10 febrero 2009

felices sueños húmedos




SONETO

Hay veces que quisiera ser su almohada,
y que robando un beso, no me viera;
que le mirara yo -cuando durmiera-,
aunque temblara el miedo en mi mirada.

Más ya mi vana sed considerada,
loca la abeja, pienso, de la cera
que en él no bese miel, y que se fuera
libando hasta la flor, que es amargada.

Pues que te resucita con un beso,
bésalo, no lo muerdas, en tu vida,
pues su voz persigue como loca.

Más al oir su voz, y al embeleso
¿quién no regresa? pues se ve enseguida
todo un panal cayendo de su boca

Richard Barnfield (1574-1627)

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