05 febrero 2009

BISUTERIA POP


LAS DE LOS OJOS EN BLANCO



Vamos a dedicarle un ratito este jueves a las vedettes y a las no vedettes. De chicas de revista a chicas de music hall pasando por alguna cabaretera. Nuestras artistas de hoy son bien diferentes. Cada una con su trayectoria, con su estilo, con sus ambiciones y limitaciones. Las van a conocer en un momento. Sólo quiero advertirles que no todas las que están cultivaron la revista ni todas las que lo hicieron aparecerán aqui (no llegaría ni un blog ni un autor del blog para tan alta empresa). Pero las que he elegido al menos merecen nuestra consideración y nuestro cariño por haberse subido a un escenario mostrándose frívolas, sensuales, regias, gallardas, exóticas o provocadoras en épocas en las que puercos censores desde las primeras filas tomaban muy buena nota de todo lo que acontecía delante de ellos. A nuestros padres y abuelos más de una de éstas consiguieron subirles los colores en su tiempo.


Esta por ejemplo no la podríamos llamar vedette. Era una gran artista, si. Buena bailarina, pasable como cantante. Pero vedette como que no le pega. La despampanante neoyorkina Abbe Lane, descubrimiento de Cugat actuó mucho en Italia y Sudamerica. Probablemente fue la mujer con la que siempre identificaremos a este músico y hombre del espectáculo. El caso es que estoy estos días haciendome con su filmografía y como he vuelto a retomar mi obsesión por la moza (que viene ya de finales de los ochenta) aqui se la dejo. Sexual y cálida, acariciadora desde esa portada para Mercury. Y tan ufana como cualquier italianísima segunda generación (época Ralli o Allasio).



Oh, qué encanto, Ana María. Confió en ella Tony Leblanc que la metió en su compañía de revistas, regalándole además un pasodoble inmortal escrito por él mismo (Cántame un pasodoble español) que luego popularizó la gran Lolita Sevilla. En cambio, cuando la Parra abandonó la Compañía del cómico optó por una breve carrera en el mundo del disco con canciones de corte más moderno, dentro de la onda Festival de Benidorm. Luego lo dejó todo para casarse con el antiguo jugador del Real Madrid, Roque Olsen (posterior entrenador de fútbol).



Aunque las ironías de la vida, al transcurrir los años, han convertido esta portada casi en una réplica de los anuncios retro de muñecas succionadoras hinchables, lo cierto es que la menda fue algo más. La chucha por excelencia (que diría mi padre). Esta sí que era una señora vedette. Guapaza de morir, escándalo de la Barcelona de la posguerra. Carmen de Lirio, ahí es nada. Carmen, porque ese era su nombre y De Lirio, porque era una apasionada de la Piquer que inmortalizó aquella copla de La Lirio (una heroina que tenía una pena muy grande, si). Las penas de esta zaragozana las debía consumir en vino tinto con sifón, joyas y pieles porque era loca por el lujo y elegantona a más no poder (parecía amante de estraperlista). Más no hubo estraperlista que diese tanto que hablar como su muy sonado romance extra conyugal con el Gobernador Civil de Barcelona, franquista de misa diaria. Esta doble moral del individuo originó un chascarrillo entre el pueblo llano que se oía mucho de aquella y que decía: Por las mañanas, cirio. Y por las noches, lirio.
Junto a Mary Santpere, Alady y Antonio Amaya y con esos shows que montaba el gran Joaquin Gasa hizo las delicias del público barcelonés en los años cincuenta (pienso que esa década tuvo, siguiendo con la copla, a dos guapas guapas: en Barcelona la De Lirio y en Madrid Queta Claver). Su éxito fue En la noche de bodas, que aqui aparece en este Ep de mediados de los sesenta junto a El cochecito, popular en la voz de Marisol y canción ye yé escrita por Los Brincos.



La más enorme. Probablemente la super vedette más famosa e imbatible que dio nuestro país. Y eso que era argentina. Y eso que a ella no le gustaba nada que denominasen sus espectáculos con el apelativo de "revistas". Ella prefería decir operetas, para dársela de más fina y europea. Pero como bien es sabido aqui el género de la opereta no caló, y para mantenerse en el corazón del público supo adecuarse a sus gustos. Y si el respetable quería revista, ella le dio revista. Y si quería pasodobles ella cantó pasodobles. Y chotises.
Las Leandras
fue su cénit. Pero antes y después hubo tantos éxitos... Y tan buenos vehículos para su lucimiento. Porque un espectáculo de la Gámez era ante todo calidad, medios, buenas partituras, vestuarios, voces y belleza física. Y aunque no supiera cantar ni bailar tenía un gracejo, una soltura, un nosequé que la mantuvieron en el candelero hasta bien entrados los años sesenta. Dando de paso oportunidades a muchas jóvenes promesas que con el tiempo serían tan grandes como ella (aunque en otras modalidades). Caso de nuestra siguiente señorita.



No, Mata Hari no. Sino Concha Velasco que interpretó a la espía del siglo en una adaptación musical de Adolfo Marsillach con música de Antón García Abril a principios de los ochenta. Sin embargo, esta chica de Valladolid, esta artista tan completa y maravillosa fue hace más de cincuenta años primera bailarina en la compañia de la Gámez en el teatro Martín (feudo de la argentina). Le enseñó la pierna, y Celia tan pronto vio aquello dijo: Contratada. Año y medio echó con El águila de fuego. Y luego vendría The boy friend, que fue el primer musical de Julie Andrews, antes de My fair lady, pero que en España hizo Concha y Paco Valladares. Y el cine. La historia con letras mayúsculas.



No sólo de españolas se abastecían las varietés en este país. También llegaron de otras naciones, como la cubana Gina Baró, aportando una nota de color y sabrosura a una España ávida de aperturismos (aunque estos sólo fuesen territoriales). Y la Baró tenía la sangre muy caliente.




El cabaret y La Maña son una misma cosa. Ella es reina de la sicalipsis, del retruécano, de la sal gorda pero nunca de la pornografía. En ese límite se mueve como nadie la baturra. Fue primordial en El Molino durante los años setenta y principios de los ochenta. Relevó a la Mary Mont y a la Mary Mistral con muchísima convicción y dominio de lo que es un escenario. Y también, como de siempre fue muy chistosa, se forjó una pequeña fama de cuenta cuentos que amplió al mundo discográfico. No haría en este sentido la competencia a Eugenio, supongo que no. Pero al menos se desmarcaba como una de las poquisimas, por no decir la única mujer en nuestro país que cultivó esta faceta del humor.



Probablemente cubana. Traigo a esta rumbera de rompe y rasga porque me gustan, ya saben ustedes que tengo mucho predicamento por las Tongoleles añejas (que no ficheras). Picardía, dobles sentidos y ritmos tropicales con esta Margarita Cantero, de la que ya nadie se acordará pero que tenía ese... gusanito metido dentro (el gusanito del amor).



En fín. Qué se puede decir de este soberano cartel que anuncia la portada. Toda una institución don Josep Santpere, la belle epoque barcelonesa de principios de siglo. Los cuplets de Papitu recreados por su hija, la enorme (en todos los sentidos ) Mary, acompañada de La eterna Bella Dorita, Escamillo, la Motta, las germanes Ros (cuando abandonaron el pop), Emili Vendrell... El Paralelo en sus momentos más bulliciosos, inspirados y libres.



Belleza impresionante y fugaz artista. Mari Luz Real fue vedette fina y elegante. La última estrella del empresario y autor Pepe Muñoz Román. Dijo "adios" al Teatro Martín (donde más trabajó) cuando casó con el jugador del Real Madrid Paco Gento. Pero antes le dió tiempo de grabar también este cuatro canciones con un guiño particular al ritmo del madison (era el año 1963).



De Francia llegaron muchas. Estaban Régine Gobin, Anne Marie Rossier, Estella Blain y, mi favorita de principios de los sesenta, Rita Cadillac. Me gusta por su nombre, por su físico, por su arte del stripteuse y por enseñárnoslo casi todo en una película altamente reivindicable de Iquino titulada Juventud a la intemperie (1961). Después de las osadías de vestidos ceñidos de Mercedes Alonso y las cosas de la Montiel, no se había visto algo igual en el cine nativo. Tenía que ser francesa...



Le tengo mucho cariño a Vicky Lusson. Quizá por su mala suerte. Siendo tan dotada para la revista tuvo que afrontar problemas muy serios de salud (el mal del Parkinson), debiendo retirarse de los escenarios donde al menos durante un tiempo fue una gran estrella. Había debutado con su hermano Alfonso, actor cómico y en Las castigadoras estuvo formidable. Uno de los números de la comedia del maestro Alonso, Noches de cabaret fue muy versionado en sus tiempos (Marujita Diaz, por ejemplo). De la quinta de Esperanza Roy, Tania Dorys...

8 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Ingrid Garbo, Ethel Rojo, Gogó Rojo.....

maciste II dijo...

Ah, vale. Vamos a jugar....¡UN,DOS,TRES... responda otra vez!:
las hermanas Daina, Isabelita Páez, las Marujas (Boldova, Carvajal...), Lina Canalejas, Mili Ponty, Licia Calderón, Naima Cherky,Addy Ventura...

don cicuta dijo...

¡ALTO AHI!

YO NO METERIA A LA CANALEJAS EN EL CORO DE LAS... PENDEJAS

maciste II dijo...

¿Por qué no, don Valentím?. Tanto la hermosa actriz dramática LINA CANALEJAS como la por mi mentada señora de Jesus Puente (o la cantante lírica Pilar Lorengar, que se me viene ahora a la testa), empezaron siendo frívolas.
El virus sicalíptioco poco les duró, bien por ambicionar otro tipo de historias de mayor enjundia, bien porque al casarse sus señores esposos no aprobaron que se dedicaran al género.

don cicuta dijo...

¡NO LO APRUEBO Y NO LO APRUEBO. SANSEACABO!

maciste II dijo...

Váyase a la mierda, menuda birria de super tacañón

gilda love dijo...

Perdonen que intervenga, pero calificarlas de pendejas...

filomeno2006 dijo...

Gina Baró, La maravilla de la raza negra........¡Vaya papaya.....!