15 enero 2009

PUBLICOS VICIOS

14. skejtboys

Este lindo polaco es una exquisitez en todo. No hay más que ver su semblante, su cuerpecito de efebo, a pesar de sus 22 años (leídos y en letra, veintidos serían toda una vida). Y, por descontado, sus vids: todo lo que hace en ellos, todo lo que va maquinando... demasiado a cuentagotas (en un año once apariciones en el Youtube son una limosna de amores para quien como yo ve abrirse el cielo ante su luminosidad y suave erotismo). Será ese refinamiento de los chicos del Este, su ambígua tristeza, su inexpresividad dominadora, el amor que vuelca en sus zapatillas... Y es dificil separar, aislar sus pies (y sus extremidades: sus últimos vaqueros son un ensueño que me recordaron a un par de adolescentes que venían del instituto y que se sentaron muy cerca de mí esta semana en el autobus, camino al centro comercial de las afueras. Abiertos de piernas, descarados y ausentes, con sus deportivas pisando impúdicamente los pantalones tan bajos como para un saggin brutal), separar sus pies -decía- de su cara, porque ambas perturban por igual (¡y es rubio!).

Es un niño que no quiere crecer, que a pesar de todo concibe su micro cosmos como algo que debe violentar a su manera. Todo lleva su marca, pisa sus terrenos. Y en sus dominios es el príncipe. Si tuviera un tambor de hojalata no dudaría un minuto en probar equilibrios encima de él con sus maravillas marca Adio, típicas de skater (Adio es una empresa potente que desde hace diez años suministra no sólo zapas. Practicamente domina todo el mercado de material para patinadores y surfistas).
Mi pequeño punk del siglo XXI se exhibe aplastando a sus ositos de peluche (y vejándolos: llega a sentar su trasero -tesoro por donde supongo defecará a lo vegetariano- sobre sus caritas Winnie the Pooh), sus muñequines de goma e incluso la jeta de sus mejores amigos mientras duermen (al despertar son dóciles y saborean la buena puntera). Pero en todos y cada uno de los casos sin ánimo de romperlos sino de probar sus armas con dulzura, killing me softly!.

Su última aparición, tras un mes de silencio, es apabullante. Los treinta segundos más hermosos que he visto en Youtube de un tiempo para acá. El lo titula ¿Quieres algo? (¡qué cabrón!), o sea, nos pregunta con descaro si entre eso que está haciendo de manera impúdica hay algo que nos pueda interesar por encima de cualquier otra cosa. Sabe el poco, mi dorado gato con botines... Su saliva real (bañando, lustrando cual betún del pobre sus benditas nuevas zapatillas -¿regalo de Navidad de alguno de sus fieles?- y que luego extenderá, en lo que le sobre, con un dedo por la cámara) es un detalle de los más trempantes de su personal arte erótico. Aprovechémosla toda, que viene escasa.




Wanna Some?




young punk lick and kiss...all the shoes




poor skaterboy




poor teddy bear 3




juice and skateboarding

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