03 febrero 2009

Los madrugones de Terlenca Maturamis


Hoy madrugamos con...



Parece imposible que Tab Hunter, ganador de competiciones de patinadores, un jinete de primera clase y un jóven que se dedicaba a varios deportes, tales como esquiar, jugar al tenis, y participar en partidos de fútbol, hubiera encontrado el tiempo necesario para estudiar drama y hacerse actor. Y, sin embargo, hoy es el jóven galán más popular de Hollywood, según las encuestas de las más famosas revistas de cine de Norteamerica.

La historia de este muchacho de aspecto sano y atlético, de bronceada piel y ojos claros empieza el 13 de julio de 1931 en la ciudad de Nueva York, donde nació y fue bautizado con el nombre de Arthur Gelien. A la temprana edad de dos años, su madre Gertrud se lo llevó a él y a su hermano mayor Walter a San Francisco donde su madre trabajaba de enfermera y en fisioterapia para la línea de vapores Matson.


Terlenca Maturamis: Siempre viajando desde bien niño...

Tab Hunter: Bueno, no tanto. A los seis años nos mudamos a Long Beach (California) y de allí a Los Angeles

TM: ¿Estudiando y haciendo deporte?

TB: Si. Casi más lo segundo. Pero también haciendo mis pinitos en el teatro. Fue durante mi etapa colegial en Del Powers (Hollywood)

TM: Tambien te interesaban los caballos...

TB: Oh si. De hecho me inscribí en esa escuela porque dejaban muchos ratos libres que yo aprovechaba no para estudiar (ni siquiera arte dramático) sino para montar a caballo y practicar saltos. Gané varios trofeos por excelencia en equitación.

TM: ¿Son estos? (acercándome a una tarima donde lucen medallas y copas pertrechadas tras una vidriera. Tab asiente. Los evaluo y vuelvo a sentarme en el sillón) ¿No trabajaste?

TB: Bueno claro, trabajé. Bastante. Esta actividad me obligaba a ello, costaba mucho dinero y... En fín, me dediqué a la mensajería y a vender sodas, por ejemplo. Ah, y más tarde trabajé de acomodador en el teatro Hollywood

TM: ¿De veras, de acomodador?. Pues podías acomodarme un poco en el sofá, ¿crees que estoy bien sentada?

TH: Perfectamente, señorita Maturamis.

TM: Me hablas de tu adolescencia. Ya eras un chico alto y fuerte. Tus ojos son... (colocándome los quevedos)...

TH: Carmelitas verdes

TM: A ver, vuelve a ponerte de pie... Calculo que medirás dos metros (haciendo arabescos con los brazos, y mucho ruido de pulseras)...

TH: No, no, no llego. 1 metro ochenta y nueve centímetros... Y peso 70 kg. De ahí no me muevo desde mis quince años.

TM: Mamma mía... Y solterito. Bueno, luego hablaremos del tema, si no tienes inconveniente

TH: Estoy a su libre disposición. Responderé a lo que guste


Tab es un amante de los deportes de cualquier especie y siempre está dispuesto a participar en cualquier competición que se le ofrezca


TM
: A lo que pueda formular, Tab querido. El codigo Hays es un telón de acero inoxidable. ¿Has estado alguna vez en ambientes militares?. Darías un marino impresionante

TH: Bueno, en Más allá de las lágrimas fui soldado y he hecho muchas de guerra, recuerde.

TM: Es que a mi las de guerra ni fu ni fa.

TH: Ehmm. Si, estuve en la escuela naval en Connecticut. En los Guardacostas, alli entrenaba. Sin embargo, ahi vi que mi mundo no estaba en el mar sino en el teatro. Realicé mis primeros escarceos serios en los permisos. Fue la primera vez que pensé en dedicarme a mi carrera.

TM: Durante tu servicio militar, dices...

TH: Ok

TM: ¿Y no te gusta patinar sobre hielo con los esquies?

TH: Ah, es que esa es una pasión loca. ¿También entran las pasiones locas?

TM: A mi me entra todo, querido


Donde realmente encuentra a faltar una compañera es a la hora de hacerse la cama


TH
: Pues entonces también el esqui. Fíjese que loca era que yo de crío estaba enamorado de la patinadora Sonjia Henie.

TM: ¿La de las películas?

TH: Ok. Me chiflaba verla. Me entró el gusanillo...

TM: ¿Viste una que se llamaba La Condesa de Montecristo?

TH: La mejor. Y aquella con Tyrone Power...

TM: Qué guapo Tyrone

TH: ¿Sabe que yo se la chupé a Tyrone tan pronto llegué a la Warner?

TM: Pero si él está en la Fox

(se interrumpe la conversación de repente. La cinta se ha roto. Afortunadamente tengo otro recambio. Lo coloco en el magnetofono y seguimos. Sin embargo corremos un tupido velo a este último comentario)



Tab es uno de los pocos solterones que quedan en Hollywood y gusta de llevar una vida sencilla. El interior de su casa está presidido por el signo de la sobriedad


TM
: ¿Y tu madre, a todo esto?

TH: Mi madre se mudó de nuevo a San Francisco y yo me fui con ella. Me puse a trabajar en una fundición de acero

TM: Qué aburrimiento...

TH: Ah, qué va. En San Francisco y Berkeley hay maravillosas pistas de esqui. Disfrutaba de unas frescas temperaturas que me dejaban el cutis divino.

TM: No me digas que tu eres...

(se escuchan ruidos en el televisor, amenaza el cacharro con salírsele la tapa. Paramos unos momentos. Reanudamos lo nuestro corriendo un segundo velo)

TM: ¿Y llegaste a ganar algún premio en la modalidad de "esqui a la Henie"?

TH: Fui campeón en el campeonato de menores de California en 1948. Luego dos años más tarde repetí la hazaña ganando más trofeos en este deporte. ¿Quiere que ponga algo de música, a Ethel Merman en Gypsy?

TM: ¿Tienes a esa?

TH: Me lo regaló ayer noche Rock Hudson, me trajo el disco de Nueva York. ¡Y firmado por ella!

TM: ¿O sea que estuvo aqui anoche mr. Hudson? (acaricio el terciopelo del sillón, lo noto en una parte entumecido y áspero, como si se hubiera derramado sobre él una sustancia pegajosa hacía poco tiempo)



Después del duro ejercicio Tab gusta de quitarse los zapatos en uno de los muchos y cómodos divanes que tiene distribuidos por toda la casa


TH
: Rock y su amigo vienen de vez en cuando por casa, si. Pero es que todos somos...

TM: Artistas. Y mira, ¿no tienes nada de Carmen Miranda?

TH: De ella lo tengo todo. Hasta sus sombreros. Te voy a poner mejor un disco de los años treinta cantando con su hermana foxtrotes...

TM: (se dirige al tocadiscos, aprovecho para oler ese manchurrón del sofa. Huele muy desagradable, no podría describirselo con palabras) Vete diciéndome cómo fue tu entrada en el cinematógrafo, Tab. Me queda poco tiempo y aún tengo que hacer tres visitas más esta mañana a actores.

TH: Ok. Fue en la película The Lawless. Sólo tenía una frase : Hola, Fred. La bordé. Dicha escena nunca apareció en la pantalla porque fue eliminada al ser editada la película. Entonces mi amigo Dick Clayton y...

TM: ¿Amigo, qué clase de amigo?

TH: Muy buen amigo. Le gusta la chanson francesa y el esqui con tutú.

TM: Cate

TH: Pues Dick y mi agente decidieron que debería cambiarme el nombre. Que sino me iban a seguir eliminando mis papeles con frase. Y me pusieron Tab Hunter.



Además de los deportes, la mecánica también le apasiona y le gusta reparar él mismo un aparato televisor cuando éste sufre alguna avería


TM: Y entonces llegó La isla del deseo...

TH: Pues no. Entonces no llegó nada y me tuve que poner a trabajar en una fábrica de abanicos eléctricos.

TM: ¿Y eso qué es?. Porque yo nunca vi ninguno de esos, a no ser en los musicales de Busby Berkeley que me llevaba a ver mi madre de niña

TH: Maravillosos. Son como hélices que giran al enchufarse a la corriente alterna. Es el futuro que acabará con el calor insoportable de California.

TM: A ver si es verdad. En la redacción de Luxuria & Confettis nos han instalado algo que responde al nombre de "aire acondicionado". Y después cada una tenemos neveritas en las mesas.

TH: Puede que hablemos entonces de lo mismo... Y también trabajé en una estación de gasolina, haciendo horas extras... Asi pasé dos años más de mi vida. Está pitando la televisión...

TM: Está estropeada. ¿Me ofreces un café?

TH: Uy, cómo no, venga... Está muy desordenado todo.... Restos de la cena de ayer con Rock y Mark

TM: (en la cocina) ¿Puedo hacerle unas fotos a la mesa?

TH: Adelante. Lo que le decía, asi se pasaron dos años. Hasta que Paul Guitfoyle me dio una oportunidad de hacer algo en serio en el cine.

TM: ¡La isla del deseo!

TH: Ok

TM: Oh, cómo me gustas ahí. Silvánico. Con Linda Darnell, qué guapaza

TH: Está mala, me ha llamado esta semana. Tiene fríos raros. Una urticaria que no se le dá pasado

TM: Es una has been. Andará con las drogas....

(un pitido ensordecedor del televisor o de la cafetera impiden que sigamos en esa línea de compromiso. Corremos el tercer velo de Salomé)


En la cocina Tab también se defiende bastante bien y dice que haciendo tortitas no le gana ninguna mujer ni en rapidez ni en sabor


TH: Tómeselo todo. Viene de Cuba el café

TM: Para parar a Cuba necesitamos hombres valerosos y fuertes como tú. Chicarrones con la cabeza muy gorda y las manos muy firmes que puedan empuñar el fusil mientras cantan Hit the deck..

TH: Está muy graciosa cuando se pone anti castrista. Ya sé que tiene ideas muy poderosas al respecto de lo de la entrada al poder de Fidel. Pero a mi la política me importa muy poco, de verdad

TM: A mi las de guerra me aburren. Pero lo que es la guerra en sí me priva. ¿Me compras bonos?

TH: No sé si tendré algo suelto en el bolso, miraré luego...

TM: ¿Bolso... ?. Será el de Natalie Wood

TH: Entre Natalie Wood y yo nunca hubo nada... Y ya aprovecho ahora para desmentirlo

TM: Pero si os besabais locamente en La novia que él dejó

TH: Eso son películas. Apunte esto: Natalie va a anunciar este fin de semana su compromiso con Robert Wagner

TM: Eso ya lo sé. Lo que suponíamos en la revista es que tú y ella seguiriais siendo amantes

TH: No, se equivoca. Yo de quien soy amante es de Sarita Montiel

TM: Cate. Ahí me engañas. Sarita con quien anda es con Mario Lanza, poniéndole unos cuernos asi de grandes a Anthony Mann, que al pobrecito desde que se esposó con la manchega le salen unos westerns de birria. Lo que pasa es que Sarita y tu os conoceréis porque ambos estáis en la Warner.

TH: Bueno, eso es de cinefilia. Y yo ahí no entro...

TM: Pues si no entras yo salgo, me voy.Tengo ahora que visitar a Roddy McDowall. Que este tiene un piquito...

TH: No vaya, señora. Roddy ahora está durmiendo la mona

TM: La futura mona, dirás. Y lo de que está durmiendo su ebriedad ¿cómo lo sabes?

TH: Vino anoche a buscar a Rock y a Mark. Salieron de marcha en el camión de Rock

TM: Bien, pues pasaré antes por casa de Jeffrey Hunter, entonces

TH: Tómelo con calma, Maturamis

TM: Eres un sol. La esperanza del cine americano. Mucha suerte en tu carrera

TH: Igual le digo.Ha sido un placer, le acompaño hasta la verja esmeralda.



Tab posee una magnífica finca en Santa Monica. Le gusta levantarse temprano y dar un largo paseo que invariablemente termina con un chapuzón en la piscina llenita de niños rubios como él



A sus veintiocho años aún le gusta a Tab hacer equilibrios como cuando era chico



Como el difunto James Dean, Tab Hunter posee varios coches de carreras con los que gusta de correr a endiabladas velocidades




* Terlenca Maturamis es trabajadora sindicada de la revista LUXURIA & CONFETTIS

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