14 diciembre 2009

Televisión de culto

THE VEIL (1958)

El velo no fue una serie de éxito. Ni siquiera fue emitida. Más de culto, imposible. Más misterio que ella misma, tampoco. Y eso que se beneficiaba de Karloff como conductor principal de los episodios. Todo partía de una idea del hijo de Hal Roach, el cual pensó que el suspense daba bien en televisión. Lo malo es que la competencia era durísima por entonces. No sólo estaba el gigantísimo tío Alfred haciendo de las suyas. The twilight zone arrancaba sus emisiones con verdadera fuerza. Y entre ambos, Climax Mistery Theater, One step beyond y la seminal Tales of tomorrow. Visto lo visto, el único gancho era el conductor y protagonista de cada uno de los episodios. Su sola presencia ya impacta (gran mérito para un hombre que llevaba "quemado" desde finales de los años treinta) y nos devuelve a un personaje único en el género, justo cuando el género estaba en sus horas más bajas. La decadencia de este monstruo incomparable iba a ser aún más dolorosa que con los productos baratos/infectos que le tocó lidiar en la era de los drive in's (lo que fue Boris al final, en Mexico, no tiene nombre), salvo el testamento de Targets y el ciclo Corman. Por eso, y aún dejando constancia de lo fallido de El velo, admitiremos que buena parte de la dignidad del mito fue recobrada gracias a su paso por el medio catódico en los años cincuenta y principios de los sesenta. Pudo interpretar aqui hasta nueve personajes distintos, no todos negativos. Asi fue policia en la India, abogado, tutor de una jóven muerta con complejo de la vertiginosa Kim Novak y hasta un pintoresco sucedáneo de médico rural italiano que, de haberlo visto, hubiera hecho sonreir al mismísimo Vittorio de Sica.
Las presentaciones corrían a cargo del propio actor en un único decorado, como de caserón decimonónico, sentado en un sofá, al lado de una chimenea encendida y, según en qué perspectiva, con un primer plano de su rostro y las llamas detrás.
Sus avisos de la autenticidad de lo inexplicable resultan graciosos, en todo momento nos recalca que se parte de hechos verídicos que quedaron sin solucionar en los archivos policiales. Es posible que los pocos que vieron la serie dentro de la ingenuidad de su época confirmaran una cierta esquizofrenia colectiva de la sociedad americana adepta a tantas dimensiones desconocidas. No en vano El velo es la otra dimensión, la puerta que da a la zona oculta, la frontera entre lo real y lo paranormal, el fino hilo que separa lo cotidiano de lo fabuloso.
Para el aficionado a los mitos ya hemos señalado que suponía la recuperación de la respetabilidad. Para él, además, era un regalo económico que ascendía a la sustanciosa cifra de 5.000 dólares por episodio. Sin embargo algún problema debió de tener Hal Roach con tal cantidad pues al final se vio obligado a cancelar la serie tras diez entregas. Y diez entregas eran muy pocas para que la serie pudiera ser vendida a una cadena de televisión o ser transmitida por sindicación. La única salida que el productor tuvo fue la de retocar algunos episodios, caso de Jack the ripper y Destination Nightmare, hasta transformarlos en telefilmes para ser emitidos en los late nights de canales concretos.
Permanecieron pues arrinconados en algún desván, hoy recuperándose gracias al soporte DVD, momentos curiosos donde el aroma necrofílico a lo Vértigo hace resucitar a esa "chica de la carretera" que un buen día decidió fascinar al protagonista para luego desaparecer definitivamente en los restos de su coche destrozado años ha. Esa referencia leve a esa obra maestra hitchcockiana bien pudo estimular al propio Hitch en toda la parte de la huida en coche de la señorita Janet Leigh para su inminente Psicosis. No sabemos bien si esa otra chica de la carretera era un devolverle el favor de las apropiaciones solapadas. En cualquier caso, aquél velo estaba horriblemente interpretado por interpretes horribles (salvo Karloff).
Lo que sí parece seguro es que el mago del suspense se vio seriamente perjudicado en audiencia con el recién televisado Thriller, nueva intentona (y esta vez con gran éxito) de Boris por hacerse un hueco como contador de historias de misterio en televisión. El poder de Alfred era tal que Thriller fue retirada durante un año de la cadena Nbc (al parecer Alfred amenazó con abandonar la suya vistos los logros de la otra). Y es que Thriller contaba con Matheson en los guiones, se adaptaban relatos de Woolrich, protagonizaba John Carradine algun episodio. Thriller fue la gran serie de terror en los albores de los años sesenta. Hitch no pudo negar esa evidencia y empezó a introducir elementos terroríficos también en su hora de marras.
Quedaría El velo como un boceto de lo que estaba por llegar, como un buen ejemplo del camaleonismo de un Karloff envuelto en varios disfraces y ese capítulo impagable de neorrealismo italiano a lo usaca Tv, donde las mammas son supersticiosas y desconfiadas, los popolanos necios e ignorantes, las bambinas unas víctimas pierangélicas de la cruel difteria y el elemento natural un contínuo huracán donde zigzaguea el fantasma de un maleado actor de la Universal (con apariencia de doctor de pueblo, venerable pero hecho cisco). Ciencia ficción por tantas razones...








1 comentario:

Diegogue dijo...

muy interesante información sobre esta desconocidísima serie, y el capítulo adjunto está genial, un saludo!