06 noviembre 2009

El consultorio perverso del doctor Cebollo

Señoras y señores, muy buenos dias. Un nuevo mes paso a contestar a algunas de las amables cartas que ustedes me han remitido a mi dirección de correo electrónico. Espero que sus dudas se vean resueltas al final del post.
Y les animo a que sigan poniéndose en contacto conmigo. La dirección les recuerdo que es

insignemédicocebolloscrottofürther@hotmail.com




CONSULTA: Para salir de dudas...


Soy un chico que tiene dieciocho años de edad, y me pasó la siguiente: cuando tenía dieciséis años hice el amor con una muchacha, y a los dos o tres días después de estar con ella noté algo raro en mi pene, pues me supuraba un líquido pegajoso de color blanco, si mal no recuerdo, y se pegaba en los slips, y al ir al servicio a orinar las pasaba muy mal. Era como si echara fuego por el pene. Yo tenía dieciséis años y no sabía qué podía ser eso; pero en el trabajo, un día que no podía más, lo consulté con los compañeros de edad avanzada para que me orientaran. Pues me dijeron que si tenía los síntomas ya mencionados anteriormente, debía tener, sin duda, purgaciones. Me dijeron que comprara penicilina y que me pusiera tres o cuatro inyecciones, una cada dos días. Mis molestias desaparecieron rápido, muy rápido; pero estando en una reunión con unos amigos bebí alcohol y volvieron las desagradables molestias otra vez. Seguí con las inyecciones y desaparecieron otra vez. Así estuve mucho tiempo. Ahora no sé si tengo o no tengo y me da miedo estar con chicas en la cama. Matando el miedo y para saber si tengo algo o no, lo hago con extranjeras en Torremolinos. Sé que está mal, pero tenía que quitarme la duda. Mi pregunta es la siguiente: con una chica he estado tres meses haciendo el amor día tras día y nunca me dice que siente algo raro, ni yo tampoco, en nuestras partes. Si tuviera yo algo en mi pene se lo habría pegado a la chica, ¿verdad?, y en todo caso me lo volvería a pegar a mí otra vez, ¿no? Me he atrevido luego a salir con una española. Hago el amor con ella desde hace dos semanas y he sido el primer chico que ha hecho el amor con ella. Ella no nota nada, y yo tampoco, pero tengo miedo de tener alguna infección y no poder tener hijos si me caso con ella.

M.A.D.S.





Respuesta

¡Menuda forma de "matar el miedo"!. La verdad es que tu proceder no merece nuestros aplausos. Eso de que si alguna se pringa, mejor que sea extranjera, no es más que una triste forma de entender el patriotismo. Siempre nos ha parecido necio eso de jugar a la ruleta rusa, pero, dentro de todo, tiene la ventaja de que es uno mismo quien asume el riesgo de volarse los sesos. Pero tu particular forma de poner en práctica esa que podríamos llamar la ruleta "hispánica" no tiene perdón de Dios, ya que en ella has involucrado a otras personas.
Para decirlo en otras palabras, lo que debías haber hecho es justamente lo que no has hecho. En lugar de acudir a un médico, te dejas asesorar por profanos en la materia, y en lugar de dedicarte a la solitaria masturbación, hasta tanto no tener garantías absolutas de estar sano, copulas a tutiplén con las extranjeras fáciles que se dejan caer por Torremolinos.
Mas dejemos ya la inútil canción de lo que pudo -o mejor, debió- haber sido y no fue. Contemplemos contigo el presente. Es probable que hayas padecido una blenorragia (purgaciones) y es posible que te hayas librado de ella a fuerza de antibióticos. ¿Pero cómo estar seguro?. Sólo de una forma: poniéndote en manos de un dermatólogo o de un especialista en enfermedades venéreas (venerólogo). ¿Y qué hacer entre tanto?. Pues abstenerte de posibilitar contagios, prescindir de cualquier relación sexual, ni con rubias suecas ni con esa españolita con la que ahora sales, hasta tanto no te diga el médico que los gonococos te han abandonado...
Aclaración necesaria: en las mujeres, la blenorragia nunca se presenta de forma tan clara y evidente como en el hombre, pero sus ulteriores complicaciones, cuando no media el oportuno tratamiento, pueden convertirla en un proceso crónico.
Recomendación importante: Ten siempre presente aquello de "zapatero a tus zapatos" y no te dejes guiar por los "aficionados" a la Medicina.
Norma básica de conducta, la vieja "regla áurea": no quieras para los demás lo que para ti no desees...






CONSULTA: Un fenómeno normal

Desde los trece años me masturbé con relativa frecuencia: de una a tres veces al día. Sigo haciéndolo, pero a un ritmo bastante inferior: tres o cuatro veces a la semana. Tengo ahora veintiséis años. Hasta hace un año aproximadamente lo he hecho siempre de la misma manera, tal como lo descubrí por azar, sin que nadie me explicase cómo podía hacerlo. Colocaba el pene entre los muslos, apretándolos luego hasta que quedaba únicamente entre ellos el prepucio, escapándose el glande hacia atrás bajo la presión de los muslos. Posteriormente cedía esa presión y el glande y prepucio pasaban otra vez a su posición normal, uno en íntimo contacto con el otro. Este movimiento se repetía sucesivas veces hasta llegar a la eyaculación.
Como podéis imaginaros, para esta práctica masturbatoria es necesario que el pene no esté en erección c
ompleta, pues, en ese caso, no se puede aprisionar de modo que quede cogido el prepucio con los muslos, al irse el glande hacia atrás bajo la presión de los mismos. Asimismo, llegado el momento de la eyaculación, la presión de los muslos impedía la salida normal del semen y, además, los movimientos convulsivos que la acompañaban quedaban debilitados. De esa forma apenas salía semen en cada eyaculación.
Empecé de esta manera a masturbarme a los doce años hasta los veinticuatro-veinticinco
a razón de una a tres veces al día. Ya a temprana edad, a los catorce-quince años, noté que las poluciones nocturnas, que había tenido hasta entonces con absoluta normalidad, desaparecieron por completo sin que las volviese a experimentar desde entonces. Hoy en día mi sexualidad es normal. He abandonado desde hace uno o dos años el método masturbatorio comentado anteriormente y cuando lo hago, tres o cuatro veces a la semana, lo hago por el método clásico.
No obstante, me queda la duda relativa a la desaparición de las poluciones nocturnas. ¿Es debida al modo de efectuar la masturbación? ¿O bien al tremendo sentimiento de culpabilidad que sentía cada vez que lo hacía, pues me sentía un degenerado, según las normas vigentes en aquella época?. ¿Qué repercusión puede tener la falta de poluciones nocturnas en mi vida sexual, pues aparentemente no existe ninguna?. Soy homosexual, de lo que me siento orgulloso.

GERMAN (Barcelona)




Respuesta

Las eyaculaciones involuntarias o poluciones son un fenómeno absolutamente normal tanto en los jóvenes como entre los que no siéndolo guardan una más o menos total castidad. Las poluciones no son más que la manifestación de la ausencia o insuficiencia de la exteriorización del instinto sexual. Un muchacho que no se masturbe o que lo haga muy esporádicamente experimentará más poluciones (nocturnas o diurnas, aunque son más frecuentes las primeras) que aquel que tenga por costumbre masturbarse a menudo y- por descontado- que aquellos que mantienen relaciones sexuales con otras personas.
Según Kinsey, el 13 por 100 de los adolescentes púberes tienen de una a tres poluciones por semana, y el 71 por 100 de los solteros con edades comprendidas entre los veintiuno y los veinticinco años son, en su opinión, los más propensos a las eyaculaciones involuntarias, sobre todo cuando su actividad sexual es poca o prácticamente inexistente. Tu promedio de masturbaciones no posibilita, como es lógico, la pervivencia de esas pérdidas semanales, que por muchos son consideradas, al igual que las reglas femeninas, como el espaldarazo de ingreso en la pubertad.





CONSULTA: Anafrodisíaco (I)


Somos dos chicos que estamos en el ejército profesional y no sabemos lo que nos pasa. No hay forma de ponernos en erección. No sé si será por el miedo que les tenemos a los superiores o por las comidas, o por las condiciones del barracón. Si vemos alguna revista, tampoco nos ponemos en erección, y cuando vamos de paseo y vemos alguna chica por la calle de buena presencia y limpia se nos van los ojos detrás de ella. Lo que ratificaría lo dicho.
Nosotros somos unos admiradores del blog, que cada semana buscamos en el google del ciber. Esperamos que ustedes nos contesten pronto. Se despiden de ustedes dos chicos que están haciendo el ejército militar profesional.

F.A.G y Q.U.E.ER
(Palma de Mallorca)

(II)

Tengo diecinueve años y desde hace dos salgo con un chico de veinte. Hace un mes que se ha ido al ejército profesional y está muy preocupado porque él cree que en las comidas les ponen algo de veneno que les impide la erección del pene que tienen. ¿Puedo esto repercutir en su vida sexual cuando vuelve o es algo pasajero?. ¿Hay algún medicamento que contrarreste ese "algo" que les dan?.

B.S.S. (Vizcaya)



Respuesta

No es infrecuente -o cuando menos hace unos años no lo era- que en los internados, conventos, cuarteles, cárceles y, en general, allí donde deben convivir muchos hombres con mínimas (o inexistentes) posibilidades de satisfacer sus necesidades sexuales se suministre, subrepticiamente (en el vino, chocolate, ColaCao, leche, café, manzanilla, Fanta...) algún preparado de bromuro, en función de sus propiedades anafrodisíacas.
El bromuro aletarga la libido, inhibe las urgencias sexuales y "lima", hasta cierto punto, la agresividad. Pero tranquilizaos: tal adormecimiento es tan transitorio como el tiempo de duración de la adnmistración bromúrica. Nada hay que temer con respecto a posibles secuelas.



CONSULTA: Hable claro, coño


Soy una señora de veintisiete años, de los cuales llevo cinco años casada. Cuento con dos hijos, uno de dos años y otro de cuatro. Mi marido siempre ha sido muy frío, en principio sólo hacíamos el acto sexual una vez cada diez días, por lo que yo, como soy muy ardiente, me masturbaba. Hemos tenido muchas peleas al respecto. Incluso él lloró diciéndome que era así y no podía hacer más, que yo mirase de ponerme cosas frívolas para ponerlo caliente (vulgarmente hablando). Yo de físico estoy bien, pues siempre me lo han dicho.
En fín, yo me he ido acostumbrando a una vez por semana, a l
o sumo dos; pero señor, ahora he descubierto que mi marido se masturba en la ducha. ¿Qué debo hacer?. ¿Le apago el calentador que va con cerilla? ¿Ponerme poco a poco mal de los nervios, pues mi naturaleza necesita más, o acaso es él el enfermo mental, pues teniendo una esposa e hijos bonitos prefiere masturbarse gastando bombona pudiendo estar en familia?. ¿Debo hablarle o callarme y seguir como tal cosa?. Esto me sería difícil, pues soy muy sincera y temperamental.

J.O.D.





Respuesta




Cada vez nos resulta más difícil entender ciertas conductas. Porque lo que usted nos cuenta, señora, es de pena. Si la potencia sexual de su marido no diera más de sí que para unos coitos mensuales, la cosa tendría un relativo pase, pero que sea capaz de llorar porque no "puede hacer más" y paralelamente se dedique a la masturbación en solitario, entra ya de lleno en el terreno de la patología psíquica.
Verdad es que muchos casados (y casadas) se masturban esporádicamente, según cabe deducir de las más fiables estadísticas, como variante de su más normal actividad sexual en pareja. Mas este tipo de "alegrías" ocasionales no tienen la menor jsutificación en casos como el que usted nos describe. Si usted es una mujer ardiente, cosa que su marido no ignora, y él se reconoce hipersexual, lo menos que puede hacer es reservar la totalidad de sus energías para la cama (o sillón, alfombra o prado) conyugal. No hacerlo así denota, o bien la existencia de un desequilibrio, merecedor de un tratamiento psicoterapéutico, o bien la de algún defecto de usted (ocena, halitosis, insuficiente higiene corporal o genital, etc.) que no se ha atrevido a manifestarle, o bien padece una fijación masturbatoria adquirida en sus años de soltero, o bien usted no le complace, o simplemente "no siente (ya) nada por usted".
En el supuesto o hipótesis contemplado al principio, hemos escrito que "la cosa tendría un relativo pase". ¿Por qué?. Pues porque no sólo se puede dispensar placer a una mujer mediante el coito. La heteromasturbación y el "cunnilingus" son dos formas perfectamente válidas, según venimos repitiendo mes tras mes, para llevar a una mujer al orgasmo, tanto cuando su compañero es muy potente como cuando lo es menos. ¿Cómo no se le ha ocurrido a su marido pensar en cualquiera de ambas posibilidades para tenerla a usted contenta y satisfecha, si realmente (?) no da más de sí?.
Nuestro consejo es que -como decimos por estos pagos- "le cante la caña", le haga ver lo improcedente de su comportamiento, al tiempo que le reitera que sus necesidades sexuales -las de usted- no están ni con mucho cubiertas con sólo tres, cuatro o cinco cópulas al mes. Confíesele que se ve obligada a recurrir a la automasturbación, pero que prefiere la actividad sexual "a dos". Háblele de las caricias manuales y orales en los genitales, de sus posibilidades como sucedáneo de la unión sexual a efectos orgásmicos. Echele en cara que sabe que se masturba en el baño, y sugiérale que, si tanto le gusta, lo haga en su presencia y dedicándole (antes, durante o después) la atención que usted se merece.
Ya lo ve. Nosotros cogeríamos el toro por los cuernos. Nos vaciaríamos, procurando no caer en contraproducentes exaltaciones y salidas de tono. Forzaríamos esa tan necesaria intercomunicación que, sin reservas, en toda pareja debe existir. Hablaríamos claro y exigiríamos reciprocidad. Creemos que éste es el único camino viable. Y creemos también que sus posibilidades de éxito son muchas.





AVISO IMPORTANTE

Pueden seguir mandando sus cartas, pero no incluyan dinero en ellas, ya que el servicio ofrecido es totalmente gratuito. La correspondencia debe dirigirse a:
insignemédicoceboglioscrottofürther@hotmail.com

2 comentarios:

Chusky dijo...

El señor de la segunda foto se parece un montón a Antonio Ferrandis...

maciste II dijo...

Umm. Con un puntito Resines, también.