07 mayo 2009

ESCALA EN HI FI. Por Cordelia Flyte

YES de Pet Shop Boys (2009)
Forever youngs

Me asombran estas carrozas británicas. Llevan casi veinticinco años grabando discos, han caído en pozos sin fondo (discos guitarreros melífluos e insípidos), superado sus crisis creativas y ahí los tienes. Como en sus mejores tiempos. Yendo a piñón fijo, también es cierto. Con las fórmulas infalibles que dan enorme confianza. Garantía de éxito. Y este disco está batiendo records de ventas, al menos para ellos.
Pet Shop Boys siguen dando en la diana, clavando el estribillo perfecto. Canciones pop que son todas idénticas en su estructura: estrofa, estribillo; estrofa-puente-estribillo. Cuando ya muy pocos se parecen acordar de la magnificencia lúgubre, de profundis-ima del disco Behaviour (1990) queda en ellos la eterna juventud, el hedonismo típico de una sociedad gay a la que pertenecen (al menos en la forma, porque en el fondo esta la otra cara, la masoca del gay mártir. Sus letras de mal rollo, de la soledad y otros amores) y con toda la elegancia que se le presupone a un inglés de postín.
Para YES trabajaron con amigos de siempre y otros nuevos. Y todos altamente recomendables (favoritos de este blog). Entre los primeros está el guitarrista Johnny Marr. Entre los segundos un arreglista de cuerda excepcional, Owen Pallett (Arcade Fire, Last Shadow Puppets, Final Fantasy).




No creo que vaya a encontrar servidora un disco mejor para disfrutar en los luminosos atardeceres de esta primavera feliz. Hay megahits inconmensurables, ejemplos maestros de lo que es el pop electrónico (y ellos desde 1985 fueron los abanderados del estilo, eurobeat aparte) como Love, etc, Pandemonium o la excepcional Did you see me coming (su nuevo clásico en años, para apuntar con letras de oro en su extenso repertorio de clásicos). Se ponen épicos (y sentimentales, of course) en la suite Legacy (puro Final Fantasy). Y luego aparecen medios tiempos para levitar, otra de las facetas que tienden injustamente a olvidarse del arte frívolo (sólo en apariencia) de Tennant y Lowe: Beautiful people y Vulnerable son para quitarse la pamela y buscar un pañuelo ipso facto que seque los ojos humedecidos por una emoción dificil de contener.
¿Que exagero?. Es posible. Pero dénse cuenta que estos lacónicos forman parte de mi adolescencia y de una juventud que ya se me escapa. Y los he visto estrellarse, languidecer, cometer errores brutales a principios de siglo. Reencontrarme con el dúo este año en tan buen estado ha sido uno de los regalos más bonitos que me ha podido dar el mundo de la música pop. Que no es moco de pavo. Entran en juego, en interrelación directa, las propias experiencias vitales de quienes nos involucramos en la causa: la de la supervivencia del día a día.
De enhorabuena estamos los que tenemos YES, los que aún creemos a pie juntillas que una buena canción pop te puede salvar el día. Y una estación entera, se lo aseguro (luego si ustedes tienen un disco pub o un cuarto oscuro con terraza al mar pueden poner las remezclas de cada uno de sus once temas oficiales, que van incluidas en la edición de luxe. Pero eso ya son cosas secundarias. De tomárselo muy a Pechos, también). Forever youngs.

1 comentario:

Louella dijo...

Totally agree(pina). Es un discazo!