01 septiembre 2009

Calendar boy / Deja vu's

El chico de septiembre

Posts publicados entre el 16 y el 22 de enero de 2006 en Fantasía Mongo I

TIMMY

Parte 1

Hay enganches de mitómano que desde luego, tienen una intensidad que excede la capacidad de autocontrol del que los sufre ( o disfruta). En el caso de Timmy Thomas creo que se justifica la loquería por si sola, mirándolo en estas fotos.
Y es increible que digan que tiene ya 23 años, porque aparenta catorce el muy tunante. Este rub
ito del porno gay no pertenece a la cuadra BEL AMI pero en la Falcon no le va nada mal.Me deslumbró en la segunda parte de Buckleroos, de la que ya te hablaré un próximo dia, y a partir de ahi se fue convirtiendo en una obsesión.
Mide 1, 67 cm. Es lo que diríamos un retaco. Pero monísimo y pasivo a ultranza, pasivo enfermizo, pasivo de profesión. Como diría un yanki, un piggy bottom. Y de primera calidad.
En este Calendar boy vamos a dedicarnos a diseccionar la carrera, las bondades de este efebo ( que ya no lo es tanto) y que irrumpió en el porno gay del nuevo milenio con toda una hazaña sadomasoquista
de Tom Ropes McGurk titulada Caged and used. Eso si que es una verdadera prueba de fuego, la prueba del pañuelo ( que dirían los calós)...una cinta por la que ya ha alcanzado el muchacho el rango de inmortal. Palabra de mitómano.


Parte 2

Caged and used pertenece a la serie de películas de caracter amateur del especialista en s/m y bondage Tom "Ropes" McGurk. Tienen ese áspero estimulante de la sordidez que desde luego cuenta con mi aprobación más perversa.
Para Timmy es su debut con veinte años. Aquí es introducido en una pequeña jaula con un tipo rapado que sin duda no calienta nada. En todo caso, quien calienta es el sufriente: ese mayor de edad que aparenta niño, esposado y que no para de gimiquear, de hacer pucheros mientras el animal que tiene atrás le da por culo ( o finge que le da. El espacio es tan reducido que imposibilita la visión clara de lo que está el cachorro padeciendo. En este sentido y sin pretenderlo, McGurk se acerca al doloroso soft).
Los "please sir, please" son enternecedores. Mucho ruego pero el cervatillo está con la polla muy tiesecita.Señal inequívoca de que el embolado le gusta.
El spanking es intenso, magnético, muy bueno. Timmy tiene uno de esos culitos virginales, lampiños, cóncavos que te hipnotizan. Y aunque es una lástima que su ojete no se vea ( y este es uno de los grandes fallos, imperdonables fallos, de la peli) todavía cuenta con los suficientes poderes para que el voyeur se sienta traspuesto por la exhibición de su cagadero.
En mis largas horas de porno video soy capaz de no pestañear ni un sólo segundo observando un simple ojete. He llegado a trascendentalizar tanto ya esa abertura que para mi tiene algo de sagrado, de centro del mundo( del origen de la tierra, o de prehistoria como la cueva de Altamira), de oráculo inextricable... Mis ojetes favoritos me guian para ser en este perro mundo un poco mejor.
Atado, suspendido en el aire con un arnés que es pura molestia, con la boca tapada por el cuero negro que impide que oigamos su vocecita cándida de secuestrado, de mártir del porno, es de nuevo azotado, obligado a succionar el asqueroso rabo del skin, para finalmente ser recompensado con una fellatio y posterior paja que acaban provocándole la eyaculación.
Timmy cumple con el cum shot, el money shot. Es un perfecto esclavito digno de escenarios mejores. Esta es una acotación personal: yo lo instalaría en una escenografia más barroca y ensoñadora. Está claro que están en el cuarto oscuro de algún club lederón ( los dibujos de las paredes no remiten a las litografias pompeyanas sino al estilo transgresor de un The Hun, por lo menos).



Parte 3
a dennis

Accedí a los servicios de Timmy de la forma más rocambolesca. No me pidas que te lo cuente con detalle, permíteme un punto de privacidad y de misterio. Fue una operación ardua y muy excitante que acabó en buenos resultados.
Timmy hace trabajitos extras. Va a hoteles o acude a domicilios particulares. Su honrada labor la compagina con la carrera de actor porno (más bien la utiliza como suplemento económico).
Teniendo en cuenta su edad no sacaría demasiado con una webcam instalada en su dormitorio (los hombres buscan pajecillos de teta. Es lo que hay...).Asi que como se ha hecho mayor va camino de volverse un hustler profesional.
No dudo que eso es lo que yo voy buscando también. Con todo, mi adoración ilimitada por un muchacho al que he visto en media docena de pornos de lujo, hace que sienta por él algo supuestamente más profundo. Le quiero. Y pese a esto, piso firme y me doy cuenta de que la situación no es para andar desbarrando. Sé que hay unas normas que debo cumplir, en modo alguno tengo que exigirle que se vuelque en mi con toda la intensidad sentimental que yo siento por él. Es un cuerpo en venta que tomaré prestado. Sin traspasar absurdas lineas del corazón, que no vienen al caso.
Pero también yo, partiendo de su carne, exigiré que cumpla con unos pocos detalles que satisfarán por lo menos mi líbido más viciosa. Como el chorbo no cuenta con demasiados límites sexuales ( admite en su trabajo el bondage, el sm suave , la lluvia dorada e inclusive la coprofilia) no creo que vaya a tener ningún problema conmigo.
De muy mañana le hablé por teléfono y le aclaré que antes de pasar por la noche, debería cumplir con unos requisitos básicos. No quería que se cambiase de ropa interior: debería traer unos gayumbos blancos muy currados. Tampoco debería asearse, ni usar el desodorante, ni menos aún maquillarse ( como suelen hacer con el chico en el porno lujo. Gajes de quién se quiere volver un glamour sexy boy). Tendría que desayunar chocolatinas. En el almuerzo, bastaria con un par de hamburguesas sin aderezos, con cocacola. A media tarde era necesario que ingiriese un perrito caliente. Queria que viniera hinchado. Eso facilitaría el que sus intestinos se llenasen de pastelitos compactos, duros, ideales para mi extraño juego. Esa dieta alta en calorías favorecería además la representación de un aspecto de mi fantasía tarada. El fast food del jóven puramente yanqui, idiota y por lo tanto inferior a mí. Esto me haría sentirme sexualmente superior y por ende, dominador.
El chaval según le iba comentando estos sencillos puntos iba entendiendo. Es evidente que fue innecesario explicarle que no debería ir al retrete en toda la jornada . Por último le indiqué que me encantaría que viniera con chandal manchado, con calcetos sucios y con zapatillas deportivas embarradas. Se sonrió no sé por qué y acto seguido mencionó algo del previo pago. Asentí. No íbamos a discutir por unos euros más o menos.
La cosa quedó en trato. Durante todo ese día no hice nada más que repasar en el dvd sus películas inmortales. Captando sus miradas, sus mordisquitos en los labios mientras se lo trabaja algún fornido vaquero, su capacidad de dilatación cuando engulle goloso esas trancas que hacen el doble o más que la mia. Me olvidé de comer y de cenar.
Por la tarde limpié concienzudamente la moqueta dónde ibamos a estar. Andaba nervioso, me corri dos veces durante el visionado de Aspen 5. Sólo conseguí tranquilizarme cuando oí a medianoche sonar el timbre de la puerta. Era él. No había marcha atrás.


Parte 4

Llegó vestido tal cual lo imagine. Y aún se había esmerado en unos cuidados detalles más de los que me fui dando cuenta según entraba en el salón. Traía un aspecto demacrado, como si en el fondo, le hubiesen dado una paliza. Pensé "qué niño más perfeccionista en sus caracterizaciones". Pero no. En seguida me aclaró que por el camino unos skins le habían atracado y dado dos buenos golpes: en cabeza y costado. Qué horror. ¿Cómo era posible que unos ultras
cabrones se me hubieran adelantado, saliéndoles gratis el ritual y encima a lo mejor sacándole al chico unas cuantas monedas de su cartera?.
Le ofrecí un vaso de agua y un calmante ligero. Mientras lo tomaba analizaba su aspecto general: la leve hinchazón de su precioso ojo derecho, lo sucio que venía, el pantalón del chandal roto por la rodilla..."Y por el culo" me espetó, enseñándome aquella abertura tal que un exhibicionista de desgracias riquisimas. Se colocó de espaldas a mi abriéndose de piernas y agachándose como sólo sabe hacer él ( lo aprendió en un cursillo de la FALCON) para que viera el roto a la perfección.Me puse las gafas y metí la cara en el meollo. Le prestaba tanta atención que cualquiera pensaria que de un momento a otro me pondría a cosérselo.
De nuevo se sentó. se terminó el vaso de agua y quedó por un instante callado, mirando las fotos de las paredes. Captó a Joey Stefano y me contó que había muerto ya.Ya lo sabía, de sobredosis. Era un bottom excepcional. Para alucinarlo me inventé que en una ocasión, él todavia no había nacido, me había metido unas rayas con Joey en el váter de una fiesta de la Chi Chi LaRue. Se sorprendió. Me dijo inocente si tenía algún estimulante a mano: poppers et al. Le ofrecí un petardo. Quería verlo somnoliento, tontorrón. Qué coño, vidrioso. Estaría guapísimo así. De momento parecía un apolo en adidas, un galo medio moribundo, un cupido asaeteado. Drogado ganaría el doble.
Mientras lo fumaba me levanté para ir al equipo de música. Dudaba entre poner a Rimsky Korsakoff o lo último de Devendra. Al final animé el cotarro con los maravillosos Arquitecture in Helsinki. Es posible que el se hubiera contentado con Gorillaz o Coldplay pero yo no tenía nada de eso.
Al cabo de un rato Timmy ya estaba tonto. La marihuana le hacía risa. Qué dientes blancos. Le pregunté si sentía dolor, me contestó que estaba de puta madre. Fue cuando le recordé si había cumplido con los temas de nuestra conversación telefónica. Asintió: "Con todos".
Me alegró tanto que lo besé en la boca. Le succioné los labios, introduciéndolos , catándolos por si hubiera silicona, esos morros eran sospechosos de injerto.. Tenían un sabor agradable, casi podía absorver algo de su sangre. No hubiera sido dificil que brotara algo dada la pequeña herida en el labio inferior.
Le eché un vistazo más largo ahora que todo empezaba a cobrar forma. Le olí los sobacos, efectivamente: ni rastro de desodorante. Olían a niño juguetón. Le saqué la parte de arriba del chandal, la camiseta también y le levanté los brazos. Musculosos en su justa medida. Mierda, los traía depilados (puta Falcon). Aún asi olí, olí, volví a oler...Y cuando el almizcle de su sudor ya me era familiar de más con la lengua lamia. Lo hice con una intensidad que escalofrió al muchacho. Al terminar observé su pecho precioso. Le prohibí que tomará esteroides. Lo quería eternamente así: efébico a lo Antinoo, es decir con un punto de carnosidad que algún pureta confundiría con la incipiente gordura y yo definiría como sensualidad de luxe.
Entonces me dijo que tenía necesidades fisiológicas que cumplir. No tan finamente claro, dijo que tenía ganas de cagar. Llevaba sin hacerlo en todo el dia. Y ya se le había escapado un trozo de mierda después de la paliza callejera por el calzoncillo. Me hizo tan feliz escuchar aquello...Ya había notado un olor pestilente de ventosidad reprimida cuando estaba en el tocadiscos colocando a los australianos del pop y pensaba: "Estás cerdito, mi pequeño. Sigue asi". Le avisé que tenía que esperar. Ahora también se estaba meando. "Vale, pero después", recalqué.
Le palpé el paquete, la textura del chandal era tan agradable que su contacto me empezó a volver loco. Fue entonces cuando me arrodillé ante él y me predispuse para honrar a sus sagradas zapatillas deportivas.

Parte 5
Desaté los cordones con los dientes. Había desarrollado unos buenos molares a base de la práctica reiterada con otros chicos deportistas. Pasé antes la lengua por toda la zapatilla incluyendo la sabrosa suela que estaba perdidita de asfalto.Nada tan exquisito como su interior. Negro de usado, maloliente a lo roquefort. Empezaba a partirse ya por el uso. Pensé equivocado: "Este chapero patea más que River Phoenix en Idaho". Tras largas inhalaciones observo que Timmy está nervioso. Aprieta sus manos contra la polla pues su vejiga esta llena. Le aviso que sólo deberá aguardar diez minutos más. El tiempo justo que me llevará homenajear sus calcetines ¡blancos! y sus pies de puto andante. Los calcetines vienen hasta mojados. Su parcial negritud no me excita tanto como los tomates que desvelan rincones de su adorable pie. El derecho está más roto que el izquierdo. Se los quito ceremonioso. Le comento que le voy a dar otros, que estos me los quedo. Le da igual, tiene prisa. Yo ninguna, lo alquilé por una hora y sólo llevamos quince minutos de nada que para mi es mucho. Las uñas están cortadas de manera desigual, el dedo gordo de su pie izquierdo me turba no sé bien por qué. Me lo meto en la boca. Sabe bien, sabe intenso. Sabe a pie sucio. Cómo se ha esmerado el crío. Le pagaré el doble de lo acordado. Masaje y succión. Succión y masaje. Asi diez minutos.
En un instante concreto miré hacia él pues había repentinamente parado de moverse. Su pantalón estaba mojado por la pernera. Al poco , unas gotas de orina caían por mi mano. Entonces le manoseé el paquete con la intención de volcarme en el morbo de su incontrolada micción. Quedó empapado. Fue cuando le quité el pantalón. Del gayumbo saqué su pene morcillón que aún goteaba y lo chupé tragando benditas aguas. Fijo que eran las lluvias bendecidas por Zeus.
Cuando paró de chorrear giré a Timmy de espaldas y lo incliné con el pecho hacia adelante sobre el butacón. La panorámica era espectacular: un trasero idolatrado por el porno en dvd abierto sólo para mí. Lo inmaculado de sus calzoncillos, unos boxers blancos, pero no tanto, algo corrientes, agudizaron mi imaginación. Qué hermoso sería que se cagara en ellos. "Cágate encima mi amor, hazlo para mí". Lo único que hizo fue lanzar un sonoro cuesco que tuvo el valor de empalmarme más si cabe. Crio gorrino, elemental en su escatología naif. Delicioso se mire por donde se mire. El también se había empalmado ya. Pegué la nariz a la tela justo donde se pliega entre las nalgas. Con la lengua noté por la zona que traía pegado a ella algo sólido. ¿Qué era aquello?. ¿Un trozo de mierda ?. No podía haberse pegado a los pelos del culo pues el niño NO tiene pelos en el culo. ¿Entonces?. Enseguida salí de dudas. Había una bola de caca dentro, pequeña, extraña en su forma, tirando a abstracta que cayó al suelo inmediatamente de bajarle los gayumbos. La busqué ansioso mientras él me observaba pajeándose. Tan pronto la vi la comí con un hambre bestial. Estaba buena. Mejor que la de otros chaperos anoréxicos. Nos sonreimos. Me enseñó la polla: hermosa, enhiesta cual obelisco de parque temático de la Disney. Tenía ojos de perversito. Al cabo me cuenta: ¿Puedo ir al báter?, tengo que cagar si quieres follarme. Le contesté: El bater está cerrado con llave. Si quieres tendrás que hacerlo aqui. No lo pensó dos veces. Se colocó como un perrito sobre la moqueta mostrándome aquel ojete de fresa ( fresa en las películas, en vivo era más rojo sangre, pero era precioso. Sin verrugas y expuesto para el mejor mirón), aquellas nalgas morenas sin un grano que explotar y que abiertas daban monstruosas y desproporcionadas con respecto al resto del cuerpo.
Comenzaba el espectáculo.El horno del crío estaba listo para lanzar manjares en forma de pastelitos. El primero fue corto, pequeño, con pedo. Cayó en mis manos. Lo palpé: duro y bien hecho. Aun no había terminado de engullirlo todo cuando apareció el segundo que abrió el ano de Timmy de forma exagerada. Venía enorme, era un zurullo largo y anchote. Con mis manos fui sacándolo, con mucho cuidado pues podía deshacerse y caer, aquello rompería el hechizo. Más de veinte centimetros de mierda sólida que me llevaron a decidir que el intestino de la estrella era una cueva sin fondo.Comenzaba a apestar la habitación. Pensé que aquello era el final. Pero en seguida me di cuenta que no, que él seguia relajando el esfinter intentando expulsar detritus.Acabando el segundo cayeron tres insignificancias a la moqueta que aparté a un lado. Le pregunté si iba a soltar más golosinas y me contestó que ya había terminado. Su ojo del culo había quedado amarronado. Entonces le introduje dos dedos que tragó como un auténtico glotón. Despues tres...cuatro...mi mano desapareció con pasmos
a facilidad en su cueva de los dólares. La saqué sucia, era lo que buscaba. Y él era tan dócil cumpliendo mis deseos sin rechistar...tal vez mordía la lengua, apretaba las manos contra el asiento. .. Pero un ¡ay! no llegué a oirselo. Profesionalidad es la palabra. Observé el estado de su abertura: ya le había hecho el cráter que anhelaba.Pasé la lengua, ensalivandoselo, babandoselo, escupiendoselo...
Entonces fue cuando se la metí. Sin avisar, hasta el fondo. Gritándole obscenidades que le hicieron loquear de placer. Según veia como mi polla se iba untando de mierda, restos de lo que había quedado, mi excitación iba en aumento. Palpé su polla y la noté puro marmol: mejor dicho, era carne y porcelana a la vez. Timmy in porcile. En el momento de correrme la saqué llenándole las nalgas de semen. Mi polla quedó llamativa, como todas las pollas después de correrse. Blanquecina, con liquido espeso que se mezclaba con sus adorables grumos fecales. Entonces Timmy se incorporó y poniendo su pene a la altura de mi cara soltó su leche también entre espasmos que yo ya conocía: eran los de Buckleroos 2. Mi lengua insaciable volvió a tragar. Hasta la última gota.
El servicio había concluido.


Parte 6

Van cinco partes de esta saga interminable, tanto como un viernes 13 sin jugoso gore. En esta, la cuadra de machos calientes de turno ( muy hunks y muy hornys) demuestran sus habilidades para la tempranza en la mítica estación de esqui.
Lejanos están los tiempos en que los legendarios Al Parker y Casey Donovan la habían inaugurado con inmortales orgías pre condom (al borde del VIH letal). Qué osados eran los kamikazes.... Esta quinta es un revisited en toda regla que pese a la insipidez de unos cuerpos perfectos ( en momentos llegan a abarrotar los planos, cual camarote de los Marx ) tiene momentos de gloriosa adolescencia ( falsa pero muy aparente) precisamente a cuenta de mi niño de la semana.
TimmyThomas, que recién llega a la productora gay porn del signo del halcón, año 2.001, irrumpe en la cabaña(casi cottage) del veterano Mike Flynn en compañia del rubísimo y en lanzamiento Jimmy McGuire. Descubren un album de fotos de la ya vetusta porno star y según hojean van dando paso a los diferentes polvos montañeros.
Hay trios, incluso un gang bang con hasta quince maromos, un numerito de fistfucking brillante que no me interesó por el menda que lo gozaba y Matthew Rush desbordando la pantalla con su ya preciadísimo appeal de top.
El momento más cálido y reconfortante se presenta al final de la peli cuando Jimmy y Timmy, calientes a tope después de haber visto fotos de añejos polvos, stills de una primera parte aún insuperada, se entregan a un dulce y a la vez apasionado acto de amor twink. Y de nuevo vuelve a triunfar mi niñato con sus lolitescas miradas de ingenuo perverso, sus ofrecimientos bareback, su gustosísimo recibo de la polla de su fiel amigo.
No hay nada ni nadie que me turbe tanto como cuando lo veo con sus mejillas dilatas y su esfinter afresado ( tal vez Jeff Noll-the one and only- y el primer Kevin Williams, cuando era un mocoso literal: su manera de sorber los mocos mientras le daban me hizo encoñarme por él durante una larga temporada)

Parte 7

Al igual que en la estación de esqui 5, Buckleroos 2 está dirigida por John Rutherford. Practicamente salió en lanzamiento junto a la primera parte hasta el punto que siendo los dvd's de 2.005 puedes comprarlos en formato pack y asi tener las dos juntas a buen precio.
Sólo decir que es una fantasia en el west y que los maromos principales son el algo estimulante Dean Phoenix ( buen sucesor de los machomanes viriles y velludos de Jim French, pese a su polla torcida) y el horripilante de cara Marcus Iron ( la silicona en los pómulos se la ha dejado cubista, un Stallone picassiano o asi). Como estos dos son Romeo y Julieta on the prairie ciñámonos a la cuestión semanal, la que atañe a mi Timmy Thomas.
Vuelvo a decir, sin ánimo de caer pesado o partidista, que él es lo mejor de esas dos laaaargas horas de metraje sexual.El sketch donde aparece es el más original en su planteamiento y para mi tiene un morbo muy significativo. El y su compañerito Sammy Case (menos carnoso pero quiza más bello) son dos pequeños mormones que llegan a esa Ponderosa tan sodomita. Vienen con sus biblias entre las manos, con sus camisas blancas y sus pantalones bien planchados, peinaditos como que no vinieron en la diligencia de John Ford ni por asomo y con su pensamiento puesto en su John Smith ( el gran pollón).
Pues héte aqui que les atiende el indescriptible de cara Marcus Iron, todo vaquero, con su sombrero de ala ancha y su paquete que hace boom-boom. Gracias al mago/conductor/momia petrificada/ miembro de honra en el museo de los musculosos de cera Zack Spears la fantasía porno toma forma y los misioneritos quedan desnudos que parecen nuestros primeros padres en un comeback al génesis bíblico.
La cosa en realidad va de pervertirles, y a fe que cumplen con los propósitos del bujarrón Marcus. Ahora le chupas a él, ahora él te sopla aqui...y yo te preparo el jugosito cero sexuaarl. Uhmm, qué maravilla ver a Timmy en una interpretación de oscar, pues le creo virgen adentrándose en los misterios del sexo sucio. No. No es sucio. Ambos crios se han puesto previos enemas que hacen todo más aséptico e hiper higienizado. Como para verse en familia.
Con un tempo bien equilibrado, pausado e intenso a la vez, el sketch es una pequeña obra maestra de la perversidad con religión de por medio, iniciática y fetichista a tope.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Marcus Iron , horripilante? Tienes urgente que acudir al oculista, al menos en esa película se le ve superbien, no se ahora que tal luzca, los años han pasado.