01 diciembre 2008

EL MUNDO LOCO DE NADIUSKA MONTEZ

NADIUSKA MONTEZ vs YVONNE DE CAMP
Artista exclusiva de Opalo Movies & Lazarov corp.

FICHA TECNICA

Productor: Valerio Lazarov
Guión: Jorge A. Fantasy
Director: Jorge A. Fantasy
Música: Augusto Algueró
Vestuario: Saldos Glory
OPALO MOVIES S.A. 68 min. COLOR


Estrenada en un cine de verano en la localidad de G
andía (15/08/76)

REPARTO (por orden de aparición)

Yvonne de Camp
Doctor Rosado
Nadiuska Montez
Andrés García
Turban Hey
Señora Weillman
Juan Pedro Aumont
Michael Knieferson

Calificación: Dos rombos
Exito de taquilla: Superior
Opinión de la crítica: Bodrio mayúsculo



Fue una noche intranquila para Yvonne de Camp. No consiguió conciliar el sueño pese a que el castillo parecía una misteriosa balsaza de aceite. Llevaba un excitante picardías que le transparentaba toda su excelsa figura. Se movía incesantemente de un lado a otro de la habitación, entre pitillo y pitillo. Nerviosa meretriz intergaláctica de nuestro cinema patrio. La alcoba, sumamente rococó, estaba llenita de libros decimonónicos de brujería, ciencias insensatas y medicina con auténtica encuadernación en polvo. En un cajón de la mesilla segundo imperio encontró unos bocetos semi borrosos, casi ininteligibles. Pero merecieron la atención de nuestra odiosa amiga cuando en uno de ellos vio cómo la cubierta iba encabezada con su nombre. Se percató de que aquellas fórmulas complejas eran el origen del mito De Camp. Y era un retrato robot naif y a medio trazar lo que el propio doctor Rosado debio pensar como base física de la hembra. Una lágrima se asomó por la mejilla derecha de Yvonne. ¿Amor filial?. Nos imaginamos que la tonteria de los cinco minutos. Un ser despreciable y maravilloso como aquel no podía dulcificarse ni ante su propio embrión. Cuando la curiosidad fue superior a si misma ya eran las tantas de la madrugada. Salió de la alcoba en busca de su mentor. Cruzó largos pasillos en penumbra y bajó escaleras casi invisibles mientras intentaba memorizar la ubicación del laboratorio. De pronto, recordó que debería ser prudente pues los pasadizos con sus trampas eran abundantes... El silencio amenazante que era casi un grito se torno tal en el fondo de la escalera. Se escuchaban risas de una alcoba. La De Camp pensó que se trataba de la Jorobada Estrada. Había un cerquillo de luz y la puerta estaba arrimada. Al poco, escuchó gorgojeos, gemidos y lamentos sepulcrales. Y lo que era realmente espeluznante: pisadas chapoteantes, pesadas, como si lo hiciesen en algo espeso. ¿Sangre?.
Abrió la puerta. Comprobó una macabra representación del horror. Una petrea nube de humo discotheque la envolvió. Entonces fue cuando perdió el conocimiento.
Se despertó avanzada la mañana. Estaba perfecta en su cama. Sin rastro de algo pasado, sencillamente porque su memoria no recordaba nada. Eso sí, tenía una fuerte jaqueca y la misma prisa en pasar por las manos de Rosado. Pepito Carabias le sirvió el desayuno. Al cabo, el doctor apareció.
- ¿Qué tal has dormido, Yvonne?
- Bien... bien. Me duele intensamente la cabeza.. No sé, estoy algo...distante
- Bueno, es natural. Recuerda que esta zona del planeta es muy especial
- ¿Crees que debo desayunar antes de la operación?
- Si. No hay inconveniente
- Entonces no tomaré más que este licor negruzco
- Espero a que lo ingestes
- Ya. Vamos al laboratorio

Al fin, en el laboratorio del doctor Rosado se ultimaron los accesorios del foco radioactivo.
- Es una lástima que no tengas tiempo para presenciar mis últimos inventos seudo científicos. Pero yo también tengo prisa pues dentro de media hora llegarán una remesa de venezolanas para una sesión de implantación capilar
- Pero dime, ¿qué vas a hacer con el foco? -preguntó Yvonne
- He visionado repetidas veces el filme que trajiste. El laser implantado en esa mujer es de una espléndida calidad. Mis medios son inferiores...
- ¡Mierda!
- No, no. Déjame acabar la frase. Digo que aunque mis medios sean inferiores no por ello los resultados serán negativos
- ¿Quieres decir que no seré tan poderosa como ella?
- Todas mis esperanzas están puestas entre tus piernas
- ¡Comenzemos pues!
Y la maquinaria comenzó su funcionamiento. Yvonne abierta, el foco encendido. Y el mad doctor en uno de sus espasmos de locura. Un rayo atravesó el cuerpo de la De Camp. Gritó de dolor. Las sacudidas duraron un cuarto de hora. Retumbaba el triángulo. Las desnudas, simpáticas aborígenes que se dedicaban a la pesca de la trucha, pararon sus labores ante el lamento de la diva. Al cesar, siguieron con la faena. Rosado invalidó todas las operaciones posteriores y mandó a Carabias desatarla.
- Creo que ya es suficiente. Voy a asearme, dale dentro de cinco minutos de beber el Parocimil. Para entonces ya habrá recobrado la mala hostia -ordenó a Pepito.


- Te deseo lo mejor.. Sheila...
- Estás pirado, Rosado. Pero espero que hayas hecho un buen trabajo
- No te preocupes. Nunca hago chapuzas
- Ahora que lo pienso...anoche... ¿qué ocurría en la alcoba de la Jorobada Estrada?... No consigo... recordar, pero...
- Vamos, vamos. Es mejor dejar las cosas como están, sugiriéndolas. Sin cargar las tintas. Como en las viejas películas de la Universal
Tras la despedida, Yvonne partió satisfecha hacia los estudios melillenses de Ala films.

La Montez y Andrés García se encontraban uno encima del otro, amándose locamente en el Porno Olé! mientras todo esto sucedía. García y su poderoso miembro azteca volvían loca a la Montez. Y ella lamía la gran cicatriz del galanazo alentándolo a que la penetrara. Y jugando al amor, García también exigía ser penetrado por el sin fin de artilugios que guardaba en la mesilla de noche nuestra heroína. Lejos de molestarla, a ella le excitaban tales equívocos.
- ¿Vendrás conmigo a Melilla? -le susurró Nadiuska
- Claro, mi sielo. Claro que si. Pero me preocupa lo que te dijo Mike anoche
- Olvídate de todo eso. No sé cómo ha podido caer tan bajo
- ¿Quieres que te coma las tetas?
- Ahora no. Quiero abrazarte y dormirme sobre tu descomunal torso. Amanecer en tus brazos. Sólo quiero eso
- ¿Puedo tirarme un pedo?
- Desde luego

Turban Hey se contemplaba en el espejo vestido tan solo con una toallita arábiga que le servía de taparrabos. Se excitaba mirándose. Se era irresistible. Rozando su paquete contra el espejo, besándose ante el espejo. Y, al final, corriéndose en el espejo.
- Espejito, espejito... ¿Quién es la criatura más hermosa del mundo?. Dímelo, ¿quién, espejito?
Y de una nube de humo aparecía un rostro grotesco que, al reflejarse en el espejo, parecía decirle: "Yvonne de Camp. Yvonne de Camp es la más bella..."
- Noooo, nooooo... -gritaba Turban tirándose en la cama con furia
Había caído un periódico en ese instante del lecho. Turban al rato lo recogió. Y leyó unos grandes titulares que decían: "Nadiuska Montez participará como estrella invitada en la última producción de la exitosa Yvonne de Camp. El encuentro, a no dudarlo, será inolvidable". Entonces quedó pensativo un rato. Se levantó de la cama y desafiante gritó al espejo: ¿Yvonne de Camp?. Rió sarcásticamente.
- ¿Con quién hablabas, Turban?
- ¡Yvonne!. ¿Dónde te has metido todo este tiempo?
- Te he hecho una pregunta
- Estaba... memorizando el guión
- Tu limítate a cuidar tu exotismo. Eso es lo único que quiere ver el público en tí. ¿Quién va a ser al final el director?
- Será también Michael Knieferson
- Ese gilipollas. Bien hablaré con él
- ¿Has leído el periódico de esta mañana?
- No. No he tenido tiempo. Ahora tengo que almorzar con la señora Weillman, la supervisora del sistema color de la producción

En el despacho de la señora Weillman
- Miss De Camp, adelante
- Señora Weillman, quiza sepa cual es el motivo de mi visita
- Me imagino. Me parece lógico, hasta cierto punto
- Yo soy una estrella, la más cotizada del momento. Y es admisible que intente cuidar mi imágen. Más que cuidar, embellecerla
- Eso es lógico, ya le he dicho. Lo que ya no lo es tanto es crear donde no hay. La productora tiene un presupuesto. Y el sistema color de nuestros films tiene que ajustarse a tal presupuesto
- Sé muy bien que Aumont está llenando las arcas conmigo. Exígale más medios. Pero yo necesito un aplastante technicolor en la pantalla. Quiero que se utilicen toda la gama de cromatismos primarios en la película
- Aparte de lo del dinero, lo que usted quiere hoy en día ya es antiestético. Retornar a ese tipo de cine de colores chillones es una locura que no interesa a nadie
- No me importa en absoluto. Es por eso por lo que en la actualidad no existe ningún ídolo popular verdaderamente fuerte. Un mito que no se quede sólo en la retina de lo real, sino que traspase la frontera de los sueños
- Una aberración
- Es mi derecho. Telegrafíe a Natalie Kalmus. Ingenieselas como pueda. Ya lo sabe. Quiero en esta producción un pastoso techniscope. Ya he renunciado a bastantes caprichos. Exigo la inmortalidad en suntuosos colorines -sentenció mientras vertía un cubo de pintura sobre la mesa de la elegantísima señora Weillman.
- Señorita De Camp -dijo una secretaria entrando de improviso en el despacho- El señor Aumont la está esperando
- Muy bien, ya he hablado lo que tenía que hablar. Confío en usted

Yvonne altiva, se dirigió al despacho de Juan Pedro Aumont, productor y magnate de Ala films. Soberbia atravesaba los pasillos mirando de soslayo los retratos de antíguas estrellas de la casa.
- Aumont, espero no llegar tarde para comenzar este nuevo éxito
- No digas cosas, mujer. Todos estábamos esperándote. Estoy seguro de que tu retraso es completamente comprensible
- Tengo que hablarte de varias cosas. Pero ahora quiero saber cuando empieza el rodaje
- Mañana mismo. El retorno de Basuramis comenzará mañana
- ¿Basuramis?. ¿Acaso esa no fue la película de...?
- Tenía que decírtelo cuanto antes. He estado negociando con Nadiuska Montez. Ya sabes... esa piltrafa acabada que trabajó mucho hace años en la productora. Pero no debes preocuparte. El film está construido por entero pensando en tí. En la única
- No me has podido decir nada mejor, Aumont. Asi que... la Montez en la película...
- Si. Y un tal... García tendrá un pequeño cometido. En fín, ya sabes... caprichitos de has been
- Eres una rata, Aumont. Sólo te interesa el dinero que vas a sacar en todo esto. Pero, ya vés: la idea es perfecta. De todos modos, quiero el guión definitivo -dijo encendiendo un cigarro.
- Aqui lo tienes. Comprobarás que la Montez apenas ocupa un par de escenas
- Asi espero, Aumont (exhalando un humo mortífero del cigarro al rostro del productor)
Quince minutos más tarde, Aumont fue encontrado muerto por asfixia en su despacho. Justo en el momento en que la De Camp compartía con su rival la sesión fotográfica en el departamento de publicidad.

El encontronazo de ambas bichas no pudo ser más inspirado. Las dos lucían sendas cínicas sonrisas, a cuál más falsa. Con una salvedad: la de la De Camp era un pelín grimosa, por lo de la dentadura postiza. La Montez ya estaba dispuesta para la sesión. Portaba un bañador de lamé dorado con pedrerías y un turbante con una gema en el centro a lo Hedy Lamarr. Indudablemente era otra Lady of the tropics, ya puestos a delirar. Yvonne, en cambio, iba más recargada. Con muchas sedas y tules de fantasía. Más propia y, a la vez, más ridícula. Si hubiera algo en común entre ellas sería su facultad de odio y los perfumes baratos con los que se rociaban.
- Bien, silencio. por favor... vamos a comenzar la sesión fotográfica -explicó el artista
El fondo arábigo de cartón piedra denotaba la clase de producción que se traían todos entre manos. Sin embargo, ellas dejaron lo mejor de si mismas. Y si la Montez enseñaba una teta, la De Camp mostraba el culo. Si la Montez se sacaba un moco y lo pegaba en el cocotero, la De Camp se retorcía toda (como buena contorsionista).
- Perfecto, señoritas. Ahora con los dos galanes...
Entraron en juego Andrés y Turban Hey, recién maquillados y disfrazados de sultanes. Todo era muy armonioso y ordinario hasta que Yvonne se empezó a rascar por todo el cuerpo como si fuera una posesa. Como si tuviera hormigas devorándola de arriba abajo.
- Yvonne, ¿qué te ocurre?-preguntó Turban
- No lo sé... es mi piel, una sensación de picor... insoportable
La sesión tuvo que detenerse. La estrella se retiró avergonzada rascándose el culo.
- Pobrecilla, lo que nos faltaba. Es una sarnosa en el más duro sentido de la palabra -se mofó la Montez
- ¿Le hiciste algo mentalmente? -preguntó Andrés
- Te aseguro que no. Simplemente es una T-I-Ñ-O-S-A. Ahora voy a hablar con el director, te dejo...
- Te espero en la habitación, Nadiuska

En los probadores, Andrés y Turban se encontraron. Los dos servidores de sus mujeres "al desnudo".
- ¿Y tu eres el protagonista masculino? -preguntó García
- Si, ¿pasa algo, mexicano?. (...) En fin..., quien más quien menos obedecemos a las grandes de la compañía
- ¿Y qué opinas de Yvonne?
- ¿Qué opinas tú?. ¿Para qué estais aqui? -preguntó ahora Hey, malicioso y socarrón
- ¿Podemos confiar en tí pues?
- Si pretendeis acabar con ella, contad conmigo
- ¿Sabes que tienes un rostro muy especial, Turban Hey?. Y un bonito cuerpo...
- No soy maricón, si es lo que te piensas
- ¿Quién piensa en eso ahora?. Nadie. Pero salta a la legua que posees fotogenia
- ¿En serio?. ¿De verdad?
- ¿Puedo chupártela?
- ¿Me dolerá?
- No. Es como cuando las mujeres te lo hacen...
- ¿Las mujeres?. Yo me la autochupo...
- ¿Entonces no quieres que te haga un favor?
- Bueno. Al fin y el cabo, esto se merece un buen brindis... ¿no?
- ¡Con mucha leche!. Ja ja ja ja

La De Camp estaba muy mal. No entendía la razón de aquellos picores (en absoluto notó que la Montez la hubiese atacado) y más cuando ya habían desaparecido totalmente. Ahora debería memorizar su papel. Había mucho en juego.
- ¿Estás mejor, Yvonne? -preguntó un recién llegado Turban
- Si. No comprendo que me pudo suceder
- Mañana, si quieres, podrás hacer las fotos que restan
- No debo ponerme nerviosa ahora que falta tan poco... Soy la mejor, la más hermosa... -exclamó ante el espejo.
- ¡Yvonne, te está saliendo humo por los vaqueros!
- ¿Qué...?-gritó con estupor, al comprobar la realidad
- Una de dos: o se te quema el coño o es que te has tirado un pedo de los tuyos...
- Oh, dios mío, Turban... Ayúdame a quitarme los pantalones... Estoy ardiendo...
Y con el culo metido en la bañera fue cuando recordó algo. Algo que le provocó maldecir con rabia el nombre del doctor Rosado. Esperándola en el espejo, Turban susurraba: "Ya vés espejito. A esta no hay por donde cogerla. Yo soy la criatura más bella de Alá films"

El rodaje se inció de mañana, muy temprano. Yvonne llegó con un humor de perros. Aún asi se la veía perfectamente maquillada y vestida a su voluntad. La Montez se le acercó.
- ¿No vamos ni a saludarnos, De Camp?
- Las dos sabemos porque estamos aqui. Una de nosotras va a desaparecer para siempre. Y no voy a ser yo, desde luego que no (alejándose en busca del director)
- ¿Estás lista, Yvonne?, mejor dicho... Fatima Dorah -preguntó el artesano de bodrios bajo seudónimo (Michael Knieferson).
- Lista. Pero no lo olvides, el coito anal lo realizaré con Andrés García
- Es imposible. Te repito que él y tú no coincidís en ninguna secuencia
- ¿Es tu última palabra? (desafiante. Y al reafirmarse el director). Entonces te vas a arrepentir

Y la imagineria extravagante llamada El retorno de Basuramis se puso en marcha con la escena del asesinato del visir Yodalah por parte de una Fatima Dorah lanzadora de copas de vitriolo.
- Ahora Yvonne. Lánzale la copa a los ojos -ordenó el director.
Pero Yvonne no dudó en cambiar al destinatario de semejante líquido. Y ante un impávido visir Yodalah, la Fatima del celuloide derramó el ácido mortal en los ojos del propio director del filme.
Técnicos y actores se encogieron de terror al ver como la De Camp arrebataba la cimitarra del redimido visir, amenazándolos ahora a todos.
- Esto es sólo una advertencia. Nadie se ríe de mi, porque ninguno de vosotros vale una mierda. ¿Entendido?. A partir de ahora esto se va a hacer como quiera yo. No hay más salidas. Asi que quiero un primer plano de mi rostro. Y un fundido dramático. ¿De acuerdo?. La siguiente escena será la del coito anal con el sultán. Pero cambiaré al inicial Turban Hey por el señor Andrés García. ¡Vamos, a trabajar!
Andrés atemorizado, pidió ayuda a Nadiuska.
- Por nada del mundo deberás penetrar a esa puta. Te lo dije una vez
- Entonces Nadiuska ¿qué debo hacer?
- Debes esperar. Hacer tiempo. Mira, a mi me interesa esta película. Porque va a suponer mi vuelta al candelero. El rodaje debe continuar hasta que yo vea que narrativamente mi ataque esté fundado en la lógica más aplastante
- Es mucho arriesgarse
- El cine es riesgo. Confía en mi. Te toca, suerte

Comenzaba la escena del coito entre el sultán y la princesa Fatima Dorah con un García tembloroso y una De Camp relamiéndose.

" - ¿Qué es esta señal en tu hombro, hermosa odalisca?
- Es el símbolo de mi verguenza. De mi pasado...
- O quizá la prueba que tanto ansiaba, para saber...
- No, noo, amor mío
- Que tu no eres sino la princesa Fatima. Mi amor, mi prima...
- Bésame, yo te desnudo. Quiero que me tengas
- Si. Nunca más nos separarán. Ni siquiera mi padre, el visir Yodalah
- ¿Y esta cicatriz? (improvisación)
- Me... esto... los hermanos Calatrava no dudaron en hacerme daño (más improvisación)
- Cariño, cariño mío. Méteme tu duro cipote en mi sabroso ano
- Si, por Ala films que te lo voy a introducir... "

La De Camp cerró sus ojos pornográficos para acoger dentro de ella el monumento de Andrés. Momento que aprovechó la Montez para apartar de allí a su hombre y ser ella misma la que le introdujera un enorme consolador modelo Arabian nights.
- Sigue, sigue, Andrés. Sigue a fondo, Andrés. Va a ser tu fín...
- Si. Porque si consigo correrme dentro, te habría hecho el amor dos veces -contestó García.
- Entonces el paro cardíaco... aaaay, aaaay... sería instantaneo....más, másss
La Montez hundió hasta el fondo aquel cachibache produciéndole un placer incontenible a la otra. Al sacárselo procedió a sentarse encima de ella, succionándole los pezones.
- Si, si. Esto también me va....Pero ¿qué?....
La De Camp vio borrosa a la Montez. Pero su lascivia era tal que ya nada impediría el total coito entre ambas.
- Te quiero, te deseo Yvonne -decía Nadisuka besándola entre mordisquitos.
- Nadiuska, toda mía...
Todo el equipo de la película contempló boquiabierto aquel espectáculo. Nadie entendía lo que estaba sucediendo. García entonces retrocedió impávido hacia un Turban Hey que, apretándole en el hombro, le decía: ¿Es que no te habías dado cuenta?.

El polvo de estrellas no había hecho más que comenzar


M. Betanzos 1991



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EL TESORO ANTILLANO DE GEORGIE GLAMM I parte (1977)

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