01 abril 2009

Women's Lib

Por Gilda Love

TAIDA URRUZOLA Y ADRIANA VEGA



Hola, machotes. ¿Cómo lleváis la semana?. Estamos en el meridiano, primero de mes además, y yo aqui os vengo a alegrar el día. Miremos la botella medio llena, más que medio vacia. Asi que echemos un buen trago a la salud de estas dos reales mozas. Taída Urruzola y Adriana Vega. ¿Cuál estaba más buena?. Yo, particularmente, me quedo con Taída. Porque me gusta su nombre, su rubiez, sus diecisiete años (una gran lolita, ¿sucesora de Sandra Mozarowski en el olimpo de las nínfulas carnales?). Adriana no es que fuese una mujerona. No. ¿Qué se llevan, dos años?. Sin embargo, se la veía más experimentada en Venus de fuego (1978. Germán Lorente). Compartían ducha en una secuencia muy caliente, típica del cine S español. Era el apogeo. Pero no llegaban a nada. Tonteos y jabón. Miradas y sonrisas. Les esperaba el galán de turno, el maduro de turno. Manuel Tejada, que no estaba nada mal, ¿a que no, señoras del blog?. Umm. Tejada en los tiempos de Cañas y barro era todo un galanazo de toma pan y moja.



Taída y Adriana fuera de los focos eran amigas. Pero ante todo, eran compañeras de trabajo. Hace meses hablé de Sumarísimo, aquel programa de humor de Lazarov. Pues ambas coincidieron en tareas diferentes. Taída era ayudanta del juez (Manolo Codeso) y la otra, policia (nada menos). Sus carreras discurrieron por caminos afines. pero no volvimos a verlas juntas más.
El canto del cisne de Taída lo dio en una coproducción mexicana con Jorge Rivero y la Cantudo (Las mujeres de Jeremías). Cuando acabó el cine S (y se pasó a mayores; o sea, llegó la X) ella se fue retirando. Adriana aguantó más, pero no en el porno. Frecuentó a Ozores. En los años noventa hizo televisión y revista. Se la veía más madera de actriz. Es lo malo de las lolitas, que crecen y se desubican (ellas mismas, pero también los propios pedófilos que desvían la mirada hacia otras más jóvenes. La Urruzola hizo su debut en el cine con dieciseis -confesados- años).
Sin duda, finales de los setenta fue el gran momento de ambas. Cuando pecaban de limpitas... y de lo otro.


Revista Lib nº 133 (24 /04/79)

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