18 marzo 2009

Women's Lib

Por Gilda Love


FEDRA LORENTE

Darliiiings!. Sonno io. La única, la Love you. Hoy les traigo este caramelo de mujer. Otra habitual del cine de la transición. Y la Bombi de la adolescencia de Maciste (Un, dos, tres), claro que aquello era un poco patético, con aquella imágen tan trillada de la ingenua perversa (papel que tan bien les caía a las adolescentes antes de machizarse, pero con más de treinta que tenía ella no podía entenderse más que como el morbo de la señora explosiva pero con retraso mental). A Fedra tal significación le debía importar un pimiento pues su fama subió y subió (conforme el ciringanillo de los televidentes masculinos) : era la televisión pública y única y "eso si se hace" (debía de hacerse, se hacía cualquier cosa).


Pero Fedra ya se había currado mucho cine antes (y teatro, de revista y del otro). Títulos muy elocuentes como Una mujer prohibida (1974) donde la "mujer" era Esperanza Roy (según una historia escrita por Carlos Pumares), Niñas... al salón (1977) o Es pecado pero me gusta (1978) -de nuevo, con su amiga Esperanza- confirman su vocación de hermosota chica de conjunto picante. Como bicetiple del amor desenfrenado, tan típico de una época tan loca. Belleza fresca, natural, sin misterios... una chica lozana, asi podríamos definir a la primera Fedra (para nada trágica, al menos aún no) que tuvo sus escenas concretas en La lozana andaluza (1976) como Polidora.


Es curioso que su debut en el cine fuese en un título que parecía vaticinar el papel de su vida (desde un punto de vista mediático) : Busco tonta para fin de semana (1973).


Revista Lib nº 133 (24 /04/79)

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