10 septiembre 2009

PUBLICOS VICIOS (homoerotismos en Youtube)

38. Los negros parecen monos

Esto no es nuevo: los saggers abundaron en esta sección al principio. Pero sí lo es el protagonista. Un anónimo, sin apenas datos de perfil (afroamericano es, no creo confundirme en eso), sin más que decir de si mismo que su coquetería de deslabazado chico del siglo XXI. Bueno, miento: atiende por Josh. Y el color de su piel es novedad. Ya ven qué tontería. Pero ahora que reparo, apenas he puesto videos de negros. Y no se piensen que a mi me pasa algo con esta raza. Pues soy el primero en considerarlos también seres humanos como nosotros. Anda que no he discutido el tema yo entre mis conocidos del Sur, allá en la plantación de la O'Hara. Otra cosa es que entre mis amigos y /o amantes no figure ninguno de este color tan oscuro. Claro que algunas veces me saludo con negros de algun bazar al que habré ido a comprar menudencias. Y aun asi, he de reconocer que aunque les devuelva el saludo por educación siempre me entran las dudas de donde tiene cada cual su establecimiento. Menuda bobada, llámenme despistado. Eso lo soy muchísimo. Más que racista o cualquier otra cosa.

Lo más bonito del muchacho con tara de hoy es que me recuerda a los negratas de las mantas. En el Paseo (zona centro de mi city) son una constante, parte de la decoración (ilegal) de las aceras. Y su llegada (serán una docena), el lanzado de manta y la agachada para la colocación de los discos son un ritual que muchos hemos degustado durante una época de la vida (a la altura de los corredores de fondo olímpicos). Ahora ya no. Pero no hay vez que pase por detrás que no les eche un vistazo a sus divinas nalgas. Es cuando triunfa el saggin', no el cantinfleo.
El saggin' es un invento de ellos, de los negros. Lo habrán, ignoro esto último, elevado a arte, como lo pueda ser el rap, el hip hop o el graffitismo. El hecho de que los blanquitos lo hayan copiado indica que algo de talentoso y fascinador debe tener esta moda. El caso es que para erotómanos reciclados también el pantalón muy caído es motivo de guarra diversión. Esto en una tía ya no mola tanto, claro. En realidad las posibilidades eróticas de las tías se han agotado al agotarse a si mismas con sus audacias (después de la raja del tanga ya no hay más que enseñar, a no ser que te quites también el tanga, pero eso ya no es moda sino prostitución en las calles). Lo dicho, agotadas quedaron.
En el atrevimiento del atávico masculino está el futuro. Y qué bien que hubiese sido la raza negra la que colocase unas reglas. No muy elegantes, todo sea dicho, pero ¿existe algo elegante a estas alturas en la vida moderna?. Les viene de antíguo, si no recuerden las osadias en el vestir de la comunidad nigger en el cine aquel de la blaxploitation. Un horror... pero tan divertido...

Lo dicho. Saggertech o bootech, ¿te llamo asi?, ¿o eso es una web de algo sucio y tú una víctima de tus morbos privados elevados a placer voyeur del mundo global por manipulación de desaprensivos?... Qué más dá. Siempre es el mismo, y eso ya es una buena señal. A sus fans los tiene loquitos. Porque sus videos duran casi diez minutos. Y en cada entrega se supera. Tal vez lo que aporta de nuevo es su erección, sus palpamientos, su vestuario.... Vaya usted a saber que dará mañana, qué página de su diario nos salvará a unos cuantos... Es su irreverente manera de decirnos que entre los gays de color negro el saggerismo es un símbolo erótico de primer orden. Mucho más que la pata de elefante o el mini pull que popularizaron en los celebrados setenta.
El mozo no interpreta, y eso es bueno. No hace nada. Hace que hace pero no rasca bola, más que las suyas. Se pone en una especie de taller a arreglar una computadora. Pero ya ni mira para ella. Nos mira de reojo a nosotros, que somos la cámara digital. Lástima que no se tire pedos. O mejor, menos mal que no se los tira porque me quedaría sin un futuro capítulo donde los saggers favoritos se vuelven trompeteros de la Atlantic.
Fascinante su universo. Pena de idioma que nos distancia tanto. Aunque estos hablan inglés, claro. Los del top manta son nigerianos, o a si (ahora el gremio de los de enfrente de mi ciudad se han puesto exigentes de más y sólo buscan morenos). Tan monos... (lo digo sin faltar, además ellos son los primeros que se autoparodian, cosas del integracionismo, como bien deducirían por las series de humor).

Completo el capítulo -salpimentándolo- con otras bellezas de lo mantesco preparándose para jalar en un burguer's, o de bromas entre ellos, o en la soledad de su toilette, o en bonito despelote interracial con adolescentes del deporte, o perfeccionando los meneítos del famoso baile de San Booty. Y, claro, esa revelación de última hora, angelito de machines, que es el milagroso Multibasketballboy.
Y un bonus track final. Tim Liggins, culturista de actualidad. O sea, barroco tardío, con un culo más expresivo que su rostro (Tim Liggins es su culo, EL CULO), esteroidal y Narciso.
No soy nada partidario de lo químico para alcanzar un colosalismo de opereta. Pero me encantan, cuando estoy borracho, los borrachos de sustancias artificiales, faltos de complejo, que desvelan sus secretos tomándose en directo una buena dosis de brevaje made in la Hammer para hipertrofiarse hasta el desastre. Asi que mi bonus lo cedo con todo mi respeto, admiración y empalme a este monstruo... que no lo es tanto (¡qué coño!, espero que aún no haya llegado a los niveles de frikismo de un Andrew St.Cloud). Aunque seguro que el color de su piel también lo ha logrado con un pigmento de laboratorios Weider.





































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