21 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (y 7)



7. SOL Y SOMBRA

Hoy que se despide la estación (y nuestra segunda etapa del blog) qué mejor que echar un vistazo retrospectivo a mis más tiernos veranos.


Padrazo con su cachorro



¡Qué bien le sienta a mamá el cinemascope! (lástima de Eastmancolor...)



Con una anónima (o, como mucho, con la hija de una ex amiga de mi madre). Todas me achuchaban... Debía despertar en ellas sentimientos maternales de forma instantanea. Mi puñín derecho cerrado ¿delataría algo, doctor Freud?.



Yo en La Lanzada (Pontevedra) asiendo una daga de plástico (preparado para luchar contra mi imaginario Poseidón).



Etapa anoréxica. Piscolavis exquisito para el actual porno ruso. Quizá, por mi no blondez, deficiente inspiración para un Dennis Cooper.



En dias nublados, amenazantes de lluvia, uno prefería no desvestirse y jugar con lo que había (y hablar y hablar y hablar... para mis adentros).




Mis mejores amigos de los años setenta. Los hermanos Galicia. Parece el arranque de Hombre rico, hombre pobre. Aquellos críos (por la precaria economía de sus padres) iban heredando las ropitas o los libros de texto que a mi ya no me servían. Pasado el tiempo, quizá sea yo quien tenga que recurrir un dia no muy lejano al primero de la fila (Jose) para pedirle ayuda como jefe provincial que es de la Cruz Roja. La vida da tantas vueltas...



Momentos camperos con mi padre. Feliz, pletórico (y eso que ¡de siempre! detesté el campo. Prefería la playa)



Mis quince años. Un rayo de luz. Un junco salvaje (linea Morel). Final de un album que bien podría abrir uno nuevo. La siguiente fase vital: mi adolescencia.


* Disfruten de los últimos rayos del sol canicular en estos bronceados links:

INFANCIAS VERDES. Especial vacaciones
INFANCIAS VERDES. Capítulo cuadragésimo noveno



NOTA FINAL

Hasta aquí llegamos. Parece que no hubo mucho pero si le damos a la memoria de lo que pasó en FANTASIA MONGO en estos últimos dieciseis meses no sería como para despreciarlo (final de Infancias con el añadido definitivo de su album fotográfico, especiales dedicados a recuperar joyas perdidas del cine silente y otro a los mares del Sur, la extensa serie sobre Italianísimas, la algo menos extensa sobre Terrores mexicanos, o el mini ciclo de este verano a mayor gloria de las Antineas, por no mencionar las complejas revisiones a las que vi sometidos antiguos textos en MOVIOLAS o las ampliaciones diarias -más breves- de posts siempre abiertos a correcciones de última hora).
No querría pasar por alto, la intervención de amigos que se han ido incorporando a mi fiesta privada (de la que pronto se cumplirán tres años) y que han ido dejando señales más o menos decisivas en el apartado (tan caprichoso) de los comments. Al siempre seguro Filomeno, al espléndido Fulgencio Pimentel (sin su intervención agazapada pero en el fondo proteica, reclamante de posts, las actrices italianas diseccionadas por mi hubiesen quedado algo unidimensionalizadas. Ojalá que no hayas desconectado del todo, siempre pensé que tu opinión sobre las Minas hubiera sido el punto definitivo a esos posts sobre estrellas musicales. Y, por descontado, no cejo en la esperanza de volverte a recuperar), a mi querida Louella (que todavía no te había linkeado) desde TCM, rincón de clásicos favoritos (y mira que a mi la Parsons siempre me ha despertado sentimientos contradictorios), al artista gráfico Diego Guerra, artífice del blog 68 revoluciones (¡que me premió y todo!), a los chicos de Elurretan... Sin olvidarme de los creadores de Vuelven los casettes, Lujo y asco, Linkillo, Estoy descentrado, Psikotronic Kult video, Cuarentas (aún me quedan un par de años para pertenecer a un club tan crítico). A ellos, gracias por el apoyo y seguimiento. Y a cuantos lo han hecho desde la sombra del anonimato o la invisibilidad (por vagancia o timidez), un poco de lo mismo.
Muy pronto volverán a saber de mi. Mi intención es la de seguir ahora en la linea del principio. Y para ello será necesario una renovación de los contenidos, con estreno de secciones y la posibilidad de sacarle partido a los nuevos aparatos tecnológicos de los que dispongo, aunque siempre conservando el espíritu inicial del blog. Un blog intimista pero abierto a múltiples experiencias venidas del exterior. En el coraje de atraparlas dependerá la voluntad diaria del autor del mismo.

CONTINUARÁ (pero en una tercera etapa)

20 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (6)


6. AUNTIE LOUISE
(1916-1977)


Por su divina frivolidad. Por haberme influido tanto su filosofía vital y sus fetiches. Por ser ella la causante de mi pasión por el coleccionismo y el glamour cinematográfico, va este día. Auntie Luisa, la rama pintoresca del árbol genealógico materno (como definía un personaje de la comedia loca de La Cava Laugh and get rich a la millonaria Edna May Oliver) y una de las escasas fotografías que he encontrado de ella sin estar caracterizada. Aunque aquí se haga imposible no asociarla a mujeres que jugaron eternamente con la ficción, mujeres de la casta de Olivia de Havilland, Barbara Stanwyck (su favorita) o la máxima, Bette.



Si nos remontamos a los años cuarenta, nos toparíamos con una inolvidable solterona ataviada como se debe para una tarde de toros (otra de sus grandes pasiones). Es decir, peineta, mantilla española y luto riguroso (ni siquiera doña Sol o Pandora osaron llegar tan lejos. Podría ser Némesis, paradójicamente complementaria, de Bette cuando acudió de incógnito al encuentro de miss Sondergaard en La carta).



Los años sesenta son los de desfase total. Fiestas y más fiestas. Carnavales de salón (no había otros) donde fue reina, tabacalera andante o fauna de Ascott. McLaine de los mil disfraces. Pero siempre, gracias a sus facciones endurecidas, con una mirada puesta en miss Davis.




Luisa Doolittle. Pasó meses confeccionando esta perfecta imitación del modelo lucido por Audrey en My fair lady. La reina Beaton hubiese palidecido de envidia con las curiosas mímesis que salieron de la calle del Orzán (La Coruña). Ganó el primer premio del carnaval de ese año.




Una solterona recalcitrante, orgullosa de su condición, despojada de ataduras de ningún tipo, se fue ganando el derecho de poder elegir sus compañias favoritas (sin miedos, pero también sin aspavientos ni regodeos impropios de una dama de su talla). Esto pertenece a algún cocktail-time desconocido, efímero como las burbujas del champagne rosé. Otro más de tantos que abarrotan una enorme carpeta fotográfica y que supone el mejor homenaje familiar a su memoria.




Su tendencia a lo original también le hacía interesarse por los seres del espacio exterior (pero de los palacios no la quitabas, aunque fuera para limpiar escaleras).




No, no se trata otra vez de Bette Davis, ahora recogiendo un premio en San Sebastian. Es auntie Louise, proclamada miss Simpatía un año cualquiera de sus gloriosos sixties.






He elegido esta última foto de carácter melodramático (un funeral, junto a su madre, mi abuela materna) para que se evidencie de alguna forma que cuando ella se alejaba de su mundo de ficciones también era capaz de sublimar la crudeza de aquella España tristona mediante un gesto trágico de alta alcurnia (cancillera for all the seasons, jamás drag).


(Re) deleiténse con auntie Louise en este link:

INFANCIAS VERDES. Capítulo décimo sexto


termina mañana con...
SOL Y SOMBRA

19 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (5)


5. ENCUENTROS CON LAS LETRAS



Simpática estampa de little Maciste que me viene como anillo (de brillantes) al dedo para abrir y cerrar el capítulo de hoy. Primeros tebeos y/o panfletos políticos que me hacían soñar.




Curiosas evoluciones en materia de lecturas (todas exageradamente ilustradas) que fueron construyendo mi particular universo novelístico durante la infancia y pre adolescencia.

1. El manual de Patomas. Uno de los tesoros que guardo con mayor aprecio, en tanto que este personaje tan pinturero, creación seventies de la factoría Disney mezclada con el mito del Zorro de toda la vida, fue uno de los ídolos más potentes que tuve por aquellos años.



Indicios de cultura
2 a) Versión ilustrada de la célebre serie francesa de animación-divulgativa. Conservo sus trece números como oro en paño. Más que ningún libro del colegio, fueron estos simpáticos personajes los que consiguieron, de forma entre naif y chauvinista, que forjara un esquema mental en cuanto a épocas y períodos del pasado de la humanidad. Y todo sin necesidad de diálogos, de bocadillos dentro de sus viñetas. Si no recurriendo a las entrañables aleluyas, al estilo de un Harold Foster para su Prince Valiant (salvando las distancias, claro está).




2. b) Digest dickensiano. Maravillosa iniciativa de la Bruguera de acercar a los crios la literatura popular de otros siglos. Espléndido juguete de papel para niños llorones, masocas en ciernes.



3. El poderío de la fotonovela. Con el porno hemos topado. Un salto en el tiempo, si (principios de los ochenta). Pero las cochinadas ya me afectaron muy pronto. Este espanto francés hoy en dia tiene un pequeño culto en Internet (como su máxima estrella, el étalon Karl Forest). A finales de los ochenta, tambien me atreví yo, con la ayuda de los amigos de clase, a hacer (y protagonizar) una fotonovela más o menos similar (o sea, de corte erótico-fantástico).



Primeras escrituras (dime lo que lees y te diré cómo escribes)

1. No. No se trata de la reproducción de un códice calixtino. Aunque de alguna forma nos hallemos con un incunable de otro siglo. A la izquierda, así empezaba El reinado del capitán América (circa 1976), proyecto inacabado de novelucha pulp. A la derecha, la página cuadriculada que abría SOS Submarino hundido (circa 1979), ésta si rematada, firmada y sellada comme il faut.



2. Un par de portadas para mi primer proyecto de novela-río. Que se llamaba Sagas (1980), y constaba de más de trescientas páginas de desatinos (aunque repasando ahora viejos seriales cinematográficos de la Republic y la Columbia me doy cuenta que no andaba yo muy alejado en sentido de la trepidación e inverosimilitud de aquellos).
Graciosos los dos rombos. Cutrones (acorde al contenido del interior) los dibujos que crearon para la ocasión los ilustradores Carlos y Héctor. A reparar en la firma del autor (J.R.Portela), mi primer seudónimo como pulp-ista.




3. Y otro par. A la izquierda: la inmortal libreta morada que contenía dos de mis hits de 1981. Y a la derecha: la portada ilustrada de Los elegidos (1982), nueva incursión del autor en el género del terror nerd.



El periódico de un único número Crónica mundial fue una imposición del profesor de literatura. O sea, mi primera creación de encargo (1981-82). Por un breve período, la clase parecía la oficina del señor Lou Grant. Yo pasé de aliarme con diez, como el resto de mis compañeros hicieron. Tenía muy claro lo que quería. Con un ilustrador de confianza (Héctor) y mi talento periodístico me bastaba. Quedó una mixtura imposible de El caso, el Pronto, el ¡Hola! y el Fotogramas. Un "quiero y no puedo" a base de recorta, copia y pega verdaderamente insoportable.


Little Maciste no para de instruirse.

* Y ustedes también lo pueden hacer si (re) leen capítulos referentes a todo esto en los siguientes links:

INFANCIAS VERDES. Capítulo décimo
INFANCIAS VERDES. Capítulo vigésimo segundo
INFANCIAS VERDES. Capítulo vigésimo sexto
INFANCIAS VERDES. Capítulo trigésimo segundo
INFANCIAS VERDES. Capítulo trigésimo cuarto
INFANCIAS VERDES. Capítulo trigésimo séptimo
INFANCIAS VERDES. Capítulo trigésimo noveno


continuará mañana con...
AUNTIE LOUISE

18 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (4)


4. CHARMANT COUSINS

Sabrá Zeus dónde estaríamos aqui Albertito, Dani (hermano de éste, no hijo en adopción) y moi. Me suena que era a las puertas de una piscifactoría. Pero ahora que veo a un perro guardián, me entran dudas. Porque si asi fuera hubieran puesto a Don Gato. No sé.
El caso es que mientras íbamos de excursión con nuestros respectivos padres yo estaba tranquilo. Pero lo que es cuando llegábamos al chalet de Albertito... El terror. Una suerte de campo de concentración para niños delicados.



Uno de los grandes hallazgos de mi búsqueda fotográfica de la semana. Apenas tengo material donde aparezcan mis primas y aqui están dos de ellas: Beti, a mi lado (en el fondo me idolatraba, pena que se sintiese más apegada a sus muñecas y a su coquetería insufrible. Aun asi, fue mi novia platónica) y Lolita (un amor, distanciándose convenientemente de mí por culpa de la diferencia de edad). La otra gente que sale no la he podido identificar (pero parece que hay una hidrocéfala).



Beti, Alberto y Maciste posando sobre el mítico 1500 de papá. Un domingo de verano cualquiera, a mediados/finales de los años setenta.



En mi Auschwitz particular. Pocos eran los momentos agradables que vivía yo en la finca. Tal vez esta época fue una de las menos beligerantes. Dani todavía no daba demasiada guerra, dada su corta edad.



Típicas situaciones en el interior de aquel campo castrense. A la izquierda: Dani me apunta con un Winchester 73 (sumamente peligroso). A la derecha: Habitual reacción monguística. Servidor se agacha, recoge el misil y se lo entrega, deseándole que para la próxima dé en el blanco.



Actos absurdos a los que me vi arrastrado para introducirme en el grupito familiar de los "normales"

1. Yo y las posibilidades lúdicas que ofrece un balón. En un partido entre folclóricas y finolis tenía bien claro el rol a desempeñar: el de árbitro... de la elegancia.



2. Sobre una motocicleta (de la que era incapaz de guardar un mínimo equilibrio. Nada raro, estaba obsesionado con el soniquete del verano, aquel Battiato del Centro de gravedad permanente). Cuando la moto arrancó, por el efecto de mis manos suicidas, solo me restó encomendarme a San Cristobal y a mi ídolo del momento, el fenomenal Eric Estrada de Patrulla motorizada.



Las faldas de mi madre no eran un buen refugio. Más que nada porque ella estaba como dios con sus sobrinas en el chalet, viboreando y jugando a ver quien era la última en salir trasquilada por un comentario definitivo. Mientras, los hombres se volvían verderones y escuchaban el éxito gutural (y por ende, felático) del alemán TRIO, ponían chistes subiditos de tono de Santi Sans o Eugenio o comentaban las últimas habilidades de una Chambers de whisky bar de por la zona.
Sin ayuda del mundo adulto, Maciste se las arregló para buscarse la paz por su cuenta. Y el coche fue un buen zulo. Un búnker personal donde llevarme para leer revistas del corazón que había desperdigadas por el chalet, o suplementos de los periódicos de papá que recalentaban en el interior. Me ahogaba de calor, si. Pero también me libraba de tener que subirme a un puto árbol o darme de morros contra algún primo en una piscina hinchable tan pequeña como la bañera de mi casa.



Sin embargo, mi verdadero salvavidas en Small Auschwitz fue, paradójicamente, el único alemán de aquella caterva de jodíos: este estupendo perraco llamado Tobi al que quise de una manera desnaturalizada e instintiva. Era lo que me faltaba por probar. Pero lo probé. Y me gustó.


*Sigan las peripecias con mis primas en el capítulo correspondiente. Su link:

INFANCIAS VERDES. Capítulo decimoséptimo


Continuará mañana con...
ENCUENTRO CON LAS LETRAS

17 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (3)


3. IT'S A CELEBRATION!

Tres añitos, si. Y en las maneras y afeites de little Maciste iban apuntándose ya toques entre pijines, remilgados y finolis que le marcarían en años sucesivos. Más mimos no pude tener, asi que... Probablemente mis padres me quisieron mal, pero me quisieron mucho.



Le he dedicado varios capítulos de Infancias... a las fechas navideñas y, curiosamente, en ninguno hice mención a esto. El año que participé en el nacimiento viviente del colegio (mixto) de las Carmelitas (mi etapa preescolar). Pero es que era un poco verguenza contar que mi primer contacto con las tablas no fuese en una tragedia griega hecha por tiernos kurois, ni siquiera en un Siete contra Tebas adaptado en música por émulos parroquiales de Luis Gómez Escolar. Sino que fue a través de las Sagradas Escrituras y en un papel de no lucimiento exclusivo (el tal correspondía al muñeco del canastillo). En cambio, lucí como el mejor. Gracias a mi madre que se esmeró con la aguja y el hilo quedando, de resultas, el galancín de la función (porque, ya lo habrán adivinado, yo era el rey Melchor más lampiño de toda la iconografía cristiana, del lado del rey Gaspar más travestí. Un Baltasar rubiales no había acudido al evento por encontrarse enfermo del sarampión).


Domingo de Ramos. O sea, domingo de estreno. Con mi padre, impecable, elegante as usual. Dandy adicto al tergal y a la raya (del pantalón, se entiende), me quiso a mi inculcar su pasión por este material textil. Pero yo siempre fui alérgico a ello. Odié con todas mis fuerzas todos aquellos pantaloncines preparados a medida por el sastre del comercio. Todavía me entra grima recordar los picores que me provocaban en los muslos. Que no se iban ni con el uso ni con la sugestión ni con nada. Tal vez radique ahí mi expresión enfurruñada. Tampoco importa. Lo que ha hecho, paradojas del destino, realmente curiosa esta foto es la localización de la misma. Jardinillos de ambiente hoy en día, donde ayer mismo, después de comer, al fondo, en los bancos, estuve haciéndole un par de dedos a un muchachito intrigante que se me puso a tiro.


Pese a que no pertenecíamos a la zona pija capitalina, nosotros asi, de punta en blanco parecíamos querer demostrar que la clase media predemocrática también podía codearse con los futuros Snoopys de la España felipista. Lo decisivo del flash es la presencia de mamá. Imponente, pisando con garbo, una españolaza de armas tomar. Llevándome por zonas homosexuales evidentes, aunque a plena luz del día (es más que probable que a esos dos funestos parias al fondo les fuese la marcha, tal vez las primeras víctimas del Sida de mi ciudad de adopción).


Esta foto la incluyo en el apartado BODAS. Húbolas muchas y más apropiadas para esta serie (los contrayentes eran dos impresentables: ella una sinverguenza y el un falsario). Pero la he traído porque me chifla ver a mi madre simulando fumar, esa colocación del cigarro, esas mejillas y carrillos encendidos por la pitanza y el champán... Y a papá, en calidad de jefe del novio. O yo mismo, a punto de entrar en la más anoréxica etapa de mi vida.


La primera comunión.
A la izquierda: (de izda a dcha.) Pablito Calvo (uno que nadie conocía, pero que lo vivió en plan Stanislavsky), mi primín Albertito y yo. Me encantan esos cojines como de rollo zen. Y, por descontado, Pablito con sus manitas en el corazón (no en vano, estaba a punto de entrarle todo).
A la derecha: Mi primera ostia.

(Fotografías de muy fea calidad, producto de las primeras Polaroids)



Tras la ceremonia.
A la izquierda: Atendiendo a periodistas y fotógrafos. Parecía la primera boda alternativa de la historia de España. ¡Y no!.
Aunque mis labios habían quedado sellados, mis ojos delataban que algo anómalo había sucedido la tarde anterior, de que algo sucio golpeaba mi conciencia. Menudo par de "persuasores".
A la derecha: Aqui sí quedaría algo más claro lo que habría pasado en casa del golfo de Albertito. Su mano en mi hombro consiguieron tranquilizar unos nervios que a ratos se pusieron de punta...¡Glups!.



Foto de estudio. Misal en mano. Cruz sobre el pecho. Ya era un cristianito (pese a la despedida de ¿soltero?). Victoria Abril no cruzaba mejor las piernas cuando era azafata con calculadora incorporada en los viejos Un, dos, tres.

(Re) lean todas las incidencias acontecidas en mi Primera comunión en uno de los capítulos más divertidos de la serie. Ahí tienen el link:

INFANCIAS VERDES: Capítulo duodécimo


continuará mañana con...
CHARMANT COUSINS

16 septiembre 2008

SEMANA ESPECIAL "Album de fotos de INFANCIAS VERDES" (2)


2. FATHER AND MOTHER REUNION



Se desvela el misterio. ¡Es ella!. Inaugurando los seventies. Madre tardía, con tendencia a engordar. Todavía morena. Y yo como su prolongación ad infinitum (aún conservé un trocito de cordón umbilical unos pocos -inconcebibles- años más. No llegó a Medea que me lo arrancase con los dientes, pero si que se le ocurrió darmeo una tijerita de costura para que lo hiciese yo mismo...).
La gran mamma tapando parcialmente esa inolvidable televisión... Es más, es como si hubiese salido del aparato, tras perpetrar como buena gastrónoma un hermoso cocido en blanco y negro para una España ad hoc. Fue un poco la Maruja Callaved de la rue Fleming.



Los tres al completo. Mi padre, entre la autoridad y la bonhomia del hombre hecho a si mismo. Mi madre, mirada cordial, belleza sanota (aunque la procesión fuese por dentro), tocado canónico (a lo de Havilland cuando hacía grand guignoles). Macistito, ahora con importante pelambrera y acogido al encanto de la chinitud (con algo de esfinge). Y a la incipiente tiranía del aprendiz de egoista. Era, como es normal, el rey de la casa... en tiempos de bonanza.


Mediados de los sesenta. Aún yo estaba en los cuernos de la luna de agosto. Tiempos de silencio, pese al pim pam pum de feria. Bien podrían ser los protagonistas de El pisito (con un López Vázquez embellecido por el tamiz noir del juvenil Arturo Fernández). Mamá de aquella debía tener la personalidad más marcada que la de Mary Carrillo en aquella joya negrísima del cinema español.
Me gusta papá. Con esa cara de criminal de tómbola. Madurito Tyrone del neorrealismo a la Pratolini. Un Hermida que se niega a pisar la luna por tener los pies muy bien en la tierra. Y más me place mi madre, que fisicamente presentaba unas orondeces campechanas dignas de la mejor Soldevila (la del teatro).



Salto hacia atrás en el tiempo. 1949. Recién casados. Optando por una pose de tarjeta postal o de cromo antiguo. Galancito popolano quiere a gacela esbelta (reparen en esa cinturita de avispa). De entre las múltiples transformaciones físicas de mamá, ésta es la que más me embelesa. ¿Acaso no le encuentran un aire a la enamorable Teresa Wright?.


Ella en los años cuarenta. Belleza serena. Desde luego virginal. Modelo fugaz de ciertos fotógrafos instalados en los coruñeses Cantones, todos fetichistas... de sus manos. Aqui no salen. Heredé los labios.




De Domenica d'agosto a Le ragazze di piazza di Spagna.
Dos estampas de neorrealismo ni siquiera rosáceo. Son años de penuria. De una realidad durísima que ni siquiera el cine español todavía había aireado de forma suicida (Surcos, Esa pareja feliz, Cielo negro...).
En la foto de la izquierda mi padre corteja a mamá en las arenas de la playa de Santa Cristina. Por entonces, el era un pipiolo extremo (me alucinan sus retratos de criajo con pantalón bombacho y carita de una ingenuidad rayana en lo sobrenatural). Es por eso que aqui lo veo como un Interlenghi pos- Sciusciá de galanteo, al fin, con alguna mocita decente de la productora Titanus.
En la foto de la derecha, mamá (a la izda.) camino del oficio con su compañera Julita (a la dcha.). Como las dos aprendían costura, diríanse unas Ragazze di piazza di Spagna de entre las miles que tras unos estudios elementales y en plena adolescencia, debieron asomarse a un mundo deficitario pero esperanzador. Y todas a la espera de un marido.



Cheesecake + beefcake paternos
A la izquierda, mamá en los tardíos sixties aportando su grano de arena (nunca mejor dicho) a la moda de la nostalgia (una de tantas bastardías que recuperó el pop art) en su representación de sirena de las bathing beauties de Sennett.
A la derecha, la extraordinaria apostura de papá, marcando todo lo marcable.



No podía resistirme ante esta imagen de mi tio (y padrino de bautizo) Manuel (hermano de mi padre), fallecido hace un par de décadas. A medio camino entre el hijo del Caid y Judá Ben Hur (con ese toque Alhucemas de belén portátil tan CIFESA). Está deslumbrador. Mi madre siempre se pone de los nervios cuando le digo que su cuñado era más guapo que papá. Gustos. O las trampas de un disfraz más o menos favorecedor.


*Coloco sendos links de capítulos de Infancias verdes dedicados exclusivamente a mis padres:

Infancias verdes. Capítulo decimocuarto

Infancias verdes. Capítulo decimoquinto


continuará mañana con...
IT'S A CELEBRATION