31 diciembre 2009

PUBLICOS VICIOS (especial "estas fechas")


44. Esto puede acabar muy mal

Al igual que hicimos el año pasado, fantaseamos con los estragos de esta gran noche. En pocas horas, todos pedo. ¿Todo permitido?. Bueno, no tanto como cuando manda don Carnal. Uno va más predipuesto a sentirse modelo de traje de alquiler, a desearse gilipolleces (la mayor parte palabras sin sentido) y, por eso, las Nocheviejas suelen amanecer con enormes frustraciones para mucha gente. Por lo mismo, desde hace muchos años, paso de salir. Además, te clavan (en el único sentido de este verbo coloquial que uno no permite). Así que en estas previas horas aguzamos la malicia, el pajerío mental y planificamos un montón de salidas y entradas en buenas y en malas compañías. En casa, en garajes discoteca o en salones palaciegos. En la propia calle o metiditos en un portal (no precisamente de Belén). Y, lo que es más importante, a precios módicos. Porque, cómo diría el esperpéntico Joe Crepúsculo, "todo lo bello es gratis". Y qué hay más bello en esta vida que la amistad?... Fiándonos de nuestros amigos y confiando que lleguen al final. Cuando el alcohol y otras drogas corren a raudales uno se suele poner muy tontito, con ganas de jugar o con ansias locas de que jueguen con ellos.

Como unas cuantas imágenes valen más que cientos de palabras torpes y esquivas, vaticino en mi bola de cristal instantes de extraordinario homoerotismo entre varones marginales, allá en las horas del alba (primero de enero de 2010). Sea en Indiolandia, Brasil o Torrelodones. Disfruten de la artilleria de videos, un maratón que bien pudiera ser retransmitido por el UHF mañana a la mañana si los programadores a las órdenes de ZP fueran socialistas de verdad (y no unos impostores) en sustitución del espantoso ritual del Concierto, que más parece el baile de la Rosa que una invitación a la danza del meneito. Eso sí que son decadencias y no toda esta alegre juventud que les presento.
Lo importante es dejarse llevar. Los instintos están ahí, mi querida tropa de los valientes.
No dejen a medio terminar lo que iba tan bien encarrilado. Queda el resto del año para guardar las apariencias. Cómo les diría... ¿un machismo protocolario?. Pues eso, que un dia es un dia (y la vida, apenas cuatro). Hagan ustedes según mi palabra.






































































No hay comentarios: