01 julio 2009

Apuntes macisteños

A cual más orgullosa: listas que fueron, que se libraron del Vietnam... por los pelos (San Francisco 1971)


* Me encuentro anímicamente bien. Me he hecho unos nuevos análisis. María Esther me ha dicho que de ésta me quiere ver completamente negativizado. Lo que no significa nada. Pero me gustó que hubiese abandonado su estado catatónico por un trato cordial en lo justito. Algo es algo, tratándose de la Seguridad Social ya es mucho. Al menos, en esta ocasión no me presenté a la enfermera con moderadas fiebres. Confío que de un valor del 112 baje al menos a la mitad, que se negativicen los valores por completo me parecería rarísimo. Los resultados de este trimestre los sabré alrededor del quince del presente.

* Me lo he pasado muy bien reviviendo mi infancia estos últimos días con tantos cortos de Disney. Del primero, porque el primerísimo -la serie Alice- no me llegó a satisfacer. Asistir a la transición del más primitivo al más sofisticado, en los umbrales de Blancanieves me ha reconciliado con uno de los artistas de la animación al que tenía más tirria (por cursi y reaccionario). Para algo me tiene que valer este blog, ¿no?. Para este mes espero hacerle una semana especial a Jerry Lewis. Otro que no digerí bien en mi adolescencia (salvo la de los grandes almacenes). Preveo que las cosas han cambiando.

* Lo que ha cambiado es mi ritmo de trabajo en el blog. Aunque sigo sudándolo. Normal, las temperaturas no están como para ponerse a teclear. Esta misma jornada, que pensaba ligerita... no lo está siendo tanto. He llevado hace un rato a mi madre a la pelu y dentro de un momento iré a buscarla, dejando el post por la mitad. Ella está bien. Está echa una vaga. Tan pronto llegó al salón de belleza de la tercera edad, la acogieron con la butaca en la puerta. Asi que, muy cuca ella, se dejó llevar sin dar un triste paso. Confieso que situaciones asi me ponen nervioso. Me hacen sentir no hijo, sino todo lo contrario: padre de bebé que hace lo que le viene en gana.

* Los colaboradores del blog se escaquean. Del reverendo no sé nada desde hace casi un mes. Gilda se medio despide y el capullo del Martinez me manda a la mierda ayer noche cuando le llamo al móvil. Está en Palermo. Los cortos de Vittorio de Seta le han animado a extraviarse por tierras vírgenes. Me temo que Palermo ya no es el de mediados de los cincuenta. La Coca Cola habrá penetrado, y con ella los bebedores de Coca Colas. Me entusiasmó que se encontrase allí y le sugerí que por qué no me mandaba crónicas estivales como ya hizo un verano. Fue cuando me colgó de malas maneras. El hombre bebe mucho.

* El cartero me ha traído una carta. Qué novedad. Bien podría haber sido un paquetito con series de televisión de ciencia ficción de los años cincuenta y sesenta. Llevo esperando por ellas diez días. Como aguardo con ansia una nueva remesa de oldies con wrestling y poses traseras de modelos de la AMG. En cambio, la carta -que iba remitida a mi madre- del Ministerio de turno le sugería la posibilidad de acogerse al nuevo sistema de Bonos sociales para un pago más económico de la electricidad. Mañana intentaré arreglar esto, porque creo que ahora va a haber un despiporre de tarifas locas (y a cual más alta) con lo de la liberalización del mercado eléctrico. No me cambiaré a otra compañía. Lo que si tendré que mirar es de cambiar el titular del recibo, pues viene aún a nombre de mi padre (por cierto, se cumplieron el mes pasado veinte años de la muerte de padre).

* En cuanto al sexo, ando demasiado tranquilo de los bajos. Me masturbo lo justito y sin tantos dolores ya. Y hubo un par de polvos memorables que dejaré para la semana que viene. Pero no me resisto a contarles una noticia bomba (aún por confirmar, si es que tengo la oportunidad de confirmarla algún día), el notición del mes. Y es que me enteré que lo he estado haciendo durante años con un padre y su hijo (también papá) sin yo saberlo, ni ellos tampoco. Es la hostia. El churrero, ese cojitranco tan casquivano, mujeriego empedernido y con más hijos secretos que el Marlon Brando y el Julio Iglesias juntos, ese de la polla fenomenal, cariñoso, comunicativo y raro como él solo (asi deberían ser todos los hombres, de esta pansexualidad tan made in Spain; aun me acuerdo de frases sueltas que desperdigaba por el ambiente: Este fulano tiene un culo como el chocho de una mujer) me parece que viene siendo el padre de...¡Jose el scatyolista!. Como lo leen. Surgió todo como por casualidad. Hablando con el viejo sobre los puestos de los feriantes le espeté que tenía muchas ganas que llegasen las fiestas del Corpus porque siempre suelo ver a un escayolista de cierto barrio que es fenomenal y bla bla bla. Lo primero que se le ocurrió responderme fue: ¿No será mi hijo?. Pues bien, empezó con descripciones, yo callado para no distraerlo (casi treinta años, casado con una rubita menuda, cajera de supermercado, con un hijo...). Apenas le preguntaba nada, el me hacía el retrato robot (menos del rabo, que no era plan). No es que se parezcan fisicamente. Pero de pronto, en determinadas miradas, en esa media sonrisa de zorro... ¡Era calcado!. Se me hizo un nudo en la garganta. Temblé de emoción. No sabía si echarme a llorar, pedirle perdón, concertar una reunión familiar o preguntarle si esos surcos en el rostro eran de una venerea crónica que hubiese dejado en herencia al primogénito en su propio churro.
Me contó que es hijo de su primera mujer. Que lo abandonó pronto (a la madre también). Que el padre de la chavala (su nuera) es yonqui, que tuvo sus más y sus menos Jose con ese suegro... Me dije para mis adentros luego: entonces, este churrero tiene que saber de esta vida oculta del hijo. Porque si no ¿cómo se le va a pasar por la cabeza de manera tan fulminante el tema?. Me apasionaría indagar en esta biografía. Ambos separados en el tiempo y coincidiendo en escapadas nocturnas buscando culos peludos que follar. Incluso fantaseé con la idea de un abuso sexual de niño. No sé. De otra manera no me explico.
Mi scatyolista favorito y el churrero... Visto el interés que Jose muestra últimamente por mi, estoy pensando en enganchar a su crío, que está a punto de entrar en edad de merecer (esos genes hay que aprovecharlos como sea. Asi tendría al padre, al hijo y, finalmente, al Espíritu Santo). Y la trama retorcida del culebrón se pondría al rojo vivo.
Ay, Zeus... estas cosas en las gay prides no salen.... La fiesta padre.


A cual más orgullosa: camino del estreno de Breakfast at Tiffany's (Nueva York, 1961)

2 comentarios:

Chusky dijo...

Estimado Maciste:

¿Sería usted tan amable de decirme donde podía encontrar las fotos primera y última de este post?

Muchísimas gracias.

Chusky.

maciste II dijo...

En bjland. Tienes el link en la lista de sitios favoritos, a la derecha (onanismos)