15 abril 2009

Apuntes macisteños

* Sigo vacilando entre la euforía (civilizada) y la agonía (enorme tristeza). Hace media hora, tan sólo, salía del ambulatorio con una mueca de asco. La doctora me indica que los análisis siguen dando infección, pero que los valores van bajando. Sin embargo, estos lo hacen tan lentamente que me temo que la coña se pueda eternizar. Ella me recalca lo del uso del preservativo, dado mi carácter sexual de promíscuo. ¿Y si me da un tratamiento nuevo?. Dice que el tratamiento ya me lo dió. Y que va haciendo efecto. Eso sí, si para próximas analíticas ¡trimestrales! los níveles se estancan (o suben) me manda a infecciosos.
Asi que alicaído salgo de la consulta para encontrarme en el pasillo unas caras larguísimas de una anciana y las protestas de un minusválido de mi edad. Al parecer me he colado. Pues que se jodan si asi lo he hecho. Sólo por haber llegado cinco minutos tarde no tienen derecho las viejas que tienen cita mucho después que yo a hacer lo que les dé la gana, o a ese tullido que se saca de la manga que le han citado antes que nadie a soltarme un ¡qué, guapo, como te has colado!. Si yo estuviese en tu situación y dispusiese de una silla de ruedas con motor, no estaría como una momia sin hablar hasta que las cosas sucedan y echaría -con ese peazo de Land Rover que el Sergas te dió- la puerta de la consulta abajo.

* Ya casi no me acuerdo de la alegría de ayer con el LCD de 32 pulgadas que me trajeron los amables técnicos de la tienda. Yo quería un plasma, de 42. Luego cambié de opinión y me rebajé al LCD de 37. In extremis (el precio, básicamente) me decidí por uno de 32. ¡Y vaya que me llega!. Es el tamaño ideal para mi saloncito. Más grande sería una aberración. Mi madre está más cerca de la pantalla pero me dice que no se marea (esa tele se ve mejor cuanto más apartado estés). Yo me mareé más lejos durante media hora, pero todo es cuestión de acostumbrar la retina. La mía se me acostumbró rápido. A base de fragmentos de gran cine. Puse a Gene Kelly casi mefistofélico bailando con un sable sobre fondos rojizos en The pirate, luego cambié a un capítulo de El gran chaparral y como creímos que un caballo pura sangre nos iba a cocear a mamá y a mí lo quitamos rápido. Entonces opté por poner el Tranvía en versión digitalizada (y sin censuras) y ya flipé. Dicen por ahí que en un LCD los fondos negros no existen y que son sustituidos por grises. La gama de matices del blanco y negro kazaniano me obnuvilaron por completo. Miren que he visto yo esa película y todo me parecía nuevo. La mesa que desarma Kowalski por el cumpleaños de Blanche... ¡estaba llena de ricuras que se me habían pasado desapercibidas antes!. Por poner un ejemplo. Porque si hablamos de carnalidades, las de la noche. Un par de pornos. Uno de Cort Stevens que es un rollo (ese chico es esplendoroso pero no tiene cintura, lo prefiero en el S&M) y otro de Kyle McKenna que me gustó más (Das butt). Lo cierto es que estos actores anabolizados sudan tanto en los polvos (por su condición de infraseres artificiales) que me llegaron a salpicar, hasta el punto que casi me vi obligado a ir por un paraguas (aunque creo que da mala suerte abrirlo en casa). No sabía si estaba viendo a mozarrones acalorados en plena batalla anal o una versión porno de Cantando bajo la lluvia (sustituible el singing por el fucking).

* Esto es lo único que me apetece hablarles en cuanto a sexo. He dormido mal con tantas emociones e intrigas y me duele un poco la cabeza. Pese a todo, soy feliz. Sólo necesito un tiempo para hacerme a la idea de que la sífilis va para largo. Que lo importante es que esos valores vayan bajando. Y que mis hombrecitos, si vuelven, sean pacientes. Que sólo pongo de condición el uso del preservativo. Bastante jodido estoy ya de renunciar a su leche. Doquiera que estén, los amo a todos. Yo soy así. Pensaba esta semana buscarlos de alguna manera. Pero habrá que esperar a que tomen la iniciativa y vengan junto a mi, si es que no se han hartado del tema. Es lo que tienen los jóvenes: una nula capacidad de enganche. Los maduros te quieren, te persiguen, son inagotables (aunque esto no vaya en consonancia con su ímpetu sexual: más tranquilo, por no decir mediocre). El scatyolista es posible que se haya hecho análisis. Si se ve contagiado, entonces es más que seguro que no vuelva más. Victor vendrá pero cuando le salga del prepucio, ya me ha dicho hace poco que está sano. Pedro no llama, ni llamará. Es el más acojonado y miserable de los tres. No me queda la menor duda. ¿Por qué no telefonea?. Pensaba hacerlo yo esta semana, pero después de lo de esta mañana no me queda ninguna ilusión.
No quiero volver a darle vueltas al tema. Les aburro, lo sé. Me prefieren fantasioso, corriendo aventuras por doquier (haberlas haylas, pero no hay ganas). Lo dejo para la semana entrante. Esta la quiero dedicar a las compras. Mañana me hago unas nuevas gafas y me compro un reloj de pulsera decente, que este ya sólo da los minutos y segundos. Y el viernes, zapatillas deportivas y pantalón. Mi madre no pide nada más. Le compraré un par de bragas, que el colchón ya lo disfruta. Y pronto me llegará por correo "la historia del cine" del maestro Zúñiga y musiquitas pizarreras de Bonet y vedettes. A todo esto me agarro.
Les seguiré escribiendo.

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