15 enero 2009

BISUTERIA POP

ABC YE YE
LOS CHICOS MODERNOS EN ESPAÑA (cuarta parte)


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F

No existe información por ninguna parte de este jóven beato. Serie Z total. Los cuatro números escogidos en esta grabación eran de primera categoría. En cambio, por su pésima voz quedaron hechos un asco. Ni un cinquillo raspado le darían los "exigentes" críticos del Fonorama. Yo, en cambio, le doy un sufi a su Ayer cumpliste los dieciseis. Hay que ser muy mostrenco para gafar por completo tamaña joyita de Bruno Lomas. Y Francis aunque lo intentó, no lo consiguió del todo (gafarla, digo). Lo juro.


Nombre de emperador se gastaba este muchacho de look atroz (un poco inspirado en el moscovita Michel). Esa portada es otra delicatessen de la época. Este estilo lo calcaría Georgie Dann llevándolo al límite. En cuanto al tema estrella Transplante de corazón era una soberana estupidez a cuenta de la primera operación realizada por el doctor Barnard a corazón abierto.


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G

En el sello Edigsa abundaron los y las cantantes modernos. Es de destacar el diseño de las portadas, mucho más avanzadas y atrevidas que las que sacaban a nivel estatal las compañías más poderosas (a pesar de que muchas se hallaban en Barcelona). Y es que en esta casa hasta la psicodelia se adelantó... muchas veces para adornar productos para el consumo interior que en modo alguno merecerían el apelativo de "psicodélicos". Hits internacionales, como en este caso, cantados en la lengua de Guimerá.

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H


Hermoso crooner, bolerista venezolano muy afamado en su tierra. Con cierto aire físico al actual Luis Miguel. No fue por lo tanto un cantante ye yé pero sí un artefacto pop, si entendemos este término como un producto creado desde y para la clase media con fines consumistas.


Y de un venezolano a un argentino. Heleno fue descubierto a finales de los sesenta gracias a un programa radiofónico del canal 33. Su presentación en público sucedió durante los Carnavales de 1971 donde, al parecer, causó gran hilaridad por su cabeza pelada (poco después vendría Kojack). Mas cuando empezó a interpretar con su guitarra La chica de la boutique la gente enmudeció. Exitazo total. Vendió durante los primeros quince días alrededor de quince mil copias.
Es una de mis canciones de referencia, íntimas de verdad. Sin llegar a las patochadas de Palito o Donald ni a las místicas de Leonardo Favio o Spinetta. Heleno fue ese término medio tan necesario. A su manera, un artista inolvidable.


Una de las joyas de mi colección. Henry el diablo fue un artista que de alguna manera entraría de lleno en el grupo de los pioneros del rock'n'roll en España. Y al igual que ellos, manteniendo esas limitaciones típicas en cuanto a pobreza de medios y sobreactuación vocal (amén de una discografía brevísima, como Chico Valento o Rocky Kan o Gino Capella). Pero por los cuatro esplendorosos temas (todos de origen norteamericano) que escogió merecería situarle entre los más grandes aportadores del fenómeno musical. Un monumento para el diablo Henry, si señor. Figura habitual de las matinales del Price.

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I



Crooner pop del montón. De la escuela de Guardiola y Calduch. Pero ocupando ese rango entrañable de la segunda o tercera fila en el que también encontraríamos a Jose María Planes, por ejemplo. O sea, voces un poco engoladas, aceptables en los slows pero que patinaban en lo rítmico. Salvo en el caso de Isidro, que optó por una chulería castiza para interpretar el cha cha chá ¡Qué loca estás! (de letra hilarante: "... prefieres a Beethoven que a un twist o un rock").

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J


Hubo tantos Johnnys cantando en castellano... Sobre todo en Sudamerica. Aqui les traemos dos ejemplos de aquellos que más sonaron en nuestro país. Dos argentinos, además. Carel fue descubierto por Eddie Pequenino (en su programa de televisión) con sólo trece años. Coincidió en el tiempo con el archipopular Club del Clan, aunque no estuvo ligado al grupo. El volaba libre con su rock'n'roll foráneo adaptando con simpatía y despreocupación lo que triunfaba en American Bandstand. Con esto quiero significar que las traducciones de los clásicos eran un soberano poema a la desfachatez más cursilona.


Uno de mis sex symbols del Club del clan, lo reconozco (junto al freak Nicky Jones, este por razones más retorcidas) era Johnny Tedesco. Su tinte rubio a lo Heinz ya sería la razón definitiva (a buenos entendedores...). En este single destacaba un rock compuesto por el mismo. En la otra cara estaba el memorable Vuelve primavera.



Jorge fue algo GRANDE. Su estilo desaforado aportó ese color tan necesario dentro de la pléyade de chicos modosos de nuestros sixties. Era pues de la casta de Raphael, de Heredero, de Teijón, de Kuldip. Un hombre sensible, sin miedo al rídículo ni al qué dirán. Un artistazo. Con el tiempo acabó siendo modisto de gran fama (hasta la Reina Sofía se puso sus trapitos). Murió no hace mucho. Su discografía en Philips contiene lo mejor de él, musicalmente hablando. Y para mi gusto, lo mejor fue su adaptación del Surf city de Jan and Dean (Dos chicas para mí).

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