométricas de la teenager Dawn a falta de taconazos cha chá, la madre estúpida aplastada por el árbol de Navidad, el propio Divine de mostrenco violándose a si mismo (aunque utilizando al impersonator de Liz Taylor), Divine pariendo y arrancando con los dientes el cordón hecho a base de condones llenos de grasa de cerdo, Divine luciendo un vestido de novia precioso de sedas y tules y sin nada debajo, calándosele todo su felpudo king size, Massey otra vez de Blacanova metida en una jaula y neutralizada por el golpe de una pescadilla, las proezas de la cirujia plástica sobre el rostro abrasado de la heroina, Divine sobre una colchoneta circense, Divine gañán enseñándonos su polla ulcerada... Y ese final en la silla eléctrica, pero que ella entiende como su gran triunfo personal, lanzando un speech Academy Award, agradeciendo a todos sus fieles (amigos y enemigos) con no poca sorna el estar en esa situación límite, que es a lo más alto a lo que puede llegar una estrella de su envergadura ("the top of the world" que decía Cagney en Al rojo vivo).











continuará

BISUTERIA POP


ADOSADAS

Esta semana dedicaremos nuestro divertido espacio a una selección de discos de los años sesenta en los que la figura predominante del varón a través de los grupos (bien conjuntos músico-vocales, pachangueros o beats) daba paso a un elemento femenino -siempre en minoría numérica- que buscaba la aportación del color, tal vez de un algo atrayente (y que sólo parecían darlo las minifalderas -más á la page- o las jaquetonas, más a la antigua usanza) o simplemente por cuestiones mercantilistas (la chica pop era ya una moda que vendía).
No será momento de abordar por el momento los tríos (dos chicos y una chica) salvo en alguna que otra trampa en la que habré incurrido, trampa del todo justificada dado lo raro del material en cuestión. La misma que en los dúos de féminas, pues en tanto gemelas bien podrían ser la misma señorita vista al final de un guateque (pasados de guisqui cheli).
Espero, de todas formas, que pese al aluvión de melenas que les esperan sepan distinguir los sexos de los figurantes. Sino no hacemos nada.


Conjunto formado por cinco chicos y una chica, que grabaron para el sello Belter unos cuantos singles en la segunda mitad de la década. Por las mañanitas está entre mis canciones de cabecera tan pronto llegan los veranos. Estilo Los Mismos.


Típico conjunto músico-vocal de principios de los sesenta. O sea, habituales de salas de fiestas y terrazas para turistas y con repertorio de lo más variopinto (español, moderno, sudamericano). La inclusión de voces femeninas era inevitable. Y ellos tuvieron a dos de armas tomar. Empezamos por Claudia, de físico difícil, tirando a bravía, a la que se le notaba que lo pop no era lo suyo, pero que aún asi hizo carrera en solitario (y con números bastante apreciables de Guijarro y Algueró). Su Locomotion está muy bien.



Desconozco de que provincia son Los Delfines. He aqui una trampa, pues no era mi intención sacar menáges á trois aún hoy. Pero como casi nadie los ha escuchado (ni en sus tiempos ni menos hoy en día) aqui se los ofrezco. Españoleo con ínfulas pop (pero sólo en esas guitarras). Y es que cómo engañaba la portada....



Los discos Sesion son puritito ye yé bizarro (junto a los de Novola, of course). El Duo Inter es como una respuesta sietemesina a las imbatibles gemelas Pili y Mili. Aunque estas son más sosasinas, por más que se acompañen de esos cuatro panolis chalequeados. Es posible que sacasen más discos de corte más in. Desde luego, este no es para llevar a ningún guateque culterano. Sin embargo Angelita Caracoles daría que hablar... Yo he bailado eso y les juro por mi madre que está tuillida que no se me cayeron los anillos.



Los Finder's eran un poco caos. Surgieron de la escisión de algunos de los miembros de Alex y Los Findes. De hecho, en el primer disco en Belter de The Finder's estaba hasta Alex. Pero eso no nos atañe ahora. Lo importante es que en éste en concreto la que se pegó a los mersey beats catalanes fue la tal Jezabel. Cuatro canciones dedicadas al ritmo del Giro, de corta vida pues provocaba mareos espantosos en las playas (bajadas de tensión, básicamente). Pero con todo y con más, se forjaron un verdadero clásico del ye yé nativo.



Julia fue la otra vocalista principal del conjunto de Quique Roca. Cuando los dejó Claudia entró ella que tiene más culto entre los entendidos y asociaciones de fans nostálgicos que la otra. Y es que grabó el Sukiyaki y, como dice mi amigo Manolo el de Toledo, ESO son palabras mayores.



Los Lord's eran un grupo balear que también incluyeron de forma esporádica a una chica en sus filas. La tal es posible que se llamase Ita, aunque ahora tengo serias dudas. Sea como fuere, la "despeinada" de turno era de la escuela gritona de una Mila o una Albertina Cortés. Hay que escucharla en el tema de Nino Ferrer Oh!Hé!Hein!Bon! para comprobar con espanto cómo se puede malograr hasta el final una horrible grabación de apenas dos minutos.



¿La vén, no?. Parte superior, extremo izquierda. La formidable Madalena Iglesias va disfrazada de azafata de vuelo. Rodean a la lisboeta los grandísimos De La Torre (cuando aún eran cuatro). El Vuelo 502 lo habían ya grabado a su aire belteriano, pero ahora con ella ganó en esplendor, se lo aseguro. Madalena venía del mundo radiofónico, pero su estrella relució también mucho en el firmamento eurovisivo, donde representaría a su país con el inmortal El y ella.



Otros insulares que se arrejuntaron en este disco con la Giovanna de la que apenas sé nada: si estaba casada, si aún era mocita... si le gustaba Lennon o era más de McCartney. En fin, nada de nada. Este disco vale poco: festivalero, exaltación de lo mallorquin, atracción del turismo.


Supongo que los amantes de las gafudas se sentirán estimulados por esta beldad anónima, flor de un disco que al menos valió para que la casa Discophon les firmase a los mozos un contrato. Pero el contrato sólo abarcó este single. Puñetera imágen. Los valencianos siguieron buscándose la vida sin grabaciones ni chicas como hasta entonces habían hecho; o sea, currándose los pueblos de la comarca llegados los calores, fallas y fiestas patronales.



Grupo circunstancial formado por alguno de los miembros de los inmarchitables Los 4 Brujos y que capitaneaba Joaquin Laria. El nombre de Quando's les venía del baile que habían inventado la temporada anterior (el Quando), una tonteria como cualquier otra pero que daría para un fabuloso Bisuterias dedicado a los bailes castizos. La chica del grupo se llamaba artísticamente Sandra pero en el DNI figuraba como Emilita Cámara (no sé si parienta de la Escala en Hi Fi, Gloria Cámara). En el acordeón, Ricardo Ceratto. Este Ep es muy bueno.



Otra laguna, aunque mejor habría que decir otro desierto en esto del pop español. No tengo datos de Los Sayonaras. Y mira que la portada es cojonuda. Pero no sólo la portada, el disco en sí nos depara una gran sorpresa para todos los francegallmaníacos. Y es que Esta melodía era la adaptación española del Cetair-lá de la ingenua perversa (R. Gall-Alain Goraguer). Ahora recuerdo que también había un grupo de chicos con chica que grabarían por el mismo año (1967) el Baby Pop de la francesita: Los Pekes.



Los Caminantes registraban su material en Discophon. Canciones de todo tipo. Eran dos chicos y una chica. Ellos se llamaban Rudy y Arnau, pero la chica habitual no era esta Sylvia, tan jaca jerezana ella, sino Encarnita (de la que también tengo cosas, pero que no os presento ninguna porque prefiero que veáis esta rareza. Además que ese Twist de los gitanos es droga pura. Los comienzos del flamenco pop, desde luego. Pensemos que estamos en 1962).
Espigas y amapolas es la del Escobar. Y La Muchacha es la otra sorpresa del disquillo. Una pocholada, en la línea de las mejores canciones recoletas de ese período que desgranaban primorosamente Los Cinco latinos.


Marquesa Anchart es un icono gay para Manolo el de Toledo y para mí. Durante muchos años parecía como si sólo nos perteneciera a nosotros. El hecho de que una cantante se hiciese llamar Marquesa nos ponía igual que motos. De hecho era un fetiche privado, reclamarla diciendo su nombre en alto era como un conjuro. Hasta la creíamos aristocrática, por sus portadas donde Los Tico-Tico le rendían pleitesía cual Sissi emperatriz de un imaginario Estado. Luego nos enteramos que la señora en cuestión era argentina y que había hecho mucho cine ínfimo en su tierra, normalmente musical- humorístico y nunca en calidad de primera figura. Los Anchart, sí. No importó. Con esta orquestina típica de salas de fiestas mantuvo su aureola de sofisticación y, de paso, nuestro rendido aplauso al atreverse a grabar twists sabrosones y bastante histéricos.

28 enero 2009

MISCELANEA DREAMLAND (1)


a) Trabajos fotográficos de John Waters


Self-portrait. 1994, 10 fotos en color



Lana Backwards. 1994. 8 fotos en color



Manson copies Brad Pitt. 2003. Dos fotos en color



The Hot Seat. 2001. 11 fotos en color



Puke in the cinema. 1998. 10 fotos en color



Sophia Loren decapitated (detalle). 1998. Seis fotos en color



Hair in the gate. 2003. Siete fotos en color



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b) Album fotográfico de EDITH MASSEY















continuará