01 octubre 2009

PUBLICOS VICIOS (homoerotismos en Youtube)


39. Cocoliso contra el mundo

Tiempo de skinheads. No les voy a contar su vida, no vengo a pincharles una de la Trojan, ni a retransmitirles la prueba del barbero, ni a hacer retrocrónica de sucesos con las revueltas entre skins (chicos de la clase trabajadora) y los apoltronados hippies en aquellos gloriosos UK sixties. No creo tampoco que sea momento para detallarles en un gráfico la enfermiza línea, casi invisible, que separa a los homófilos rapados de los nazis homófobos, la desinhibición aderezada de pacifismo, tolerancia, gaypride de los primeros contra la beligerancia irracional de los segundos, o la ténue separación que hallo entre un skin y un punkito (ambas tribus de mi devoción absoluta). Sólo sé que me han puesto siempre, piensen lo que piensen (si es que piensan, la mayor parte serán nuevos hijos del proletariado que han encontrado en esto su única salida - antes que ponerse a rapear ripiosos...- pero otros habrán antisistema, anti ZP con sus seudopolíticas cortoplacistas).

Su apariencia me perturba, crea en mi sentimientos tanto de afecto y excitación sexual como de repulsa (fisicamente un culo gordo en el grupo es una anomalía antinatura, como mascota puesta ahí para ser sodomizada con mala baba, en el sentido literal de la expresión). Cuando expresan autenticidad, hasta me infunden ese respeto del adversario con credenciales. Hay pocos en mi ciudad (un concierto, una reunión secreta en algún sótano o garage) pero, si nos cruzamos, solemos intercambiarnos miradas asesinas, pues por ambos lados alimentamos visceralidad y pasión por la gresca. Me ignoran, pero yo me siento más identificado con sus brumas británicas que con aquellos soles de California que me venden los integrados. Odio, como ellos, a los rastas, los mariconismos blandos, a todos los Jimmy Sommervilles que me entran. Sus enemigos son los míos. He visto demasiados videos de la Triga (incluso de esa demonia californiana que es Bruce La Bruce), escuchado a Don Drummond o Augustus Pablo, como para que ahora vaya reclamando cabalgatas en honor a Gloria Gaynor para todas las tribus de fin de semana. Y eso que en el caso de los maricas rapados esos compadreos cerveceros mientras saltan el pogo no dejan de parecerme un festín bien multicolor.

Me sigo quedando con los skins homófobos-homófilos, los que en sus reuniones no boicotean los símbolos nazis, antes bien se reciben con todos los honores. Los que tiran con nostalgia de las siglas SA, la que echó raices con Rohm en la juventud alemana de los años veinte y treinta (superados/defenestrados a la bruta manera los edénicos wandervögel, movimiento infinitamente más interesante y estético, pero...) , con su enfermiza doble moral, su odio a un mundo no ario y esa parafernalia superficial y piripuesta que tanto inspiró a la cultura rock durante la segunda mitad del siglo pasado. Los espíritus de Goebbels y Fassbinder a botellazo limpio de botellón en la berlinesa plaza de Alexander. Contradicción que late una y otra vez, como su propia filosofía: de la urgencia de un Estado ultracontrolador a la anarkia más caótica, todo entre empalmes de ceñido destinte. Ropas que pasan a la moda, al diseño, a la sociedad de consumo. Vestir asi ya es caro. Hay marca. Es tendencia. El capitalismo todo lo devora.

Les dejo con ellos. Con los primeros que llegaron a las calles y con los últimos (siglo XXI) que vienen a dejar en las aceras los meados, a escupir su rabia sobre el conffeti/orgasmo inútil de los hedonistas de Sodoma. Con sus fiestas comunitarias (austeras, a cara de perro y puño desafiante) y las fiestas privadas (que algo esperan) en la soledad de su habitación. Adición al tabaco, porque Sarita puso la mecha, porque fumar es un placer sensual (como ya hemos visto en un anterior capítulo de esta serie). Y, mientras esto sucede, se va alimentando muy sutil a una escena gay continental que crece y crece sin remedio, teniendo a una porción de los rapados como parte visible esencial en el Norte, Oeste y Centroeuropa y que hay que atajar a cuchillada seca, a cadenazo directo si es preciso. Definitivamente, en el es o no es de las formas uno tiende a sentirse más a gusto.
Y como bonus track, escuchen Decibelios. Déjense de tantas Fangorias que apestan (incluso los delirios S/M teutónicos de Luis Miguelez) y apuesten, aunque sólo sea nada más que hoy, por la buena música. Que ustedes lo boten/froten bien.
































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