13 mayo 2009

Women's Lib

Por Gilda Love


CRISTINA LAY (o Lai)

Hola mashotess. Premio a quien se acuerde de ella... de la buena de Cristina Lay, que tanto promocionaron los de LIB sin ningún éxito. Hizo subcine pero pasó como una exhalación. Y miren que la chica era mona, tenía simpatía, un desparpajo considerable, y esas razones físicas por las que el público macho- casposo se derretía no bien se les insinuaba (por las buenas) en sus asaltos a teta armada. Reportajes como estos justificarían la vigencia kitsch de esta publicación fenomenal. Esas movidas del "come bragas", del triángulo de las desnudas, del soltar putas por las aldeas o en tascas quinielísticas de la España profunda...
Tal vez la buena de Cristina no gozó de momento mejor que cuando los irresponsables de la revista la mandaron a principios de 1979 de Mama Noel a repartir regalos a los famosillos del teatro bufo patrio: Pepe Rubio, Fernando Esteso, Moncho Ferrer... Son instantáneas de una época felizmente superada aun con reticencias. Triunfa su lozanía, su zorridez tópica, su sincera voluntad de ser actriz. Quería subirse a un escenario (pero ¿a qué?. Ah ya, a aportar carne dentro de algún sainete pícaro de los que se estilaban en la transición).
Ese año y al siguiente, participó en Los Energéticos. Y lo más importante de aquello fue encontrarse con Ajita Wilson y su misterio. Y ese misterio las hizo buenas amigas, pues al año siguiente ambas se vieron juntas en dos mierdas italianas (probablemente rodadas simultaneamente, as usual) tras la estela de Emanuelle negra y el sub género de hembras sudorosas en cautiverio, con Anthony Steffen (ex cowboy caído del spaghetti western) como partenaire masculino: Femmine infernali y Orinoco, prigionere del sesso.





Lib nº115 (2/1/79)

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