19 noviembre 2009

Bisutería Pop

TRIANGULOS CON RITMO


Como a éste que escribe le gustan más los ménage à trois en un pick up que en un catre, vamos a dedicar hoy nuestro tiempo de bisuterías a esos fantásticos tríos de comienzos del vinilo que, en sus diferentes gamas y estilos, dejaron canciones que hoy se pueden rememorar gratamente con nostalgia. Y siempre en perfecta combinación. Tríos mixtos, de dos chicos y una chica o de tres varones. No me han salido a bote pronto más que éstos. Aunque sé que la lista es inmensa.
Empezamos por Los 3 de Castilla. Que eran bárbaros (de buenos). Mayra, Manolo y Julián. Os recomiendo vivamente este disco de 1965. Y dos cancioncillas en concreto. Su versión de Con la luna, lunita, luna (también la hubo por Conchita Bautista) y, mucho mejor, Cinco minutos. Surf de autores nativos que no he oído nunca más que a ellos. Super ye yé.


Sí que fueron fabulosos Los T.N.T. Que nacieron en Italia pero emigraron a la Argentina muy tempranamente. Eran hermanos y se llamaban Tim, Nelly y Tony (Croma). Esta primerísima etapa en su tierra adoptiva es casi desconocida en nuestro país (donde se afincarían a partir de los años sesenta durante un tiempo) y por eso la traigo aquí. Es mi corazón es una especie de continuación de Eso, eso, eso (que les puso en el mapa nacional). Formidable. Igual que Es y su versión del When the saints go marchin' in. Sello Vik, la R.C.A. de la Argentina (una subsidiaria).



Unos imitadores de los TNT (incluso los juegos vocales son idénticos). Grabaron menos (prácticamente no grabaron nada). Dos o tres Ep's y punto y final. Sus versiones mersey beat son impresionantes (tanto más por el riesgo de acometerlas, fuera de los ámbitos más propicios de un típico conjunto de chicos, como por la calidad en sí, más bien discretita, dado el handicap Beltersound). Tonteos beat no hay ninguno en cambio en este Ep. Pero la portada es graciosa y el My boy Lollipop es My boy Lollipop. Aqui y en Pekín. Lo cante la pequeña Millie o Rita la cantaora


Como con Luis Aguilé, podíamos haber hecho varios capítulos con los fundamentales 3 Sudamericanos. Probablemente el trío más popular durante los años sesenta. Divertidos, petardos, ye yés, folclóricos, festivaleros... Puro colorido y sensación. Con las personalidades de Johnny Torales (representante y director del trío), su esposa Alma María y Casto Darío (asesor musical y compositor). Vinieron del Paraguay y se afincaron en España en 1961. Su repertorio es un mundo. Les traigo esta reliquia Cbs por su portada (espléndida la fotografía) para que disfruten de una Alma María aún morena (¿ya peluca?) y esa elegante pose de los dos varones que parece presagiar en 1963 el look James Bond que sería moda total en esa década gloriosa.


Podían ser una réplica de los anteriores. Lo que pasa es que "el Sur" de estos tres no era el de los otros. O sea, que aqui nos vamos a las Andalucías (seudo) modernas, al pop cañí, al flamenco ye yé. A eso que tanto le chifla al maestro Paco Clavel. De hecho, ellos hacen una versión del tema de Juanito Valderrama Vieja Leyenda, que también grabó -a su manera- monsieur Clavel en su disco de "bailes de salón". En cuanto al twist Mucho, poco o nada... sí que recurrieron a Los 3 sudamericanos: estaba en su repertorio en ese año 1964. Aunque, reparemos en un detalle, luego Alma María le copiaría el pelucón a la zureña...
Me siguen encantando estas portadas. Aqui esto es un poco trenecito.



Les aseguro que los Jolly's eran un trío, aunque, si quieren, incluímos al robusto pastor alemán y los dejamos en cuarteto inconfesable. Eran, ni más ni menos, que ¡Los Mismos! de Elenita (Vázquez Minguela) Bianco pero en sus comienzos, cuando grababan en la casa Columbia. Ahí tienen el Mirza de Nino Ferrer para que bailen. Pero a mí, sobre todo, siempre me llamó la atención un temita insignificante, ignoto y criptogay a más no poder, llamado Fernando y Felipe: la historia de una pareja de hecho que se rompe una mala noche por la infidelidad de uno (el más promíscuo) al aparecer otra persona en su vida. Sabemos del caso. Y, por consiguiente, comprendemos que también Fernando y Felipe es una historia de tríos.



Oh, son una debilidad. Los hermanos Hermoso, nada menos. Qué fotografía magnífica (¿de Ontañón?. Puro glamour Hispavox). Y qué magnífico repertorio el de este EP. Yo los entrevisté hace poco más de un lustro. Debería revisar aquel acontecimiento porque casi no me acuerdo de ningún detalle jugoso. Que lo hubo.
Incluso más emocionante que su Surfside Six (con cameo fantasmal del hada Karina) es su liverpooliano Porq. Si es que el merseybeat cuando lo ejecutan los no-grupos (y Waldo de los Ríos anda detrás) cobra un valor sentimental imprevisto. ¿A que si?.



Otro estilo. Y otra década. Los años cincuenta. De entre los muchos tríos que dio Mexico (con los Calavera a la cabeza) los diamantinos fueron los que más carrera hicieron. Me emociona su versión del tema de la Piaf Pobre gente de París. La traducción es previsible: una exaltación de la belleza de la parisina, sin ahondar ni una estrofa en el mensaje realista -entre Brassai y Doisneau- del original. Pero sus duduás son impecables. Y enternecen. Dulzones y románticos. Más cercanos a Los Panchos que a los machotes del sombrero y el pistolón.



Tengo que repasar este disco. Confieso que no he tenido tiempo esta tarde. Pero aqui se lo dejo. Encaja a la perfección. Comprobarán que seguimos en Sudamerica. Con clásicos de sobra conocidos. Y con ménage à trois entre varones. Combinación alternativa, de las que bien funcionan.



Y la apoteosis. Un Ep con cuatro tríos representativos del catálogo Rca Victor en Mexico. Nos volvemos a encontrar con Los tres diamantes. Se les suman Los tres ases y Los dandys. Pero yo me quedo con los Flamingos. Siempre lo he hecho. Desde que encontré este vinilo en el rastro hará más de veinte años (probablemente fue ésta una de mis primeras compras como coleccionista). Ese Valeria contiene todo lo minimamente exigible a una canción para que resulte bonita y recoleta.
En fín, compréndanme. Me expreso desde lo subjetivo. Desde una experiencia personal. Y, aún encima, desde lo ínfimo de estas menudencias que el tiempo ha dejado en muy poquita cosa. Modas para unos cuantos (buen título para una saga de recopilatorios de lo imposible). Yo creo que es algo más que una posturita snob. Es nostalgia sobre nostalgia. A la larga, el agarradero que, a veces, ni sirve ya. Hablo, lo entenderán algunos, de la puta soledad arropándose, blindándose, justificándose con fetiches. Pero ¿eran nuestros en serio o sólo los tomábamos prestados de un pasado que no vivimos?. Si ni siquiera sabemos a qué generación pertenecimos realmente, víctimas del caos del reloj, de la hibridez de tantos sueños pop.
Todos nos hemos iniciado en las recoleterías de las tiendas de segundo mano apostando a ciegas por algo que no conocíamos de nada. Eramos jabatos de la ignorancia, creyéndonos dueños de un olfato arqueológico cuando no teníamos más que cuatro perras en el bolsillo y habíamos de conformarnos con lo execrable del almacén. Como mucho nos alcanzaría para los restos en los que nadie reparaba, tirados de mala manera en un rincón húmedo del local, en estado de putrefacción, medio hechos añicos pero que aún conservaban, bajo nuestro punto de vista de sabelotodos, esa pátina, ese viejo eco de un ritmo fugaz y trepidante que, a lo mejor, se llamaba mambo o, tal vez, foxtrot.
Y, de repente, llegados a casa, colocado el disco en su sitio, vinilo que no nos pareció en principio interesante por su portada anodina quizás, surgía el milagro, el hechizo. El soniquete de una cancioncilla tan cursilona como mágica con capacidad para envolvernos en una irrealidad fuera de tiempo y lugar, válvula de escape a nuestras cuatro paredes que iban a ser, aunque aún no lo sospechásemos, nuestra cárcel de oro. Que tenía que encajar a las mil maravillas en la percepción de un entorno idealizado.
A partir del flechazo, será dificil de olvidar un subproducto pues ya será banda sonora privada y personal que formará parte de la propia biografía del melómano raro. La misma banda sonora que, entre miles de cortes distintos y distantes, nos irá acompañando con el paso de los años, mientras conservemos ese vinilo, mientras nos apetezca pincharlo en momentos especiales de bajón. Es cuando la bisutería cobra rango de objeto de lujo. Cuando ningún tasador podrá arrebatárnosla ofreciendo el oro y un buen moro aunque lo que nos canten ahora sean las tripas o desilusionándonos en su puja cruel (por lo general, acompañada de palabras despreciativas) porque no hay dinero que pague tantos recuerdos hechos melodía triturada.

5 comentarios:

Chusky dijo...

¿Hay algún modo de conseguir estas joyitas?

maciste II dijo...

Y yo qué sé... me retiré del rastreo de frenopático hace tanto..., cerúleo amigo. Lo habrá, pero seguro que terminas para el arrastre (económico o físico). Y sin garritas... Aunque ¿habrá tiendas web?

Chusky dijo...

¿Ceruleo? XD XD

maciste II dijo...

No es guarri. Se ve bonito. Cerúleo también era Gassygainer (Youtube) y su cuenta se suspendió hace dos días. Snif!

Chusky dijo...

Seguoro que era mucho mejor que mi cuenta. (lachros)