30 junio 2009

Women's Lib

Por Gilda Love


LOREDANA BERTE

Bueno mashotes, vamos despidiéndonos. Recuerdo que allá en octubre del año pasado empezamos esta sección con una italiana de nombre Orchidea de Santis (muy olvidada) y para finalizar la temporada decidí que otra compatriota de su generación bien podía poner el broche de oro. Asi que aqui teneis a Loredana Berté, que hizo muy poco cine, desde luego (lista que fue, sabía que no se perdía nada, que el cine italiano de los setenta estaba bajo mínimos) y se concentró más en el canto y en el baile dentro del teatro musical. Ahora bien, como diva y personalidad valía mucho más su hermana, Mía Martini (antes Mimí Berté). Lo suyo era más vedetterío. Hizo mucha tele pero donde deberíamos encuadrar a Loredana ya digo que es en la revista.
Empezó en Hair a principios de los setenta, todo un suceso en el mundo entero. Luego vino Ciao Rudy cuando en 1973 recogió el testigo de Mastroianni en el papel de Valentino el guapísimo Franco Nero (disfrazado de hijo del caid y cantando cosas terribles) y, poco después, se enganchó a la versión italiana del clásico de Broadway No, no, Nanette (este fue un musical de Vincent Youmans, allá por los años veinte, en el que se cantaba el Tea for two, por ejemplo y que los americanos, cuando empezaron con la fiebre de la nostalgia a raiz de The boyfriend, decidieron rescatar del olvido, corrigiendo algunos detalles del libreto original. La nostalgia siguió con Irene y culminó a finales de los setenta con Sugar Babies con Mickey Rooney y la gran Anne Miller). El caso es que Loredana triunfó moderadamente en los escenarios nacionales. Era una belleza mediterránea muy deshinibida, parangonable a Agostina Belli u Ornella Mutti. Tenía mucho desparpajo. Cuando se desvió de lo vicetíplico se estandarizó en esa corriente musical que era el erotodisco. Nada relevante. La chica apuró su fama cuando estaba en plenitud de su belleza y luego, con el cambio de década, se transformó en una presencia agradable y familiar en la totémica Rai. Hoy, repito, que tiene mayor pedigrí como mito su desgraciada hermana. Y ésto no sólo en su país. En España, por ejemplo, a la del Piccolo uomo la adoran los sibaritas del pop europeo.

Esperando que disfruteis de este agradable reportaje libeño despido mi sección hasta después del verano. Quiero darle para entonces una ligera variación, aún está todo por confirmar con el responsable del blog. De todas formas, yo seguiré dejándoos estupendos escaneados durante los meses del calor dentro del Revistero campy. Aún queda mucha tela por cortar. Nos mantenemos en contacto.





Revista Lib nº 99
12/9/78

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