26 marzo 2009

PUBLICOS VICIOS (homoerotismos en Youtube)

24. Las sucias aventuras de bootrat y mudjan

El duro trabajo del hombre de la construcción. Si tienes la suerte de que te ayude en la faena diaria un compañero ideal, con el que compartas aficiones en los ratos libres y mucho sentimiento, entonces las cosas se llevan de otra forma. Es lo que les pasa a este par de vikingos maduros. Bootrat y Mudjan, desde los Paises Bajos, siempre equipados hasta el fetichismo con sus uniformes, guantes y esas botas hasta las rodillas. Los puedes ver embarrados, pisando la lama con particular deleite. Apenas hablan. Su comunicación está por encima de léxicos (qué diferencia a nuestros obreros. Ayer recogí de manera muy fugaz esta conversación de sobremesa entre dos empleados de una empresa de mudanzas, ambos de no más de veinte años: UNO: Tu me deseas. EL OTRO: ¿Yo?. Como mucho te hacía una paja, nada más. UNO: En todo caso la paja me la hago yo y tú me miras. EL OTRO: Ya, ya... UNO: A saber cuántas pajas te habrás hecho pensando en mi. EL OTRO: Tranquilo, que no me voy a dejar. UNO: Tarde o temprano has de caer). Ellos tienen algo de pedestre, su educación es la del hombre primitivo, su fidelidad a prueba de podredumbres judeocristianas. No son unos niños, saben lo que se hacen. Ignoran las plumas, lo suyo es la cerveza, fumar puros, pasar un fin de semana tranquilos. Las noches son largas pero las saben aprovechar.
No sé cómo será compartir un domingo con ellos. Pienso en tres posibilidades: o bien me aburriría como una ostra, o bien acabaríamos a puñetazo limpio o bien hablando de Eva al desnudo. ¿Follar?. No son mi tipo, ni me parece que yo el suyo. Aunque valoraría grandemente que me invitasen a presenciar esa intimidad que pide a gritos un video (o dos), visto los que han sacado en el Youtube.

Su mundo de lodo, cuero y humaredas cuenta con páginas numerosas en la red. Pero ellos en su intimidad simulan no pertenecer a nadie, ni a asociaciones de anómalos ni frecuentar clubes de ligue. Solos en su Arcadia feista, privada. Yo los prefiero así: reposando uno con la pierna encima de la del otro, haciendo un hoyo, embadurnándose el culo con los guantes en superficies embarradas, en esos surcos dejados por algúna excavadora. Es entonces cuando descubrimos la enorme obsesión que tiene bootrat por el culo de mudjan, logra el canoso con tanta facilidad ponerle cachondo... sólo le basta verlo agachado trajinando con la pala. Es entonces cuando nos desvelan sus roles en la cama, porque a todas luces, cuando uno le mete mano al otro, ese otro... no para de cavar.

















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