03 diciembre 2009

Escala en HI FI. Por Cordelia Flyte

Dorian y La ciudad sumergida (2009. Pías)

Aviadores y atlantes
Ahora que el fulgor de Ellos languidece, el reemplazo no se ha hecho esperar. Y se llama Dorian. Lo malo es que este cuarteto catalán tiene tantos discos como el dúo Mostaza-Capote y tan largo trayecto. En cambio, su trabajo ha sido menos elogiado (o, habría que decir, menos mimado). Se entiende que estamos en terrenos para gente que entiende, para fans del tecno pop, nostálgicos de los grupos ochenteros. La música de Dorian es así. Y un poco más. A veces son demasiado descarados en sus influencias, como pasa con La tormenta de arena a costa de las carnavaladas del Aviador Dro (este es uno de los temas favoritos de sus fans, a mí me parece que no es nada del otro mundo). Cuando se vuelven menos mecánicos me agradan más, desde luego, aunque sus letras se ajustan a la perfección a las aventuras nocturnas de personajes dionisíacos de los locales más in. Sus experiencias a lo criptico. Que en el fondo no lo es tanto. Estamos acostumbrados a este tipo de letras con recurrentes "agujeros negros", "noches sin control", "ando con extraños", "me buscarás en el infierno" o la más evidente "te dolerá todo el cuerpo", metáforas de una única cosa que, como bien sabemos por los últimos Dinarama y todo Fangoria y su universo rosa, empiezan y acaban en un cruising por las zonas más superpobladas ¿del Einxample?. Raphael llegó más lejos sin caer tan bajo.
Si Dorian son muy abiertos, lo serán en todos los sentidos. Sus canciones no tienen por qué ser siempre ambiguonas. Se acercan tímidamente a lo social y la problemática juvenil de este final de década donde la crisis, la emigración y la falta de trabajo son realidades a pie de calle. En el fondo, Aviador Dro desde sus fantasías bélicas y gamberrismo circense procuraron ir manteniéndose en la vanguardia de un hipotético mensaje de revuelta hacia las masas. Estos otros prefieren exponerlo desde un lado poético, resultón y agradable. Superando la demagogia (taaan inncesaria en su dulzura/blandura ejemplar) de "Dice la derecha...".
Mis canciones favoritas del disco son Verte amanecer (clavando ya los estribillos), Paraíso artificial (letra entre canutera y Familyar, con un crescendo tan sugestivo como el de This Gift de los olvidados They go boom!, aunque en el fondo se busque un nuevo Cualquier otra parte, hitazo previo), La mañana herida (chuláfera, mi favorita del disco, de lo mejor del año en cuanto a producto nacional) y Las malas semillas (con ánimo de himno, si no generacional como fue el Chup chup de Australian Blonde allá por los noventa, al menos más íntimo).




Es una lata que de nuevo caiga sobre Dorian el estigma de grupo para minorías o de "cierto culto" (en la intimidad de los clubs) pues su mundo podía estar muy bien vendiéndose desde las radio fórmulas de este país, si este país fuese sensato. No es nada imposible que cualquier adolescente fanática de El canto del loco que escuchaba cuando niña los discos de OBK de su hermano mayor, el pastillero, ante una primera audición de La ciudad sumergida se sintiese halagada por alguno de los temas que he mentado. A fín de cuentas, Dorian no son Astrud (mucho menos Hidrogenesse). Y utilizan guitarras. Bordan la melodía pop. Cantan al amor (que sea) en bonito. Eso ya debería bastar.
Claro que hay temas sino intragables, simplemente aburridillos. No pasa así con gentes de las hordas austrohúngaras que de puro raros atrapan al oyente excéntrico que encuentra mil y un detalles/chistes privados que le convencen. Pese a los altibajos, el disco es recomendable. Los amantes del pop electrónico nativo deben de estar de enhorabuena. El vacío en esa parcela estaba siendo grande este año que ya acaba.


* Dorian en Myspace

1 comentario:

Anónimo dijo...

"le conocí una noche, bebiendo mezcal, yo buscaba respuesta y alguna verdad" con frases como estas pueden hacer vomitar a cualquier oyente bienintencionado. Y cuando nos quieren participar de que han leido de Baudelaire caen más bajo de obk. Dorian=caca