05 marzo 2009

BISUTERIA POP


LA TIERRA DE LAS MIL DANZAS (BIZARRAS)


Nos vamos de guateque. ¿Sabían que en los años sesenta salían bailes castizo-poppies cada dos por tres?. Todo empezó con el rock (y el full and rock, del "rey del silbido" Kurt Savoy) y luego vinieron el twist y el madison. Y a partir de ahí, la locura padre. Llegó un momento en que era imposible saber cómo se bailaban cada uno de ellos. El colmo del delirio vino cuando las propias contraportadas de los discos reproducían mediante dibujos los pasos a seguir. Pero aún asi todo era un caos imposible.
Nuestra juventud hacía lo que podía, que yo creo que lo que bordaban era el agarrao de los slows (bueno, eso ellos lo intentaban, luego surgían codos y otras barreras: las chicas, más que compañeras de baile, eran contrincantes...). Y en lo rítmico, se sabía twistear y un poco la yenka, por lo que tuvo de boom.
Algunos eran adaptaciones de originales anglosajones. Pero siempre los más divertidos y locos eran los que se sacaban de la manga nuestros compositores o los propios conjuntos modernos. Vamos a centrarnos en este segundo apartado, más bien. Aunque tampoco nos resistiremos a los primeros si estos eran híbridos. Además abriremos el abanico a artistas sudamericanos, que nunca se cortaron un pelo del flequillo para estas cosas de mover el esqueleto ye yé. Y, como siempre digo, esta es una mínima representación. Recuerden el título del post: las mil danzas, y creo que me quedo corto.



El siempre interesante Juan Carlos Monterrey no fue nunca un desaforado twister. Y cuando tuvo que claudicar a los imperativos bailongos, eligió un baile extraño y más reposado (como de internado de señoritas) : la bostella, que triunfó una temporada breve en Francia. De los ritmos más aburridos que se importaron del extranjero, con el sirtaki y el letkiss (aunque éste contaba con la grata picardía del "piquito"),


Uy, la corrida, ¡qué ordinariez!. Typical spanish. Y los de la portada no son los Beatles en las Ventas sino los magníficos Brisks (con Julián Granados a la cabeza). En este Ep tan ultrapop, no sólo se sacaron de la manga de los trajes Bob el baile torero de marras (que por cierto llegarían a grabar en inglés) sino que el tal Ven, ven ven era otro. ¿Cómo se bailaba el ven?. Me da que ni ellos mismos lo sabían.


Año 1963. Aún era Mr. Sucu Sucu el profundo Cortez. Y después del sucu sucu vino el chipi chipi. Tras los pasos de "la pachanga".



Contraportada de un Ep de Los Quando's (conjunto que se llamaba como el baile que popularizaron en 1966). Esta fue la continuación, el pañuelo. Mucho antes de que lo aireara el imposible Leonardo Dantés (ni que decir tiene que el suyo estaba lleno de mocos). El de Los Quando's no, pero era espantoso igual. A mi es que los bailes con pañuelo me suenan un poco a rollo iberoamericano, a 300 millones y a la señorita Guadalupe. Los inventos del Ceratto.


Quinteto muy recoleto. Parecían a principios de los sesenta ya ser muy mayores. El look de sus componentes correspondería más a unos Churumbeles de España que a un conjunto de la nueva ola. Y aún asi se atrevieron con canciones que ni tan siquiera a los más modernos se les hubiesen pasado por la imaginación adaptar (pienso por ejemplo en Mike Ríos). Nada menos que el Bailando el surfin' de Duane Eddy. Sinceramente, ¡me es dificil fantasear con estos émulos de Sepulveda subidos a las tablas de surf y pillando las olas de Torremolinos dentro de sus trajes dorados de orquestina de pueblo!. Mas la versión les quedó chulísima.


Un italiano que se afincó en España era Filippo Carletti. Acompañó orquestalmente a muchos solistas del sello Zafiro a principios de los sesenta y también sacó discos con su quinteto. El terententén fue un baile muy bizarro que recuerdo que sonaba en una peli de Rocío Durcal (Acompáñame). En el filme lo llegaba a tararear la mismísima Amalia de Isaura (que empezó de vedette, por cierto, en aquellos tiempos del cuplé).



La yenka, después del twist fue el baile que más cuajó en nuestro país, gracias al triunfo personal de sus creadores Johnny y Charley (Charley ya era conocido por sus trabajos previos con el holandés Tony Ronald). El caso es que tal petardez dio lugar a mil versiones e incluso al nacimiento de grupos coyunturales como estos Los Yenka Yenka, que evidentemente no tenían en su repertorio más que yenkas (aunque en la portada estén de conga)


Inolvidables hermanas Benitez. Pronto Las Carmelitas las entrevistarán en su sección del blog. No hay que perdérselo. Cubanas divertidas y viscerales. Y un disco clásico, quiza el más vendido de su repertorio (luego de su versión del Corazón de melón, famosa por su inclusión en la peli de Cantiflas Sube y baja). Baila ye yé era orignal de Tonio Areta (que también la llegó a grabar). Ellas le dieron todo el color.


Ya estamos en las Sudamericas. Esta loca, dueña de una cara dificil de describir con palabras (tal vez de mapache) es un icono, estéticamente hablando, del mal gusto de primera índole. Davidson fue el autor de La pachanga y con ella ganó millones. Con ella podría haberse retirado. Pero no, sabía que dentro de él había un artista fecundo. Y sacó discos tan increibles como Le frisson (una suerte de Tremarella a lo latino). Pionero del spanglish, del jazz latino, del rollo Fania. Todos le deben algo a Davidson. ¡Y grababa para United Artists!



Borinqueña que sólo conozco yo. Siento decirlo, pero nunca he visto a nadie con un disco de Tammy (nombre sacado del personaje que popularizó en las películas Debbie Reynolds) bajo el brazo por la calle (como yo he ido) o la he escuchado en emisora alguna (a no ser en mis programas). Y es una lástima porque la niña del bigote era una ye yé completamente extrema y desacomplejada. En la contraportada de este Lp la llamaban la Brenda Lee de Puerto Rico. Yo creo que en realidad era la baby Wanda Jackson del Caribe, porque sus grititos eran calcados de la norteamericana (aquellos oh yeah!). Y encima era la más dinámica del mundo latino pues cada corte de la cara B era un baile: desde los increibles Swim, Bule bule y Jingle Jump a los más reconocibles Jamaica Ska (de la Funnicello), la Yenka (pero flamenca, que grabó la gran Conchita Bautista) o la cumbia petarda por antonomasia: El orangután. Y el Ye yé, claro. Nada que ver con el de las hermanas Benitez, ni tan siquiera con el de Los tres sudamericanos. Era otra cosa.
De la cara A mejor hablaríamos en otro momento. Porque incluso era mejor, por más personal. Tammy, aqui tienes en Maciste al presidente de tu club de fans en España. Si me estás leyendo, que sepas que te admiro por lo rechula. Te quiero, maja.

No hay comentarios: