19 marzo 2009

PUBLICOS VICIOS (homoerotismos en Youtube)

23. Buttcracks a domicilio

Apuesto lo que quieran a que a pesar del puente soleado hay muchos currantes que siguen chuzando hoy, mañana y el sábado dentro de locales de inminente apertura, domicilios de pesados conocidos o fincas particulares. Hablo de fontaneros, electricistas, pintores y escayolistas que no se pueden permitir el lujo de holgazanear por un quítame allá un San Jose Obrero.
Los veo sudando y dando golpes con su herramienta habitual, agachados o estirándose en rutinario trajín, sobre una escalera de mano o a ras de un suelo de báter meado. Los veo a (casi) todos con medio culo al aire, con unos vaqueros sin cinto ni gayumbos (¿a posta?) bajados hasta el límite exacto, enseñándonos esa raja perfecta, caliente que sería con cinta métrica (la suya) la mitad de su luna (ni un milímetro más ni un milímetro menos).

Hay quien afirma desde el humor que existen unas normas básicas para ser un perfecto buttcracker (término en inglés que define este desaliño tan ordinario como tan rico) pero yo tiendo a pensar que no hay normas para eso, sólo apresuramiento en un oficio, una desgana de vestuario (que uno no está para hostias, que para eso ya está el domingo con la parienta) y una inocencia suprema. Nobles trabajadores que tienen cosas más importantes en que pensar que en si el pantalón se les cae un poco más o menos mientras están en el chollo. Eso quedaría para tantos pasivos que, de vez en cuando, requerimos de sus servicios (porque todo no va a ser vigilarlos por si rompen alguna cerámica o un vaso de baccarra). Fantaseamos al llamarlos por teléfono en cómo serán, en si vendrán oliendo mal, en si vestirán descuidados... Preferimos que vengan en verano, con un calorazo insoportable pues confiamos que se presenten con el torso al aire y la cremallera de los jeans medio desabrochada, o tal vez con un mono blanco sin slip debajo que se le pegará a la piel nada más que chorreen cuando empiezen a darle al martillo y el taladro eléctrico. Entonces hasta puede que desde sus alturas adánicas (ganarás el pan...) nos inviten a mirar el gran fallo, la enorme humedad, la tubería podrida y subamos la escalera de mano hasta apretarnos bien contra ellos, aunque volvamos a bajar en seguida..., por si las moscas.

Los buttcrackers molan si lo suyo no es premeditado, si no les sospechamos coqueteria en el exhibicionismo casual. Este sería el caso de la marica jake 15273 (ya presentada en esta misma sección en el capítulo anterior). No hay demasiado morbo homoerótico en sus videos de bricolage caseros, pero es tan delirante, exterioriza sus fantasías transmutándose en el obrero deseado con tal convicción, que no podemos verle más que como gran actor amateur en la película de su vida enferma (dos primeros vids).
¿El resto?: el mundo real, sin subterfugios ni trampas. Algo que puede provocar risa a algunos y excitación mironista para los fans más implicados en Públicos vicios.






























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