29 octubre 2009

Cancionero Mongo


EN EL ASCENSOR de Varela y Martínez Abades.
fox trot cubista (circa 1920)
Por la gran EMILIA BRACAMONTE


Carmelita y Amador
se han jurado eterno amor,
pero no tienen dinero
Y así cuando da en llover,
se les ve al anochecer,
soportando el aguacero
Cierta noche, por su mal,
esperando en un portal,
él miró hacia la escalera
y vió que en el ascensor
se debía estar mejor
que en otro sitio cualquiera.
Y al portero le dijo: Es preciso
que nos suba hasta el último piso.
Pues pensaba muy bien Amador
que no hay nada como un ascensor,
para hacerse el amor.




Dentro ya del ascensor
Carmelita y Amador,
al pasar por el primero
ya van locos de placer
y no ven que al ascender
ya han pasado del tercero;
y una vez en el final
sucedió lo natural,
que el amor es imprudente,
y de su cariño en pos
olvidáronse los dos
del pasado y del presente.
Y no ven desde aquel paraíso
que ya están en el último piso.
Y seguía pensando Amador,
que no hay nada como un ascensor
para hacerse el amor.




Como el timbre no sonó,
el portero sospechó
lo que allí estaba pasando,
y cumpliendo su deber
les obligó a descender
cuando más se van amando;
y una vez en el portal
no recuerdo del final,
pero dicen que el portero
abusa del ascensor
para demostrar su amor
a una chica del tercero.
Y los dos, cuando se hace preciso,
subir suelen al último piso,
porque piensa igual que Amador,
que no hay nada como un ascensor
para hacerse el amor.



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