19 marzo 2009

ESCALA EN HI FI. Por Cordelia Flyte

GIORGIO TUMA y My vocalese fun fair (2008)
Un italiano en Bahía

Pasan los años y me doy cuenta de que apenas oigo nada nuevo que me entusiasme de verdad que venga de la Italia. Fíjense que me debí de quedar en Tiromancino, que no son para tirar cohetes, desde luego. Pero como comprenderán a mi los San Remos últimos ya me dan igual, como que el país no se presente a Eurovision (porque "pasa"). De los cantautores egregios me he desvinculado de sus últimos trabajos, salvo el maravilloso Comte, Battiato y Vinicius Caposella.
Pero ¿y el pop?. ¿Donde está el pop que a mi me gusta?... un poco gélido, ensoñador, sunshine, psicodélico... Un pop a la italiana sin urlatorismos desfasados (más francés, si me permiten el sortilegio) ni mal gusto que me recuerden constantemente que en esa nación manda un ogro vulgar y maleducado llamado Berlusconi. ¿Dove sei il vecchio chic?... ¿Mancini esquiando en Cortina con La pantera rosa fue un sueño en Lsd?.
El chic haberlo haylo. De repente, cuestión de unos pocos meses, surgió en mi vida la maravillosa aparición de Fitness Forever (¡gracias mil, desaparecidísima meltorm, por dármelos a conocer!) y a principios de marzo Giorgio Tuma. Este último ocupando huecos vacíos con un disco (segundo) encantador de principio a fin.
Tuma es un enamorado de Brasil pero desde su mentalidad mediterránea quiere que nos transportemos a su Salvador de Bahía desde una perspectiva diferente a la de un Jobim (otra tarjeta postal). Creo que italo bossa es un término muy correcto para definirlo (aunque también haya italo sambas, ojo). Cinemáticamente el sonido estaria en consonancia con las bandas sonoras cosmopolitas que en los años sesenta nutrían la serie B italiana, aquellas firmadas por Armando Trovaioli o Piccioni. El acompañamiento instrumental y vocal de Os Tunantes (coña a partir del guiño a Os Mutantes) es tan etéreo y dulce que a mi me recuerda a los discos fin de siglo del griego The Crooner (y por matizar algo más, a su "siestificación" sixties en The happy balloon).





A lo largo de sus quince cortes, Tuma consigue reunir lo mejor de Jobim, Piccioni, Marvyn Gaye (Coneyisland memories, Marsico) y Harper's Bizarre entregándonos un disco de corte vintage de perfecto acabado. Los mundos en tecnicolor a los que nos invita no nos impiden comprobar la complejidad de unas composiciones trabajadas a partir de múltiples detalles multireferenciales, ricas en matices y nunca aburridas. Si bien las que más me han llamado la atención procurarían acercarse más a lo contemporáneo, como Astroland by bus que recoge las influencias de Stereolab hasta en su propio título. La aparición del acordeón en la preciosa My db (Mary Louise song) aclararía que aunque predomina Brasil, las raices italianas no es bueno perderlas.
Soñemos pues, ahora que es primavera, en las seduciones estivales, en los atardeceres tomando caipirinha en una terraza playera a miles de kilómetros de nuestra horrible realidad, en la soledad nocturna de la habitación de un hotel tropical mientras con las ventanas abiertas nos adormilamos a la par con las olas del mar azul noche y el soniquete de un piano de inequívoco aroma jazzy.


* ULTIMA HORA (21/03/09)
Hice referencia a
meltorm y su blog Something to live for. Acabo de enterarme que no sólo lo lleva actualizando desde hace semanas, tras un (para mi) largo parón sino que, además, a comienzos de ésta, posteó el disco de Tuma, lo que demuestra (again!) que en materia musical mantenemos una curiosísima sincronicidad (interbloggera)

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