31 diciembre 2008

Revistero campy: La danza oriental de SARA LEZANA

Como expresión corporal de suaves y sugestivos alcances, la danza oriental tiene un sólido y bien ganado prestigio. La elocuencia plástica de cada uno de sus movimientos, ondulatorios, acompasados, ceremoniosos, rituales, relajadores o envolventes, ponen de manifiesto lo mucho que tiene de yoga espiritual, de sensata y viable gimnasia sueca o de ejercicio noble y artístico para desentumecer los músculos. Bien es verdad que también la danza oriental ha sido sublimizada por los sensualistas y elogiada por los erotómanos al amparo de los siete tenues velos de sutil transparencia, la teoría de las caderas ondulantes y demás atributos físicos que la mujer pone en actividad al someterse artísticamente a las leyes inmutables del ritmo.
Pero he aqui que la danza oriental de la bailaora Sara Lezana, sin menoscabo de lo antedicho, nos viene a aportar ahora, en perfecta conjunción con el lenguaje típico del cuerpo, la expresión oral de sus opiniones íntimas y de sus confesiones personales, subrayadas por el gesto y los ademanes rítmicos de su propia danza. En este caso se puede decir que palabras, movimientos y música constituyen un todo armónico inseparable de la más contundente y expresiva elocuencia. Los tantanes, los cimbales y la dulce chirimía llaman a la exótica danza ancestral, mientras Sara Lezana se yergue y se confiesa...


1. No creo que la mujer sea inferior al hombre. A la hora de sufrir, la mujer tiene mucha más fortaleza que el hombre. Si hacemos comparaciones, a lo mejor resulta que el hombre es mucho más débil que la mujer en todo. No me humillo: me inclino ante ustedes, los hombres, en señal de reverencia... por ser más débiles que nosotras.



2. Los hidrocarburantes han subido hasta aqui. Mi automóvil tampoco necesita mucha gasolina, después de todo. Lo peor es que no han sido sólo los hidrocarburantes los que suben hasta aquí, sino otras muchas cosas vitales... Esta postura, como gesto y símbolo, comienza a fastidiarme más de la cuenta.



3. ¿Cuál es la clase de amor más importante: el amor que todo lo perdona o el amor que no es capaz de perdonar nada?... He aquí la cuestión. Yo no puedo perdonar hasta cierto límite. Y según las circunstancias. Las circunstancias son siempre básicas en las cuestiones del amor. Meditemos...



4. El suave golpe de las caderas, sin movimientos bruscos, es una de las bases de la danza oriental. La danza oriental tiene mucho que ver con el flamenco. Hay pasión y romanticismo en las dos. En este caso, las manos actúan a modo de percha del equilibrista circense como contrapeso para no perder el equilibrio. ¡Lo ven!.



5. Tengo que decirles que el concepto de lo que es "sexy" no es lo mismo para un hombre que para una mujer. Esto puede comprenderse fácilmente. Para la mujer no existe lo "sexy", por mucho que digan. Si yo fuera hombre -con mi mentalidad actual de mujer-, para mí Greta Garbo sería la más "sexy" de todas las "estrellas" del cine.



6. Soy bastante equilibrada. No me suelen dar frecuentes arrebatos de ira. Me sé contener fácilmente... Bueno, algunas veces, en mi casa, con los míos, me descontrolo. Pero la ira se me pasa pronto. El genio hay que buscarlo para otras cosas más prácticas: para el baile flamenco, por ejemplo.



7. Ya sé que esta postura es un poco sofisticada, como de "mujer-objeto". Me dan pena las "mujeres-objeto". Las mujeres que tienen que ganarse la vida para ser usadas a voluntad, previo contrato. No tengo alma de doméstica de nadie. Prefiero usar yo a que me usen.



8. Como podrán comprobar, no tengo problemas dietéticos ni de celulitis. Como a discrección, bailo durante una hora y ensayo dos horas más. Cuando no trabajo, ensayo diariamente el doble.



9. No es que me eche para atrás ante los problemas que la vida pueda plantearme. Tengo, en realidad, muy pocos miedos, tanto físicos como mentales. Tendría miedo de vivir sin ilusiones. La vida no me da miedo mientras la vida siga siendo para mí una eterna esperanza... Y no se apuren ustedes, que no me caigo.



10. He aqui una bonita forma de bailar sentada. Ahora son solamente los brazos los que danzan de manera fluida y airosa. Este movimiento es de mucho relax. Es un ejercicio que recomiendo a las señoras que leen Fantasía Mongo II para afinar la cintura. No hay que ponerse rígida. Los brazos son como dos serpientes de agua bailando acompasada y despaciosamente a dúo.

3 comentarios:

filomeno2006 dijo...

Sara Lezana, otro "amor platónico", junto con Sandra Mozarowsky; compartieron episodio en "Curro Jiménez".

filomeno2006 dijo...

Baile egipcio

gilda love dijo...

Es una lástima que no encuentre por ningún rincón de mi revistero a SANDRA para incluirla en un merecido post. Hablaré con Macis, pero cualquier ayuda de nuestros lectores vía correo será bien recibida