02 abril 2009

ESCALA EN HI FI. Por Cordelia Flyte

ROYKSOPP y "Junior" (2009)

Bailando la crisis

En tiempos pesimistas una afronta el paso de las estaciones con buena cara. Sin parar de bailar. Empezando por piratear la última propuesta del duo noruego Royksopp, que es la tercera de su corta carrera. A mi siempre me gustaron, desde que vieran la luz sus fenomenales Pobre Lino y Remind me. El témpano del Norte se fundía con una calidez melódica como nunca había escuchado antes. No es que desdeñe a Kraftwerk, todo lo contrario, pero Kraftwerk son alemanes y estos de más arriba. Y como no soporto ni a Sigur Ros ni a Bjork, me quedé con la onda noruega (y sueca) que acabaría por arrebatarme. Royksopp y Sondre Lerche son mis favoritos, claro. Pop electrónico hecho con sentimiento y sentido del perfeccionismo. No me importa que no haya demasiada evolución en su sonido. Ellos prefieren perfeccionar lo que les apasiona. Si tal, introducen a colaboradoras (amigas) para que sus feas voces no desmerezcan el conjunto. Cuando no son ellas, cantan ellos (aunque poco). Entonces lo que predominan son las piezas instrumentales ensoñadoras, medio sinfónicas (a lo Air, pero sin aquel tostón) y que los entendidos definen como cosmic disco. También podrían llamarlas sinfoniettas con algo de fantasía de Jeff Lyne. Creo que es bonita la comparación. Por otro lado, este término me gusta y no excluiría a partes cantadas que me recuerdan al supremo Automatic Lover de Dee D. Jackson. Para mi ese hitazo de finales de los setenta también es cosmic disco, y me refuerzo en la teoría al escuchar la vigorosa voz de Robyn en The girl and the robot. Suenan a Ladytron en This must be it (con Karin Dreijer Andersson de The knife). Nada raro pues, como aquellos, Royksopp se mueven como peces en el agua helada con los sonidos del past, present y future.
La otra escandinava colaboracionista es Lykke Li en Miss it so much, la voz más delicada e incandescente de todas las que reunieron los noruegos, como traída directamente del barrio de Shibuya. Y eso está bien, por eso y porque encima su canción es una de mis favoritas del lote.





Los super fans seguro que ya han elegido la suya: Tricky tricky (que no es versión de Demis Roussos, ni siquiera de Aphrodite's Child). Pero a mi aún no me ha enganchado lo suficiente. Me vuelve loca el arranque del disco: Happy up here y el ya citado The girl and the robot. Royksopp forever es un gran instrumental, en esa línea cósmica que os conté. También hay otro, Silver cruiser, aunque resulte algo pesado. Será que a esas alturas se acerca el final de Junior, cuando el ritmo se desinfla algo (aunque no dejen de reparar, una y otra vez, en You don't have a clue: for-mi-da-ble). Pero no es grave el asunto. Porque Royksopp saben componer canciones redondas en sus apoteósis. Marcándose un muy buen cierre en It's what I want.




Página oficial de ROYKSOPP

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