22 mayo 2009

DEJA VU's


Reprint del post publicado en FANTASIA MONGO I el 22 de marzo de 2006


Lesley Gore: La princesita del cuento pop que viajó a Lesbos

¿Cuando entró por primera vez en mis orejotas el "It's my party"?. Pues no me acuerdo ya. Si he de ser sincero es probable que ya sonara estando en la cuna pues es una tonada clásica que a pesar de venir fechada a principios de los sesenta nunca nos abandonó. Fue un gran éxito, el verdadero número uno, la canción por la que pasará a la inmortalidad esta cantante norteamericana que hoy se asoma a ESCALA EN HI FI.
Lesley Gore, algunos la definen como la princesa del rock'n'roll, término tan impreciso como erróneo: otras hubieron que merecieron más ese calificativo (Jo Ann Campbell mismamente, o por meternos en territorios más pop, la propia Brenda Lee). Sería más adecuado calificarla como una princesita del pop fino y elegante. Ella, que parecía no haber roto nunca un plato, intérprete de tragedias juveniles sin perder nunca la clase y el modositismo. Aquel que por otra parte tan bien define una era ya pasada para no volver más.
"It's my party" se convirtió en un puntal de lo rítmico en los guateques de medio mundo, ese medio mundo que había sido invadido musicalmente por el mercado anglosajón. Y de ritmo hablemos, pues la canción seguía los cánones legítimos del sonido Motown o el de las girl groups de Phil Spector (de hecho fue una canción pensada para The Crystals pero el genio de la pared de sonido la rechazó a última hora. Y es que los genios también se equivocan).
Estaba visto que ella no era una chica Spector, tuvo en su lugar un padrino de tan alta o mayor envergadura. El hombre que confió en ella se llamaba Quincy Jones, nada menos. Sus producciones favorecieron que los discos se convirtieran en éxitos instantáneos.
Rastreando un poco en su biografía me encuentro con que Lesley nació en Brooklyn, Nueva York en 1946. Su apellido real era Goldstein, de origen ruso que se transformaría en Gore cuando la chica empieza a grabar. Era la mayor de tres hermanos y desde muy cria se interesó por el mundo de la música. Participó en la banda de su primo con el que llegó a actuar en el hotel Prince George. Y fue precisamente allí donde fue descubierta por el presidente de la Mercury Records, Irving Green. Le concede unas audiciones y entre maqueta y maqueta surge la posibilidad de grabar su primer single gracias a la ayuda del inmenso Quincy. Ahí comenzó todo. Y después lo previsible: actuaciones en televisión, reportajes en las revistas de fans, participación como estrella cantante en películas e incluso esa curiosidad de haber sido la torpona Pussycat, ayudante de Catwoman, en el serial Batman de Adam West.
La historia del "It's my party" tuvo una especie de continuación en "Judy's turn to cry" que alcanzaría en listas el puesto número 5. Entre 1963 y 1966 se encuentran los años triunfales de la princesita que nunca perdió las formas. Podía ser tan elegante como su madre o como las artistas de la generación de los cincuenta (Connie Francis o Patty Page), con ese leve toque cursi de sus vestidos de noche y el cabello crepado , pero del mismo modo incorporarse a la moda del twist y otros ritmos vertiginosos. Por otra parte el aspecto sano y tranquilizador se amoldaba muy bien a las baladas melodramáticas de su repertorio: ese maravilloso "You don't own me" que con el tiempo sería todo un himno del activismo feminista.
Su voluntad de proseguir con los estudios superiores truncó en gran medida lo que era una carrera artística que atravesaba sus momentos más dichosos. Aun daría otro campanazo con el tema "California nights" en 1967 y que interpretaba en el serial del hombre murciélago.
Los connaiseurs siguen disfrutando de su voz armoniosa y vitalista en un álbum que en su momento pasó desapercibido y al que sólo recientemente parece habérsele hecho justicia. El Magic Colors de 1967. Contaba con la producción de un hombre muy ligado a la carrera de Spector, Steve Douglas, saxofonista y músico de acompañamiento de las Ronettes y las Crystals. El disco incluía piezas como el "Brink of disaster" con ese ambiente de vodevil y alguna que otra floritura de toque hispano. "Where can I go?", composición al alimón de los hermanos Gore (Lesley y Michael), de aires folk rock; la recuperación de la tonada típica de la era Vietnam "You sent me silver bells"previamente grabada por ella con producción de Quincy Jones; sin olvidarnos de la preciosa "He won't see the light". Un trabajo sensible e inteligente, de urgente recuperación para el buen aficionado.
Sin duda los buenos tiempos de Lesley acabaron con la década de los sesenta. Su repercusión posterior se debe a la eterna utilización del "It's my party" para múltiples propósitos: publicidad, sintonias de radio, inclusión en bandas sonoras de películas... Y también no hay que obviar que a nivel mediático la imágen de Lesley sufrió un cambio brutal al declarar a un diario público su condición sexual. Lo que menos se esperaban sus fans de antaño es que la princesita modosa y discreta resultara ser lesbiana. Al final salió del armario pero lo hizo en su estilo característico: o sea, sin alharacas y con naturalidad ejemplar. Como en el caso de Dusty Springfield pasó a ser un icono de lo sáfico para ellas cuando ya en su momento de gloria y asexualidad lo había sido para el gremio homosexual masculino.

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