11 marzo 2009

Estampas de santos. Por el reverendo Belcebú von Bleu

CARIDAD ROMANA de Matthäus Stomer (1615-1650)

Queridos hermanos. Es una lástima que Maciste no me permita acercarme hasta vosotros a diario en tiempo de Cuaresma, pero sabed que es un jóven muy intransigente. Y malo. Fíjense lo que le ha hecho al pobre Filomeno, ostraciado por culpa de un capricho procaz. No quiero que se me ejecute igual y dejo ahí mi mal rollo en un tono cordial con la esperanza de que al menos se me siga tolerando a través de mi sección de santorales. Hoy, más que nunca, este blog necesita una regeneración urgente (ya de no darle caput definitivo).
Veréis hermanos, quería que hoy prestárais atención a esta estampita. Atendedme bien, es cuestión de un par de minutos, que esto es Arte. No es una cosa para burros. Se trata de Caridad romana, ilustra una historia acerca de una solícita hija que mantiene con vida a su padre, después de que ha sido condenado a morir de hambre en prisión, alimentándole con su propia leche. Bien, reparad en la boca del anciano, cerrándose sobre el pecho de la muchacha y que inevitablemente parece estar ofreciendo una caricia. ¿Qué os parece?. Será mejor que no comentéis. Dejadme a mi, que será mejor.
Debo decir que el lazo de parentesco en estos casos entre las personas representadas, que es algo que debe basarse en el conocimiento previo que tiene el espectador de lo que está viendo, es probablemente menos importante que la muy visible diferencia de edad entre las personas implicadas. La lección implícita, parroquianos, tanto en la Caridad romana como en otros óleos de temática digamos... incestuosa (pienso ahora en Lot y sus hijas de Aldorfer), es alentadora: la habilidad erótica no necesita menguar con los años.
En conjunto, sería difícil encontrar ejemplos mejores de la compleja relación entre el mito que supuestamente se está ilustrando y la propia representación.


AMEN

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