20 febrero 2009

DEJA VU's

*Reposición del post publicado en FANTASIA MONGO I el 21 de diciembre de 2005


DIVITO Y LAS MACIZAS PORTEÑAS

Qué gratificante resulta rescatar del olvido al gran dibujante argentino Divito. El olvido en nuestro pais, cuidado, que en Argentina es toda una institución de la historieta. A su manera, como tambien en la suya los maestros de la escuela BRUGUERA, llevaría a cabo una importante labor de disección de la realidad social de su país. Y esto, hecho con un humor muy irónico, un sentido del erotismo sugerente y un toque psicologista enormemente caro a la idiosincrasia del argentino medio.
La historia del tebeo argentino es rica en dibujantes, obras y tipologías. Desde la seminal Caras y caretas donde se popularizarían las tiras de Manuel Redondo o el coetáneo de Divito Lino Palacio, inolvidable creador de Ramona, Doña Tremebunda o aquel Don Fulgencio (q
ue no tuvo infancia). A principios de la década de los años treinta un indiecito surge dentro de las historietas de Dante Quinterno Aventuras de don Gil contento. El indiecito era. claro. Patoruzú y se hizo tan famoso que llegó a tener una revista propia a finales de esa década.
Tanto en Caras y caretas como en Crítica o La Razón los dibujantes podían publicar sus trabajos, todos de muy diversa índole. Es bien sabido que a Alfonso Brescia, por ejemplo, le interesaba más la fantasia, y fue sin duda un pionero en la materia al ser el creador del primer super héroe a la americana del comic argentino, El Vengador.
Por 1932 nuestro homenajeado Divito empieza a hacerse notar en semanarios como El Hogar, Semana Gráfica, Crítica o la misma
Patoruzú. En esta última fue donde empezó a perfilar un estilo, entre cáustico y cerebral que le haría inolvidable: Oscar diente de leche, fue una de las más renombradas.
A principios de los años cuarenta es cuando Guillermo Divito alcanza el cénit de su creatividad al inventarse al maravilloso Doctor Merengue (extraño caso de dualidad, a lo Jeckyll & Hyde pero entreverado con ese toque tan argentino del psicoanálisis freudiano).
Inquieto siempre y alentado por el éxito de sus tiras decide inventarse un nuevo proyecto revisteril. Para ello pide prestado dinero y el resultado es Rico Tipo, la publicación por la que siempre irá asociado su nombre. El primer número aparece en 1943 y pronto marcará un hito en la historia de la prensa gráfica al vender la friolera de 350.000 ejemplares semanales.

Sin duda parte del éxito se debía a haberse sabido rodear de excelentes compañeros de profesión como Ianiro, Carlos Warnes, Oski o Toño Gallo. Y aparecieron docenas de personajes estupendos. Por quedarnos con los que salieron de la imaginación de Guillermo, mentaré a Fúlmine (apoteósico cenizo que pasaría pronto al cine bajo la apariencia de Pepe Arias) y a la oronda Pochita Morfoni (todo un festival de carnes en lo que era una fantasia para amantes de las señoras rubensianas).
Parémonos en el erotismo de los dibujos de Divito. Porque si por algo se caracterizó su arte es por el regocijo visual que provocaba contemplar a sus chicas. Eran tremebundas. Opíparas. Sus cinturas eran de avispa, las caderas se disparaban en anchura a la vez que sus pechos parecía que iban en cualquier momento a salirse de las ceñidas blusas, tan grandes eran en volúmenes.Por no hablar de las larguísimas piernas o el desc
ocado vestuario. Sin duda, eran un alborozo en plena época peronista aquellas hyperstuds de armas tomar.Se las presuponía independientes, por encima del varón, tenían mando, sabían llenar la viñeta a golpe de desplantes. Eran ciclópeas. Aquel erotismo podía equivaler al que proponían en el teatro musical las impares chicas MAIPO, osadas y porompomperas de calle Corrientes. Terenci Moix contaba en sus libros de Memorias, que en realidad lo único que hacía el dibujante era copiar los modelos femeninos que salían en las hispanas Tiovivo o Pulgarcito, aquellas de los Cinco Grandes de la Risa. Es posible que asi fuera, que el aguililla porteño tuviera un ojo puesto en varios sitios a la vez. De todas formas lo que ha quedado de su trabajo es bien suculento como para no poder gozarlo con un poco de mate.
Divito nos dejó en 1968 tras destrozarse e
n un accidente de coche cuando estaba de viaje por el Brasil. Rico Tipo tenía ya sin él los dias contados. En 1972 desaparecía de los kioscos. Fueron veintiocho años intensos, de agudo humor y sana picardía. La que me gustaria recuperar este miércoles de FANTASIA MONGO.


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