03 julio 2009

Estampas de santos. Por el reverendo Belcebú von Bleu

Wolfram contemplando a su mujer, a quien ha encerrado con el cadáver de su amante
JOHANN HEINRICH FUSSLI (1812-1820)

Desde tiempo inmemorial el hombre ha encontrado placer derramando la sangre de sus hermanos, y para contentarse ha disfrazado su pasión criminal bajo la máscara de la justicia o la religión. Pero su finalidad siempre fue el insólito placer que le produce matar
Marqués de Sade (Juliette o las prosperidades del vicio)

Hermanos, no me he ido. No os preocupeis. Sólo soy volátil y disperso. ¿Cómo me voy a olvidar de ustedes si son adorables?. Siempre comentando, tan sensatos... A ver qué les parece esta aterradora estampa de hoy, llena de sturm und drang. Füssli fue el creador del romanticismo pictórico alemán, de un romanticismo hecho y derecho. El, y muchos que pensaban como él, estaba fascinado por la idea del hombre excepcional, a quien todo le está permitido, y que podía transformar en arte sus propias experiencias y emociones mediante el poder de su imaginación.

Vereis, queridos. En la expresión de fantasías e instintos personales Füssli se libera de los temas "prescriptos" que los artistas habían empleado en el pasado. Una cosa particularmente asombrosa acerca de su obra es su obsesión tanto por la dominación como por la sumisión femeninas. Mujeres dominantes, de peinados fetichístamente elaborados... Y también el sadismo implícito se puede elucidar en retratos como Mujer dormida y las Furias (1821) en el que la figura femenina está colocada, no sólo para realzar sus atractivos eróticos, sino para sugerir la idea de que ha sido violada. Pero tal vez se lleve la palma, en ese sentido, el horrendo Wolfmann que os he traído hoy. La conexion con Poe está clara. Tempestad y empuje. Tonel de amontillado. Una clara alternativa al neoclasicismo propiamente dicho. Convendría insistir por estos tortuosos caminos en días sucesivos. Como en la de su contemporáneo sueco Johan Tobias Sergel, tal vez más festivo que el anglosuizo.

Sea como fuere, se darán cuenta que no me encuentro con aires de fiesta, con ganas de darme ningún chapuzón en la piscina municipal y si de recrearme mucho en el intramuros, en las tinieblas del alma humana. No penseis que es triste lo mío porque yo estoy con el triunfo de la imaginación. Como dijo Friedrich Schlegel "el romanticismo fue la obra literaria, o la obra de arte, que representa el tono emocional de una manera imaginativa". O como sugieren muchos escritos del Marqués de Sade, y esto sé que le agradará a Maciste Betanzos, sobre que los artistas tienen derecho de despojarse de sus inhibiciones, y expresar los sentimientos y deseos que antes se pensaban eran demasiado vergonzosos o demasiado peligrosos para ser reconocidos directamente.

Pensemos que el puritanismo neoclásico, esa alternativa, era demasiado superficial (y no estoy defendiendo aqui, Dios me libre, a los peintres galants). Pero, por encima de los Prud'hon o Canova yo me quedo con los románticos, incluso con Goya que, a diferencia de Füssli, su elemento sádico está justificado por los sucesos de la época. Y, ay queridos hermanos..., aun asi es imposible no vincular en su énfasis en la violencia y el terror a ambos artistas.

AMEN

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