08 enero 2009

BISUTERIA POP


RUMBERAS DE ORO (y brillantes falsos)

Segunda parte



Flor de Córdoba y una portada de kitsch subido muy del gusto del aficionado a estas cosas. Desde el sello Marfer la andaluza poco brío pudo sacarle a sus grabaciones (de sonido más chatarrero que la -a pesar de todo- grandísima Belter) pero siempre resulta emotivo escucharla en ese sentido homenaje que realiza a su madre aunque paradójicamente va dirigido a su futuro marido. Es pues una declaración de intenciones que acojona (ella es una bravía y su madre debía serlo aún más) como para que el aspirante a yerno no se replantee el dichoso temita de las nupcias.



Ignoro si esta mujerona de belleza impresionante años atrás fue parte de los renombrados Gitanillos de Bronce (un par de matrimonios bailarines y cantaores que formaban un peculiar cuadrín flamenco). De ser así, ella o bien se llamaba Zurita Vargas o bien era Maribel de Cirez (cuanta zeta lleva Cadiz -donde eran estos-, dios mío). Tal vez ni la una ni la otra era ella, lo que sí está claro es que derrochaba temperamento y arte por los cuatro costaos. Y esos guitarristas.. uf, el Cepero y el Caracoles, ahí es nada... Estupendo el repertorio escogido para este disco (desde Lorca, a la tríada Ochaita-Valerio-Solano). Yo me quedo con la acojonante Llanto de Román y Jaén (un Bambino en tía).


Sólo por esta portadaza ya merecería Gracita del Sacromonte la inmortalidad (y santidad para el reverendo Belcebú, pues no me digan que no parece una virgen semi enlutada y como viscontiniana. Si es igualita a Daniela Rocca cuando salía de procesión en Divorzio...). Me da que Costus u Ocaña orgasmarían fetén sólo viéndola. Dentro del disco se hallaba parte de su arte, que debió ser mucho (el de ella y del resto de estas féminas, claro) pero en sus actuaciones en colmaos y similares, más que en vinilos. Afortunadamente grabó en Hispavox, donde todo era seriedad y finura. Y ella lo estuvo (añádamosle los epítetos de majestuosa y... ¡de pronto FRIVOLA! en la Rumba del tilín).


Merecería un par de bisuterías para ella sóla, ¿no?. Tan completa, tan genial... La adoro. Quien conoció su poderío nunca podrá dudar de su integración perfecta en el género rumbero. Pero es que además habría razones de lógica aplastante. Ella era calé, estaba a la última en todo, dotada para el baile, casó con el inventor de la rumba catalana... ¿Cómo no iba a darle al soniquete del tacatá?.
De su ingente material grabado- en este palo de ida y vuelta- en Belter me quedó con sus cosas de primeros de los sesenta y, curiosamente, con las más dramáticas. Para mí es emocionante siempre escuchar su adaptación del bolero El escándalo (drama queer) y aunque aqui no aparezca, su Maruzzella (ella transformaba en tragedia lo que en la melodía imperecedera de Carosone era una melancólica canción d'amore)



Poco conocida y rozando el petardismo, la buena María Dolores y su rubiez de peluquería. La publicidad es graciosísima. Se adhirió al sub género a finales de la década de los sesenta (justo con el boom) y nos dejó para esta portada sus sobacos rasurados para fetichistas de lo especial. Degusten si desean


A mi manera de entender, la rumbera más hermosa de su generación (parecía una María d'Amata descalza que hubiese alcanzado la década de los sixties al haber sido salvada por Bogart de morir asesinada por un Rossano Brazzi celoso). Y fue una desconocida absoluta. Si fuera ye yé se llamaría Li Morante (es una opinión muy subjetiva pero parto de que considero a Li la más bella de las urlatrices que dio este país). María Manuela en su estilo además fue super pop (griterío incluido). Cogió hits como Me lo dijo Perez y, sobre todo, el Todas las chicas me gustan de Raphael y los fagocitó a su manera. Y eso es ya un puntazo.


Enorme estrella. Tal vez junto a la Terremoto y Amina, la rumbera más popular de los años sesenta. Era buenísima. Un Bambino en mujer. Y esta señora de verdad: su carrera prolongada facilitó que dicha etiqueta fuera con fundamento, adquiriendo si cabe otra dimensión. El signo de su tragedia era distinto (o a lo mejor no) y lo supo encauzar en numerosos vinilos para distintas casas discográficas del momento. Grabó mucho éxito anglosajón e italiano, festivalero y de deshecho. Pero es en el repertorio sudamericano donde estaba realmente impresionante. En eso y en las canciones que Manuel Alejandro le compuso expresamente para ella. En contraportadas de época nos asombra la información adyacente: a mediados de los sesenta filmó con Peter Sellers en Inglaterra (¿algun cameo folkie en alguna Pantera Rosa?). Sin contar la reseña de sus innumerables tournés allende los mares y en la vieja Europa (por ejemplo en Cannes, durante las jornadas del MIDEM. año '68. Exitazo total).
Fue la voz de fuego y sigue siendo mi pasión, tengo todos sus discos de época.



Otro ejemplo de artistaza que recaló en las rumbas aprovechando por un lado el tirón comercial de la moda y por otro la valía de la propia cantante para abordar amplitud de géneros. La malograda Mikaela, para desgracia del aficionado de ley, fue una serie B. Serie B que sin embargo poseía un talento que alguna serie A ya le hubiera gustado para sí. Fue además una agradable presencia en el cine de principios de los sesenta. Los críticos exigentes y anti copleros también le guardaron un respeto cuando se atrevió a cantar a Alberti con arreglos sonoros diría que vanguardistas en aquel disco inencontrable que sacó en Belter a finales de los sesenta con portada de Picasso.
Ese Gringo que aparece en este cuatro canciones dio título a una película del oeste (cuando aún no se había inventado el spagueti western). Le acompañaba en su rodaje como galán el guapo macho americano Richard Harrison. Formaron una bonita e inexpresiva (a pesar de los ojazos de ella y del paquete de él) pareja.


Estas petardas divirtieron mucho a los turistas durante la época del desarrollo. Eran graciosas, se pintaban mucho y los colores y blondas de sus vestidos eran un arrebol de barroquismos de espantoso gusto. De su frivolidad da buena cuenta la cara B de este single. Estaba de moda la mujer futbolista (folclóricas contra finolis, Las Ibéricas F.C),. cúlmen del feminismo oficialista y Las Paquiras se atrevieron a demostrar lo que valen un par de ovarios en un estadio de fútbol (aunque alguna de ellas se confesase también novia del entrenador). Y todo con la cacharrería Beltersound destrozando esta penosa (pero simpática) grabación.


La Payoya es pura raza. Una auténtica pero muy poco conocida fuera de los ámbitos reivindicantes de lo gitano vintage. No importa que grabase esa balada del Manolo y del Ramón fuera incluso del momento (año 68) o que recurriese a repertorios tópicos, inevitables en otras compañeras. En esta mujer se halla la quintaesencia de un género brutal, catalán, barcelonés para concretar más. Y con epicentro en la playa de la Barceloneta. Grande Payoya.


Artista de pueblos pero onubense universal. Perlita se llamaba así en honor de Perla de Cadiz. Y de pueblo en pueblo iba, acompañada de sus camioneros amigos, cantándoles ese himno a todo trapo y de onda media (Amigo conductor), tal vez el último boom de la programación de discos dedicados que dio el siglo veinte en la radiodifusión española.
Ha grabado de todo y todo con esa voz bronca, grave, rotunda. Rumbas fáciles y dicharacheras pero también sevillanas, fandangos, pasodobles y coplas. Una histórica.



Los primeros pasos de la Rosa Morena. Un disco muy sobrio, de porte clásico para quien era todavía una flamenquilla novata. Pero de gran valía, no lo duden. Rosa Morena tenía facultades para eso del cante racial. Y su Hava Naguila está entre las mejores versiones que se han hecho (incluso yo diría por encima de la de Abbe Lane). Lástima que se malograra Otilia (su verdadero nombre) con tanto flamenco pop a finales de esa década (este disco es de 1965). Y que se emputeciera, claro. Esa tigresa devora soldados de los seventies, con su melena rubia oxigenada, con esos pantalones ajustadísimos, monos apoteósicos y trajes de noche para el día no le hicieron demasiado favor a tan prometedora rumbera. Terminó símbolo kitsch.


Este erotismo ya es más sincero ¿ven?. Lo prefiero. Nada de seudo importación como lo yanqui de la otra (un querer y no poder). Este es más de barra americana o de prostíbulo barato. Que me perdone Tere de Oro, enorme luminaria de la canción serie B, pero que aqui es un puro ofrecimiento carnal previo pago de una cantidad de pesetas.
Portada pornográfica, como cientos que hacía de aquella la casa Belter (donde las chicas ye yés parecían haber sido fotografiadas por los Ontañones de turno pasadas de coca, yumbina, morfina o pepermint frappé, dependiendo del grado de expresividad o de éxtasis que asomaba en sus rostros, como si fueran fáciles de conseguir las -en principio- recatadas colegialas). Y rumbera sin dobles tintas, extrema y prepotente. Sus solos títulos ya deberían tirar para atrás a cualquier hombre hecho a medias.


No sólo fue un terremoto Dolores Vargas. También hubo otro de menor intensidad en Málaga. Y helo -o hela- aqui. Entrañable desde su falsa modestia, la de Málaga siempre me embaucará más por sus aproximaciones al pop que por sus obligados buitreos a Jose Alfredo Jimenez (p.e.). Y es que había que oirla enfrentándose a The Ronettes con el Tu serás mi bebe (sic). La pared de sonido de Spector vs. el tablao flamenco de la Maestranza



Descubrimiento del inefable Lauren Postigo. Bien pudo ser la hija imposible de éste (con derecho de pernada y muslámen teen) y su Camboria. Pero no.
Teresiya
era vivaracha y lista la que más, como suelen serlo los gitanos desde que escuchan por primera vez un disparo de la guardia civil. Lo tenía todo para el triunfo inmediato: simpatía, desparpajo, arte y figura (bigote incluido). Lástima que sólo destacase en los números que para ella compuso Lauren (El perro de San Roque es su gran hit). Se atrevió con lo clásico adaptándose a Chopin y sus exigencias románticas con el tópico Para Elisa. Le quedó chillón pero bonito.

2 comentarios:

filomeno2006 dijo...

¿Un gallego especialista en flamenco?

maciste II dijo...

Un gallego en catalán (de donde la rumba de la mayoría de estas venía)amigo Filomeno.