07 mayo 2009

BISUTERIA POP


NUEVA OLA ALEMANA
(segunda parte)



Bonita portada e inmejorable sonido el de Erwin Halletz y su orquesta. En Alemania también triunfaron los ritmos latinos. Quizá la Valente fue la que más se prodigó (con su hermano Silvio) en esto. Pues bien. He aqui a uno de sus típicos orquestadores de acompañamiento luciéndose sin estrella delante. Y en la más pura escuela Cugat



Volvamos con los parecidos razonables. He aqui a otro pretty face tras la estela de Paul Anka (La historia de mi amor) o Frankie Avalon. Mi chico favorito, además.



Orquestador y músico de relumbrón, enloquecido por los ritmos modernos. Todo parecía adaptable al twist. Ni siquiera se le resistió al buen Helmut Zacharias un aria architrillada de La Traviata. Hablo de La donna e movile. Un graciosísimo disparate, con coros femeninos tan grotescos como sensuales.



Siguiendo con el catálogo Polydor, aparece ahora Jimmy Makulis, flanqueado por dos estupendas orquestas germanas (aqui vuelve Erwin Halletz). Y un repertorio muy completo de música ligera llenando este "cuatro canciones" de finales de los cincuenta. Ateniéndonos a su contenido, Makulis fue una Caterina Valente en hombre



Estamos en plena efervescencia del pop. Mediados de los sesenta. Monika Busch fue un descubrimiento de Caterina Valente al alimón con la revista ye yé Bild. Le apodaron a la moza "el torbellino". En la foto de la portada nos recuerda un poco a la jóven Barbra Streisand. Pero nada que ver. Las intenciones de sacar a una estrella beat eran buenas, pero fallaban las composiciones. Y, sobre todo, el terrible idioma alemán, cuyas estrofas se salen de la melodía, y yo diría que del pentagrama mismo. El resultado quedó farragoso. Uno tendía a perder irremediablemente el compás emprendido con los pies y las manos. Esto es algo que también me ha pasado hace poco con Stereototal



Fíjense detenidamente en ese cardado. En ese amarillo huevo de su jersey sobre fondo rojo. Es como para echarse a temblar. Además es calcadito a mi tía Rosa (emigrada a Bremen por la misma época). Este Peter, con ese apellido jessfrankista, simula ser un sucedáneo teutón del eurovisivo Cliff Richard. Pluma les aseguro que no le faltaba.



Un clásico. Aunque el tema no sea original (Babysitter boogie). Pero es que la funda es tan bizarra... Casi me quedo con esta versión (conozco también la de Sacha Distel y es más sosa), con la niña Elisabeth (infanticidio total) y, por descontado, con el look tan impresionante de Bendix (como de empleado de mediana edad de la Volkswagen que esconde infinidad de cadáveres de niños en su jardín), que hoy en día no vendería absolutamente nada (salvo coches) pero que, en sus tiempos, no le impidió ser todo un ídolo de masas (en su país).



Me da el pálpito que esta fenomenal go gó no es ni Rosi ni es Sven. Una lástima, pues me hubiera gustado conocerles el careto a este dúo a lo Nino Tempo y April Stevens. El single es un poco birria, todo sea dicho. Pero se salva Zwei Vagabunden por los arreglos de campanitas navideñas del principio y el final. El toque alemanote está presente en el resto de la canción (como tantas veces) convirtiendo lo que pudo ser una perfecta melodía pop en una tonada para corear todos coloraos en la fiesta de la cerveza. El tralari tralará del estribillo, aunque no hayas bebido, enrojece al melómano sensible por eso mismo


También padece del mal cervecero este buen mozo (el cual parece un Sanchez Dragó guapeao y en jóven) en su canción Glaube an mich. Si es que se van por los cerros del walhalla en menos que canta un nibelungo. Y nos salen las vacas, los pastores y las cabras en armoniosa cogorza. Por fortuna, Du bist nicht allein se medio libra del kitsch autóctono por su inspiración anglosajona (aún asi, el acordeón y armónica camperas que no falten).


El hombre de la trompeta mágica. Asi se conoció a Roy Etzel en Frankfurt, en Madrid y en media Europa. En Barcelona se le premió con la Trompeta de Oro (1966). Y llegó a grabar tangos para el mercado japonés. Este single fue el que más vendió en nuestro pais.



Ignoro si The Tonics fueron en Alemania como Los Pekenikes aqui, o Les Chausettes Noires en Francia. Su sonido pulcro y elegante los hacen estar muy próximos a los Shadows, o a sus compatriotas Spoutnicks. Tan sólo por la funda ya vale la pena traerlos a Bisuteria pop. Repertorio perfecto y logotipo del sello bien pinturero (tip). Lástima que cantasen en inglés (¿o no?)




Y como bonus track un poker de ases. La locaza de Rex Gildo con su megahit (que no es suyo) Speedy Gonzales (aunque yo lo prefiero en Copacabana: el Con te sulla spiaggia de N. Fidenco); de nuevo Ralf Bendix, y la incorporación de los estimulantes Bill Ramsey (tenía nombre de actor del pornogay) y Chris Howland (qué americanizados estaban) con un temita de lo más simpático dedicado a la devorahombres Liz Taylor, uy perdón, Cleopatra VII. En serio, la tontería pop en cuestión no tiene desperdicio.

Y con esto y una hermosa salchicha les digo... auf wiedersehn

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