15 junio 2009

MUDANZAS MONGO

Tiempo de mudanzas. Un espacio para pirateos en la red. Visitamos a nuestros vecinos. Los blogs que nos gustan, pinchados sin rubor

* Este mes nos trasladamos un rato al clásico 68 Revoluciones de mi amigo Diegogue. Comics, cine y dibujos animados... Disfruten de su erudición y del espectacular diseño de su sitio



FICHA COLECCIONABLE 441: JEAN PHILIPPE STASSEN
por diegogue

00539El cine francés actual, así como la bande desinee que se escribe y dibuja por estos días, muestran muy poco de lo mestiza que es Francia, país donde casi la mitad de la población está vinculada sanguíneamente, con inmigrantes venidos al país desde la segunda mitad del siglo XX hasta la actualidad, las etnias de Argelia, Marruecos, Turquía, Rumania, Senegal, el Congo, el Líbano o Burkina Faso viven en Francia desde hace varias décadas pero sin haber obtenido verdadero status francés, si bien están muy cerca de convertirse en la mayoría. Las ficciones cinematográficas y comiqueras, se ocupan casi únicamente de reconstrucciones históricas de períodos anteriores a esta diáspora de inmigrantes de colores extraños, o de sofisticados devaneos intelectuales de gente blanca, como si las ciudades francesas no fueran un crisol más amalgamado que Latinoamérica, en ese sentido, el trabajo del dibujante belga Jean Philippe Stassen viene a equilibrar un poco la balanza, ya que sus historias, todas, son una muestra del choque cultural y racial que vive la Francia, o acaso la Europa, de entre siglos.
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Nacido en la villa de Liège en 1966, Stassen resultó ser un dibujante precoz, que empezó a publicar a los 16 años historietas humorísticas de un estilo descomplicado en pequeños fanzines, escritas por el guionista Denis Lapiére. Stassen, si bien apegado a su terruño, donde tiene aun su estudio, tuvo desde siempre la inquietud del viajero, recorrió de muchacho el Africa del norte y del centro y vivió un buen tiempo en Marruecos, todo lo cual lo llenó de anécdotas e historias varias que refirió a su amigo Lapiere, quien supo convertirlas en un guion que Stassen dibujaría y que sería su primera obra importante, El bar del viejo Francés (Le Bar du vieux Français), suerte de historia de amor, de Road Movie internacional que es quizás más ambiciosa, y más inteligente, que la Babel de Gonzalez iñarritu, Leila es una joven nacida en Francia que escapa de su casa y de su intolerante padre hacia Marruecos en busca de sus orígenes, Celestin es un muchacho del centro de Africa que carga una historia muy oscura en su pasado, la culpabilidad de haber dejado morir a su hermana menor, ambos, adolescentes y desarraigados, se encuentran en un rincón perdido del desierto marroquí, su historia será relatada, con vacíos, con pedazos tal vez inventados, y con un final fragmentado e impreciso, por un anciano francés que regenta un bar para los camioneros tuareg, la historia de Leila y Celestin, dos extranjeros en su propia tierra, pero que son también extranjeros en cualquier parte del mundo, y que se encuentran en medio de un lugar sin nombre se convierte en una hermosísima metáfora de la soledad, del desencuentro, de la dolorosa herencia de pueblos muy diferentes que a la larga tal vez no lo son tanto.
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El bar del viejo Francés se publicó entre 1992 y 1993, y obtuvo toda clase de premios, fue una historia que condujo a Stassen por caminos menos humorísticos que los que había manejado en sus comienzos, más densos y más dramáticos, y lo decidió a escribir sus propias historias, alejándose de los géneros y de los recursos comerciales. Su experiencia africana, que marcaria a partir de ahí toda su obra y que lo convertiría no solo en un gran dibujante poseedor de un estilo muy expresivo y estéticamente muy grato, si no además en un narrador brillante, profundo y de una madurez inusual, que empezaría a dar sus frutos en el libro “Louis el portugues” (1996) ya escrito y dibujado completamente por Stassen, luego en Therese (1999), otra Road Movie africana que es la antítesis de “El bar…”, ya que se vale de elementos surrealistas y de un tono irónico, no necesariamente humorístico, que en cualquier caso amplía el espectro del autor, pero moviéndose siempre en ese universo de inmigrantes, trenes, barcos, y personajes de diversas culturas enfrentados entre sí. Luego aparece la que es su obra maestra hasta la fecha, Deogratias, publicada en el ano 2000, que cuenta de forma soberbia el genocidio de Rwanda desde los ojos de Deogratias, un muchacho esquizofrénico que debe enfrentarse a la realidad más siniestra refugiándose en su locura. Finalmente, en 2004 Stassen publica una adaptación del “Corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, y aunque se trate de una reconstrucción histórica traída de un libro del siglo XIX, el tema sigue siendo el choque de culturas.
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Habiendo obtenido los premios más importantes que se le dan en Francia a los autores de comics, y a pesar de que casi cualquiera que lea sus libros reconoce inmediatamente un trabajo inteligente y hermoso, Stassen no tiene la fama ni el prestigio de autores como sus contemporáneos Joan Sfar o David B, y acaso es igual de bueno, o tal vez mejor (aunque eso si, no es un tipo que se preocupe por estar a la moda), en el ámbito hispanoamericano es prácticamente desconocido (aunque algunos de sus libros han sido traducidos al español) y nunca estará demás la recomendación para acercarse a su obra.
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2 comentarios:

fulgencio pimentel dijo...

Lo que tú digas, pero Sfar, Blain y, un poco menos, David B. son maravillosos, una bendición para el lector de tebeos. Y no "están a la moda", la han creado. Tampoco creo que necesiten mostrar la "realidad" de la Francia mestiza, ni nada semejante, para resultar mucho más vivificantes que los demás. De hecho, sus páginas están mucho más "vivas", en sus decorados de época o en sus fantasías infantiles, que las que utilizan el tono moralista de muchos de sus contemporáneos. Y sí hay decenas de autores empeñados en un supuesto realismo, con un componente más o menos racial, que en general no llegan a ninguna parte. O sí llegan, a insultar al lector con sus "verdades como puños" de hoja parroquial. En cuanto a esos otros a los que se les supone un cierto talento, el supuesto realismo de los Trondheim, Larcenet, Baru, cuando se ponen costumbristas, es lo mismo, mejor contado. Osea, nada.
De hecho, ahora que los entusiasmos de las dos últimas décadas llegan a su fin, que se ha editado casi todo lo editable y los tebeos buenos empiezan a escasear de verdad, también en Francia, miro en las estanterías de gabachismo y ha sido una memez de espada y brujería (un genero que detesto de habitual) uno de los pocos tebeos que me han sorprendido gratamente en los últimos dos años: el Capuchino de Florence Dupré la Tour, un pastiche que mama por igual del kitsch sicodélico del Peellaert de Pravda y Jodelle, como del Sfar más loco. Vamos, muy poco "social".

Dicho todo esto, no he leído a Stassen, y como venero tu blog y a tu persona, iré a la librería en cuanto tenga unos cuartos de sobra.

Anónimo dijo...

http://chusky-somanymen.blogspot.com/2009/06/historia-de-amor.html