14 diciembre 2009

Trans Lib

Por Gilda Love


Bibí tiene derecho a enamorarse


Aunque, ahora que lo pienso, bien pudo tratarse de un simplón "montaje" de la revista del picante. O no. Lo que primero se me vino a la cabeza tras leer el reportaje es lo idiotas que eran estos libeños, que se las daban de tan modernos, tan liberados, reivindicando a los transexuales y travestíes y luego cuando tocaba hacer un temita de heterolandia tradicional con ellas de protas, se escandalizaban con malicia machista y le sacaban punta a cualquiera cosa. Como si Bibi no tuviese derecho a enamorarse de un hombre con bigote (está clarísimo que el reporter landiano lo que se imaginaba es que si éste fulano se acostaba con el ex Manolo es porque también debía ser maricón). Expresiones como "No podíamos creerlo", "Pero, en realidad, ¿qué sois?", "cuál es vuestro tipo de vida?" o "tras esta tranquila existencia está la vida de un famoso y desconcertante personaje" lo dicen todo.
Bibi era, pues, un personaje, no ya "la transexual más hermosa que ha dado este país de necios", sino "un personaje". Bien pudieron llamarla "caso", a secas. No hubiera desentonado con el liberalismo casposo de la publicación (liberalismo que les arrastraba a sacar a los casos en pelotas, que muchas daban el pego y estaban muy ricas para una noche de etílico subido; o si no, a ver si se les colaba en una instantánea algun pajarito, el rollo morbo, que eso vendería la tira. Ahora que luego no aspirasen a vender la felicidad de una vida plena en lo sentimental, a sentirse normales. Ni pal matrimonio ni pa tener hijos valeis, que sois peores que las putas. ¿Adonde vais con esa voz, esa nuez, esas manos?).
Es de sospechar que para la redacción había señoras de primera, señoras de segunda y señoras de tercera categoría, estas últimas serían las operadas de la transición, por mucho que el maromo de la Bibí, el tal Tomás de los Santos (modelo de profesión -aunque parezca mentira, como de mentira parecía el posterior Asdrúbal de las Cubanías- y rostro habitual en spots televisivos durante aquellos tiempos de la new wave) afirmase entre lágrimas de desconsuelo que era "más mujer que una mujer".
Como de super mujeres no entendemos (todavía) preferimos arreglar tanto desaguisado admitiendo que nunca Bibi estuvo más hermosota como en este reportaje de interiores, hace ya más de treinta años. Luego la cosa se devaluó. Pero echémosle la culpa a los estragos del tiempo antes que a los efectos a la larga del método Frankenstein. Hoy en día Bibis lo son la mayoría de las señoras que aparecen por la tele. Y es que al final, las mujeres de primera y las de segunda terminaron pareciéndose -vía quirófano- a aquellas devaluadas de la tercera división.



Lib
año 3
nº 69
Feb 78

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cierto. Ya sea por el momento de felicidad y proyección personal o por efecto de fármacos y bisturies, Bibi está arrolladora mente hermosa y sensual. Siempre ha sido y es una presencia imponente aunque es cierto que tiempo y estaciones dejaron su impronta en ese subyugante rostro...