01 diciembre 2009

Calendar Boy


EL CHICO DE DICIEMBRE



Franco Corelli

No, no se asusten los aficionados al bel canto. Este Corelli no es el que se piensan, aquel tenor italiano de los años 50 que durante las representaciones de La vestale (año 1954) a las órdenes de Visconti se convirtió en fugaz amante de la divina Callas (aún casada la pobre con Meneghini) y ¡del propio Luchino!. La diva llegó a afirmar que "estaban más interesados entre ellos que por mí".



La cuestión es que íbamos de chulazos y yo me lío en oberturas. Con la bonita obertura que tiene este Corelli incógnito, de quien seguro que el tenor añejo no se hubiera enamorado aunque al menos unas cuantas alegrías le darían estas fotitos.
Invocamos a los fantasmas de Roma.Y es que en la década de los cincuenta empezaban los peplums a calentar al respetable desde una Cinecittá tan grata para entonar el Core 'ngrato. ¿Acaso no encuentran a este mozarrón como salido... de un casting para la nueva de Ursus o Golia?. No tiene nada que desmerecer al lado de un Bill Pearl o un Reg Park. Pónganle una faldita y juzguen ustedes mismos, amantísimos de la serie B y Z.


Y no me vengan que estaba cantado pues "siendo un macho Colt no van a contratar a un tullido en silla de ruedas". Ni tanto ni tan poco. Ni siquiera me vale la disculpa de que está imperial porque se tiene que ajustar al patrón coltiano, pues hay cada uno... El lo es a la antigua usanza, como los que satisfacían al fundador de esta agencia de titanes, el señor Jim French allá a principios de los setenta. Luego la cosa se ha desvirtuado bastante, con el dominio de las musculocas y las mariConan.



Pero Franco es pura hermosura. Ya sé que le van a ver ustedes ESE defecto. Pero para mí ESE defecto lo es menos que para ustedes: es su GRAN virtud, porque me enternecen los penes de quince para abajo (hablo de cms., de años.... ¡qué sé yo!). Lo malo es que Franco no lo tiene muy bonito. Se le tuerce algo al girar y la cabeza es muy colorada tan pronto se le pone dura, como si se ruborizase por algo. Será que tiene malos pensamientos. En fín, le damos la vuelta y ¡chás!.



Como no sabemos nada del muchacho desbarramos. Por ejemplo, le creemos un Marsias en potencia. Le idealizamos de la estirpe de los Horacios de David. Le presuponemos escapado de algún grupo escultórico desbordante de cuerpos que se retuercen de dolor y que tanto habían asombrado en aquel museo a la burguesita Ingrid Bergman cuando viajó a Italia. Si fue mártir, reunió magistralmente abnegación moral y resistencia física. Hubo primavera romana en él, pero luego se fue a tomar sol en el verano de California. Esperemos que no se vaya en otoño a tomar viento a la farola. Al menos, diciembre le pertenece.
¿Dónde lo pueden localizar sin tener que pagar billete de avión?. Pues por internet mismamente. Descárguense en la mulita su The Franco Morelli collection, un surtido de cuatro clips pertenecientes a series diferentes de la productora Colt, como Legendary Bodies, Minute Man o Cowboy Country. La selección es muy acertada, si bien no se le ha sacado todo el partido al mozarrón tal como a mí me hubiera gustado.



Quiero decir que como trabajos artísticos de anatomía son muy buenos, esos paisajes no son de cartón piedra, que son las siete colinas de Hollywood y hasta se intenta más de una vez introducir una anécdota inicial que luego desemboca en los actos exhibicionistas de Corelli. Pero es que eso de la duchita forzosa ya suena a tópico algo aburrido. Si uno pierde el hilo de las evoluciones del agua y la espuma por sus meandros y montañas puede quedarse frito en el butacón. Es tan relajante que parece un Dvd para terapia de nervios.



Corelli se masturba a su manera. ¿Cómo hace?. La manipulación del pene la efectúa frotándoselo hacia abajo (así dá más presión y se siente más placer, claro). También se toca una barbaridad las tetas. Las tiene fenómenas, pero algunas veces me dá que no siente gran cosa (ni un quiste ni nada) lo que lo deja algo indiferente (y a nosotros). Las mastectomizadas comprenden el tema y lo aplauden, deseando que cunda el ejemplo.


El culo de Corelli no es un simple culo. Ni siquiera es un culazo. El culo de Corelli es un mundo. El lo explota bien. No sé si por imposición de Rip Colt (que dirige el tinglado) o por propio gustazo. Saben lo que tienen y le sacan bastante partido. (Yo le sacaría más: ¡hasta las tripas!)



Mi clip favorito es el del Oeste. Desmitifica. Me fijo cuando lo trasplantan al rancho de Bonanza y siente un dolor en la espalda. Y se preocupa de su salud porque en el fondo sabe que no ha cargado hoy nada y que debe ser tensión acumulada por el poco sexo que hay en su vida. Y entonces se echa hacia atrás y las tetas le dan en la cara, y se sube a una plataforma de agua y hace sus flexiones de espaldas para que lo veamos con el pantalón roto. Y siempre esperamos que en lo alto del depósito le esté mirando con ojos de becerro degollado el pánfilo de Gigante cuando se hacía pasar por vaquero solitario, ahora pajeándose a la salud de Liz. (¿Y por qué en esos drásticos instantes se escucha hasta la náusea La golondrina de Serradell en vez de sonar un Dimitri Tiomkin de lo más marcial?)



Franco sale vestido (o desnudo, para gustos) con un vaquero corto a la altura de los cojones que a cualquier mindundi le anularía la virilidad (incluso a usted, hetero que nos lee y que a punto está de vomitar contemplando a esta insignificancia de galán). En cambio, calzado por él se produce el milagro. Nunca pierde sex appeal. ¿Por qué?.


Por su misterio. No sabemos de su pasado, ni de su presente ni que será de él tan pronto me corra esta noche mirando su hoja del calendario. ¿Qué importa el tamaño de eso si aún queda esa inmensidad?. Que es que parece un infinito...




Y, ya puestos, les dejo con unas imágenes cochambrosas - ¡pero inéditas!- de sus padres.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me quedaría a vivir en ese culo...