31 octubre 2008

BOOKS I LIKED

By "the famous norteamerican woman's writer"


HARRY THOMPSON. This Thing Of Darkness
596 pgs. 2006

"I picked up this title in London because it was long-listed (i.e., nominated but not a finalist) for Britain's famed Booker Prize for fiction.

Do not let the title put you off - this is not some kind of bodice-ripper romance. Rather, this massive and engaging novel entwines the real-life stories of the 1820s-era HMS Beagle's famous passenger, the naturalist Charles Darwin, and its unfairly forgotten captain, Robert FitzRoy. In the first three sections of this six-section book, author Harry Thompson does a most excellent imitation of a Patrick O'Brian Aubrey/Maturin novel - all near-death adventures at the hand of the vicious seas off South America, strange encounters with the natives, and the like. The leads even bear a passing resemblance to O'Brian's heroes: , Captain FitzRoy is a natural sailor whose men are devoted to him (like O'Brian's Jack Aubrey). He has impeccable "leave no man behind" values and heaps and heaps of derring-do. Darwin is lean and eccentric, and obsessed with the natural world (like O'Brian's Maturin). One almost suspects that O'Brian had FitzRoy and Darwin in mind, so close seems the resemblance.

In sections 4 through 6, however, Thompson runs up against the common curse of the novelist who bases his plot on historical events - he feels obliged to include scenes, characters, and entire plotlines because the historical record requires them, rather than because they make dramatic or literary "sense." So, if FitzRoy is appointed Governor of New Zealand and makes a mess of it, you're going to hear about it for 30 pages or so. If FitzRoy's career is sabotaged by political enemies and he spends the rest of his life managing a minuscule weather-forecasting department in a back corner of the Navy, this will take perhaps 200 pages to tell. The birth and death of Fitzroy's and Darwin's many many children must be told. This back half of the novel is actually fairly interesting - Thompson is a very engaging writer - but it lacks the dash and drive of the first half.

Still, quite gripping, and, despite 700+ pages, definitely worth your time. "

SEMANA KENNETH ANGER (y 6)

Oda a Hollywood

Ciudad de vanos esfuerzos
donde el cerebro se atrofia
¡canto a tus Caras Idiotas
y a tus mancomunados Clichés
que dora un sol de necedad!

No hay leche en tus grandes ubres
ni semen en tus cojones;
tus dioses embaucadores
persiguen la felicidad
con pollas duras de Orín.

Preñada de falsedades,
cada estación pasa fútil;
y al final uno descubr
e
que tus fantásticas Rosas

son pánfilas del montón.

Extraños Cultos y Coños;
Ninfa Reseca, Venus de la Aridez.
El dia que reviente el condón,
del pene del sátiro lloverá
talco enmohecido y polvos de los de arroz.

¡Difuso campea el desierto
en la tierra de la mente nula!
Desde el cielo, demonios vigilantes
decretan pena de muerte
para el que atine a Pensar.

Tus pasiones son fingidas;
el lucro, impulso de tu ardor.
Pero si un día la lujuria estéril
te diera nueva energía,
hazte dar por el culo, es mi consejo
¡y no nos amargues más!

DON MARQUIS



HOLLYWOOD BABILONIA

La visión de Hollywood que tiene Anger es una visión de la decadencia. Para él los años veinte en Tinseltown coincidirían plenamente con la Babilonia más arquetípica, con el final del imperio Romano, con la agonía en frenesí de una civilización corrupta, sucia, viciosa, putrefacta. Como cadáveres exquisitos, los actores y actrices que desenmascara (en un fascinante equilibrio entre mitomanía y asco) forman un cortejo que pasea espectral por el Barrio de la Muerte. Desde bien pequeño alimentó esa idea, cuando su abuela lo llevaba a visitar las tumbas de las estrellas. De la cripta al infierno. Ocultismo y magia se aúnan una vez más en esos apocalipsis contínuos de un cine nunca mejor identificado con su concepto personalista del Mal.
A lo largo de estos dos tomos, Anger apabulla con la cantidad de asombrosas historias que, por encima del simple libelo, aliña con una exhaustiva documentación cinéfila. Esto lo transforma en un historiador malicioso que carecería de similares. Sus revelaciones más ostentosas fueron escándalo en su momento (a pesar de los años transcurridos de los hechos relatados, de tantas estrellas idas para siempre mientras ahora, sus herederos, pretendían hacernos creer que se removían presos de la ira desde sus sepulcros marmóreos). En cambio, ningún crítico parecía querer reconocer no ya sólo la sabiduría de su autor sino lo bien escrito que estaba todo. A su altura, la especialista del quién-jode-con-quién Louella Parsons, sería una insignificante juntaletras (con renglones torcidos, al etílico modo). Tal vez Capote, pero Capote se perdió en seguida en la frivolidad estéril de la mariquita mala per se. La malignidad suprema de Capote (que existió) habría que encontrarla en ese lado oculto, perverso, luciferino de ese trabajo periodístico excepcional de nombre A sangre fría. Pero esa bendita vertiente no le duró mucho, por desgracia. En cambio, Anger mantuvo su independencia y otredad siempre. Con esto quiero decir que Hollywood Babilonia no es una vulgar autoafirmación de mariquita adicta al lujo. No hay proselitismos ni doblegamiento a la dictadura de la belleza más tópica. Si reparamos en el impresionante material fotográfico que acompaña a los diferentes capítulos, nos damos cuenta que Anger lleva a un terreno de lo anómalo, de lo insolite, de lo bizarro lo que en otros pudo haberse limitado a una sucesión fastuosa de estampas de arte (la oda al glamour). Barniza el envoltorio desde un tenebrismo muy cercano a lo demoníaco. Tanto impera la necrofilia como se palpa un intenso repudio del hedonismo de esa comunidad cansada por los excesos.
El Hollywood de Anger lo nutren personajes caídos en desgracia. Actores y actrices inmersos en una espiral de drogas, sexo, crímenes, suicidios y todo tipo de depravaciones. Alli el dólar se gastaba. A la edad en que descubrí aquel submundo, mi vulnerable personalidad retumbaba en un sinfín de sentimientos opuestos. Amor y rechazo. James Dean grasiento. Valentino perfumado. Gaynor machorra. Lupe Velez vomitando en su agonía. Lesbianismo de divas. Arbuckle y el mensaje en la botella. La lobotomía de Frances. El adios a la infancia de Driscoll. Estrellitas de un día mutiladas en extraños rituales. El diario de la Astor. El pene de Errol. Las borracheras de todos. También estaba el solaz de unos seudónimos con chispa. Siempre recordaré que Anger denominaba a Henri Langlois (dictador de la Cinemateca francesa, con quien trabajó unos cuantos años durante su estancia en el país galo) el Gran Pachá. Y al execrable Hays, el Zar.
Para acabar, Kenneth Anger nunca hizo leña seudo literaria del Hollywood caído. Como bien se puntualizaba en la contraportada del segundo volúmen, "no es sólo una exhibición de extrañezas, sino una mirada agridulce sobre esas resplandecientes y enloquecidas estrellas en sus órbitas".

"Cada hombre y cada mujer es una estrella"
ALEISTER CROWLEY


***

*Trabajos recientes

ICH WILL
(2000)

- carezco de referencias-


DON'T SMOKE THAT CIGARETTE (2000)

Magnífico cortometraje de cuarenta y cinco minutos dedicado al tabaco. A través de una ingente cantidad de material filmíco del pasado, Anger juega como un niño perverso, con las posibilidades del montaje documental creando una fantasía que incluiría glorificaciones y demonizaciones, siempre desde un punto de vista muy objetivo, nunca partidista. Aunque al final todos sabemos qué es lo que pensaba de aquello. Comprendemos los conocedores, que Kenneth ve en los cigarrillos otro elemento del mal, capaz de darnos placer mientras, a su vez, va acortándonos la vida. Un dulce placer que mata. Lentamente.
La droga. Hay quien puede cuestionarse si después de los excesos de los sesenta del propio Anger, de exponer los de sus ídolos en HB I y II con todo lujo de detalles escabrosos, ahora hubiese rebajado su grado de transgresión al enfrentarse a un simple cigarrillo rubio americano. Tal vez Anger se estuviera haciendo mayor a principios del nuevo siglo (de hecho ha superado los setenta, pese a que él mismo se inventó su propia muerte muchas veces) pero nadie me negará que no seguía siendo coherente con sus estilemas y sus constantes como autor. Además, la estructura del corto respondía a un concepto de vanguardia añejo, tan añejo como que nos retrotrae a los años veinte, inclusive a los experimentos de un Joseph Cornell. El juego de lo pretérito y lo presente es muy efectivo. Y digo presente con toda conciencia, pues es bien sabido que vivimos en una época de conservadurismo atroz. Y lo que antes era símbolo de capricho y elegancia hoy significa reprobación y veto (¿acaso en la España de Zapatero están bien vistos los fumaderos públicos?).
De nuevo el rigor, el afán completista de Anger se revela asombroso. Distintas épocas, distintos valores, distintas formas publicitarias de vendernos un producto que siempre ha sido industria poderosa en USA. Y a la vez, la otra cara. La muerte personificada en ese aterrador documento del enfermo de cáncer de laringe y sus distintas metástasis que acaban devorando su rostro.


THE MAN WE
WANT TO HUNG (2002)

Tributo a su maestro Crowley, a través de una muestra espléndida de sus pinturas expuestas en un museo londinense. Un Crowley tan inédito como multidisciplinar. Pese a sus limitaciones como artista plástico, es curioso comprobar el estilo naif de muchas de ellas. Anger, una vez más, se muestra rendido admirador, pasen los años que pasen.




The man we want to hung (Parte 1)




The man we want to hung (Parte 2)



MOUSE HEAVEN
(2004)

No la he visto. Se trata, al parecer, de un tributo personalista al legendario Mickey Mouse, entendido como un diablillo encantador (no en vano fue aprendiz de brujo hace muchos años).

ANGER SEEDS RED (2004)
No la he visto. Trabajo realizado en video y formato digital para ser expuesto en el Moma de Nueva York.





Entrevista

SEMANA KENNETH ANGER (5)


JIMMY
by Anger







Hollywood Babilonia II
pgs.180-193 (año 1984)

30 octubre 2008

PUBLICOS VICIOS


4. NARKOSER


El alemán Narkoser cuelga en Youtube videos de individuos que narcotizan a sus víctimas (de ambos sexos) con cloroformo. Es un morbo que entrañaría una predilección por el acto sexual violento, por el rape. Digamos que lo que se expone es el primer paso a seguir en tan delicada operación. Lo que vendría después todos podemos imaginárnoslo. Y a partir de ello, optar por continuar con la historia desde la pura y llana excitación. O censurarlo sin más. Es algo en lo que gran parte de nuestra sociedad ha fantaseado muchas veces. Instintos reprimidos. Sin embargo, nada hay de excitante en una violación (no tendría que haberlo ni tan siquiera por la parte del ejecutor, al que habría que suponerle una espantosa disfunción psíquica que ni admitiría la posibilidad de un orgasmo. O cuanto menos, sería un orgasmo doloroso). Pero ese placer del preámbulo, no nos lo negará ni el mejor de los psiquiatras. Pillar a tu presa favorita de forma súbita. Adormecerla en unos pocos segundos (cuán larga puede hacerse, mismamente, la táctica de emborrachar a la persona deseada. Típica estratagema de los saturday night) y tenerla a tu libre disposición. Eses segundos (los que acostumbran a durar los videos de Narkoser) les prometo que son gloria bendita.
¿Peros a Narkoser?. La elección de sus víctimas (a mi no me dicen nada). La falsedad de muchos de los videos que los vuelven ficción del todo desagradable (para mi gusto, el mejor es el primero que he colgado). Es entonces cuando añoramos a Terence Stamp metido en una furgoneta y esperando a la chica de sus sueños (El coleccionista).




man chloro (1)




man chloro (2)




black woman chloro




man chloro (3)

SEMANA KENNETH ANGER (4)


KUSTOM KAR KOMMANDOS
(1965)

Este corto, que no llega a los cuatro minutos de duración, inventa a vuela pluma dos cosas. Una, el videoclip (soporte promocional de una canción puesta en imágenes a la que se le ha inventado una historia/pretexto). Segundo, el primer plano de bragueta (y antes que lo llevase al paroxismo Pasolini en su Teorema a cuenta del inquietante bultamen del divino Stamp. Aqui no entrarían los pornos convencionales, sometidos docilmente a la dictadura del primer plano que, en el límite del tedio, pierde toda su fuerza revulsiva).
Inmerso en la cultura de su país (ya hemos visto la cantidad de heroes yanquis que aglutinó su Scorpio Rising), se atreve ahora con la banalidad que envuelve a los jovencitos californianos en torno a los coches. Asi vemos a dos mozalbetes (perita en dulce) evaluando sendos motores en un garaje. Me explico: uno de ellos está preocupado por el motor del vehículo, el otro por la entrepierna del compañero.
Y comienza la música. Dream lover de Paris Sisters. El amigo del mecánico desaparece de improviso. Es como si ahora llevase las riendas de una cámara en la que es tan importante recoger lo que se hace como quien lo hace. Es decir, que el rubio glamouroso se entregue al fetichismo de su coche (pasando un enorme pompón por su magnífica carrocería) es tan decisivo como que el ojo de Anger recorra a la vez minuciosamente las curvas masculinas. Si éste adora el cuerpo de su coche, Anger adora el cuerpo del chico.




Kustom Kar Kommandos



INVOCATION OF MY DEMON BROTHER
(1969)

Bastante mediocre filme cuyo único interés reside en el contexto en el que se encontraba sumergido el autor. Crowleyanismo exacervado y lo que esto implicaba en cuanto al ambiente en el que se movían todos sus herederos-seguidores. Esto es: la cultura hippy, las drogas, el rock, el mundo oriental... Coctelera imposible. Esto unido al concepto de Anger de que el cine de por si tiene que (debe) ser demoníaco (magick), entonces los resultados se entienden perfectamente. Un caos hasta divertido en el que se yuxtaponen imágenes homoeróticas (muchachos desnudos, peleándose en wrestling), peña drogándose: fumando de una calavera reducida que les sirve de tacita (entre los degustadores el problemático Bobby Beausoleil), la aparición de Anton LaVey no tan desmadrado en su papel de sacerdote maligno como el propio Anger de la misma guisa pero a lo bestia (Anger pasaba por una etapa de preparación como oficiante de rituales satánicos. Y aqui lo vemos en la pista de un circo del horror completamente ido, dándole sus movimientos y sus sudores y sus ojos en blanco un aspecto cómico y delirante, acentuado aún más si cabe por la alteración de la velocidad del filme), la música repetitiva de un moog manipulado por Mick Jagger (otro de los seguidores de Crowley y amigo de Anger, aunque las cosas no acabaron muy bien entre ellos dos, pues Kenneth acusó al rockero de haberse apropiado de sus ideas para componer Simpatía por el diablo). Los Stones también aparecen una y otra vez en este filme coyuntural en actuaciones en vivo (no sólo Anger idolatraba a Jagger, también le dedicó un plano muy bonito al genial Keith Richards).




Invocation of my demon brother




LUCIFER RISING
(1972)

Otro de los ídolos del rock con los que mantuvo una relación de trabajo estrecha en aquel período fue Jimmy Page. Aqui colaboró de manera entusiasta pues era seguidor de Aleister Crowley, amén de la posibilidad que le permitía juntarse con compañeros de profesión como el ex guitarrista de los sofisticados Love, el antes mencionado Bobby Beausoleil o de la gran Marianne Faithfull, que corrió con el rol de Lilith, la Lilith más colocada de la mitología. El papelón de Beausoleil se ceñía aqui a la composición del soundtrack y a interpretar a Lucifer. En realidad, el papel iba destinado en un principio para un crío de cinco años pero, camino del rodaje, sufrió un extraño accidente de coche y falleció. Las relaciones entre Anger y Beausoleil (novios durante un tiempo) fueron de lo más turbulentas. De hecho, Bobby acabó la banda sonora en prisión, al ser condenado a cadena perpetua por su implicación (no demostrada) en el asesinato de varias personas en el período en el que integraba el clan de Charles Manson.
Ciñéndonos al corto, pienso que se trata de un gran ejercicio de estilo. Que aúna muy bien las ideas de Crowley en cuanto al alba dorada, la era de Horus, el sistema telémico, sus teorías del bien y del mal. Anger yuxtapone imágenes enfrentando constantemente la violencia con la naturaleza (elementos físicos, la fauna). Por otra parte, propone la negación de los opuestos, en los cuales se basa nuestra civilización. O sea, cuestiona siempre ese código de valores que se da por bueno a ojos de la sociedad. Por no hablar de los paralelismos entre Dios y Satán a través de una serie de dibujos que incluyen, entre otros, recurrentes hexagramas.
Posiblemente la parte más endeble, para eruditos de lo esotérico, sea la del platillo volante atravesando las pirámides de Egipto, por tópica. Pero para los amantes de la fantasía visual esta sigue constituyendo una pequeña delicia por lo que tiene de fascinadora, misteriosa y magnética.




Lucifer Rising (Parte 1)




Lucifer Rising (Parte 2)




Lucifer Rising (Parte 3)



SENATORS IN BONDAGE
(1976)

-carezco de referencias, pero el título es cojonudo-


acabará mañana

BISUTERIA POP

¡EXCENTRICO!


Comenzamos esta galería de excéntricos con uno de los tríos más misteriosos del pop español. Que tenga cosntancia sólo publicarón dos Ep's (ambos para la Belter), los dos estupendos, con versiones encantadoras de temas anglosajones. Mas sus rostros permanecieron en el anonimato, quizá como forma de honrar al nombre artístico elegido. Línea TNT o Los Tres de Castilla.


La coña gaditana en los sesenta no cesaba. Era esa gracia (a la que yo soy completamente inmune) y que les obligaba a vivir en un carnaval constante. Estos beduinos tenían más de fachada que de otra cosa (anda que ese camello...). Pero gustaban de los ritmos de moda y las noticias de actualidad, asi que su repertorio competía directamente con el de sus rivales Los Beatles de Cadiz. Y cómo daban todos la murga....


Este era un sarraceno en toda regla. Auténtico kebah de cordero. El saborío no ganó festival alguno (al menos en Occidente) pero se permitió grabar en Vergara cancioncillas muy exitosas ese año en el prestigioso de la Canción Mediterranea (el otro afín sería San Remo). Su twist oriental no tiene desperdicio (luego vendrían Los Pasos con el Habibi, pero Bentir fue el precursor de la fusión entre el pop y los lelilís de la "media luna". Con chilaba y todo).


Impagable beatnick valenciano. Se llama Jose Manuel Belenguer Faubel y éste fue su único disco. Apareció también en la película Codo con codo del lado de su paisano Bruno Lomas (entre uno y otro no había color, claro). Tuvo un lanzamiento bastante importante, con un texto en contraportada del afamado Jose Luís Urribarri (lo vendía como un cantante de esperanza). Los tiros (que a él le ponían de los nervios) iban de canción protesta... pero sin protesta alguna. Queriendo emular a Donovan o Dylan (aunque no hubiese escuchado a ninguno) se quedó en el peor Antoine (¿Edouard?).
Hará unos años lo entrevisté. Todo un señor. Simpatiquísimo, además. Pero cuando le toqué el tema Antoine, saltó como una fiera. Cómo puso al francés... De payaso para arriba... En fín, contentémonos con mirarle en su esplendorosa portada, creo que es su mejor pasaporte a la fama... No creo que en España hubiera NADIE que osase llegar tan lejos (¡si hasta me confirmó que él andaba así por la calle!. Y luego se metían con el Titi...).


Un maestro. Un tipo surrealista y genial. Todo lo que diga es poco, los epítetos se me agotan si tengo que hablar de Emilio El Moro. Creó un estilo. Destrozó todo tipo de canciones ajenas. Las llevó a su terreno, el del nonsense. Universalizó su humor pues decía ser terrestre y estar a ras de tierra en todas las tierras (los públicos son semejantes, aunque cambien las costumbres, contaba para referirse a sus giras americanas). Melillense de nacimiento. Su verdadero nombre era Emilio Jimenez Gallego. Su final fue tan trágico que sabiendo de su simpatía y vitalidad no podemos entenderlo de otra forma más que como una nueva ironía -tremenda-del artista.


Terror cristiano. Todo un predicador sin sotana abogando por la salvación de nuestros jóvenes. Desde el sello Pax. Los residuos del Vaticano II (año 1967) en una grabación que permanece vigente gracias a que Achotegui estaba en contacto diario con los más desprotegidos. Con los drogadictos, por ejemplo. Su Fraude, droga implicaría un nuevo rumbo para las vidas de muchos enganchados al LSD. El centro Reto estaría todavía por venir. Pero Achotegui ya lo intuía.


¿Qué les voy a contar a ustedes que no sepan ya de este inolvidable monstruo del ye yé?. Vendiéndose como un príncipe hindú pero cantando en perfecto castellano. Esta es mi chica es un clásico del pop, se mire por donde se mire. Grabó más discos en esta onda. Todos muy buenos. También me cosquillea su versión del Mame, tema central del musical de Jerry Herman del mismo título que protagonizó en Broadway Angela Lansbury. Pero él podía con todo.


Uno de los extravagantes más chuscos del lote. Qué morenazo (a lo Pedrito Rico), qué repertorio (de lo más extremo en lo que se dio en llamar estilo Discos dedicados), qué autodiseños de portadas (y contraportadas). Ni Leonardo Dantés ni Luixy Toledo llegaron tan lejos en formato vinilo.



Contraportada que todavía me pone el vello de punta. El Profeta de Albacete revelando su verdadero nombre y apellidos, echándose faroles y ¡cómo no! apuntándose a lo último en sonido baja fidelidad.



Rafa normalmente no era así. En realidad nació en el programa Escala en Hi Fi, con lo cual tenía que brindarse a unos roles tal cual los guiones le exigían. Por ejemplo, que hiciese de payasete. Y todo a cuenta de la moda Carnaby street. Como el Colonel Pipo pero no creyéndoselo en absoluto. Este disco es flojito, a pesar del shake italiano 3000 tambores. Grabó también un single con composiciones inéditas de Juan y Junior (con portada más de galán). Y eso todo amante del pop de luxe lo debería saber apreciar.


Entrañable Sansona. Mil y una proezas demostradas en el día a día del Circo Price, de los espectáculos itinerantes, de feria en feria... Dobladora de barras de hierro, halterofílica profesional. Genial Sansona que se la vio en mucho cine. Y que también grabó un "cuatro canciones" en el que se incluían éxitos de Sinatra o Raphael. La adoro.


Emulos de los Beatles de Cadiz. Con portadas igual de locas que aquellos (o las de Los Beduinos). Su música era similar: de murga y chirigota, de verdadera cuchufleta. Ay, pero esta portada es total. Unos Pyramids en el cuerpo de tríos La la la + Santa Massiel de Courrèges.

29 octubre 2008

Estampas de santos. Por Belcebú Von Bleu

ANTON Szandor LAVEY (1930-1997)

Por alusiones posteo ahora yo. Se llevan escribiendo en el blog durante unos días palabras como Jesucristo, antiCristo, esoterismo, misas negras y demás. ¿Qué quieren, que me quede con los brazos cruzados ante tanta gratuidad moral?. Pues por eso lo mejor es traerles una estampita de mi amigo (aunque apenas comparta sus postulados ni creencias) Anton LaVey.
Fíjense en la pinta, en la pose, en esas delicadas circunstancias en las que ha sido tomado el daguerrotipo y ustedes decidan qué hay de verdad y qué de mentira en todo este rollo del culto a Satán. No digo más, que bastante tengo ya con apechugar con el nombrecito que eligieron mis padres para un servidor.
Y si aún les quedan dudas- a su edad- de qué es lo mejor, les dejo con un par de links de LaVey para que comparen y vean que como MI Iglesia no hay dos.

AL en la Wikipedia

Página oficial de la iglesia de Satán


Que el Señor esté con todos ustedes. Démonos fraternalmente la paz.
AMEN



*Message personnel

Esto lo escribo con letra pequeña porque es un mensajillo privado para Maciste (y ustedes como la letra pequeña no la leen, espero que no se rebote mi buen amigo). Verás Maciste, se me ha estropeado el messenger. Asi que por eso utilizo este espacio. Bien, aclarado esto... trátase de una invitación. Mañana jueves, día 30, a las nueve horas post meridian, quedas invitado a una rueda de reconocimiento (con cacheo incorporado) de media docena de monaguillos de doce años, con una cara de tunantes que no pueden con ella, todos sospechosos de haberme robado una carterita donde guardaba bonos de guerra, cartilla de racionamiento y cinco mil pesetas, amén de unos documentos que me acreditan como nacionalizado español. El acto (o actos múltiples, que incluirían spanking y el juego de la cera hirviendo) se llevará a cabo en la celda oculta que se halla en el fondo del armario de las sotanas. Ruego encarecidamente discrección.

SEMANA KENNETH ANGER (3)


EAUX D'ARTIFICE
(1953)

Otra pieza de orfebrería del Anger más europeo (en esos años residía en Francia, donde según fuentes -entre ellas Godard- pergeñó una versión/montaje muy personal del material incompleto que realizó Eisenstein con el título de Que viva Mexico). La acción - fantasía se traslada en esta ocasión a los jardines de la Villa d'Este en Tivoli. Ambiente nocturnal. Prevalece el azul selene, olvidándose de sus queridos filtros colorados (los que tan bien le vinieron para Puce moment e igual de bien le vendrían para su inminente cúpula), enorme jardín ornado a la baroque, con infinitas fuentes donde emanan orgullosos chorros de agua que llegan al cielo.
Por ese lugar pasea presurosa una dama vestida del XVIII. Parece salida de un palacio versallesco, podría ser María Antonieta que echándose las manos al cuello ha abandonado su alcoba al intuir de pronto la muerte. Y huye. Anger la sigue siempre de manera indirecta con la cámara. Repara el director en las diversas fuentes. Primeros planos de caras monstruosas, gárgolas de bocas desmesuradas de las que brotan cascadas. Caídas de vértigo o implacables ascensos. Observando de forma copiosa, deja que por su objetivo pase de refilón la dama breve, a la que le otorga eso sí el privilegio de una bajada de escalinata al principio y una subida final. Se lo agradecemos. Y todo, a los sones de un movimiento del Invierno de Vivaldi.
La crítica seria decidió que Eaux... era una variación más que correcta de La linea general (1928) de Eisenstein (concretamente la secuencia excepcional de la desnatadora. Llevada ahora hacia los terrenos de la abstracción más sexual. En el filme soviético, se alcanzaba la abstracción con el fin de exaltar los prodigios de la mecánica en pos de un desarrollo agrícola, acorde a los intereses de todo filme socialista).
Por otro lado, Anger definió este trabajo como unos "water games". Los maliciosos lo encontrarían ahora un poco "water sports". Y es que los críticos gays, malas como ellas solas, han interpretado esta finura como una alegoría evidente a las bacanales eyaculatorias en grupo. Una oda a los urinarios públicos. Con lo cual, si nos dejamos llevar por la malediciencia (piensa mal y acertarás), mucho me temo que esta María Antonieta desesperada sea una impostora, que en realidad debajo del polisón había un señor con bigote yendo de incógnito al cruising de los retretes after hours (otras ahora van en chandal, asi que todos seguimos ganando con el gran Anger).




Eaux d'artifice (Parte 1)




Eaux d'artifice (Parte 2)



LE JEUNE HOMME ET LA MORT
(1953)

Carezco de referencias. Es posible que tampoco exista, o que si existe esté perdida para siempre. Se deja constancia de este título en el apartado de su filmografía en la Hª del cine de Planeta.

INAUGURATION OF THE PLEASURE DOME (1954)
Una auténtica revelación de ayer noche. Era imperdonable no haber visto aún el Pleasure dome en una semana bloggera dedicada a KA. Y gracias al Youtube ha habido posibilidad in extremis. Sumergido quedé en esa atmósfera extrañísima, alucinógena y desfasada. Gran carnaval. ¿Los asistentes?. Enormes totems de la contracultura, el teatro del disparate y lo maudit. ¿El anfitrión?. Sampson de Brier, adoptando para recibirlos a todos-todas distintas personalidades y vestuarios. Un cicerone polisexual, adicto a la cábala y lo mistérico que ora es Lord Shiva, ora Nerón, ora Osiris ora la Gran Bestia. Entregándose a Marjorie Cameron (como mujer escarlata que pisa con sus pies descalzos- cubiertos de media de rejilla y uñas pintadas de rojo- unas pieles de zorro que sirven de improvisada alfombra; o como la diosa Kali), a Joan Whitney (como Afrodita), a Anais Nin (como Astarte), a Kathy Kadell (como Isis), a Renata Druks (como Lilith), a un Ganímedes de botas de cuero que dan que pensar, a un esclavo parecido al futuro director Curtis Harrington pero de aspecto inequivocamente caligaresco, a un Pan tan guapo como Paul Mathison, al propio Anger disfrazado de Hecate.
No se había asistido a una bacanal kitsch tan deslumbradora desde los tiempos en que Alla Nazimova y Natascha Rambova se atrevieron con aquella Salomé filmada, amariconada y genial (1923. Charles Bryant). No en vano, aquella estaba inspirada en el más libertino Aubrey Beardsley, es decir, una estética fin de siglo, modernista, que ahora Anger acentuaba a su manera con los rojizos más endiablados de su colección plástica.
Filme de cuarenta minutos, al que se nota rehecho una y otra vez por la profusión de empastes fotográficos (casi todos de connotaciones esotéricas). Sin apenas significado más allá de lo sugestivo de unas imágenes de fuerza demoledora. Entre el Vogue y The Tatler. A Wilde le hubiera encantado. Lo que pasa es que tio Oscar ya no estaba en este mundo para gozarla. Quienes sí lo debieron hacer (o deberían) en tiempos más modernos fueron gentes tan locas como John Galliano, Baz Luhrman o Joel Schumacher. A sus cosas me remito. Pero quédense primero con ésta.
En Francia se exhibió en 1959 (una de sus versiones) con los tres minutos finales proyectados sobre tres pantallas simultáneamente (como el Napoleón de Abel Gance), mientras que la que ayer conocí (de 1966) acumulaba en ese metraje concreto sobreimpresión tras sobreimpresión hasta alcanzar un grado de delirio mayúsculo.




Inauguration... (Parte 1)




Inauguration... (Parte 2)




Inauguration... (Parte 3)




Inauguration... (Parte 4)



THE STORY OF O
(1959) -inacabada

SCORPIO RISING (1964)
El mayor logro de Kenneth Anger ha sido que el espectador quede bloqueado intelectualmente, dando paso a la fascinación de los sentidos con la contemplación de su obra. Y sin que éste pueda apresar sus múltiples significados, incapaz de ordenar las imágenes porque estas suceden a velocidad del rayo. Es por ello que sea normal que se diga que sus películas incluyen mensajes ocultos, casi siempre transgresores del orden establecido. Scorpio Rising es una fuente inagotable de ideas que superarían con creces su reduccionista definición de "icono del pop art". Si buscamos una narrativa, algo que nos ayude a ordenar la acción, chocaremos con la dificultad de las superposiciones de secuencias. Existirían partes, pero estas van asimilándose con otras, con lo cual terminamos decidiendo que si hay narrativa, esta cuanto menos es muy poco convencional. Avanzaría a un ritmo propio, siempre dentro de los preceptos exigidos por su autor, lo que Anger definió como el Magick.
Podría dividirse el filme en rituales. Aparecerían una y otra vez signos esotéricos que darían prestancia, solidez al hecho mágico: el escorpión dentro del frasco de vidrio, el número 777...
También en culto al héroe. Los héroes procedentes de los medios de comunicación (póster de James Dean, proyección de imágenes del Brando de ¡Salvaje! desde una pantalla de televisión, el comic de Li'l Abner que lee en la cama el protagonista, personaje éste último de Al Capp de fuertes connotaciones homófilas, en el sentido de que el pueblerino Abner rechaza sistemáticamente el mundo adulto, incluido la mujer como amante, aferrándose a una eterna inocencia, a pesar de su condiciones físicas: de enorme fortaleza).
El héroe religioso. Que sería Jesucristo y al que Anger utiliza siempre y en todo momento de forma irreverente. Los montajes paralelos de una falsa película hagiográfica y los desmadrados muchachos en la fiesta no dejan lugar a dudas de que el autor busca desesperadamente a un anti Cristo (el ciego que se arrodilla ante el Mesías da paso a un motorista que saca su pene de la bragueta del pantalón, por ejemplo). De ahí a Aleister Crowley hay un paso. La exaltación de la era de Acuario, que vendría a sustituir a la de Piscis (elegida como la del estoicismo y la autorenuncia). Aunque también resulta curioso que esa imágen de Jesús como aglutinador de masas venga acompañada del He's a rebel de The Crystals. ¿Sería pues un héroe positivo o negativo?.
Si pensábamos que aquello era el no va más, aparecen nuevos héroes. Dos bien distintos. Por un lado, uno histórico: Adolf Hitler. Por el otro, uno literario/mitológico: el Puck de El sueño de una noche de verano (en su encarnación rooneyesca). En realidad, sea en fotos fijas o en celuloide rancio todos estos iconos angerianos representarían las fuerzas del desorden, del caos.

Kenneth ha definido su película como "una exaltación del falo". Y aún asi, no podría tachársele de pornográfica a la ligera. Hay muchas insinuaciones sexuales (fellatios, lluvia dorada) pero estas tan sólo son eso, insinuaciones a cámara rápida, en estructura entrecortada. Sí que existe un regodeo en lo masculino (el momento de vestirse su protagonista, con sus arreos de chupa de cuero y vaqueros, entre otros accesorios típicos de un motorista profesional, entendido en su conjunto como ritual pagano; la conducta licenciosa de la pandilla de amigos durante la fiesta que acabará con orgía de travestidos y violación de uno de ellos).

Todas estas implicaciones hacen todavía a Scorpio Rising una pequeña obra de arte del todo vigente. Dueña además de una banda sonora impresionante, epítome del mejor pop adolescente de su época (a The Crystals habrían que sumarles Little Peggy March, Elvis, The Angels, Bobby Vinton -¡y su Blue Velvet, nana fetichil veinte años antes de Lynch!- Claudine Clark, Gene McDaniels, Ray Charles, Kris Jensen y The Safaris. Todos ejemplos de una inocencia American Bandstand corrompida de repente a golpe de falo descomunal. Entre esto y el todavía fresco asesinato de JFK, si los USA no acabaron perdiendo ¡al fin! su tan molesta virginidad es que era un país de memos).




Scorpio Rising (fragmento)


continuará mañana

Revistero campy

Por Gilda Love

Hola, queridísimos lectores. Le propuse a Maciste retomar la vieja sección del revistero, ahora con otra perspectiva (gráfica, nada más) y como le ha parecido muy bien (sabe que guardo tesoros en el arcón) pues aqui vuelvo con estos recortes del pasado.
Empezemos el día con apetito. Es lo fundamental. Ella era Maruja Callaved, la precursora de la cocina televisada, de los programas culinarios. A mediados-finales de los sesenta fue tan popular como hoy lo pueden ser Arguiñano y hermana. Vale, quizá estos lo sean más, porque de aquella pocos eran los españolitos privilegiados que tenían aparato televisor en su casa.Pero al igual que los vascos, también extendió sus saberes gastronómicos a otros lugares como las revistas, por ejemplo.
La gran Callaved preparaba este planning para la revista TeleRadio (nº587. 1969) bien completito para toda una semana (comida y cena). Corría el mes de marzo, pero no importa. Los idus son los mismos (por lo menos en esta ciudad mía, que hace un frío ya que pela).
Pues nada, saquen la olla express, las perolas y cucharones y déjense guiar por las enseñanzas de una profesional como la copa de un pino. La cocinita mágica (y económica, para tiempos de crisis) de una mamma con encanto (a lo Marisa Merlini).




* pónganse las gafas de aumento o clicken sobre la foto para disfrutar la carta

28 octubre 2008

PIMPOLLOS DE LA HISTORIETA ESPAÑOLA (2)


PEQUEÑO PANTERA NEGRA
de Miguel Quesada (Ed. Maga. Valencia 1958)

Aqui está este jabato simpar (bueno su par no sería papá Panter
a Negra, más bien él fue su matriz-mentor, a pesar de que ambos fuesen como uña y carne, formando uno de esos duos tan necesarios en el género de aventuras como súbitamente incestuosos). Y con el muchacho selvático, sus incondicionales Gacela, Isabelita y el gorila Juanito. Desnudeces naturales, salvadas de la impudicia por un arquetípico taparrabos de piel de animal salvaje, o bien de cuero.
En esta línea, también fueron seudo tarzanes Hijo de la jungla, Sabih Tigre o el fenomenal Tamar (Ed.Torray)
















*clickar sobre cada imágen para agrandarla

SEMANA KENNETH ANGER (2)

A partir de hoy y durante tres días consecutivos voy a intentar acercarme a la filmografía de Anger. Advierto que faltarán algunos títulos, justo los que no he podido visionar. Solventaré el problema dejando constancia de su existencia, el año de su realización y, mientras me sea posible, una breve reseña de fuentes ajenas (citando, por supuesto, el lugar de donde ha salido cada transcripción).

FIREWORKS
(1947)
Junto a Scorpio Rising, el filme más mitificado por Maciste Betanzos de toda la carrera de su autor.
Desde el conocimiento de su existencia hasta que pude acceder a una copia del mismo debieron haber transcurrido la friolera de diecisiete años. Sin ser una obsesión, durante ese largo período fui elucubrando en mi mente las excelencias del conjunto, ordenando en mi fantasía las secuencias, descifrando los posibles efectos ópticos para elementos concretos, dirimiendo la posibilidad de un atrevimiento pornográfico más o menos osado teniendo presente la época en que fue realizado el corto.
Y por fin, cuando vi Fireworks, tal vez en la misma semana que Pink Narcissus (1971. James Bigdood) y Chante d'amour (1950. Jean Genet), no pude más que relacionar los tres trabajos, eligiendo vencedor al filme de Anger. Primero, porque no me había defraudado en absoluto y segundo, por pionero con respecto a los otros dos.
No sería una boutade definirlo como el Ciudadano Kane de los sodomitas. La precocidad del autor (aún no tenía la mayoría de edad), la insólita planificación de cada encuadre (un tour de force sin duda para el cameraman que le ayudó) y la fuerza de las imágenes lo elevarían a tal condición sin por ello habernos salido de madre. Sin embargo la crítica prefiere tildarlo de psicodrama, género introducido en el mundo artístico por la realizadora Maya Deren.
Contaba una fábula homosexual en torno a una brutal iniciación erótica de su protagonista (el propio Anger). La crudeza con la que se nos presenta la fornicación entre hombres está expresada desde términos sadomasoquistas en los que Kenneth, jóvencito de torso nubil y vaqueros desafiantes, opta desde un principio por asumir el rol pasivo. Su falocracia es insultante.
Partimos de un sueño. Pero el sueño se confunde finalmente con la realidad. La anomalía mental , pues, de todo homosexual dislocado en su complejo de peterpanismo. Lástima que el país de Nunca Jamás, Anger lo focalice en los bares de marineros, en estrecha competencia con las putas de la Piquer /Rafael de León. Y el marinero más fornido le brinda unos minutos de exhibicionismo: posturas sacadas de cualquier revista del físico, a bragueta abierta. Pero cuando el inocente le ofrece una copa entonces el otro se la desprecia de muy malas formas (si hubiese sido Kenneth una muchacha aquello hubiera acabado en beso). Entonces cuatro marineros más se unen a la orgía. Kenneth cae al suelo y sobre él se echan todos (algunos provistos con cadenas). Anger, en calidad de mártir, se entrega al frenesí que acaba en desfloramiento. La metáfora, siempre impactante (de un surrealismo completamente atroz, que hubiera sonrojado al propio Dalí) de introducir sus dos dedos en las fosas nasales hasta provocarse un chorro de sangre que le deforma el rostro, cumple su función en tanto que viene a significar que se ha producido una rotura anal de consecuencias irreversibles. La siguiente metáfora es quizá más obvia pero al llevarla a cabo de manera tan superlativa no deja de tener gracia: uno de los violadores vacía una botella de leche sobre la cara de Anger. Leche y sangre, símbolos del acto nefando tan ansiado por su protagonista.
A continuación vuelve a aparecer en la habitación. Ya no reposa en la cama como en un principio, sino en el suelo (aunque siga conservando un turbador parecido con el Dean Stockwell de Compulsion; es más, podría ser un precursor físico). En el lecho quien se halla ahora es el marinero que lo desvirgó, el cual lanza desde su pene erecto (tomado a tanta distancia que bien podría ser cualquier objeto fálico) unos fuegos artificiales que coronan el corto con una pátina estrafalaria.
Resulta enternecedor, morboso, siempre sugestivo ver Fireworks. Sonreir ante planos brevísimos de un báter de época donde yace, cual Mesalina de cloaca, un marinero desnudo (probablemente el propio Anger jugando con el vestuario de su amante en calidad de fetiche) y que inequivocamente nos retrotrae a las cosas que sucedían en Pink narcissus con el motorizado y el chaperillo de Bidgood. Pero, independientemente de regodeos homosexualistas, interesaría aún más el tratamiento que efectúa Kenneth de la relación del individuo con un colectivo y como éste (el grupo) finalmente es asimilado por la personalidad del primero (será una constante que reaparecerá en futuros filmes como Scorpio Rising o Inauguration of the pleasure dome).




Fireworks (Parte 1)




Fireworks (Parte 2)



PUCE MOMENT
(1949)

Otra de las constantes de Anger ha sido el retrato de la colonia hollywoodiense, en tanto que conocedor de todo el tinglado que se cuece en aquello que él terminó llamando la nueva Babilonia. Pero además como erudito de la cultura pop (mucho antes de que se acuñase el término pop art). Hablábamos ayer de que su abuela, personaje influyente durante su infancia, había trabajado en el cine mudo como encargada de vestuario. En Puce moment veríamos un claro homenaje del autor a esta mujer a través del retrato de esa estrella del celuloide, que bien podría ser Barbara La Marr o Alma Rubens o Gloria Swanson (la decadance). Utiliza los cromatismos de manera nada tímida. Y aquello que es la preparación de una estrella en su boudoir para una fiesta loca termina por convertirse en un festín de lo artificial, en una orgía de colores pastel donde los vestidos que se agitan en un primer plano cobran protagonismo absoluto (al menos durante los primeros minutos). El satén, el raso, las pailletes, el detalle de un vuelo, de una caída de tejido se revelan esclarecedores del sentido queer de un Anger todavía obsesionado por su pasado de niño prodigio y su presente de frívolo embaucador. Una tal Yvonne Marquis será la encargada de posar en el espejo del tocador, sonreir, sentirse estrella. Finalmente se tumba en el lecho orgullosa y accesible.
Quizá el único "pero" que podamos ponerle a este cortometraje de seis minutos sea su banda sonora, completamente anacrónica con respecto al contexto, a la anécdota, a esa época que se ha pretendido idealizar.




Puce moment



RABBIT'S MOON
(1950)

El siguiente trabajo de Anger (en su propia productora, la Puck) es una preciosa feerie. Un cuento de hadas que implicaría que su pasado en la prestigiosa (aunque hoy en día algo anticuada) adaptación de Reindhardt del Sueño de una noche de verano seguía inspirándole en su mundo de irrealidades. Esta sería una apreciación rápida y convencional, pues en Rabbit's moon se hallan, si escarbamos, influencias tan variopintas como la tradición japonesa, Cocteau y La bella y la bestia, la Commedia dell'arte o los esoterismos de Crowley.
El personaje del Pierrot, por ejemplo, independientemente del rol que desempeñó en el teatro italiano lo habría escogido Anger por tratarse de un elemento que en la carta del tarot del afamado ocultista significaba el Loco, el cual vive en una ficción permanente, buscando siempre el lado espiritual y creativo a las realidades más prosaicas que le acontecen (el soñador). Y Pierrot ansía la luna. Pero ésta es inalcanzable. Surgen de la naturaleza nocturna personajillos que pretenden ayudarle. Asi Arlequin, conmovido por su tristeza pretende divertirle con sus acrobacias y bailes. Al no conseguirlo, recurre a su prometida Colombina, pero la bella muchacha también desiste. Finalmente, Pierrot se deja vencer por las circunstancias y se arroja al vacío deshaciéndose, descomponiéndose, como muñeco roto.
Un fascinante cortometraje, que Anger volvió a rehacer en los años setenta con una nueva banda sonora a cargo del grupo A Raincoat (y con el que tendría problemas de derechos de autoría, al apropiarse sin permiso de su tema It came in the night, aunque también existe una versión de principios de los sesenta compuesta con temillas pop del todo encantadores). Esa luz selenita le concede a la fábula un más que convincente carácter onírico. Casi es un ballet con ínfulas de Film d'art que no cae jamás en la cursilería ni lo rancio de ambos estilos. Porque en un momento sublime, de repente, Anger introduce símbolos esotéricos que salen proyectados de una linterna mágica y que terminan desasosegando no sólo al protagonista sino al propio espectador, que a esas alturas ya está tan desconcertado como embriagado por una sensación plácida de alcoba y duermevela. La inclusión del conejo lunar provendría a su vez tanto de una leyenda del este de Asia como del fenómeno psicológico de la pareidolia.




Rabbit's Moon (Parte 1)




Rabbit's Moon (Parte 2)


continuará mañana

ZONA RESIDENCIAL GLAMOUR. Por Saba Sorrento

Esta vez visitamos el hogar de MAURICE CHEVALIER


Maurice Chevalier es bien conocido por su magnetismo francés boulevardier, en películas como El desfile del amor (1929), La viuda alegre (1934) y Folies Bergere (1935). Fue nominado a un Oscar en 1930 por The big pond.
Sobre la chimenea, un retrato de su buen amigo Adolph Menjou. Imágen muy doméstica de monsieur Maurice, sonriendo como de costumbre, en bata de seda.


En 1933, cinco años después de su llegada a Hollywood, se mudó a Beverly Hills. Estamos en su casa. Bueno, él la denominaba "su encantadora casita".



Vivienda de estilo español con paredes de estuco y arcos elegantes que comunican una habitación con la siguiente, que les recuerda tanto a él como a su esposa Yvonne a la Provenza, donde ambos se enamoraron.


Un comedor con vistas... a las colinas



Chevalier, que inmediatamente se convirtió en una de las estrellas más populares de la Paramount tras su debut en la gran pantalla con Innocents of Paris (1929), vivió con su señora en California hasta 1935.



Uno de los más famosos papeles de Chevalier lo presentaba como tío de Louis Jourdan en Gigi (1958), filme ganador de nueve Oscars. Aqui vemos el dormitorio. Espectacular cama de matrimonio, sin duda.


* Saba Sorrento es trabajadora sindicada de la revista LUXURIA & CONFETTIS

27 octubre 2008

LIBRERIA QUEERMAN

Las joyas pulp del arqueólogo Andros Queerman* al descubierto


ESCANDALOS DE HOLLYWOOD
Cuarta parte









ESCANDALOS DE HOLLYWOOD acaba el próximo lunes



*
Andros Queerman es trabajador sindicado de la revista LUXURIA & CONFETTIS

SEMANA KENNETH ANGER (1)

A mi el señor Anger me empezó a inquietar a la vez que otros ilustres nombres del underground norteamericano (Jack Smith, Warhol, Morrisey, Emile de Antonio) a finales de los años ochenta. Y me inquietó desde la tremenda dificultad de poder acceder a una obra que en muchos casos se daba por perdida o como mucho, restringida a un museo lejanísimo (por lo tanto inaccesible) o en el marco selectivo (y no menos inaccesible) de una universidad (también del extranjero) donde se conferenciaba sobre su arte y milagros. Kenneth Anger apareció en la vida de Betanzos en un afortunado tomo de la Historia del Cine de la editorial Planeta. Compartía páginas del mismo capítulo con los citados nombres de la contracultura y el pop art, páginas profusamente ilustradas, para que las imágenes se me clavaran en la retina a lo bestia dotando a los textos complementarios de una mayor comprensión si cabe.
Ya conocía a Waters, también al primer Almodóvar. Estaba ávido de transgresiones. Y Anger y sus colegas (con la distancia que implica su Hollywood del Nueva York de la Warhola) me la daban a manos llenas. Despertaban mi imaginación de niño eternamente curioso. Corría el año 1988. Por otro lado, Terenci Moix me apabullaba con sus mitos, algunos de un kitsch de lo más chirriante. Meses después de que el catalán egipcíaco empezase a desentrañar con fino humor a sus inmortales para el Blanco y negro, llegó a mis manos la lustrosa segunda parte del Hollywood Babilonia de Kenneth (editorial Tusquets). Mi fascinación por el mundo de las estrellas atravesó su punto álgido, pero no el más intenso. El que implicaba el comienzo de toda revelación, aunque esta fuera con sabor a podredumbre.
El libro Hollywood Babilonia que, tras su compra en la coruñesa libreria Arenal, lucía entre mis manos radiante (como si lo hubiese escrito yo y lo hubiera estado firmando en la Feria del libro de Los Cantones), en la peluquería de San Andrés, donde esperaba a que mamá saliese del secador. Entre tanto devoraba sus pies de fotos con singular glotonería. De vez en cuando, echaba un vistazo al revistero del local femenino y fruncía el ceño ante la falta de Interviews warholianos frente a la abundancia de mediocres Prontos que alimentaban de chisme a las clientas habituales. Entonces una empleadita moderna se me acercó y se le ocurrió preguntarme que quién era aquella gorda que ilustraba la portada del angeriano libelo. ¡Es Elizabeth Taylor!, contesté yo sobreseguro. No puede ser... se horrorizó ella con muequitas hilarantes. Con lo guapa que fue. Con la de fotos bonitas que tiene... Y van a elegir esta, inquirí rematándole la frase. Ya sabía yo por donde iban los tiros del libraco y de los pensamientos ajenos. Porque dentro de mi me sentía superior al resto de la gente al creer controlar a Anger. Y eso sin haber visto sus cortometrajes, sin saber quien fue Aleister Crowley (quien dice Crowley dice el más vedetil Anton LaVey, al que no dudo que mi amigo Carlos dominaría ya desde su condición de heavy de corazón. Y Lavey, como inspirador de muchos melenudos de la guitarra, como fundador de la Iglesia de Satán, cuyos horarios de misas conocían al dedillo los lectores del Popular 1, era de por si un icono para los adictos al rock duro, estilo que a mi me daba alergias. Con el tiempo también nosotros fundamos una cutre secta "de un día" a lo LaVey. Pero aunque servidor se vistiera de gurú con alpargatas, seguía ignorando los preceptos del mejor oficiante luciferino que dio el show business yanqui), sin haberme aburrido, finalmente, con su cine atípico, alucinógeno, que si bien tiende a interrelacionarse con el underground de los años sesenta, era muy diferente del que hacían otros compañeros de generación.
Pasados los años, los mitos tienden a derrumbarse. Hay que tener muchas tragaderas para atiborrarse de Warhols sin no dormirte en el intento. Pasa lo mismo con Godard, que conscientemente recogió muchos de los tics de la "escuela de Nueva York" y los trasladó a los festivales europeos de mayor reputación con vocación de original (los plagios franceses solían definirlos como homenajes), quedando como dios sin revelar sus fuentes estéticas de saqueo. No así Martin Scorsese, al que no se le cayeron los anillos por desvelar que su tratamiento musical para el filme Malas calles estaba claramente inspirado en el que hizo Anger a la altura de Scorpio Rising (la banda sonora pop, el music non stop como leitmotiv generacional, diégesis sintáctica a guisa de pentagrama, que aún tendría su traca final en el American Graffiti de George Lucas). Sin embargo, este sería un triste, incompletísimo tributo al gran Anger. Entre otras cosas porque Scorsese tenía tanto de enfant terrible como yo de la madre Teresa de Calcuta (aunque reconozco que su corto The big shave (1967) es un pequeña maravilla, desde luego muy influenciada por lo que se hacía en los sótanos y lofts neoyorkinos, onda Kuchar brothers, por ejemplo. Pero después de eso, poca revolución aportó Scorsese al mundo del cine, sus logros empiezan y acaban en unos conocimientos incuestionables sobre el mundo de la inmigración italiana y el rollo gangsteril, valga la redundancia, en los Estados Unidos).

Kenneth Anger es un mago de la cámara. Poco ha rodado pero a lo largo de su vida ha vuelto una y otra vez, de manera incansable, a rehacer lo filmado. Con mimo, constancia, sentido del perfeccionismo, como si fuesen órganos vitales o sus propios hijos a los que cada cierto tiempo debe reimplantar o reeducar. Porque Anger es un creador. Se siente Valèry. Poeta de las imágenes. Vive en esa disyuntiva innata a todo artista del cine: una labor individual pero que debe enfrentarse, a la fuerza, a la vorágine de un trabajo en equipo, por muy independiente que éste sea. Ya en un inalcanzable 1951, Anger se asomaba a las páginas de la sesuda Cahiers du cinema (Francia fue la primera en confiar en su talento: su corto Fireworks no fue premiado en el Festival des Films Maudits de Biarritz donde se presentó, pero si que recibió el mejor de los galardones en forma de carta entusiasta de Cocteau) para lanzar a los cuatro vientos su concepción del cinematografo, en una línea de exigencias con resabios más que evidentes de lo que en Europa se empezaba a denominar "política de autor". Gozaba de un personalísimo universo creativo, plagadito de mitomanías y con una querencia por la simbología esotérica que emergía en su obra a través de la yuxtaposición de imágenes aparentemente inconexas, el empleo indiscriminado de lo objetual, las técnicas más misteriosas de la vanguardia de los años veinte o la presencia en sus repartos de sus amigos más "satánicos".
Pero a finales de los años cuarenta, de ese Anger muy jóven se desconoce todo. Es pues susceptible de mil y un chismes, mentiras y dislocaciones biográficas. El, antes de negarlas, las acentuaba con su tendencia a la fantasía. ¿Era o no era Anger aquel principito que aparecía en la renombrada adaptación de Max Reindhardt del Sueño de una noche de verano de 1935?. Nadie a estas alturas desmentiría este hecho, entre otras cosas porque es un arranque profesional delicioso. Un bibelot, un capricho oriental, rodeado de hadas cursis y faunos maliciosos a la Rooney y, seguro, con el rabillo del ojo atento ya a los tejemanejes del off the record, dada su precocidad en lo sibilino y lo lenguaraz.
Tendría cinco años, pues nació en 1930, en Los Angeles. Hijo de una familia de inmigrantes europeos. Y el cine llega muy pronto, ya vemos (o queremos ver), incluso desde el hogar. Su abuela había sido encargada de vestuario en películas de la época silente. La influencia de la abuela será decisiva. Pasaba mucho tiempo con ella, la venerable señora le formaba en gustos e intereses, sobre todo los relacionados con el ocultismo. El mundo mágico, inseparable para siempre de su vida, empezando por esa representación de lujo (pues no hubo nacimiento viviente de parvulario más glamouroso que el suyo): su indiecito a lomos de unicornio antes de que lo raptasen los inolvidables Oberon y Titania.
Kenneth recuerda esos tiempos no con poco orgullo. A los siete años había montado con una cámara y unos amigos una versión del Ferdinand the bull. Y siguió en sus trece, atravesando la adolescencia mientras ideaba cortos locos de títulos (perdidos) Tunnel tree o Prisoner of Mars.
Pero no será hasta 1947 (¡con diescisiete años!) cuando se destape con uno de los más controvertidos, irreverentes, impactantes fuegos de artificio surgidos de un cinematógrafo.





Conversation (1)




Conversation (2)




Conversation (3)




Conversation (4)




Conversation (5)




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continuará mañana